Jesús, nuestra única esperanza
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Señor, te damos muchas gracias en esta tarde por estar juntos en este lugar. Señor, tenemos una profunda necesidad de tener un encuentro con vos, de conocerte más, de conocerte por primera vez, si hay alguien en este lugar que aún no te conoce, pero tenemos una gran necesidad de no irnos de la misma manera que hemos llegado, Señor. Y ningún hombre puede hacer nada por nosotros, salvo por la obra soberana del Espíritu de Dios. Y por lo tanto, Señor, yo te ruego, te ruego que obres en nuestros corazones, primeramente en el mío, Señor, que me ayudes a predicar tu palabra, que nos des oídos atentos, que oyen, que entienden, que confían, que creen en tu verdad, Señor.
Te lo pedimos, te lo rogamos, Señor, en el nombre de Cristo. Amén. Probablemente alguna vez han visto o han escuchado sobre El Señor de los Anillos. Es una serie de libros, una trilogía de J.R.R. Tolkien. Y la trama gira en torno a que en el territorio de la Tierra Media hay una gran amenaza para romper la paz, y es el malvado Sauron. Sauron ha forjado un anillo poderoso, capaz de controlar a todos los reyes de la Tierra Media, y hay que destruirlo para que pueda acabarse la amenaza. Y lo interesante de la trama es que uno pudiera imaginarse a un gran caballero llevando a cabo esa misión, pero si han visto la película o han leído el libro, es un hobbit quien lleva a cabo la misión de llevar ese pequeño anillo al monte donde fue forjado, al monte del destino, y arrojarlo al fuego de ese volcán para que pueda ser destruido.
Toda la esperanza de los habitantes de la Tierra Media están en ese pequeño hobbit, con su amigo Sam, que tienen que destruir un anillo. ¿Hay gente más poderosa que ellos? Muchos. ¿Más valiente? No sé. La realidad es que son ellos, y toda la esperanza de todas las personas son ellos dos. En especial Frodo, que es el portador del anillo. Y lo que pensaba al respecto de esa ilustración es, cuando tu única esperanza está fuera de vos. Porque cualquier persona en la Tierra Media pudiera desesperarse, afanarse e intentarlo todo para frenar el avance del mal, y sería completamente inútil. Porque todo depende de Frodo y que destruya ese anillo.
Ni más, ni menos. Frodo pierde el anillo y están todos perdidos. Frodo se vuelve malo al otro bando y están todos perdidos. Todo depende del éxito en la misión de Frodo. Frodo es su única esperanza. Y alguien toque, si no lo han visto. ¡Ah, look! Es muy entretenido y se van a acordar de este sermón. Pero pensando en esta idea de cuando nuestra única esperanza es otra persona y no nosotros mismos. Y de esa persona depende nuestro destino. Me hace pensar, por supuesto, en el Evangelio. En el Evangelio y lo que quiero que desarrollemos en esta tarde es ver cómo nuestra única esperanza no está en nosotros.
Y no estoy hablando de literatura como es la obra de Tolkien donde Sauron y la maldad de la Tierra Media, por supuesto, es ficticio, es fantasía. Vos y yo tenemos un problema infinitamente superior. Tenemos un problema demasiado grande y demasiado profundo. Y no podemos hacer nada al respecto. Somos como cualquier habitante de la Tierra Media. No podemos hacer nada. Ningún esfuerzo que hagamos puede remediar nuestro problema. Y ese problema lo tienen todos en este lugar. Cualquier persona, no me importa la edad que tenga, no me importa si es la primera vez que vas a una iglesia o hace 30 años que vas a una iglesia, este problema es nuestro más grande problema.
Y es nuestro pecado delante de un Dios santo. Es nuestro pecado delante de un Dios justo. Somos nosotros nuestro más grande problema. Porque nosotros hemos pecado. Porque nosotros somos pecadores. Y estamos apartados de Dios. Y la pregunta es, ¿cómo podemos entonces remediar esa condición? Y la respuesta es, no podés hacer absolutamente nada. Tu única esperanza está fuera de vos. Tu única esperanza es Jesucristo. Y yo quiero que a la luz de la palabra podamos comprobar esto. Y podamos meditar en esta gran verdad. Cuando pensamos entonces en nuestro más grande problema que tiene que ver con el pecado y pensamos, ¿cómo es que eso apareció?
Vamos al principio, al libro de Génesis. Nuestro más grande problema es la separación. Y esa separación ocurre en un momento particular en la historia y en un momento particular en nuestras Biblias. Cuando nosotros miramos el capítulo 1 y el capítulo 2 de Génesis, nosotros vemos a Dios creando al hombre a su imagen y semejanza. Vemos a un Dios creador y a su creación viviendo con una unidad y una unión perfecta. El ser humano había sido creada para la gloria de Dios, que quiere decir, para que con su vida muestre cuán maravilloso y digno es Dios. Y que disfrute de él para siempre. Si ustedes miran en sus Biblias, en los capítulos 1 y 2 de Génesis, van a ver al hombre con Dios en una unidad perfecta, en una comunión plena, en una comunión santa y pura, sin ningún tipo de barrera que los separe.
