Hay descanso en el sacrificio definitivo de Jesús
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¿Alguna vez tuviste problemas para descansar? Los problemas para descansar son bastante comunes. Uno puede cambiar el colchón, uno puede cambiar de almohada, uno puede tratar de ajustar ciertos horarios y hábitos con la esperanza de poder disfrutar de un mejor descanso para el cuerpo. Estamos de acuerdo con eso. Pero ¿qué pasa cuando el problema no es el cuerpo sino el alma? ¿Qué hacemos cuando no hay descanso en nuestro interior de la culpa por nuestro pecado? ¿Qué sucede cuando nuestros pecados nos acusan constantemente y sentimos que estamos lejos de Dios? ¿O peor aún, cuando no estamos seguros de tener una relación real con Él y nuestra conciencia vive abrumada por nuestro pecado?
Entonces la pregunta es inevitable. En ese caso, ¿qué se necesita realmente para que el pecado sea tratado y para que la conciencia pueda descansar? Eso es exactamente lo que Hebreos capítulo 10 responde. Vamos a abrir nuestras Biblias y leer del versículo 1 al versículo 10 del capítulo 10 de la carta a los hebreos. Si alguien necesita una Biblia, puede levantar la mano y le alcanzaremos una. Hebreos capítulo 10, versículo 1 al 10. Estamos, vamos a leer la palabra del Señor. Pues, ya que la ley solo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan.
De otra manera, ¿no habrían cesado de ofrecerse? Ya que los adoradores, una vez purificados, no tendrían ya más conciencia de pecado. Pero en esos sacrificios hay un recordatorio de pecados año tras año. ¿Por qué es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados? Por lo cual, al entrar Cristo en el mundo, dice Sacrificio y ofrenda no has querido, pero un cuerpo has preparado para mí. En holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacido. Entonces dije, aquí estoy, yo he venido, en el rollo del libro está escrito de mí, para hacer, oh Dios, tu voluntad. Habiendo dicho anteriormente, sacrificios y ofrenda y holocaustos y sacrificios por el pecado no has querido, ni en ellos tú te has complacido, los cuales se ofrecen según la ley, Entonces dijo, he aquí, yo he venido para hacer tu voluntad.
Él quita lo primero para establecer lo segundo. Por esa voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida una vez y para siempre. Descansa. Si hay una cosa que tenemos que llevarnos en esta mañana de este pasaje, es descansa. Jesús es el sacrificio que quitó tus pecados y limpió tu conciencia para siempre. Hay descanso en Jesús. Y quisiera que veamos este pasaje en tres movimientos, que son los tres movimientos del texto que hablan de un sacrificio. La primera parte de nuestro texto habla claramente de un sacrificio que no puede quitar el pecado. Lo que sigue es un sacrificio que Dios mismo provee y finalmente un sacrificio que santifica para siempre a los adoradores.
Entonces, enfoquémonos en los primeros cuatro versículos para comenzar. Un sacrificio que no podía quitar el pecado. Alguna vez, yo soy muy bueno en esto, ¿alguna vez te ensuciaste tu ropa con algo que no sale? Mi esposa me mira de atrás, ella sabe que es así. Vos podés cubrir la mancha con un parche, con otra prenda, pero vos sos consciente que esa mancha está ahí. Constantemente, aunque por lo pronto está cubierto. El parche ayuda, en verdad ayuda, pero no es capaz de quitar la suciedad. De la misma manera, el pueblo de Israel recordaba año tras año una mancha que ellos no podían borrar, su pecado delante de un Dios santo.
Había un recordatorio constante de una mancha que no se iba. Cumplían con el mandato de la ley, sacrificaban animales para que por medio de su sangre fueran expiadas sus culpas, cubiertos sus pecados, pero la mancha seguía ahí. Ese era el parche que tenía el pueblo de Dios. Ayudaba, por supuesto, con la limpieza ceremonial, ayudaba con la convivencia de un pueblo santo, perdón, de un pueblo pecador con un Dios santo, pero ellos sabían que debían seguir sacrificando constantemente. No había otra opción. Había una conciencia de pecado en todos los adoradores porque sus muchos sacrificios no podían limpiarlos definitivamente del pecado.
