El amor es la respuesta al perdón
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Ayúdanos a ver a Jesús cada día más bello y glorioso, Señor. Te rogamos por el orar a tu Espíritu, en el nombre de Cristo. Amén. El título de este sermón se llama El amor es la respuesta al perdón. El amor es la respuesta al perdón. Quisiera que leen conmigo en Lucas capítulo 7, verso 36 al 50. Dice así la palabra del Señor. Uno de los fariseos pidió a Jesús que comiera con él. Y entrando él en la casa del fariseo, se sentó a la mesa. Había en la ciudad una mujer que era pecadora. Y cuando se enteró de que Jesús estaba sentado en la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume.
Y poniéndose detrás de él a sus pies, llorando. Comenzó a regar sus pies con lágrimas y los secaba con los cabellos de su cabeza, besaba sus pies y los ungía con el perfume. Pero al ver esto, el fariseo que lo había invitado dijo para sí, si éste fuera un profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que lo está tocando, que es una pecadora. Y Jesús le dijo, Simón, tengo algo que decirte. Di, maestro, le contestó. Cierto prestamista tenía dos deudores, uno le debía 500 denarios y el otro 50. Y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó generosamente a los dos. ¿Cuál de ellos entonces lo amará más?
Supongo que aquel a quien le perdonó más, respondió Simón. Y Jesús le dijo, has juzgado correctamente. Y volviéndose hacia la mujer, le dijo a Simón, ves a esta mujer. Yo entré a tu casa y no me diste agua para mis pies, pero ella ha regado mis pies con sus lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me diste beso, pero ella desde que entré no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite, pero ella ungió mis pies con perfume. Por lo cual te digo que sus pecados, que son muchos, han sido perdonados porque amo mucho. Pero a quien poco se le perdona, poco ama. Entonces Jesús le dijo a la mujer, tus pecados han sido perdonados.
Los que estaban sentados a la mesa con él comenzaron a decir entre sí, ¿Quién es este que hasta perdona pecados? Pero Jesús dijo a la mujer, tu fe te ha salvado, vete en paz. Quizás los episodios más huellos que tenemos en los evangelios. El amor es la respuesta del perdón. Nuestro amor por Jesús, nuestro amor por Jesús debe ser tanto como ha sido su perdón por nosotros. Esa es la ecuación. Nuestro amor por Jesús debe ser directamente proporcional a su perdón hacia nosotros. Quisiera que veamos este pasaje con cuatro preguntas. Esos van a ser los cuatro puntos de este ser amor. Y probablemente ayudan.
Todas empiezan con ¿Quién? La primera pregunta es ¿Quién es pecador? Versículos 36 a 39. La segunda pregunta es ¿Quién necesita perdón? Versículos 40 al 43. La tercera pregunta es ¿Quién amará más? Versículos 44 al 48. Y por último ¿Quién puede perdonarme? Versículos 49 al 50. Entonces iniciemos con nuestro relato en el Evangelio de Lucas y la primera pregunta ¿Quién es pecador? Cuando nosotros pensamos en nuestra mente, en alguien que está verdaderamente perdido, un pecador que está verdaderamente perdido, probablemente pudieras pensar espontáneamente en alguien que es delincuente o adicto a las drogas o alcohólico, que roba para mantener sus vicios, nuestra mente pudiera irse para ese estereotipo.
O quizá nuestra mente pudiera irse a una persona que está adorando falsos dioses, postrándose ante una estatua, besando una estampita, prendiendo velas. Pero lo que demuestra eso muchas veces son nuestros prejuicios. Nuestros prejuicios sobre quién es un pecador son evidentes de muchas maneras. ¿Por qué? Porque probablemente no nos viene a la mente alguien que está en una iglesia levantando sus manos en la alabanza, pero quizá se está confiando en sus buenas acciones para ganarse el favor de Dios. O alguien que sabe mucho de la Biblia, pero que se cree merecedor de la bendición y la salvación de Dios más que otros.