La Biblia es más larga que el capítulo 1 y 2 de Génesis, ¿verdad? Pero, todo cambió en un instante. Todo cambió en un momento. Dios no cambió porque Dios no puede cambiar, pero el hombre cambió. Pasó algo que alteró la esencia del hombre, que tenía comunión con Dios. El hombre había pasado de un estado a otro estado. Había pasado de la vida a la muerte, de la unión a la separación, de la obediencia a la desobediencia por causa del pecado. Génesis nos muestra cómo Dios tenía comunión con el hombre hasta el momento en que el hombre decide pecar contra Dios. Revelarse contra el gobierno amoroso de Dios.
¿Y cómo? Comiendo del árbol que Dios le había mandado que no comiera porque moriría. Génesis capítulo 2, versos 16 y 17, dicen lo siguiente. Y el Señor Dios ordenó al hombre, de todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal lo comerás, porque el día que del comas, ciertamente morirás. Y el hombre comió y ciertamente murió. Y esa muerte es una muerte espiritual, una separación de Dios y de Adán. Cuando nosotros leemos nuestras Biblias, eso puede parecer algo muy rápido en nuestra lectura. Pero lo que ocurre, hermanos, cambió la creación para siempre. A partir de ese momento en que Adán y Eva deciden comer del fruto que Dios les había advertido, murieron, fueron separados de Dios, fueron separados de la vida, fueron separados y no hubo más unión entre el hombre y Dios.
Porque Dios es santo y justo y tan puramente santo que es separado de lo impuro. Bueno, ¿cuánto es separado de lo impuro Dios? ¿Dios no se puede acercar a dos metros de lo impuro? ¿Recuerdan nuestro tiempo de cuarentena? Distancia social, ¿no? Dos, tres metros. ¿Cuánto es la distancia que separa a Dios del pecado, a Dios de lo impuro? Infinita. Porque su santidad es infinita. Y a pesar de que nosotros vemos en el huerto a Dios hablando con Adán y Eva cuando Dios les da las consecuencias de su pecado, lo que nosotros no estamos viendo en ese pasaje es la separación espiritual que acaba de ocurrir entre ellos.
El ser humano está infinitamente apartado del hombre por causa de su pecado. A partir de ese momento ya no tendría comunión con el hombre que había pasado de ser alguien sin pecado a ser un transgresor de la ley de Dios. En ese momento el ser humano fue apartado, destituido de la gloria de Dios. Fue condenado al castigo eterno del infierno. Fue como si en un instante los polos magnéticos que unían a Dios y al hombre cambiaron de polaridad al punto de separarlos infinitamente el uno del otro. Ya no había vuelta atrás de la transgresión. El hombre y la mujer ya no eran aptos para estar delante de la presencia de Dios.
Ese es nuestro más grande problema. Por naturaleza vos y yo no somos aptos para estar delante de la presencia de Dios. El libro de Abacuc, el profeta le dice lo siguiente al Señor. Tus ojos son demasiado puros como para mirar el mal. El profeta reconoce el carácter santo de Dios. Tus ojos son demasiado puros como para mirar el mal. Y hermanos, en Génesis capítulo 13 el hombre se convirtió en ese mal que los ojos de Dios ya no podían contemplar en perfecta comunión y paz. Compimos la paz con Dios. Y uno puede decir, sí, pero eso fue Adán y Eva. No fui yo. Yo no le hice nada a Dios. Nosotros nacimos con esa naturaleza pecaminosa.
Desde Adán y Eva el ser humano ha nacido y ha caído en esa naturaleza pecaminosa. Por lo tanto, todos nosotros desde el momento en que nacemos, en que somos concebidos, somos herederos del pecado de Adán y Eva. Y por supuesto, a medida que crecemos en este mundo, lo único que hacemos es comprobar que eso es verdad. Porque yo no he conocido jamás a ningún niño al cual se le tenga que enseñar a hacer lo malo, si no lo bueno. Nosotros demostramos por nuestro pecado cuál es nuestra naturaleza. Nosotros pecamos porque hemos nacido pecadores. Todos los seres humanos rompimos la paz con Dios. Fuimos exiliados de la presencia de Dios.
Nos volvimos sus enemigos. Nos sumimos en el engaño de la oscuridad. Todos nacimos apartados de Dios y ciegos a nuestro pecado. El catecismo menor de Westminster, el catecismo es un método de preguntas y respuestas para enseñar las Escrituras, dice lo siguiente en su pregunta 19. ¿En qué consiste la miseria del estado en que cayó el hombre? Respuesta. Debido a su caída, toda la raza humana perdió la comunión con Dios, está bajo su ira y maldición y expuesta a todas las miserias de esta vida, a la muerte misma y a los sufrimientos del infierno para siempre. Esa es la condición a la cual el hombre cayó luego de haber pecado.
Más adelante, en el catecismo mayor de Westminster, nos habla de las consecuencias o los castigos del pecado en este mundo y en el venidero. Pregunta 28. ¿Cuáles son los castigos del pecado en este mundo? Respuesta. Los castigos del pecado en este mundo son, ya sea internos como la ceguera de la mente, el sentimiento de reprobación, los fuertes engaños, la dureza del corazón, el horror en la conciencia y los afectos viles o externos, como la maldición de Dios sobre las criaturas por culpa nuestra y todos los males que nos acontecen en nuestros cuerpos, nombres, estados, relaciones y ocupaciones junto con la muerte misma.