Uno podía ir a ofrecer el sacrificio y volver a su casa y a los tres, cuatro días ya sentir la conciencia de que el pecado aún está ahí. Y decir, aún faltan 11 meses para presentar una vez más el sacrificio y luego otros 12 meses para presentar otra vez el sacrificio y luego otros 12 meses para presentar otra vez el sacrificio. Eso es lo que está explicando el autor de los hebreos y soy consciente de que acabamos de saltar al capítulo 10. Nos falta un montón de contexto pero el autor de los hebreos está tratando específicamente en estos versículos la insuficiencia de la ley para tratar con el pecado.
La insuficiencia de la ley para tratar con el pecado. El sacrificio según la ley. ¿Era bueno o malo? Era bueno. Pero no podía quitar el pecado. Era insuficiente. ¿Por qué? Y acá hay algo precioso. Y creo que si prestamos suma atención a esta verdad nos pueden caer varias fichas, como decimos. ¿Cuál es la razón que da el autor en ese primer versículo? Dice La ley La ley solo tiene la sombra. La ley solo tiene la sombra. ¿La sombra de qué? Autor de la carta a los hebreos. La sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas. ¿Qué significa esto? ¿Qué significa esto? Bueno, no tengo que darles una cátedra de una sombra porque normalmente nos ha acompañado toda nuestra vida, ¿verdad?
Una sombra es una proyección de un objeto. Mi mano da una sombra en el púlpito por la luz. Es una proyección de un objeto. La sombra es real, ¿sí o no? Sí. Pero no es la realidad en sí misma, sino que depende del objeto del cual se proyecta. Es decir, la sombra de mi mano sin mi mano no existe. Un árbol tiene una sombra, pero la sombra no es el árbol, sino que muestra el contorno del árbol. Uno puede ver la sombra de un árbol y saber que es un árbol. Nos revela información sobre el árbol, pero no es el árbol. Uno puede decir, bueno, qué clase de lógica tan profunda, ¿no? La sombra no es el árbol.
La sombra nos dice que hay algo mayor que ella. Si existe la sombra es porque existe el objeto real, superior, mayor, al cual esa sombra apunta. Algo que aún no se ve del todo cuando uno mira solo la sombra. ¿Me han seguido? La ley era la sombra. La ley era la sombra. Mostraba la necesidad de expiación, pero no podía expiar. Enseñaba que la sangre es necesaria para el pecado, pero no podía proveer la sangre necesaria para el pecado. Formaba el entendimiento necesario en aquellos que eran instruidos por la ley de la necesidad de un sacrificio, pero la ley no proveía el sacrificio definitivo. La ley no podía hacer aquello a lo que señalaba.
No podía traer la realidad final. Mostraba el problema del pecado. Anticipaba la solución del problema del pecado, pero no podía traer la solución. En criollo se quedaba corta. No era mala. La ley es perfecta, buena, justa, santa, revela el carácter de Dios, pero es insuficiente cuando se trata de tratar definitivamente con el pecado. Era solo la sombra del árbol, por así decirlo. La ley cumplió su función mientras la realidad no había llegado aún. Pero una vez la realidad llegó, la ley dejó de ser central. la ley era insuficiente. Y ahora la pregunta que debería generarse en nuestro interior es, y si la ley era solo la sombra.
¿Cuál es la realidad a la cual la ley apuntaba? como que genera expectativa en el corazón. Un momento, si la ley es solo la sombra, ¿a qué apunta? ¿Cuál es el árbol? Bueno, el autor llama la sombra de los bienes futuros. Pero, ¿a qué bienes futuros se refiere? ¿Qué bienes anticipaban los sacrificios establecidos por la ley? ¿Qué bienes anticipaban esos sacrificios? ¿Qué bienes futuros? Bueno, se refiere a aquellos bienes que constituyen el cumplimiento real de lo que la ley solo anticipaba. Es decir, lo que la ley no puede hacer, quitar el pecado, limpiar la conciencia del pecador, hacer perfecto al pecador, purificarlo por completo.
