Enójense, pero no pequen
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Padre, te agradecemos una vez más por estar juntos escuchando tu palabra, Señor. Qué regalo maravilloso que nuestros ojos se han abierto en esta mañana, que nuestro corazón sigue latiendo y que el oxígeno sigue nutriendo de energía a nuestro cuerpo, es sólo por tu misericordia, sólo por tu paciencia, sólo por tu gracia. Queremos orar para que nos hables a través de tu palabra y para que nuestros corazones estén en un modo enseñable, maleable, que podamos escuchar tu palabra ya con corazones predispuestos a ser enseñados, a ser instruidos, a ser corregidos por tu verdad. Lejos de nosotros, Señor, el endurecer nuestros corazones como la roca y no dejar a tu Espíritu que obre en él.
Eso sería, Señor, hacer feliz al enemigo de nuestras almas que quiere robar la palabra cuando llega a nosotros. Por eso oramos por fruto, en el nombre de Jesús. Amén y Amén. Quisiera hacerte una pregunta muy personal y trato de mirarlos a cada uno, a todos. ¿Te enojaste últimamente? ¿Te has enojado últimamente? ¿Alguien se ha enojado con vos últimamente? Probablemente nos podemos identificar con las dos preguntas. El enojo es una realidad presente en nuestras vidas. No podemos evitarlo. No debemos evitarlo. Es una realidad en nuestras vidas. Es una realidad en nuestros matrimonios y familias. Y es una realidad en esta iglesia local.
El enojo es una realidad presente. Pero entonces surgen algunas preguntas. ¿Es el enojo malo? ¿Acaso Dios se enoja? ¿Cómo debemos tratar con nuestro enojo como cristianos? ¿Cómo debe vivir el cristiano el enojo? ¿Qué relación tiene que tener el cristiano con el enojo? Les invito a abrir sus Biblias en Efesios capítulo 4, versículo 26 y 27, que va a ser el texto de esta mañana. Lo hemos leído. Si estás en Cristo hace un buen tiempo, probablemente lo hayas memorizado y te estés dando cuenta que el hecho de haberlo leído y haberlo memorizado no es suficiente. Vamos a dejar que Dios mismo nos instruya sobre este tema.
Efesios capítulo 4, versículo 26 y 27. Dice así la palabra del Señor. Enójense, pero no pequen. No se ponga el sol sobre su enojo, ni den oportunidad al diablo. Es tan corto que vale la pena volver a leerlo. Enójense, pero no pequen. No se ponga el sol sobre su enojo, ni den oportunidad al diablo. Hermanos, enójense, pero no pequen. No se ponga el sol sobre su enojo, ni den oportunidad al diablo. Esto es lo que vamos a considerar en este sermón. Tres aspectos del enojo. Para relacionarnos correctamente con el enojo y aún más, para ponerle límites a nuestro enojo. Yo quiero que te vayas en esta mañana entendiendo, debo ponerle límites a mi enojo.
Y vamos a ver por qué y qué límites. El primero, el límite moral del enojo. Enójense, pero no pequen. Segundo, el límite temporal del enojo. No se ponga el sol sobre vuestro enojo. Y tercero, el límite espiritual o el peligro espiritual del enojo es no des lugar al diablo. Entonces, iniciamos por nuestro primer punto. Me encantaría pensar que alguno ya está incómodo. Y quisiera hacer una advertencia. Imagina que no hay nadie más en este lugar que vos. Este sermón no es para tu marido, no es para tu esposa, no es para tu padre, tu madre, tu hijo. Es para vos. Así que no actives ese mecanismo de defensa que nos impermeabiliza y hace que nos resbale y vaya para el lado y el codo.
¿Escuchaste? ¿Viste? Yo te dije. Bueno, desactivemos eso. Y pongamos nuestro corazón en modo receptor de la palabra de Dios, de lo que Dios me quiere hablar a mí. Entonces, lo primero que debemos hacer, el límite moral del enojo. Enojense, pero no pequen. Es interesante recordar que el contexto inmediato de Efesios capítulo 4 que leyó nuestro hermano Gustavo, nos muestra que Pablo está hablando de cómo debe andar un cristiano en la vida nueva que tiene en Cristo. Es decir, cómo debe lucir esta vida cristiana nueva que ahora tenemos, que debe ser distinta a lo de los gentiles, es decir, de los que no conocen a Dios.
Y principalmente en el contexto de la iglesia local, porque Pablo le está escribiendo esta carta principalmente a una congregación que él conoce, que él pastoreó, a los Efesios. Por lo tanto, cuando pensamos en el enojo, inmediatamente lo traducimos y lo trasladamos al matrimonio o lo trasladamos al hogar y es normal, porque son los ámbitos en los que más nos enojamos. Y el que diga que no, primero que se arrepienta de su mentira y luego que diga amén. Porque no hay ninguno creado a la imagen de Dios que no se enoje. Si vos me decís, mi cachorro o la piedra que hay en mi patio no se enoja, te creo.
Pero no puedo decir que vos no te enojas. Y Pablo trata el tema del enojo principalmente dentro del cuerpo de la iglesia. Él menciona, entre otros aspectos que deberían marcar nuestra nueva vida en Cristo, que debemos dejar la mentira y hablar la verdad unos con otros, que debemos controlar la ira o el enojo, que no debemos robar sino trabajar para compartir, que debemos usar palabras solamente que sean para edificación, que no debemos entristecer al Espíritu Santo y que debemos quitar de medio de nosotros, es decir, de medio de la iglesia, debemos quitar la amargura, la gritería y la malicia.
Porque eso está o puede estar en medio de nosotros. Por lo tanto, estamos hablando de controlar el enojo principalmente en el contexto de la iglesia local. Pero no exclusivamente en el contexto de la iglesia local, porque como mencioné, nuestro enojo se traslada a aspectos de nuestro matrimonio y de nuestra familia, porque son en los contextos donde más nosotros estamos. Quisiera, Gusti, ¿me podés apagar los ventiladores por el ruido? Gracias. No se enojen. Por lo tanto, quisiera que nosotros avancemos en el tema del enojo y definamos primeramente qué es el enojo. El diccionario habla del enojo como la respuesta de las emociones ante la percepción del mal y la injusticia.