Todo eso es consecuencia de nuestro pecado. ¿Y cuáles son los castigos por el pecado en el mundo venidero? Pregunta 29. Respuesta. Los castigos por el pecado en el mundo venidero son la eterna separación de la presencia consoladora de Dios y los más dolorosos e interminables tormentos en el cuerpo y en el alma y en el infierno para siempre. Eso es todo lo que aconteció a partir de Génesis 3 a todos los seres humanos y por ende a mi persona y a cada uno de nosotros. Todos los que están en este lugar. Todos los que me pueden escuchar en este momento. Esa es nuestra, por naturaleza, deplorable, triste y trágica condición como seres humanos.
Es mucho más grande el problema que un anillo poderoso en la Tierra Media. ¿Hay algo que podamos hacer para revertirlo? Pregunta. ¿Hay algo que vos podés hacer, que yo puedo hacer para revertir esta trágica condición con la que hemos nacido, heredados de Adán y Eva? La respuesta es no. No, no podemos hacer nada. El problema es tan profundo y es tan grave que está fuera del alcance de cualquier estrategia humana. Si alguno de nosotros nos lastimamos o nos quebramos, vamos al médico, nos ponen un yeso, podemos hacer algo, debemos hacer algo. Si alguno de nosotros tiene una enfermedad, debe ir al médico, un diagnóstico, un tratamiento, puede hacer algo.
Pero con respecto a la condición espiritual de nuestros corazones, no podemos hacer nada. Los médicos que hay en este mundo llegan solamente a nuestros huesos, pero no pueden hacer nada con nuestro corazón. Tres puntos. Primero, el hombre es naturalmente ciego a su condición espiritual. Tres puntos de por qué no podemos hacer nada. El hombre no sabe que no sabe. El hombre no sabe su condición espiritual. Es como un ciego que no puede distinguir por sí mismo en su propia naturaleza, si es de día o de noche. Porque carece del sentido de la vista. El hombre natural no puede discernir que está muerto espiritualmente y separado de Dios por sí mismo.
Necesita que Dios se lo diga. Necesita que Dios se lo revele a través de su palabra. El hombre puede saber que es malo. Porque todos tenemos una conciencia de lo bueno y de lo malo. Seas o no cristiano, tenés una conciencia de lo bueno y lo malo. Seas ateo, sabés que has hecho cosas contrarias a tu conciencia que consideras malas. O sea, hay un inherente sentido de lo bueno y lo malo en el ser humano. Segundo, todas las obras que el hombre haga, las hace ya siendo pecador. Un pez puede nadar por muchos lados del océano, si quisiera, pero en ningún momento va a dejar de ser pez y de estar en el agua.
De la misma manera, el hombre no puede cambiar su naturaleza, así como ese pez no puede decidir por voluntad propia ser una jirafa. El pecador no puede dejar de ser pecador, porque no puede cambiar su condición inherente, heredada. Por más que venda todo lo que posee y se lo dé a los pobres, no puede cambiar la condición de su corazón. Y tercero, quizás hasta más fuerte que los demás, ya el veredicto está dado por el juez. Ya el veredicto está dado por el juez, que es Dios. El hombre no debe buscar por medio de sus obras, ver si alcanza o no alcanza a ser aprobado o perdonado por Dios. No es necesario eso, porque Dios ya dio su veredicto a los hombres.
El hombre es culpable de transgresión ante el eterno Dios, y por lo tanto le corresponde un eterno castigo en el lugar de tormentos que es el infierno. De la misma manera que aquel Dios al cual hemos ofendido es eterno, de la misma manera el castigo que nos corresponde es eterno. El hombre está ciego a su condición espiritual, no puede cambiar su condición sin importar las obras que haga, y no puede anular el veredicto dado por Dios, que es de culpable. En conclusión, hermanos, es imposible para el hombre salvarse a sí mismo de su condición nefasta. No puede decir, pero, ¿qué pasa con todas las religiones que el hombre ha creado para acercarse a Dios?
¿O para acercarse a lo divino? Bueno, hermanos, un preso puede colgar fotos de su juez en su celda si quiere, pero eso no va a cambiar su condena. Porque no depende de lo que él haga cuando su veredicto ya fue pronunciado. Las religiones no son más que intentos humanos por tratar de llenar un vacío existencial en el corazón, son el deseo humano de volver a conectar con el Dios con el cual fue separado, pero como están fuera de la revelación, están ciegas. Y las religiones humanas no representan las realidades espirituales y terminan siendo instrumentos diabólicos de perdición. El otro día estaba mirando un documental sobre el lugar donde es el centro de adoración musulmán en la Meca, así como el Vaticano para los católicos, la Meca para los musulmanes, y como musulmanes tienen la obligación de al menos una vez en su vida peregrinar a la Meca, y entre todas las conversaciones que se estaban teniendo en el documental, en las entrevistas, algo que resaltaba vez tras vez de los maestros de la religión del Islam es que no saben y no tienen la menor idea de si van a conseguir o no la salvación.