Entonces, ¿quién es más pecador? ¿Y quién está más perdido? Tenemos un fariseo en nuestro texto que invita a Jesús a comer a su casa. Si ustedes han leído los evangelios, ya lo saben, los fariseos no son personas amigables con Jesús. No dan puntadas sin hilo, dijeron nosotros. En las apariciones que han hecho en el Evangelio de Lucas hasta este momento, no han sido sino para probar a Jesús, para crear conflictos con Jesús. Lo han acusado de ser un glotón, un borracho, un amigo de pecadores. Y la última referencia que vimos en nuestro último sermón de Lucas, es que los fariseos no se quisieron arrepentir.
¿Recuerdan la obstinación de no arrepentirse? No se quisieron arrepentir y rechazar del propósito de Dios. Termina ese episodio y este fariseo invita a Jesús a comer a su casa. Jesús acepta la invitación y se sienta a la mesa del fariseo. Pero el enfoque entra en otra persona. Si ustedes miran el versículo 37, el versículo 36 funciona como establecer el escenario donde estamos, pero el 37 dice entonces, había una mujer en la ciudad que era pecadora. Y uno puede pensar, bueno, ¿quién no lo es? Pero Lucas es muy estratégico en mencionar esto. Hay una mujer en la ciudad que era pecadora. Nos señala el pecado, cuál es el pecado de esta mujer pecadora.
Y no deberíamos especular, porque no es importante qué tipo de pecado tiene esta mujer, sino que es conocida por todos como una mujer pecadora. Esa es la identidad de esta mujer en la ciudad. Cuando ella se entera que Jesús está en la casa del fariseo, podemos imaginarnos el murmullo corriendo por las calles, en el mercado, la mujer comprando frutas y escucha que Jesús está ahí. Va a su casa, toma el frasco de alabastro con perfume y se dirige a la casa del fariseo. Se postra detrás de Jesús, quien estaría recostado a la mesa. Recordemos que los banquetes del primer siglo, las casas no son como las nuestras.
Eran mesas, más como mesas ratonas, donde se inclinaban sobre almohadones para comer, no se usaban sillas como las que usamos nosotros. Y no podría decir que incómodo, bueno, en el primer siglo no era tan incómodo como lo pensamos. O si no, piensen ahora en medio ambiente y cómo se sienten en las casas. Por lo tanto, Jesús está recostado para comer en la mesa del fariseo y ella se pone a los pies de Jesús llorando. Y llorando de tal manera que el texto nos dice que sus lágrimas son tantas que empiezan a regar los pies de Jesús. Y ella usa su propio cabello para secar sus pies, mientras los besa y los surge con perfume.
Piensen en algo, todo el texto de la mujer no dice una sola palabra. En el contexto cultural, las calles del primer siglo eran de tierra. El sudor y el polvo harían que los pies, ya que se caminaba descalzo o con sandalias abiertas, estén sucios. Y si a eso le sumamos que el medio de transporte usado eran los animales, las calles estaban por demás sucias. No había una municipalidad que se encargara del barrio de limpieza, como hay hoy. Los pies de Jesús normalmente estarían sucios. Y ahora están con una mezcla de lágrimas y perfume. Pero al mismo tiempo están siendo secados por los cabellos de la mujer y besados por sus labios.
Usted puede imaginar la cena. Lo que la mujer está haciendo es algo extravagante. Está fuera de lo que uno pudiera imaginar o pensar. Es extravagante, es de una entrega altísima. Piensen todo lo que esta mujer hizo para incluso llegar ahí. Ella decidió ir a la casa de un fariseo, sabiendo cuál es su reputación social. Todos saben que ella es una pecadora. Ella tiene este estigma, es su identidad en esta ciudad. Está entrando a la casa de un religioso, de los más religiosos. De alguien que no es considerado por la sociedad, ni siquiera él mismo se considera un pecador. Es socialmente un escándalo lo que está ocurriendo.