Esos bienes que la ley no puede hacer porque es insuficiente, son los bienes futuros a los cuales la ley apunta. Los sacrificios del antiguo pacto no eran el fin, sino una señal que apuntaba hacia algo mayor, hacia un sacrificio perfecto y definitivo. La realidad detrás de la sombra, el objeto verdadero cuya proyección se veía anticipadamente en el antiguo pacto. Hermanos, la ley era una sombra, pero una sombra con forma de cruz. La ley era una sombra, pero una sombra con forma de cruz. Por eso nunca podía hacer perfectos a los que se acercaban. Por eso no cesaban de ofrecerse sacrificios año tras año.
Por eso había un recordatorio constante de nuestros pecados. Por eso era imposible que la sangre de toros y machos cabríos quite los pecados. Porque era imposible que la sangre de toros y machos cabríos quite los que se acercaban. Porque había que esperar algo mayor. Estos adoradores seguían cargando con una conciencia de pecado. Sabían que todavía había algo que los separaba de Dios. Una barrera real. Porque el pecado no había sido quitado de en medio. Por eso ellos tenían que volver a repetir y repetir y repetir el sacrificio. ¿Por qué? Porque la barrera seguía ahí. No había descanso. No podían descansar.
Seguían siendo pecadores delante de un Dios santo. Y esa realidad no cambiaba por más sacrificios que ofreciera. Los sacrificios de la ley no transformaban al adorador. Solo postergaban el juicio. Aplacaban la ira de Dios por un tiempo. Pero dejaban intacto el problema más profundo. Al año siguiente todo volvía a empezar de nuevo. ¿Ven ese ciclo interminable? Un ciclo sin final. Si el sacrificio no nos puede quitar el pecado. Y aún tenemos que hacer el sacrificio. Porque es la manera de cubrir temporalmente el pecado. Nunca nos vamos a poder sentar y descansar. Porque el pecado sigue ahí. El problema que describe Hebreos, lamentablemente, no quedó en el Antiguo Testamento.
Todavía hoy hay muchas personas que hacen cosas para intentar ganar la aceptación de Dios. Pero sin ningún tipo de ningún tipo de éxito. Y por eso no pueden tener un verdadero descanso. Porque en el fondo siguen confiando en un sacrificio, en una clase de sacrificio que no puede quitar el pecado. Algunas personas van por el camino de la moralidad. Algunas personas van por el camino de la moralidad. Buscan ser buenas personas. Buscan hacer buenas obras. No dañar a otros. Confiando en que Dios debe aceptar eso como una ofrenda por su pecado. Otros van por el camino religioso. Procuran obedecer los mandamientos bíblicos.
Asisten a la iglesia. Leen la Biblia. Oran. Tratan de apartarse de la manera de vivir del mundo que los rodea. Y aunque esas prácticas son buenas en sí mismas. No pueden quitar el pecado ni limpiar la conciencia. Por eso uno puede vivir dentro de una iglesia y aún tener su conciencia cargada de pecado. Aún tener una barrera delante de Dios. Y uno pudiera decir, pero si yo voy a la iglesia, si lloro, si mis padres me llevaron, si esto, si lo otro. Y aún no encuentro reposo para mi corazón. Sea por el camino de la moralidad o por el camino de la religiosidad, el problema es el mismo. Seguimos trayendo ofrendas que no pueden quitar el pecado.
Y por eso la conciencia no puede descansar. Entonces, ¿qué sacrificio sí puede quitar el pecado? ¿Qué sacrificio puede quitar el pecado? Lean conmigo versículo 5 al versículo 7. Un sacrificio que Dios mismo provee. Por lo cual, al entrar Cristo en el mundo, dice, sacrificio y ofrenda, no has querido, pero un cuerpo has preparado para mí. En holocaustos y sacrificio por el pecado, no te has complacido, entonces dije, aquí estoy, yo he venido, en el rollo del libro está escrito de mí, para hacerlo Dios, tu voluntad. Al iniciar con por lo cual, vemos que esto que está a continuación es necesario a la luz de que no hay ningún sacrificio según la ley que quite el pecado y calme la conciencia.