Porque ellos decían el imán, que es como el pastor musulmán, ellos decían nosotros podemos hacer obras conforme al Corán y hacer todo lo que el Corán nos dijera, pero si en el día de nuestra muerte Allah no quiere, ninguno es algo. Nosotros no sabemos lo que Allah va a hacer. Es triste y trágica la ceguera espiritual del hombre. Si es tan triste y trágica y irremediable nuestra condición, hermanos, ¿cómo puede un Dios santo y justo tener comunión con un hombre pecador? Quizá es la pregunta más crucial ante nuestra desesperada condición humana. ¿Cómo es posible reconciliar al hombre pecador con el Dios santo si el hombre no puede hacer absolutamente nada?
Antes de llegar a cuál es nuestra única esperanza, tenemos que pensar, ¿qué necesito para remediar mi condición de pecado? Si nosotros buscáramos un salvador, si nosotros buscáramos a alguien que pudiera hacer algo por nosotros, ¿qué condiciones tiene que tener o qué debe hacer? Y este es mi segundo punto. El primero era la separación que tenemos con Dios. En este punto es la necesidad de dos cosas que las vamos a explicar. Propiciación y justicia. Propiciación y justicia. Entonces, dos problemas primordiales que tienen que ser resueltos en orden de que vos y yo podamos ser salvados. Lo primero, vos y yo transgredimos la ley de Dios y merecemos ser castigados.
Por lo tanto, la justicia de Dios requiere el castigo del pecado sobre el pecador. Eso no es negociable. No se puede transar con Dios para que Él nos libere fuera por izquierda. Dios es un Dios justo. Él requiere que el castigo del pecado sea satisfecho. Y ahí viene la palabra propiciación. Debe existir una propiciación por el pecado. Y la palabra propiciación es aplacar la ira de Dios. Es satisfacer la condena. Es que esa justicia divina que requiere el castigo sea satisfecha y el castigo sea ejecutado. Eso es propiciar. La justicia de Dios debe ser satisfecha. Si hay un condenado y hay una condena, ese condenado debe cumplir la condena y satisfacer así la justicia que Dios exige como pago por el pecado.
Cuando alguien está preso y su condena son tres años, al finalizar los tres años esa condena podemos decir que es satisfecha. Es cumplida. El problema con nuestra condena, la tuya y la mía, es que es eterna. No hay un momento en donde nosotros pudiéramos salir de la prisión del infierno. Nuestra condenación es eterna. Propiciar una condenación eterna está más allá de cualquier ser humano. Y segundo, digamos que la propiciación está resuelta. Lo segundo que se requiere es que el hombre sea perfectamente justo. Que el hombre debe obedecer perfectamente la ley de Dios. Él debe cumplir toda justicia para ser aceptado y perfecto ante Dios.
La santidad de Dios requiere que el hombre sea justo perfectamente para estar en comunión con él. Debe existir una justicia perfecta del hombre ante la ley de Dios. Si el hombre va a tener definitiva y perfectamente una comunión con Dios y ser aceptado delante de él, debe ser perfectamente obediente a la ley. Debe cumplir todos y cada uno de los mandamientos todo el tiempo en su mente, en sus deseos, en sus acciones, en sus omisiones. Todo su ser, en todo momento, debe ser perfectamente justo. estamos en problemas. Estamos en problemas. Para que exista tal cosa como perdón de pecado, y uno puede decir, no, pero que Dios me perdone.
Sí, pero para que exista tal cosa como perdón de parte de Dios, debe ser, primera, el castigo de Dios satisfecho, propiciado, y la justicia perfecta del hombre tiene que estar delante de Dios. La propiciación lidia con la condena, cumple la pena del pecado, y la justicia satisface la ley de Dios. Ambas cosas, tanto negativo y positivamente, tienen que existir para que Dios pueda perdonarnos nuestros pecados. Si no, no hay perdón. Para nadie. Ahora, vos y yo podemos conseguir esas cosas? Vos y yo podemos propiciar nuestro pecado y ser perfectamente justos? Responde en tu propio corazón. Vos pudieras hacer tal cosa.
Imaginémonos por un momento que vos pudieras. ¿Podrías lograr eso por una semana? ¿Podrías lograr eso por un día? ¿Podrían ser todos tus pensamientos, deseos, acciones, omisiones perfectamente alineados con la voluntad de Dios? ¿Podrías ser perfectamente justo por una hora? estamos hablando de eso. ¿Pudieras hacer algo por vos mismo? No. No. Y hasta que no seas consciente de eso, no vas a poder ver la belleza de lo próximo que voy a hablar. No podemos conseguirlo, es imposible para nosotros. lo único que podemos hacer, lo único, es aguardar el castigo de Dios por nuestro pecado. Entonces, ¿de qué manera puede el hombre ser salvado de esa condición?