Pero ella está decidida a nombrar a Jesús. Va a mostrar tal devoción a él sin importarle la vergüenza propia. Es una muestra extravagante de amor, lo que la mujer hace unge a sus pies con perfume, lo besa, lo seca con sus cabellos. Y nuevamente, culturalmente, una mujer no descubría su cabello en público a la ligera. Nos muestra que ella no está pensando en sí misma. En ese momento, todo en ella gira en torno a Jesús y en mostrarle a él, aunque sea por ese instante, probablemente la mujer supiera que la habrían de sacar en algún momento. Pero ella va a hacer su chance de mostrar abundante devoción, gratitud y amor públicamente por Jesús.
Y es muy interesante que va directamente a los pies. El texto nos dice que no agarró del cuello, ni que le dio un beso en el cuello, ni nada por el estilo, simplemente va a sus pies. Y Lucas menciona los pies, los pies, los pies. Y probablemente sea porque ella no se siente digna de acercarse más que él. ¿Recuerdan Juan el Bautista cuando él dijo que él no era digno ni siquiera de desatarle las sandalias a Jesús? ¿Cuánto más esta mujer pecadora se siente indigna? De tal manera que solo se concentra en besar sus pies, en ungir sus pies. Los esclavos eran los que lavaban los pies de los invitados.
Tomaban una toalla, tomaban un recipiente con agua, así como recordaremos a Jesús en el aposento alto cuando él daba los pies en sus discípulos. Pero acá no hay agua más que las lágrimas de esta mujer. Y no hay toalla más que los cabellos de esta mujer. Y hay un perfume y besos de profunda gratitud y amor por Jesús. Esa es la imagen. La imagen tiene que oler, hermanos. Nos tiene que oler mientras pensamos en lo que está ocurriendo. El aroma del perfume. La escena de las lágrimas sollozando de la mujer, limpiando con desesperación esos pies mientras nos damos besos. Y la cámara gira y tenemos el fariseo que dice que era el fariseo, al ver esto, dijo para sí.
Si éste fuera un profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que la está tocando, que es una mujer pecadora. El fariseo está pensando simplemente en los aspectos sociales y culturales. No todos ven lo mismo. Los ojos no son iguales en todos. Donde alguien puede ver extrema devoción, otros ven algo repulsivo, como el fariseo. Jesús en el evangelio de Lucas, hasta el momento en el que nosotros estamos, ha dado muestras de ser un profeta de Dios. Las multitudes habían dicho Dios ha enviado a sus profetas. Había dado señales mesiánicas, sanando enfermos, liberando endemoniados, resucitando muertos.
Y una de las características de los profetas de Dios es que ellos conocían el pecado y lo señalaban para arrepentimiento. Este fariseo está criticando y quejándose en su corazón acerca de Jesús. No es un profeta. No saben quién es esta mujer. La mujer que lo está tocando es una pecadora. Y se recuerdan un poco también del contexto cultural religioso. Un rabino no hablaba con una mujer. Ni siquiera permitía que una mujer lo toque. Y menos una mujer que era pecadora, considerada de esta manera. Pero qué implícito, qué no dice el pensamiento de este fariseo, pero que está implícito ahí. Que él no se considera a sí mismo un pecador.
Él considera a esta mujer una clase distinta de personas que él. Ella es pecadora. Ella es pecadora. Yo no soy. Los fariseos no se veían como pecadores. Ellos se veían como la clase de justos. Y vez tras vez son confrontados por Jesús por su hipocresía y religiosidad superficial. Ellos creían que eran otra clase de personas. No pecadoras. Pero ellos no eran capaces de ver sus pecados que quizás no eran tan extremamente visibles como los de los demás. Pero en la luz de esto cabe la pregunta. ¿Te consideras pecador? ¿Te consideras mejor que otros? Realmente que en el contexto en el que estamos ahora, probablemente la respuesta será no, no.