Si hemos establecido que ningún sacrificio conforme a la ley puede quitar el pecado y limpiar la conciencia, por lo cual ocurre lo siguiente. Y pensemos en esta lógica. Si no hay sacrificio alguno que los hombres pecadores puedan hacer para quitar el pecado, y en el mundo solo existen hombres pecadores, la única esperanza es que aparezca un sacrificio diferente. No se trata ni de la cantidad de sacrificios, ni de la calidad de los animales, no, no, es que no hay nada que podamos hacer para quitar el pecado. Y es acá donde el autor de los hebreos nos muestra qué sacrificio es ese que se necesitó.
Un sacrificio que solo Dios podía proveer. Y qué sacrificio provee Dios, el de Cristo. Y eso es lo que nosotros vemos de una manera poética y preciosa en estos versículos. El autor escribe, al entrar Cristo en el mundo. Al entrar Cristo en el mundo. Y acá tenés tu conexión del sermón con Navidad. Al entrar Cristo en el mundo. Esa expresión nos muestra que Cristo no comienza a existir en su nacimiento. sino que viene al mundo. Como en muchas ocasiones, sobre todo en el Evangelio de Juan, podemos escuchar ese lenguaje. La luz vino al mundo. Jesús vino al mundo. Él no fue creado en el mundo. Él ya existía y vino al mundo.
Él no es un hombre más que aparece en la historia. Jesús es el Hijo eterno de Dios que asume nuestra condición humana. Esa es la doctrina de la encarnación. Se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y eso es clave porque para hacer un sacrificio por el pecado, Cristo debe tener un cuerpo. ¿Habías pensado alguna vez? Para poder sacrificarse como un cordero que va al matadero, como un cordero que es degollado para que su sangre sea derramada por el oferente, Él necesita tener un cuerpo. Solo así podía ofrecerse en lugar de los pecadores. La encarnación, hermanos, no es un detalle secundario. Es una necesidad redentora.
Si el Hijo de Dios no se hace hombre, no hay sacrificio alguno que pueda quitar el pecado y calmar la conciencia. Pudiéramos hoy nosotros seguir con sacrificios como en el antiguo pacto y aún seguir con nuestra barrera delante de Dios y con nuestra conciencia cautiva por el pecado. Y el autor pone en la boca de Cristo las palabras del Salmo 40. Y esto es algo maravillosamente precioso. El autor de los hebreos toma el Salmo 40, versículo 6 al 8 y lo une a la persona de Cristo y el autor dice que cuando Cristo vino al mundo, Él dijo las palabras del Salmo 40. Es decir, la voz de Cristo está en las palabras del salmista apuntando a que este es un Salmo profético y mesiánico que haya su subcumplimiento en la persona de Jesús y en su encarnación redentora.
Él fundamenta en la Escritura del Antiguo Testamento lo que se había cumplido por medio de la encarnación del Hijo Eterno, por medio de su sacrificio voluntario, su obediencia perfecta al Padre. Hermanos, el Evangelio Jesucristo no es una doctrina extraña y nueva que apareció con algunos locos en el primer siglo, sino que es aquello a lo que toda la sombra del Antiguo Testamento ha apuntado. Ya había sido anunciado por el Espíritu Santo en las Escrituras. Ya el Espíritu Santo había inundado toda la revelación de Dios con destellos de gloria que cuando viene el Hijo, todo se enciende para ver la gloria del Cordero de Dios.
Y siguiendo el paralelismo propio de los Salmos Hebreos donde una línea repite y contesta a la otra para ampliar el concepto, nosotros podemos leer de esta manera. Miren en sus Biblias. Fíjense cómo la primera línea del versículo 5 de la parte poética es sinónima a la primera línea del versículo 6. Sacrificio y ofrenda no has querido. En holocaustos y sacrificios por el pecado no te has complacido. Esto no es una nueva idea en la Escritura. En el Antiguo Testamento Dios había dejado claro que Él no se complace en sacrificios y ofrendas sin obediencia. Recuerdan al rey Saúl cuando desobedeció al Señor y luego quiso justificarse ofreciendo sacrificios y el profeta Samuel lo confronta diciendo ¿Acaso se complace el Señor tanto en holocaustos y sacrificios como en que se obedezca a la voz del Señor?