Si establecimos que ninguno de nosotros puede hacer algo por nosotros mismos, entonces, tiene que haber alguien que haga algo por nosotros. Tiene que haber un tercero que haga alguien algo por nosotros. No podemos ser ni vos ni yo. Tiene que ser alguien más. Porque nosotros somos impotentes, muertos y condenados y por naturaleza amamos el pecado. Tiene que existir entonces, nunca mejor dicho, un salvador que pueda lidiar con ambas cosas, que pueda lidiar con la ira de Dios y que pueda lidiar con la justicia que Dios requiere del hombre. Él tiene que satisfacer la ira de Dios, tiene que satisfacer el castigo justo por nuestro pecado y por otro lado tiene que satisfacer la demanda de la justicia perfecta que la ley de Dios requiere.
Ambas cosas, una vida perfectamente justa y sufrir un castigo eterno por causa del pecado. Ambas las cosas tienen que converger si hemos de tener un salvador. ¿Quién puede hacer eso por el hombre? El hombre no lo puede hacer por sí mismo. Andrés no lo puede hacer por mí, yo no lo puedo hacer por Francisco, ningún hombre puede hacerlo por otro hombre porque todos nosotros necesitamos esa salvación. que otra cosa queda, las criaturas de este mundo no pueden hacer nada, no son moralmente responsables delante de Dios. Los ángeles, digamos que un ángel puede hacer eso, Gabriel pudiera hacer eso por nosotros, Miguel pudiera hacer eso por nosotros, los ángeles no pueden hacerlo porque no son hombres, ellos no pueden cumplir la justicia que Dios requiere de los hombres, son seres espirituales sin pecado que no se pueden identificar con vos, no pueden asumir tu propia naturaleza y no pueden ser tus sustitutos delante de Dios, no pueden recibir la ira eterna de Dios sobre sí mismo porque los ángeles son finitos.
Satanás ni que hablar jamás pudiera él es el padre de la maldad él va delante de todos los pecadores él inaugurará el castigo del infierno hermanos si los hombres no pueden si las criaturas no pueden si los ángeles no pueden quién puede aplicar para salvarnos quién nos queda sí Dios de hecho al mismo que hemos ofendido Gálatas capítulo 4 versículo 4 dice lo siguiente pero cuando vino a la plenitud del tiempo Dios envió a su hijo nacido de mujer hombre que se puede identificar con nosotros nacido bajo la ley empieza a contar su justicia a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley no pudiera ser alguien más para redimir a los que están bajo la ley él tiene que venir bajo la ley y hacer lo que nosotros no podemos hacer por naturaleza para redimirnos a fin de que recibiéramos la adopción de hijos dice Pablo era necesario hermanos que Dios mismo quien es bendito por siempre descendiera y asumiera nuestra naturaleza humana sin pecado entrara al ámbito en donde vos y yo vivimos debajo de la ley y desde ahí par a par con nosotros él pudiera hacer lo necesario para destruir el poder del pecado y de la muerte y entonces si rescatar un pueblo para sí es Jesús
entonces el Dios que se hace hombre para salvarnos es Jesús las buenas nuevas de gran gozo es Jesús la única clase de persona que es capaz y cumple los requisitos para poder aplicar en el papel de ser nuestro salvador y quisiera por favor que abran sus Biblias en Romanos capítulo 8 versículo 3 Romanos capítulo 8 versículo 3 vamos a leer versículo 3 y 4 con algunas pausas pero a la luz de todo lo que estuvimos pensando Romanos capítulo 8 verso 3 dice lo siguiente pues lo que la ley no pudo hacer ya que era débil por causa de la carne que no pudo hacer la ley no pudo salvarnos era un problema de la ley no era un problema de nosotros porque porque nosotros somos pecadores y en nuestra carne es decir nuestra naturaleza pecaminosa jamás pudiéramos cumplir las demandas de la ley lo que hace la ley es mostrarnos que somos pecadores si yo le dijera Andrés Andrés perdón Andrés que te agarré pero te tengo acá quiero que en menos de un minuto corras al alto Avellaneda mi pedido no tiene en sí algo malo pero lo que va a relucir mi pedido es que él no puede yo menos pero él no puede la ley no tiene nada malo en sí mismo
lo que la ley revela es nuestra incapacidad de cumplirla nuestra incapacidad de cumplirla somos pecadores y sigue diciendo el texto lo que la ley no pudo hacer Dios lo hizo y como lo hizo Dios como decía Pablo en Gálatas enviando a su propio hijo en semejanza de carne de pecado es decir enviando a Dios hijo como hombre semejante a nosotros para qué para que él asuma nuestra naturaleza humana pero sin pecado Jesús fue concebido por el Espíritu de Dios y nació sin la maldición del pecado por lo tanto cumple la condición de identificarse con el hombre y cumple otra condición que él no necesita salvación
pero a partir del momento en que Jesucristo nace el cronómetro de la ley empieza y se empieza a evaluar todos sus pensamientos todos sus deseos todas sus acciones todas sus omisiones en todos los momentos de su vida en todo instante de su vida Jesús Jesús estuvo cumpliendo la perfecta ley de Dios si en algún momento tan solo uno de sus pensamientos se desviara de la perfección vos y yo no tenemos esperanza si tan solo uno de sus deseos fuera egoísta vos y yo jamás tendríamos esperanza y nos aguarda la condenación por lo tanto él cumplía la condición de hombre para identificarse con nosotros y como