La respuesta de las emociones ante la percepción del mal y la injusticia. En ese sentido, entonces, el enojo es mi respuesta emocional que surge de mi corazón al desagrado ante algo que yo percibo que está mal o injusto. Y quisiera subrayar las palabras yo percibo que está mal o que es injusto. Porque no todo lo que percibo que está mal o que es injusto es, de hecho, malo o injusto. Es mi percepción de lo que está mal y de lo que es injusto. Y el enojo, de por sí y en sí mismo, no es un pecado. El enojo no es pecado y que no sea pecado no significa que sea seguro. No, no es pecado, entonces me voy a enojar.
No, no, no. Fíjense la advertencia de Pablo. Enojense, pero rápido, pero no pequen. Y eso tiene una razón de ser. La Biblia no nos invita a analizar nuestro enojo con calma, sino a ponerle límites inmediatamente. Es como si vos pudieras, imaginémonos hipotéticamente, no funciona así, lo sé, pero imaginémonos una granada y uno le saca el pitillo a la granada. ¿Qué va a pasar con esa granada? Va a explotar, ¿no? Ahora, imaginémonos que nosotros pudiéramos desactivar de alguna manera rápidamente esa granada antes de que explote. Entonces, yo le saco el pitillo y empieza el clic, clic, clic, clic, clic, y eso va a explotar en cualquier momento.
Ahora, lo que yo debo hacer no es decir, mirá, no explota, mirá, no explota. ¿Por qué? Porque en cualquier momento te va a explotar. Tenés que desactivar la bomba rápido. El enojo en tu corazón pecaminoso y perverso y en mi corazón pecaminoso y perverso es una granada que hay que desactivar rápidamente antes de que explote. Porque si el enojo no es pecado, si no se trata rápidamente con el enojo, explota en pecado. Y cuando digo explota, no significa que simplemente va a salir hacia afuera, porque hay, como tantas personas en el mundo, ocho billones de personas en el mundo, hay diferentes maneras de enojarse y de explotar en pecado.
Ahora bien, entonces, si yo les pregunto ¿Quién es la persona más enojada de toda la Biblia? La respuesta sería muy bien, Dios. Dios es la persona más enojada de toda la Biblia. Pero Dios es perfectamente justo y santo. Entonces, cuando Dios se enoja, solo se enoja o se aira por aquello que quebranta su justicia y su santidad. Lo que conocemos en las Escrituras como la ira santa de Dios por el pecado. Un pasaje conocido, Romanos 2, versículo 5, dice, Pablo, pero por causa de tu terquedad y de tu corazón no arrepentido, estás acumulando ira para ti en el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.
Es decir, la ira de Dios viene, ¿por qué? Por el pecado. El enojo de Dios viene por el pecado. No es caprichoso. Cuando hablamos de esa ira, no es una emoción reactiva ni descontrolada como la nuestra, puede ser. Sino que es una respuesta justa, santa y perfecta ante el pecado. Dios es perfecto, Dios es justo, Dios es santo. Por lo tanto, nada de lo que Él haga va a ser ni injusto, ni va a dejar de ser santo. Por lo tanto, el enojo y la ira de Dios siempre, siempre es justa. La ira de Dios nunca es caprichosa como la nuestra. Por eso es, hermanos, que debemos limitar rápidamente nuestro enojo.
Porque nosotros no somos ni perfectamente justos, ni perfectamente santos como para permanecer acumulando ira. Eso es precioso entre Dios y nosotros, es una gran diferencia. Dios puede acumular ira sin pecar. Nosotros no podemos hacer eso. Ni siquiera por unas horitas. Ni siquiera hasta que empiece a bajar el sol. No podemos guardar enojo ni ira en nuestro corazón sin pecar. Los seres humanos hemos sido creados a la imagen de Dios y por lo tanto compartimos ciertos atributos de Dios. Y el enojo o la capacidad de enojo o la capacidad de enojarnos e indignarnos ante la maldad y la injusticia es uno de esos atributos que compartimos con Dios.
El problema es que en nosotros mora el pecado y por eso cuando nosotros nos enojamos es rápidamente y fácilmente terminar pecando de muchas maneras. Y una de ellas, y créanme que pudiéramos hacer toda una serie solamente hablando de las maneras en que nos enojamos. Pero una de ellas es cuando nosotros nos enojamos no por una maldad real ni por una injusticia objetiva delante de Dios, sino por una injusticia autopercibida, es decir, algo que nosotros sentimos que es incorrecto, aunque no lo sea en términos bíblicos. Una de esas maneras de pecar al enojarnos es enojarnos no porque alguien pecó, quebrantó la voluntad santa de Dios, o alguna de sus implicaciones, sino porque quebrantó o rompió lo que yo entiendo, lo que yo establecí que no debe ser quebrantado ni roto.
Bueno, pastor, no lo hagamos tan abstracto. Bueno, por ejemplo, yo quiero estar solo con mis pensamientos y mi mundo y viene alguien y me habla. ¿Ha ocurrido alguna maldad allí contra la santidad y la justicia perfecta del Eterno y el Altísimo? Pero, ¿qué ha ocurrido en mi corazón? Alguien ha quebrantado mi ley. Alguien ha traspasado mis dominios. Mi pequeño reino ha sido invadido y mi ejército ha de salir a castigar al ofensor. Así, tan gracioso como parece, es como vivimos. Defendiendo nuestros pequeños reinos autopercibidos de justicia, bajo nuestra propia constitución y leyes, de tal manera que cuando alguno viola alguna de esas cosas, no me importa si está violando la santísima voluntad de Dios, pero está violando mi voluntad terrenal en mi pequeño reino y yo soy el soberano en ese pequeño reino, por lo tanto enviaré mi ejército a castigar.