Y concluyó con estas palabras El obedecer es mejor que un sacrificio. El problema nunca fueron los sacrificios en sí mismos sino corazones que no escuchaban y no obedecían la voz de Dios. Un hebraísmo del Antiguo Testamento cada vez que Dios habla de escuchar su voz es lo mismo que decir obedecer su voluntad. El que escucha es porque obedece. Saúl no había obedecido. Dios no se complace en los sacrificios en sí mismo sino en la obediencia. Pensá en esto. La voluntad de Dios nunca fue que el hombre simplemente sacrificara sino que el hombre obedeciera. El sacrificio existe ¿por qué? Porque el hombre no obedeció.
Es una respuesta al pecado. No es la voluntad primaria o la idea original de Dios sino que es la obediencia. Si el hombre hubiera obedecido no habría necesidad de sacrificio. Pero como el pecado entró fue necesaria la expiación. Por eso Dios no se complace primeramente en sacrificios sino en la obediencia que el sacrificio presupone que ha fallado. Y la siguiente línea del Salmo 40 versículo 6 si ustedes leen el Salmo 40 verso 6 y leen la cita del autor de los hebreos del Salmo 40 verso 6 no va a coincidir. El Salmo 40 verso 6 en la versión hebrea que es la que nosotros tenemos en nuestro antiguo testamento dice me has abierto los oídos y en la versión que utiliza el autor que es la septuaginta que es la que utilizan los autores del Nuevo Testamento dice pero un cuerpo has preparado para mí y la variación en realidad enriquece porque tiene el mismo concepto la raíz has abierto mis oídos para qué para obedecer para escuchar y obedecer ese es el concepto has abierto mis oídos para qué para obedecerte y después la septuaginta lo traduce integralmente completamente me has preparado un cuerpo la pregunta nuevamente es para
qué para obedecer tu voluntad me has dispuesto el corazón y me has dado lo que necesito para obedecer algo que el hombre que el ser humano no hizo pero ahora viene el segundo hombre el segundo para llevar a cabo la voluntad de Dios providencialmente el Espíritu Santo decide usar la traducción de la septuaginta en el contexto literal del cuerpo preparado para Cristo Dios le preparó un cuerpo a Cristo para que venga al mundo como hombre para que se encarne para que obedezca su voluntad y eso es lo que sigue diciendo Cristo en el Salmo entonces dije que dijo mírenlo en sus Biblias entonces dije que
aquí estoy eme aquí aquí estoy yo he venido en el rollo del libro está escrito de mí para hacer Dios tu voluntad para que vino Cristo para hacer la voluntad de Dios para obedecer perfectamente todo lo que el Padre le pidió y eso que incluía hermanos que incluía la voluntad perfecta de Dios para el Hijo que muera que muera en la cruz del Calvario como un sacrificio por los pecados de su pueblo y noten que el sacrificio de Cristo no es forzado a los animales no se les preguntaba ni ellos podían ofrecerse voluntariamente eran tomados seleccionados y sacrificados y aun Cristo sabiendo lo que estaba
puesto delante de él él dio un paso y dijo Padre aquí estoy eme aquí yo he venido en el rollo del libro está escrito de mí es decir esto esto está profetizado en las escrituras para hacer oh Dios tu voluntad se necesitaba un sacrificio distinto uno que la ley no podía proveer y cuando ningún sacrificio podía quitar el pecado Dios mismo envió a su Hijo Dios mismo proveyó un sacrificio verdadero genuino definitivo y el Hijo en completa sumisión obediente al Padre le dijo eme aquí Padre cuando llegó el momento el Hijo no fue obligado cuando llegó el momento aunque la angustia que tenía en su corazón hacía que gotas de sangre salieran de su sudor le dijo Padre puedes pasar de mí esta copa pero no sea mi voluntad sino la tuya ¿por qué? porque he venido Dios para hacer tu voluntad porque he venido Dios para hacer tu voluntad antes de que ninguno de nosotros pudiera ofrecer algo aceptable a Dios Dios ya había provisto aquello que el mismo aceptaría la salvación no comenzó ni nunca comenzará con nuestra obediencia la salvación comenzó con la obediencia voluntaria del Hijo ahí en algún lugar eterno en el pasado donde la Trinidad reunida planificó nuestra salvación el Hijo dijo eme aquí ahí inició nuestra soberana salvación