ofrenda por el pecado condenó al pecado en la carne para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros que no andamos conforme a la carne sino conforme al espíritu Jesús fue la ofrenda perfecta de expiación porque él recibió completamente y para siempre el castigo por el pecado en la cruz siendo castigado el lugar del pecador Jesús vivió todo momento una vida perfecta y él mismo dice es necesario que cumplamos toda la justicia él vivió una vida completamente perfecta y llegó a una cruz a recibir la ira de Dios por el pecador ambas cosas la justicia que Dios demanda la propiciación que Dios demanda
ambas convergen en la cruz él experimenta en su propio ser los castigos eternos del infierno hasta completarlos hasta agotarlos por completo en tu lugar y en mi lugar los castigos los castigos que vos mereces y que yo merezco los castigos por tus pecados y por mis pecados por tus pensamientos por tus deseos por tus acciones malas Jesús Jesús no está sufriendo la ira de Dios por él porque él es perfecto él está sufriendo él está pagando tus pecados y mis pecados mi egoísmo lo pagó Jesús en la cruz mis malos pensamientos los recibió él en la cruz cuando piensas en tu propia vida todo el castigo que mereces por tu pecado lo recibió Cristo en la cruz él agotó en sí mismo el castigo del infierno ahí se hace evidente la necesidad hermanos de que no solamente podía ser un hombre ningún hombre califica para agotar en sí mismo los tormentos del infierno porque esos tormentos son eternos era requerido que no solamente sea hombre sino también que sea Dios porque sólo Dios puede igualar la ecuación sólo Dios eterno e infinito puede absorber un castigo eterno eterno e infinito él solamente puede propiciar la ira de Dios en nuestro lugar y no solamente en tu lugar o en mi lugar sino en el lugar
de todos aquellos que él escogió salvar en la cruz hermanos cuando Jesús absorbió completamente el castigo y castigo por el pecado hizo una perfecta propiciación el satisficio completa y definitivamente la demanda de la ley que es que aquel que peca debe morir Jesús recibió nuestro castigo en la cruz y al mismo tiempo convergió su vida perfecta llegando al fin y cuando la ira fue satisfecha y toda justicia fue cumplida él expiró habiendo dicho hecho está de telestar consumado es cumplió su obra si él tan solo hubiera tenido un pensamiento de odio hacia aquellos que lo golpeaban y lo escupían todo hubiera fracasado si él tenía
un deseo egoísta en su corazón de bajarse de la cruz todo hubiera fracasado y vos y yo estaríamos perdidos pero él cumplió toda justicia hasta su último aliento y entregó su espíritu a Dios Padre por lo tanto vos y yo podemos recibir una salvación perfecta perfecta no quedó un por ciento de castigos en nuestra cuenta ha sido satisfecha completamente no nos falta cumplir un por ciento de justicia ha sido satisfecha completamente como alguien dijo una vez Cristo más nada es igual a todo nosotros no podemos quitar o añadir a lo que Cristo hizo porque ya es perfecto pero qué pasa si pecamos seguimos pecando bueno
primera de Juan 2 hijitos míos les escribo estas cosas para que no pequen pero si alguien peca tenemos abogado para con el Padre a Jesucristo el justo él mismo es la propiciación por nuestros pecados ambas cosas él es el justo y la propiciación por nuestros pecados él intercede por nosotros delante de Dios cuando vos pecas cuando yo peco Cristo intercede ante el Padre mostrando su sacrificio perfecto a nuestro favor su justicia perfecta a nuestro favor de tal manera que cuando Dios te ve en Cristo te ve como si jamás hubieras pecado y como si siempre fuiste fiel y obediente a la ley de Dios porque
él nos ve en Cristo ya no hay más castigo ni condenación para aquel que está en Cristo Jesús satisfizo en la ira de Dios Jesús fue obediente en todo perfectamente cuando Pablo escribe a los filipenses en el capítulo 2 un pasaje muy conocido él nos muestra la obediencia de Jesús hasta el punto de morir él dice sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo haciéndose a los hombres y hallándose en forma de hombre se humilló a sí mismo y fue obediente hasta cuando hasta la muerte y la muerte de cruz pero no sólo eso hay algo muy muy interesante a continuación dice que Dios confirmó su perfecta justicia porque es fácil decir fulano fue obediente sin comprobarlo sin probarlo pero Dios mismo lo prueba con lo que dice a continuación por lo cual Dios lo exaltó hasta lo sumo y le confirió el nombre que es sobre todo nombre para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confiesa a Jesucristo como Señor para gloria de Dios Padre eso eso jamás pudiera haber ocurrido si Jesús no obedeció plena y perfectamente la ley de Dios por lo tanto ese texto que habla de
la exaltación que Dios le hace a Jesús nos comprueba a nosotros que su obediencia si fue perfecta porque el Padre que todo lo ve lo exaltó hasta lo sumo si Jesús hubiera fallado Dios jamás lo pudiera haber exaltado si Jesús hubiera fallado jamás Dios lo hubiera resucitado entre los muertos al tercer día porque si Jesús hubiera fallado entonces la muerte entra en jurisprudencia pero como Él no pecó la muerte no le pudo retener y al tercer día se levantó de la tumba victorioso y glorioso porque Él nunca pecó Cristo resucitó para nuestra justicia dicen las Escrituras es Jesús en su vida en su muerte y