¿Y qué haré? Bueno, muchas maneras. Somos muy creativos en el enojo. O no le hablamos, o le gritamos, o le tiramos algo por la cabeza, o nos vamos, o etc. Imagínense, hay mucha creatividad en cómo respondemos ante el enojo. Así como cantidad de tácticas de guerra, hay cantidad de tácticas de enojarse y castigar al otro por causa de nuestro pecado. El problema no está en el acto de la otra persona. Yo me enojé ayer. Es muy gracioso enojarte mientras estás preparando un sermón contra el enojo. Y lo que fue es ver cuánto pecado hay en mí. Y el enojo fue de esta manera. Estoy en mi pieza y quiero abrir mi parte del ropero para sacar algo de mi cajón.
Cuando abro la parte del ropero, si no abrís toda la puerta del ropero, el cajón no se habilita para sacarlo. Y cuando abro todo el ropero, la puerta del ropero queda a la mitad del cajón. Por lo tanto, mi cajón está deshabilitado. Ahora, ¿cuál es la causa de terrible frustración y de obstáculo entre mi persona y mi perfecta voluntad? Cuando miro una almohada. Y créanme, si tuviera el poder del Altísimo, hubiera prendido fuego esa almohada y por ende el cuarto y la casa por la ira que tenía. Pero claro, no me pudo desquitar con la almohada porque la almohada no tiene conciencia y no me sirve. ¿Quién puso esa almohada ahí?
Imaginé al responsable, me enojé con el responsable y después me di cuenta, enojados, pero no peguéis. Entonces, se disipó. Pero así, ¿cuántas cosas vivimos cada día nosotros? ¿Por qué nos enojamos? Nos enojamos finalmente porque alguien está quebrantando una ley. Aunque esa ley sea justa y correcta como la de Dios o autopercibida y impuesta como mis propias reglas o leyes. Entonces, el problema no era la almohada. Pobre almohada, ni conciencia tiene. El problema estaba ¿dónde? Acá. En mi corazón pecaminoso. En mi corazón que clama el grito del Edén que quiere ser su propio Dios. Ahí está el problema.
Entonces, el problema está dentro de mí. Interiormente, yo establecí un mandamiento propio. En el ejemplo que estábamos hablando de la persona que no quiere que le hablen, su mandamiento propio es una nueva ley que le colgó en el cuadro no me hablarás. Pero no, digamos que no envió una misiva a todas las personas que están alrededor suyo para que lo sepan. Lo dio por sentado. Entonces, cuando un pequeño forastero viene a hablarle que no conoce la ley no me hablarás y habla y todo el ejército cae para apresarlo. Y pobre no sabía que no debía hablar. Y eso es cuando nos enojamos y no comunicamos las expectativas que tenemos de otros y no le dijimos a los demás quizás necesito un tiempo solo te pido por favor que me hables más tarde.
Y nos enojamos pero nos enojamos por la culpa de nuestro corazón y nuestro pecado. Los demás no tienen nada que ver. Cuando esa expectativa no es respetada concluyo que tengo derecho a enojarme porque a mis ojos esa persona rompió mi ley. Y así hermanos el enojo muchas veces quizás más veces de las que nos gustaría admitir nuestro enojo no surge a raíz de la justicia de Dios sino de un corazón que ha erigido sus propias normas y exige que los demás la obedezcan o se atengan a las consecuencias. Entonces el enojo no es el problema nos enojamos porque fuimos creados a la imagen de un Dios que se indigna ante el mal pero como en nosotros mora el pecado el enojo se convierte en un regadero de pólvora mientras estamos jugando con fósforos encendidos tenemos que apagar eso tenemos que tratar con el enojo antes que sea demasiado tarde hay que ponerle un límite moral al enojo cuando me enojo procurar con todo el esfuerzo el dominio propio la ayuda del espíritu absolutamente con todo no pecar y para eso debo aplacar el enojo lo antes posible porque el enojo en nosotros se convierte en una ocasión de
pecado con rapidez y para limitar nuestro enojo hay que estar pendientes de dos aspectos del problema uno es el origen de nuestro enojo y otro es la respuesta de nuestro enojo el origen correcto de nuestro enojo surge cuando alguien ha voluntado ha roto ha violentado la justa y santa voluntad de Dios nosotros podemos experimentar aunque sean los primeros atisbos de un enojo santo cuando alguien quebranta la voluntad de Dios cuando alguien golpea a otro cuando alguien comete un homicidio cuando alguien estafa a un ser querido hay una santa indignación en nuestro corazón que surge por nuestra imagen de Dios en nosotros es decir ese primer
atisbo de enojo puede ser un enojo correcto ¿por qué? porque me indigna la maldad de alguien que quebrantó la voluntad de Dios por lo tanto ese atisbo de enojo no es pecaminoso pero normalmente ese atisbo de enojo no se queda en un atisbo o no han escuchado a alguien decir no hay que matarlos a todos quizá empezó con un atisbo de santidad y pureza y se descarriló para cualquier lado ¿por qué? porque nosotros no podemos permanecer con el enojo en nuestro corazón solo Dios que es perfecto y santo puede acumular ira en nosotros acumular ira es destrucción absoluta pensemos en Jesús Jesús cuando vio el
templo que lo habían convertido en una feria en vez de un lugar de oración se indignó se enojó porque había sido violentada la voluntad de Dios para el templo y para la adoración no era principalmente algo contra él en específico aunque él es Dios pero lo que mostró es el celo por la casa de su padre el celo por el templo Jesús se enojó y no pecó su origen el origen del enojo de Jesús en ese momento fue santo y sin pecado incluso cuando se enojó hizo un látigo de cuerdas volcó la mesa de los cambistas y sacó a todos los que estaban comerciando en el templo y pecó no, no pecó fue justo en cómo mostró su juicio ante la maldad en ese momento pero eso no significa que debemos intentar nosotros hacer lo mismo no, Jesús hizo un látigo de tres cuerdas yo también tengo derecho a violentarme ante mi enojo no hermanos nosotros no podemos hacer algo así sin pecar es imposible para nosotros nuestro corazón es engañoso y perverso y nuestro corazón casi siempre el enojo tiene buenos amigos los amigos de nuestro enojo son el orgullo el descontrol el deseo de justicia propia no somos como Jesús no somos impecables a mí me vas a decir eso ¿quién te crees