Cristo no fue obligado a venir nadie lo empujó a la cruz el dijo aquí estoy mientras muchas veces nosotros resistimos hacer la voluntad de Dios cuando muchas veces nosotros sabemos cuál es la voluntad de nuestro Padre y nos resistimos hacerla pero el Hijo dijo he aquí aquí estoy para hacer tu voluntad Él Él se ofreció a cumplirla y eso debería producir en nosotros por supuesto no una confianza en lo que nosotros podemos hacer sino un asombro en lo que Él estuvo dispuesto a hacer por nosotros Jesús y les pregunto entonces ¿qué logró Cristo con su entrega? ¿qué logró Cristo con su ofrecimiento? versículos 8 al 10 un sacrificio que santifica para siempre habiendo dicho anteriormente sacrificio y ofrenda y holocaustos sacrificio por el pecado no has querido ni en ellos tú te has complacido los cuales se ofrecen según la ley entonces dijo he aquí yo he venido para hacer tu voluntad Él quita lo primero para establecer lo segundo ahora el autor llega al punto decisivo donde el contraste es claro Dios quita lo primero para establecer lo segundo los sacrificios según la ley quedan abolidos completamente ¿por qué? porque ya no son necesarios ya no son necesarios la sombra le cede el lugar a
la realidad ya no necesitamos sombra cuando la luz vino al mundo Cristo vino y ofreció su propio cuerpo como el sacrificio definitivo por el pecado este sacrificio no simplemente cubre el pecado lo quita lo remueve lo destroza lo hace desaparecer trata de manera definitiva con el problema que la ley nunca pudo resolver y cómo lo logra Cristo cumple perfectamente la voluntad de su padre su obediencia es total sin pecado plenamente agradable a Dios pero no se trata solo de la obediencia sino de expiar el pecado y por eso Cristo no solo es el hombre obediente sino también el sacrificio perfecto en su obediencia se ofrece
a sí mismo como nuestro sustituto recibiendo en su cuerpo el castigo que nuestro pecado merecía él no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse sino que se humilló a sí mismo se hizo hombre y se despojó a sí mismo haciéndose siervo obediente y con una obediencia que culmina en el calvario así su sacrificio es suficiente y definitivo una vez para siempre y por esa voluntad cumplida dice el autor la voluntad de ofrecerse hemos sido santificados apartados para Dios de una manera que ningún otro sacrificio podría lograr debemos recordar el contexto al cual el autor de los hebreos le está escribiendo judíos
en medio de la persecución tentados a volver atrás a volver al antiguo pacto a la ley de Moisés y el autor de los hebreos le dice momento la realidad ha venido la sombra ha desaparecido no hay nada a donde volver pensalo de esta manera la ley no podía ser perfecto al que se acercaba en Cristo somos hechos perfectos delante de Dios la ley no podía purificar a los adoradores en Cristo somos purificados la ley no podía calmar definitivamente la conciencia en Cristo ya no hay ninguna acusación pendiente ya no hay condenación para los que están en Cristo la ley no podía poner fin al sacrificio y en Cristo es el sacrificio final la ley no podía quitar el pecado y en Cristo el pecado fue quitado delante de Dios ya llegó lo real hermanos ya llegó lo real hermanos las sombras se desvanecieron consumado consumado es consumado es cuando Cristo dijo consumado es es como si uno se parara debajo del sol del mediodía donde uno pudiera girar alrededor y ya no hay más sombra porque la sombra llegó a lo que apuntaba te telestai descanso para el pueblo de Dios por eso el autor concluye sin dejar lugar a dudas concluye para que nadie ni siquiera se equivoque en su razonamiento mediante la ofrenda