en su resurrección que se convierte en el conquistador victorioso del pecado y de la muerte Jesús nos atribuye a los que somos suyos su victoria en la cruz Jesús vino a ser el sustituto de su pueblo de tal manera que por su vida su muerte y su resurrección pudo darnos lo que necesitábamos para estar reconciliados y en paz con Dios por eso Jesús es nuestra única ira y esperanza porque Él es el único que pudo hacer estas dos cosas propiciar la ira de Dios y darnos una justicia perfecta a nuestro favor en su vida en su vida en su vida impecable Él nos da la justicia que Dios requiere en su muerte expiatoria Él nos libra del castigo por nuestros pecados y en su resurrección Él sella la aprobación de Dios y la victoria sobre el pecado y la muerte la resurrección la resurrección de Cristo es para nosotros hermanos el sello de su victoria propiciando la ira de Dios y cumpliendo la justicia que Dios requiere si Cristo resucitó nosotros resucitaremos dice Pablo esa es nuestra justicia si Cristo no resucitó entonces van a nuestra fe porque si Cristo no resucitó entonces Él no pudo aplacar la ira de Dios y Él no pudo obrar una justicia perfecta pero si resucitó y eso pasó
entonces Él puede salvar a quien quiera que se acerque a Él entonces Jesús puede ser la salvación de Dios que eso significa Jesús la salvación de Dios ahora entonces la gran pregunta es si sólo Jesús puede salvarme ¿cómo puedo recibir esa salvación? ¿cómo puedo recibir los beneficios de la propiciación y la justicia? ¿cómo puedo ser declarado justo delante de Dios? bien ahora abran su Biblia nuevamente conmigo Romanos capítulo 3 versículo 20 al 26 dice la escritura dice la escritura porque por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él pues por medio de la ley viene el conocimiento del pecado eso ya lo establecimos pero ahora aparte de la ley la justicia de Dios la justicia de Dios ha sido manifestada confirmada por la ley y los profetas es decir hay una justicia perfecta ante la ley de Dios que Dios ofrece aparte de la ley sigue diciendo esta justicia de Dios es por medio de
la fe en Jesucristo para todos los que creen para quien para quien para todos los que creen por eso nadie puede querer esa salvación y ser rechazado porque porque la justicia que Dios ofrece por medio de su hijo es para todos los que creen porque no hay distinción por cuanto todos pecaron es decir tanto judíos como griegos en el contexto de romanos todos pecaron todos son justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús a quien Dios exhibió públicamente como que propiciación por su sangre a través de la fe como demostración de su justicia porque en su tolerancia Dios
pasó por alto los pecados cometidos anteriormente para demostrar en este tiempo su justicia a fin de que él sea justo y el que justifica al que tiene fe en Jesús por lo tanto hermanos Pablo nos dice que la única manera de ser declarado justo y recibir la propiciación por nuestros pecados es por medio de la fe en Jesús es por gracia es decir inmerecidamente por medio de la fe y la fe es el instrumento que recibe el regalo de la salvación con manos abiertas y esto no es de nosotros sino que es don de Dios como dice Efesios capítulo 2 verso 8 ¿para qué? para que nadie se gloríe la fe es la confianza en Jesús en su identidad en su obra redentora a nuestro favor la fe no solo es entender el contenido del evangelio hermanos cualquier persona puede sentarse y entender el contenido de lo predicado pero eso no es fe fe es confiar entonces en Jesús como el salvador es arrojarse a Jesús como nuestra única esperanza eso es fe yo puedo saber que esa silla me sostiene pero la confianza y la fe se demuestra cuando yo me siento en esa silla no es solamente un asentimiento intelectual al evangelio es una confianza en el evangelio es una confianza en lo
que Cristo hizo muchos que entienden intelectualmente no alcanzarán salvación porque no han confiado en Jesús cuando Dios nos abre los ojos espirituales por medio de la obra del Espíritu para poder ver a Jesús como nuestra única esperanza y salvación cuando nuestros ojos se abren la fe brota del alma del creyente aferrándose sea la cruz de Cristo y el arrepentimiento del pecado lo acompañan la fe y el arrepentimiento se aferran a la cruz para salvación nuestra salvación es enteramente una obra divina en un corazón muerto y endurecido donde Dios infunde un nuevo aliento espiritual que brota del mismo poder que levantó a Jesús de la tumba
Romanos 5 nos dice por tanto habiendo sido justificados por la fe podemos decir algo con confianza tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo habiendo sido justificados por la fe es decir habiendo confiado en lo que Cristo hizo para nuestra salvación habiendo confiado en su justicia perfecta y en su propiciación perfecta podemos nosotros hoy decir en esta noche como Pablo dijo tenemos paz para con Dios paz paz podemos morirnos al salir de este lugar y tendremos paz con Dios nuestro mayor problema fue solucionado en Cristo hermano no importa lo que te esté aquejando en tu vida recuerda tenemos paz para con Dios