que sos? el orgullo está todo el tiempo usando una metáfora del fútbol está todo el tiempo calentando ahí al costado para entrar en la cancha y cuando el enojo aparece él se autoinvita y se mete ahí el orgullo ¿por qué? porque muchas veces el origen de nuestro enojo es el orgullo no es la santidad de Dios quebrantada es mi orgullo que ha sido tocado y hay de ti vil mortal que has llegado y has osado molestarme en mi pequeño reino así actuamos así actuamos nos debería dar vergüenza y nos debería humillar ver cómo actuamos con nuestro enojo nos creemos que somos Dios cuando nos enojamos pecaminosamente peor cuando respondemos mal con nuestro enojo la ira del hombre no obra la justicia de Dios la ira del hombre no obra la justicia de Dios la ira de Dios obra la justicia de Dios y mucho cuidado mucho cuidado cuando le ponemos versículos bíblicos al enojo para justificarlo mucho cuidado con sacar pasajes bíblicos de contexto para justificar mi enojo porque a lo que nos parecemos no es a Jesús sino a los fariseos sepulcros blanqueados porque muchas veces nos podemos aprovechar si nuestro enojo es a un hermano si nuestro enojo es a nuestro cónyuge si nuestro enojo es a nuestros hijos y nosotros sabemos un
poco más de Biblia podemos usar mal la palabra de Dios para justificar nuestros enojos para justificar nuestro pecado por eso la pregunta que debemos hacernos es esta cuando nos enojamos lo primero lo primero te doy un tip para que hagas cuando te enojas lo primero lo primero que tenés que hacer cuando te enojas es preguntarte a vos mismo por qué me estoy enojando y si te haces esa pregunta en muchas ocasiones te vas a asombrar de la respuesta porque a veces la respuesta va a ser no sé no sé por qué me estoy enojando me estoy enojando pero no sé quizás nunca me pregunto me enojo yo soy de enojarme no de preguntarme por qué me enojo pero lo que debemos hacer es preguntarnos por qué nos enojamos nos hemos enojado porque alguien quebrantó la voluntad de Dios o porque alguien me tocó el orgullo o porque alguien hizo algo que yo no quería que haga entonces debemos preguntarnos por qué nos enojamos cuál es el origen de nuestro enojo ese es un excelente primer filtro por qué nos enojamos y otra pregunta que quisiera hacerte probablemente vos las conoces o quizás podés pensarlo a lo largo del día de la semana qué reglas has creado en tu propio pequeño reino reglas por las cuales
quienes te rodean terminan sufriendo tu enojo cuando las rompen y eso es bastante fácil de identificar en el matrimonio y en la familia qué reglas has creado en tu propio pequeño reino que los demás terminan sufriendo porque las rompen entonces primero el origen de nuestro enojo segundo la respuesta de nuestro enojo cuando nos enojamos siempre hay una reacción ante esa indignación esa respuesta puede ser adecuada puede ser pecaminosa el problema es que nuestro enojo conduce rápidamente al pecado por eso la exhortación de Pablo es a enojarse pero no pecar porque es mucho el peligro que hay para pecar cuando uno está enojado uno está enojado
y dice cosas uno está enojado y hace cosas y luego cuando el mar turbulento llegó en calma uno dice por qué dije y por qué hice lo que hice es natural ninguno acá puede tirar la primera piedra así que ninguno se ponga mal porque es simplemente ver los hechos la escritura muestra rápidamente perdón repetidamente que la respuesta de Dios al pecado es el juicio santo cómo responde Dios ante el pecado cuál es la respuesta de la ira santa de Dios ante el pecador el juicio sin embargo Dios no derrama su ira inmediatamente sobre el pecador sino que él es paciente Dios es paciente en algunos casos nos ha dejado ver una muestra anticipada de su juicio por ejemplo Sodoma y Gomorra todos merecemos morir bajo fuego y azufre o sea en ningún momento lea Sodoma y Gomorra diciendo ha sí otra cosa no podía hacer Dios con esta gente no no vos también mereces ser consumido por fuego y azufre solamente que en la paciencia de Dios él lo ha determinado lo ha postergado para un día para aquel día para el día del juicio de Dios donde toda la ira y el enojo acumulado de Dios va a caer sobre aquellos que merecen el juicio pero nosotros como reaccionamos ante el enojo como reaccionas
vos ante tu enojo es posible entonces enojarme sin pecar Efesios capítulo 4 el texto que estamos mostrando nos muestra que la emoción intensa no es pecado en sí pero que el peligro es pecar y albergar el enojo que es explosivo que es como una olla a presión cuya válvula de escape no funciona todos conocemos o al menos creo que todos conocemos alguna historia de alguien que se le explotó una olla a presión y por eso no comprábamos ollas a presión pero el problema es que una olla a presión explota cuando no tiene una válvula andando bien para que libere la presión entonces cuando nosotros albergamos
el enojo en nuestro corazón es como apagarle la válvula a una olla a presión es cuestión de tiempo para que explote por los aires por eso el mandato es enójense pero no pequen ese es el límite moral que debemos poner para no pecar y es interesante que en algunas biblias ustedes van a ver que ese versículo está en mayúsculas porque es una referencia a un pasaje del antiguo testamento el salmo cuatro versículo cuatro el salmo cuatro versículo cuatro dice tiemblen y no pequen mediten en su corazón sobre su cama y callen tiemblen y no pequen mediten en su corazón sobre su cama y callen pablo está citando aludiendo a ese pasaje y la palabra hebrea para tiemblen que en algunas biblias lo pueden ver como enojarse en el salmo cuatro cuatro se puede traducir de ambas maneras porque lo que refiere es una un agitarse y un estremecerse interiormente que puede ser un temor o un enojo ambas cosas nos estremecen nos agitan interiormente cuando tenemos miedo nuestro corazón empieza a acelerar y cuando nos enojamos también entonces se puede traducir de ambas maneras hay una emoción intensa acompañado de una advertencia que pablo cita agarra porque los judíos normalmente entendían pasaje del antiguo testamento los tenían en la cabeza agarra lo pide prestado y