del cuerpo de Jesucristo ofrecida una vez y para siempre ahí está nuestro descanso nada más que ofrecer nada más que añadir nada más que probar Cristo ya hizo todo y ahora finalmente podemos descansar delante de Dios déjame preguntarte algo honestamente examina tu corazón vivís como si todavía hubiera que hacer algo para pagar lo que Cristo ya pagó cuando pecas sentís condenación pensás aunque no lo digas que Dios vive enojado con vos por tus pecados que tenés que correr a alejarte y esconderte de Dios este pasaje nos recuerda que si estamos en Cristo podemos descansar Cristo ya pagó por nuestro pecado ya no hay más condenación
Dios no nos mira a través de nuestro desempeño sino a través de su hijo y nos mira con amor pero hay otro problema a veces en nosotros te has inventado nuevos sacrificios para buscar aceptación de Dios quizás últimamente no compraste un corderito pero te inventaste otros sacrificios que conforme a tu obediencia Dios Dios te tiene que aceptar o no a veces pensamos así si yo leo la Biblia Dios me acepta si yo oro constantemente entonces Dios me va a bendecir si peco Dios se aleja de mí y me mira enojado eso hermanos es vivir anclados en nuestro desempeño y no confiar en la suficiencia del sacrificio de Cristo eso es sutilmente volver a las sombras y a veces estamos ahí pero el Evangelio nos enseña algo distinto escúcheme bien no obedecemos para ser aceptados obedecemos porque ya fuimos aceptados y ahí solo ahí hay libertad libertad para obedecer libertad para dar mi vida por Cristo si fuera necesario libertad para esforzarme hasta lo sumo no por miedo sino por gracia por gratitud por amor porque Él me amó por eso el Evangelio nos llama no a hacer más para ser aceptados por Dios sino a descansar Cristo lo hizo Jesús es el sacrificio que quitó tus pecados una vez y para siempre hermanos hermanos el
camino de nuestro pasaje es bastante claro los sacrificios de la ley no podían quitar el pecado ni calmar la conciencia eran la sombra se lianaban el problema pero no podían resolverlo por eso había repetición cansancio recordatorio de la culpa pero después vemos que Dios no dejó al hombre atrapado en esa insuficiencia cuando vino perdón cuando ningún sacrificio podía hacer nada Dios proveyó el sacrificio verdadero y el Hijo vino al mundo asumió el cuerpo dijo voluntariamente aquí estoy he venido para ser tu voluntad y finalmente la maravillosa conclusión Cristo se ofreció una vez y para siempre y por esa ofrenda hemos sido santificados el pecado fue
tratado la barrera fue quitada la obra fue terminada y no hay nada más que agregar por eso hoy no nos vamos con una lista de cosas para hacer nos vamos con una verdad para abrazar ya no vivimos en la sombra la realidad llegó el sacrificio fue aceptado la obra fue consumada así que descansá descansá porque Jesús es el sacrificio que quitó tus pecados una vez y para siempre oramos al Señor Dios nuestro no hay nada que podamos hacer si estamos en Cristo que nos acerque más a vos y no podemos hacer nada Señor que nos aleje de vos porque ni la vida ni la muerte ni lo alto ni lo profundo ni los ángeles ni principados ni potestades ni nada en toda la creación Señor nos podrá apartar del amor de Dios que es en Cristo Jesús pero a la vez Señor ayúdanos a vivir como Cristo a vivir como el hijo obediente a pararnos y decirte Señor aquí estoy eme aquí yo he venido para hacer tu voluntad Señor líberanos de nuestras voluntades líberanos de querer volver a las sombras y ayúdanos a que mirando el sacrificio completo y suficiente de Jesús estemos dispuestos a entregarlo todo por Cristo así como el apóstol Pablo decía el amor de Cristo me obliga a vivir para
él Señor que el contemplar el sacrificio perfecto nos traiga descanso en el corazón y nos traiga a nuestra voluntad el abrazar tu voluntad y vivir para tu gloria porque te lo pedimos en el nombre de Jesús Amén y Amén
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Sermones Individuales
Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.