por medio de Jesús pero hermanos los beneficios de la salvación no vienen en otro paquete aparte del salvador esto es muy importante lo que el Espíritu Santo de Dios hace cuando nos salva es unirnos espiritualmente a Cristo de tal manera que su muerte nuestra muerte su resurrección nuestra resurrección su glorificación anticipa nuestra glorificación futura cuando el Espíritu nos une a Cristo entonces nosotros tenemos vida eterna ¿por qué? porque estamos unidos a la vida eterna no tenemos vida eterna fuera de nuestra unión con Cristo al ser unidos a Cristo entramos en una comunión espiritual con el Dios trino que no se puede revertir jamás no se
puede revertir jamás ¿por qué? porque no hay más pecado no hay más condenación ya no hay más por lo tanto no se puede revertir nuestra comunión con Dios si estás en Cristo estás seguro tu salvación es segura porque nadie puede revertir la unión espiritual que tenemos con Cristo es imposible entonces ¿cómo puedo ser salvo conociendo a Cristo el Salvador? cuando por medio de la proclamación de su vida muerte y resurrección el Espíritu Santo abre tus ojos entonces creerás y te arrepentirás irresistiblemente y cuando hagas eso el Espíritu Santo te aplicará todos los beneficios del Salvador a tu favor y te unirá para siempre con Jesús
todo por gracia por medio de la fe por medio de Jesús para la gloria de Dios te pregunto para finalizar conoces a Jesús has creído con todo tu corazón que el murió y resucitó por tus pecados has vuelto tu corazón a Dios en arrepentimiento te ruego que si no lo has hecho lo hagas ahora y le pidas a Dios que te salve por medio de su Hijo porque Él es nuestra única esperanza y si ya conoces a Jesús entonces te pregunto ¿has considerado tu unión con Él? ¿has meditado de la seguridad eterna que tienes en tu unión con Cristo? ¿has pensado en las implicaciones prácticas diarias de estar unido espiritualmente a Jesús?
¿cómo el estar unido a Jesús indivisiblemente tiene que ser una motivación para alejarnos del pecado y vivir en santidad? ¿cómo el estar unidos a Jesús debe motivarnos a vivir para su gloria y predicar el Evangelio a los que no lo conocen? Jesús dijo a sus discípulos antes de ascender que estaría con ellos todos los días hasta el fin del mundo pero ¿qué les dijo antes? vayan por todo el mundo y hagan discípulos a las naciones bautícenlos en el nombre del Padre el Hijo del Espíritu Santo y enciéndenle a guardar todo lo que les he mandado y yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo ya tenemos paz para con Dios pero ¿por qué seguimos viviendo? bueno porque hay una misión de Dios en el mundo hay una misión de Dios de anunciar el Evangelio a toda criatura mi pregunta mi pregunta para finalizar estás
viviendo hoy para la misión de Dios estás viviendo hoy para la gran comisión estás amando a Jesús al obedecer su palabra y si has fallado Dios recuerda que somos declarados justos por la fe confiesa tu pecado y arrepiéntete y entonces una vez más motivados por la gracia de Dios nos esforzamos en dar nuestras vidas siempre para vivir para su gloria vamos a orar al Señor Dios gracias por Jesús nuestra única esperanza aquel que satisfizo el castigo que nos ha guardado aquel que recibió el castigo que tenía nuestro nombre y apellido y que día a día se acumulaba más y más y no sólo eso Señor sino que glorificamos a Jesús que Él vivió una vida perfecta y una justicia perfecta todo momento todo tiempo y cuando obtuvo la perfecta aprobación de Dios en su justicia quitó su nombre y puso nuestro como no adorarte Rey nuestro y Señor queremos alabarte en esta noche una vez más y reconocer que somos justos por Jesús que somos salvos por Jesús y que Jesús es y siempre será nuestra única esperanza te damos gracias oh Dios y te pedimos que si hay alguien en este lugar que aún no te conoce que pueda aferrarse por la fe a Cristo Señor te lo pedimos en el nombre de Jesús
vamos a pasar a ver el evangelio que estuvimos hablando Dios nos ha dejado un recordatorio permanente para que como iglesia podamos ver una vez más lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz a partir del pan y del vino la santa cena nos recuerda la obra de Cristo en la cruz Pablo dice que la noche en que Jesús fue entregado él tomó pan y después de dar gracias lo partió y dijo esto es mi cuerpo que es para ustedes hagan esto en memoria de mí y de la misma manera tomó también la copa después de haber cenado diciendo esta copa es el nuevo pacto en mi sangre hagan esto cuantas veces la beban en memoria de mí porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa proclaman la muerte del Señor hasta que él venga el pan y el vino representan su entrega y su sacrificio sustitutivo por nuestros pecados meditando nuestros corazones la escritura nos llama a examinarnos a nosotros mismos la escritura nos llama a discernir lo que significa el pan y el vino a discernir lo que significa este momento si nos estás visitando si nos estás visitando y sos cristiano te animamos a que puedas participar con nosotros pero siempre con una examinación una conciencia ante Dios
de lo que estamos haciendo porque si comemos y bebemos sin discernir el cuerpo del Señor comemos y bebemos juicio para nosotros dice la escritura así que a los que han de participar nos ponemos de pie voy a pedir a Andrés Esteban si pueden servir los elementos ¡Gracias!
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Sermones Individuales
Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.