lo mete acá dice bueno enójense pero no pequen es como dice el salmo cuatro tiemblen pero no pequen enójense pero no pequen mediten y callen aquí se nos plantea una respuesta espiritual al enojo meditar implica hablarnos a nosotros mismos delante de Dios es hablar con nosotros es decirnos a nosotros cosas y callar implica estar quietos en silencio y en reposo el salmo cuatro cuatro apunta que cuando estamos agitados internamente cuando el enojo irrumpe con fuerza cuando nuestro corazón empieza a acelerarse por el enojo la escritura nos llama a detenernos y meditar en un contexto de quietud a hablarnos a nosotros mismos delante de Dios a
hacer silencio y buscar reposo interior frenar frenar el tren y pensar en qué está pasando no dejar que la corriente del río nos lleve no, no, no es ejercer el dominio propio el dominio de uno mismo uno de los pensadores y filósofos griegos decía quieres tener un imperio impera sobre ti mismo gobierna sobre ti mismo gobierna sobre tu propio corazón no se trata de reprimir emociones no estamos hablando de técnicas humanas para no tratar con el pecado de contasta 10 y baja la olla no, no es eso no estamos hablando de técnicas para evadir el corazón pecaminoso estamos hablando de conducir mi emoción correctamente delante
del Señor es no permitir que el viento de mi emoción me gobierne y me arrastre sino ejercer dominio sobre él por medio de la verdad de Dios y no pecar por ejemplo memorizar este versículo enójense pero no pequen y cuando veo que se empieza a hervir en mi corazón la sangre recuerdo enójense pero no pequen y voy al Señor en oración y pido al Señor ayuda para no pecar contra el Señor y eso es en especial interesante en días de calor Shakespeare decía el calor a servir la sangre y es la realidad que cuando tenemos calor y estamos incómodos estamos mucho más propensos al enojo se ve a ver en el invierno somos lo mismo de pecadores pero en el verano está más a flote eso es una realidad sobre todo cuando te cortan la luz como ayer entonces hermanos debemos ejercer dominio propio debemos examinarnos preguntarnos ¿es correcto el origen de mi enojo? si no es correcto ¿para qué me enojo? tengo que ir al Señor ¿es correcta mi respuesta al enojo? estoy respondiendo para la gloria de Dios ¿puedo dar gracias a Dios por mi respuesta al enojo? mi respuesta correcta al enojo es llevarlo al Señor para que el Señor trate con mi corazón para que se calme mis aguas y que
entonces pueda actuar como debo actuar para la gloria de Dios y no impulsivamente ¿me enojo porque la voluntad de Dios es quebrantada o porque son las reglas que yo puse? ¿castigo a otros por mi enojo? son preguntas que debemos hacernos el enojo no es pecado el peligro es darle casa en el corazón y vamos al punto número dos no se ponga el sol sobre su enojo el límite temporal del enojo estos dos puntos son más cortitos así que no se enojen nuevamente el mandato es claro no se ponga el sol sobre su enojo no debemos permitir que el enojo permanezca encendido en nuestro corazón por mucho tiempo debemos tratarlo cuanto antes antes de llegar al punto de pecar y eso es una regla es tratar con el enojo rápidamente no es que si me enojo después
de la medianoche tengo todo el día no no es la idea de tratar con rapidez el enojo poner el sol en el aspecto judío es cuando se termina el día no dejes que el enojo amanezca al otro día con vos el enojo es una pequeña fogata en medio de un bosque donde alguien se confía y no la apaga bien y después se va y provoca luego un incendio muchas veces dejamos que el enojo sobreviva en nuestro corazón más de lo que debería porque no tratamos con el enojo la idea es que no termine el día y aún sigamos enojados cuando dejamos el enojo en el corazón se convierte en una bola de nieve que crece con cada día que pasa y esa bola de nieve que crece de enojo en nuestro corazón da lugar a muchos otros pecados el resentimiento el rencor el odio la falta de perdón y una vida cristiana miserable si es que somos cristianos porque donde mora el enojo en el corazón no hay una vida de alegría no hay una vida de gozo no hay una vida de paz no hay una vida de contentamiento que es contentamiento es bajar todas las guardias y decir la vida que es como es está bien porque Dios gobierna esta vida es es
dejar de quejarse por todo es dejar de se me cruzan los idiomas la cabeza dejar de quejarse por todo dejar de enojarse porque las circunstancias no son como yo quiero es aceptar con alegría y con gozo la vida que Dios me dio es no enojarme con Dios porque Él me dio una vida que quizás yo tenía otro plan para eso no nos basta de eso hay un solo trono y ya está ocupado basta hermanos de que juguemos a ser Dios no demos lugar al enojo en nuestro corazón hay personas que por un solo enojo pasan años sin hablarse lo he visto con mis propios ojos una discusión entre hermanos cinco años sin hablarse y viven a dos cuadras y de repente se cruzan en algún negocio y arranca de vuelta la amistad pero nunca se trató eso y luego ¿qué pasó? otro enojo y vuelven a no hablarse relaciones que se rompen por no tratar con el enojo eso revela que el enojo se potencia con otros pecados especialmente con el orgullo es como las funciones químicas no sé si alguien escucha a un químico y dice bueno tenés esto pero si le añadís esto y le pones esto ¡boom! bueno lo mismo con el enojo la fórmula podría ser esta orgullo más enojo pecaminoso
igual años sin hablarse y no respondas esta pregunta solo pensala ¿hay alguien a quien le dejaste de hablar por tu enojo también podemos ver esto en los matrimonios matrimonios que pasan días enojados sin hablarse donde ninguno da el brazo a torcer y entre cristianos eso es profundamente preocupante porque a esa altura y esto ya si fuera consejería pastoral a esa altura ya no me interesa a mí quien empezó porque los dos están pecando porque ambos están pecando al darle rienda suelta al enojo y permitir que el pecado los domine es cierto ya no somos esclavos del pecado pero hay algo que también es cierto que
nosotros le podemos permitir al pecado que nos domine cuando voluntariamente le obedecemos no sé si han pensado en eso Romano 6 habla de eso si yo no soy más esclavo del pecado está bien pero si vos haces todo lo que el pecado te dice cuál es la diferencia está bien el pecado no te puede obligar a pecar ahora que estás en Cristo pero si podés cooperar con el pecado para que domine en un área de tu vida sin ponerle freno sin hacerlo morir por eso un matrimonio debería establecer una regla muy sana y se las doy gratis anótenla matrimonios no irse a dormir sin haber tratado con el enojo no dormir con el enojo en la cama esa noche salvo que tengas hijos pequeños y mascotas esa noche en tu cama solo tienen que haber dos no tres no dejes que el enojo vaya con ustedes a dormir trátenlo trátenlo trátenlo trátenlo no dejen que el sol se ponga sobre su enojo hermanos enójense pero no pequen no tarden en tratar con el enojo pónganle un tiempo un enojo no tratado puede terminar en adulterio y en divorcio un enojo no tratado puede terminar en abuso y en violencia un enojo no tratado puede terminar incluso en el homicidio y no estoy diciendo que todo
enojo termine en eso pero si estoy diciendo que ningún pecado grave como esos comenzó sin un corazón que dejó crecer el enojo pongámosle un tiempo al enojo no dejemos que el tiempo pase porque cuál es el inicio de no matarás acá en el corazón Jesús lo dice ustedes han oído que se dijo no matarás pero cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte pero yo les digo aquel que se enoje con su hermano es culpable ante la corte ¿por qué? porque la raíz del homicidio es el enojo ¿por qué alguien mata a una persona? porque volvamos al ejemplo que yo lo hice muy gracioso pero no lo es de que alguien entró a mi reino y merece ser castigado y cuál es la última instancia de eso el homicidio es quitarle la vida hay un peligro real en permanecer en el enojo enojate pero no peques solucionalo antes que se ponga el sol el salmo 37 dice deja la ira y abandona el furor no te irrites solo harías lo malo hay tantos versículos en proverbios que nos hablan de la necesidad de enojarse y de pecar con el enojo el salmo 4.4 nos dice que meditemos en nuestra cama fíjense la conexión que hay entre que no se ponga el sol sobre tu
enojo y que medites en tu cama en la quietud y soledad de apartar un tiempo nocturno quizás ante el enojo lo mejor que puedas hacer es orar al Señor meditar en su palabra y hablarte a vos mismo la verdad de Dios sobre lo que estás sintiendo hermanos no olvidemos de predicarnos a nosotros mismos porque nuestro pecado nos predica todo el tiempo pum pum pum pum pum pum hablemosle la verdad de Dios tenemos la palabra tenemos la Biblia podemos abrir la Biblia y hablarnos la verdad de Dios para contrarrestar la mentira del pecado Pablo perdón Proverbios dice también mejor es el lento para la ira que
el poderoso y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad entonces preguntémonos lo que por qué me estoy enojando ahora vale la pena reaccionar de alguna manera este enojo si vale la pena reaccionar mi reacción va a glorificar a Dios y quizá otra pregunta que vale mucho la pena es ¿puedo pasar por alto la ofensa? ¿puedo pasar por alto la ofensa? el amor cubrirá multitud de faltas hay faltas hermano que hay que pasarlas por alto C.S. Lewis decía que un amigo tiene que tener un cementerio para las faltas de sus amigos pasemos por alto las ofensas no seamos tan sensibles no seamos tan sensibles aprendamos qué ofensas hay que pasar por alto y qué ofensas que ya sean contra Dios hay que poder conversarlas y hablarlas al final del día no hay razón para permanecer en el ojo el enojo aun cuando nos hayan hecho daño ¿por qué? porque Dios es el juez y Dios es el vengador Romanos 12 dice amados nunca tomen venganza ustedes mismos sino den lugar a la ira de Dios ¿por qué? por lo que vimos al principio porque solo
la ira de Dios sobra la justicia de Dios porque escrito está a mí es la venganza yo pagaré dice el Señor no seas vencido por el mal sino vence el mal con el bien la ira de Dios es la que finalmente hará justicia si te trataron mal si te hicieron daño finalmente es la ira de Dios la que obrará justicia por lo tanto no albergues enojo en tu corazón no albergues rencor en tu corazón perdona si tenés que perdonar vive una vida con gozo y libertad en Cristo entonces ante tu enojo pecaminoso si ya metiste la pata digamos confesá tu pecado al Señor Señor me enojé por mi reino no por el tuyo confesá mi pecado del Señor identifica que mandamiento inventaste o sea donde está la raíz del enojo busca si hay alguien al que debes pedir perdón hacelo hacelo rápido o sea si está en la casa anda habla con esa persona y si no está en la casa un mensaje una llamada una conversación antes de dormir hace algo que honre a Dios y que haga morir el enojo en vos Pablo nos dice que debemos tratarlo antes de que se ponga el sol porque es urgente tratarlo porque cuando no se resuelve no solamente que podemos terminar pecando sino que pasa
algo que aún es más peligroso se convierte el enojo en una puerta abierta y ahora Pablo nos advierte de algo más serio no estamos jugando con nuestro corazón sino que le estamos dando lugar al enemigo real de nuestras almas punto número 3 el peligro espiritual del enojo ni den oportunidad al diablo pregunta ¿quién es el que más se beneficia del enojo pecaminoso? está ahí esperando el diablo el diablo es el más beneficiado la palabra oportunidad en la NBLA o lugar en la reina de la valera de la valera perdónenme la reina valera va ahí se puede traducir como espacio como acceso como lugar como territorio
es como una terminología militar se le da lugar se le da acceso se le da una oportunidad Pablo está diciendo que hay algo que nosotros podemos abrir deliberadamente para Satanás para lograr del enemigo y recuerden que el primer contexto de esto es la iglesia local ¿quién recibe el acceso? el diábolos en griego ¿qué significa diábolos? el adversario el acusador el enemigo esto es fabuloso nadie se va a dormir y deja todas las ventanas de la casa abiertas y se va a dormir plácidamente porque va a entrar el enemigo uno cierra con rejas uno protege la casa porque no vaya a ser que me roben el televisor no vaya a ser que me saquen el celular nuevo pero uno no protege tanto la parte espiritual de su familia la parte espiritual de su hogar y un enojo no tratado es una ventana abierta una puerta abierta y yo me imagino una alfombra roja en la puerta y Satanás diciendo wow que recibimiento algunos me dan una endija pero pero este matrimonio me abrió una puerta enorme es gracioso pero no lo es la escritura presenta Satanás como el acusador de los hermanos como el sembrador de división como el enemigo de la unidad del cuerpo de Cristo cuando el enojo permanece en el corazón lo endurece
distorsiona la percepción justifica el pecado propio y termina demonizando al hermano al otro y ahí el diablo encuentra terreno fértil donde entrar Satanás no necesita crear el enojo ¿vieron eso? Pablo no está diciendo Satanás es el que provocó el enojo sino que le basta con que nosotros no resolvamos nuestro enojo bíblicamente para trabajar ahí ¿qué sucede cuando se le da acceso al enemigo? ¿qué sucede? destruye recordemos el salmo 4.4 que termina diciendo callen busquen silencio quietud paz interior ¿por qué? porque ese salmo especifica principalmente a la persona pero Efesios 4 está hablando de un aspecto comunitario está hablando en el contexto de la iglesia local por eso la exhortación no se limita a lo que pasa dentro de mi corazón cuando las relaciones dentro de la iglesia son afectadas por enojos pecaminosos por resentimiento por rencor por falta de perdón se le da acceso al enemigo para destruir no sé si alguna vez lo pensaste de esta manera pero tu enojo pecaminoso con un hermano puede abrir una brecha espiritual para que Satanás ataque a la iglesia local por eso debemos estar en unidad y tratar con todos los asuntos que haya que tratar y sacarlos a la luz para que Satanás no tome ventaja ¿cuántas iglesias se han dividido por enojos no tratados?
¿cuántas? que se pelearon los pastores que se pelearon los diáconos con el pastor que se peleó la membresía con el diácono que se enojaron que se enojaron nuestra lucha no es contra carne y sangre mientras todos están pensando que es uno contra el otro Satanás anda haciendo de la suya sin ningún tipo de problema acá nadie se dio cuenta que entré dijo cuando el enojo no se trata bíblicamente se filtra en las relaciones se filtra por palabras empezamos a hablar palabras que no son para edificar se filtra en gestos la comunicación no verbal también habla del pecado nosotros nosotros nosotros podemos decir cosas sin decirlas
sin palabras solo con nuestro rostro con nuestro rostro podemos estar matando a alguien con nuestro rostro porque nuestro rostro dice la palabra que nuestros ojos son el espejo de la ventana al alma entonces tenemos que fijarnos que el enojo en el corazón se ve en las palabras se ve en los gestos se ve en las actitudes se ve en las relaciones en el clima que hay entre las relaciones y todo eso se propaga entonces el punto no es solo callar sino resolver la ira de manera rápida bíblica espiritual porque si no el enemigo entra si el enojo no es tratado antes de dormir antes de hablar antes de que el corazón se endurezca se transforma en una brecha abierta de la abundancia del corazón habla la boca Satanás no necesita traer conflictos nuevos a la iglesia se aprovecha de lo que nosotros dejamos sin resolver un enojo no confesado no llevado a la luz no tratado delante de Dios le da al enemigo libertad para operar y Pablo nos responsabiliza a nosotros no a Satanás por darle lugar no, no vos no le des lugar al diablo no está diciendo diablo malo por entrar no, vos no le des lugar al diablo nuestro enemigo provoca acusa y espera pacientemente a que nosotros accedamos a unirnos
a su causa por medio del enojo pecaminoso Satanás en un momento en primera de crónicas 21 tienta a David para hacer un censo David hace el censo y después todo el pueblo recibe la consecuencia no debemos subestimar como el pecado de un solo miembro puede dañar a todo el cuerpo de Cristo como una infección pequeña en un dedo del pie si no se trata se puede ir expandiendo y afectando todo el cuerpo por eso vemos matrimonios sufriendo familias divididas relaciones destruidas congregaciones divididas en bandos en grupos no porque el enemigo sea invencible sino porque le hemos dado lugar le dimos acceso para gobernar donde Cristo
y su palabra debe gobernar tenés conversaciones pendientes con un hermano tenelas no lo dejes pasar no lo dilates en mi experiencia dilatar empeora nada más a veces todo empieza con una mala cara el domingo con una frase irónica después del culto y lo guardamos y crece y sigue trabajando nuestro corazón somos cómplices de lograr de Satanás cuando ponemos nuestras palabras nuestros pensamientos nuestro corazón al servicio de aquel que nos odia y busca nuestra destrucción y hermanos algo que meditaba la otra vez y lo hablaba con algún hermano ahora no me acuerdo con quién Satanás no está apurado ¿sabías eso?
Satanás no está apurado si él puede sembrar una discordia hoy en la iglesia que él sabe que dentro de 10 años va a ser que la iglesia explote no tiene apuro por eso no subestimemos lo que pueden hacer los enojos no resueltos en medio nuestro trabajemos con eso no le demos lugar al diablo déjenme ver dónde estoy acá está para ir terminando ¿alguna vez leyeron la historia de Jonás en el capítulo 4 Jonás se enoja y Dios le hace una pregunta y Dios le dice Jonás ¿tienes acaso razón para enojarte? ¿tienes acaso razón para enojarte? Jonás estaba en un momento en donde recuerdan lo que le daba sombra a la plantita y se murió y se enoja con Dios ¿por qué te enojaste? tenés razón para enojarte y pensaba en esa pregunta que Dios te hace a vos hoy y me hace a mí pensando en cada momento de nuestra semana en el matrimonio en la familia en la iglesia y ahí cuando empezamos a agitarse nuestro corazón Dios nos pudiera preguntar ¿tienes acaso razón para enojarte? como un padre amoroso en medio de nuestros enojos nos dice hijo, hija ¿tienes razón para enojarte?
¿qué te han hecho? ¿te han hecho daño? ¿te han lastimado? perdona y espera a mí yo haré justicia cuidemos sobre toda cosa nuestro corazón hermanos sobre toda cosa guardada guarda tu corazón porque dé el man a la vida no demos lugar al diablo en nuestro matrimonio no demos lugar al diablo en nuestra crianza en la iglesia local albergando enojo rencor resentimiento amémonos busquémonos perdonar y pedir perdón ¿te ofendió el pastor? yo te puedo ofender soy pecador vení y decímelo así te puedo pedir perdón ¿ofendiste a alguien? anda a pedirle perdón no dejemos que en nuestro corazón se albergue el enojo por vergüenza por temor al hombre temamos más a Dios que al hombre
si hoy te das cuenta que fallaste no estás fuera del alcance de la gracia de Dios hermanos este texto no vino a condenarnos vino a llamarnos a Cristo démosle lugar a Cristo no al diablo dejemos que la palabra de Dios gobierne nuestros corazones y nos enseñe a enojarnos sin pecar a poner límites a nuestro enojo a no darle lugar a nuestro enemigo por eso el llamado no es solamente a no pecar es a cerrar la puerta rápidamente a confesar el pecado a buscar reconciliación a perdonar de corazón a someter nuestras emociones al señorío de Cristo y aquí podemos recordar para finalizar el evangelio Cristo nunca
le dio lugar al diablo él fue tentado provocado insultado tratado con injusticia pero él nunca pecó él no albergó un enojo pecaminoso contra aquellos que le injuriaban sino que se encomendó a Dios que juzga con justicia por eso cuando tratamos el enojo delante de Dios no lo hacemos confiando en nuestra propia fuerza sino en la gracia de Cristo que nos reconcilió con Dios y nos llama a vivir reconciliados los unos con los otros no somos no somos esclavos del enojo nunca más tenemos al Espíritu Santo en nuestros corazones el enojo no tratado destruye hogares iglesias y relaciones por eso debemos llevarlo a Cristo para que
pueda ser redimido este texto nos deja en una decisión final a cada uno de nosotros haciéndonos la pregunta a quien le vamos a dar el lugar y quizá viniste acá sin Cristo y estás escuchando de la ira de Dios y estás escuchando de la paciencia de Dios y vos decís bueno yo no me arrepentí de tus pecados de mis pecados pero el pastor dijo que Dios es paciente sí Dios es paciente pero esa paciencia de Dios terminará y terminará en el día del juicio donde todos los secretos de los hombres serán expuestos y la ira justa de Dios será derramada sobre todos aquellos que no se arrepintieron y creyeron en Cristo por lo tanto no uses la paciencia de Dios como una excusa para no arrepentirte hoy no mañana porque la buena noticia del evangelio es que la ira acumulada sobre aquellos que se han arrepentido y creído no se evaporó en el aire ¿sabías eso? la ira de Dios acumulada cada día por tu pecado y mi pecado por el pasado el presente y el futuro toda esa ira acumulada cayó en un lugar y en una persona ese lugar es la cruz y esa persona es Jesús el día en que el justo recibió el castigo el castigo de los injustos para llevarnos
a Dios que precioso hermanos todos nuestros enojos todos nuestros rencores todo nuestro pecado en el corazón recibió la ira y el justo juicio de Dios pero cuando esa ira debía descender otro dijo yo pagaré yo pagaré ese es nuestro salvador no juguemos con el pecado que llevó a Cristo a la cruz no nos demos el lujo de permanecer en el enojo porque hay un solo juez justo y santo y no somos nosotros démosle lugar a Cristo porque donde Cristo reina el enemigo no gobierna oramos al Señor Padre eterno y bueno te damos gracias por tu misericordia te damos gracias por tu bondad y oramos que al finalizar este sermón nuestros corazones sean conmovidos oramos Señor que nos arrojes luz a nuestro corazón que arrojes luz a relaciones que dañamos y herimos por nuestro pecado por nuestro enojo Señor Señor vos nos estás mostrando esto para mostrarnos que hay gracia que hay perdón que se puede cambiar que hay esperanza en el evangelio que que Cristo vino a deshacer la sobra del diablo que Cristo quiere conformarnos a su imagen que el fruto del espíritu es mansedumbre amor paciencia gozo templanza misericordia fe Señor no podemos nosotros liberarnos del enojo pecaminoso necesitamos tu obrar en nuestro corazón necesitamos al espíritu santo haciendo una cirugía profunda y
extrayendo ese cáncer que lastima que hiere a las personas que amamos escucha nuestro clamor oh Dios confesamos nuestro pecado confesamos que nos hemos enojado pecaminosamente y no una ni dos ni tres decenas y cientos de veces Señor perdónanos perdónanos porque tu misericordia es mayor que la vida Señor porque si confesares con tu boca a Jesucristo y creyeres en tu corazón serás salvo y luego de esa salvación maravillosa si confesamos nuestros pecados tú eres fiel y justo para perdonarnos y limpiarnos de toda maldad tú nos estás salvando constantemente de nuestro pecado Señor te pedimos que nos sigas redimiendo hoy en el nombre de Jesús amén y
amén
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Sermones Individuales
Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.