Pero piensa en tu vida, en tu día a día, con la gente que te rodeas. ¿Te consideras pecador? ¿Te consideras mejor que otros? ¿Miras por encima del hombro a otras personas que sí están perdidas en pecado a tus ojos? ¿Los consideras a ellos peores? ¿De otra clase de personas? ¿En los últimos meses, semanas o días has empezado a sentirte menos pecador? ¿Hay un punto en que te estás sintiendo menos pecador que otros? ¿Has comparado tu vida con otros y te has sentido mejor o más justo que otros? La autojusticia es un pecado horrible. Porque menosprecia el Evangelio. Porque la autojusticia no necesita el Evangelio.
Porque no se siente pecador, sino justo. Y por lo tanto no necesita el Evangelio. No le apetece un salvador. No le asombra que alguien perdone pecados. Porque yo no le amane a nadie. O yo soy una buena persona, un buen religioso. La autojusticia cree que su manera de comportarse basta para quererse superior a otros y con cierto grado de aprobación divina. Quizás no 100%. Pero yo hago un 90% y Dios me da un empujoncito. Cierto grado de aprobación divina. Para una persona que se cree justa, lo que Cristo hizo no es algo que lo abrume y asombre constantemente. La persona que se siente justa ve las canciones del Evangelio como monotemáticas.
No le mueve una fibra de su corazón. Quizás lo hizo un día, pero en el camino ya no necesita a Cristo tanto como el primer día. Ahora más o menos tiene las cosas bajo control. Quizás llevó a Cristo con su vida destrozada. El Señor logró. Y después, bueno, ya más o menos la piloteo. No necesito a Cristo tanto como el primer día. No se pongan tan intensos con el Evangelio. O no me pidan tanto compromiso. Sí, sí, Jesús es el Señor así. Pero quizás ya no me quebrante el Evangelio. Pero eso es un engano. Porque la realidad es que nunca estamos menos necesitados del Evangelio. Nunca estamos menos necesitados de Cristo.
Es decir, debería ocurrir todo lo contrario. A medida que camino más con Cristo, debería ver cada vez más cuán grande es mi pecado. Cuán grande es su gracia. Y cuán maravilloso que Dios me haya salvado a mí. La buena noticia del Evangelio es que el Evangelio cambia el corazón, incluso de los fariseos. ¿Quieren escuchar a un fariseo? El cual decía que cada día se asombraba más de esa realidad. Yo les digo lo que dice el Evangelio. Yo les digo lo que dice el Pérez de Godón. Le dice, doy gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, que me ha fortalecido. Porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo sido yo antes blasfemo, perseguidor y egresor.
Sin embargo, se me mostró misericordia. Porque lo hice por ignorancia y mi incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más que abundante con la fe y el amor que se hallan en Cristo Jesús. Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos. Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. Adiviname, Pablo. El fariseo Saulo de Tarso. Fariseo de fariseos, hebreo de obreros. Primera de Timoteo 1.12. A medida que Pablo caminaba con Cristo, a medida que Pablo servía a Cristo, a medida que pasaban los años y él predicaba el Evangelio, su necesidad de Cristo no disminuía, su amor por Cristo no disminuía, su maravilla del Evangelio no disminuía.
¿Cómo se veía Pablo, luego de años y años de caminar con Cristo, como quien encabeza la lista de los pecadores? No de una manera superficial, sino de una manera profunda. Si alguien preguntara en este lugar, ¿quién es pecador? ¿Sería ser el primero? No, está lo mal. Si alguien preguntara a quién necesita Cristo, ¿sería ser el primero? No, está lo mal. Pablo lo era. Vesta vez. Vesta vez. Y a veces, en nuestros corazones, puede ser que ese quebrantamiento de saberme amado y perdonado pierda su brillo. Jesús sí, es un profeta. Jesús sí conoce el corazón de la mujer, contrario a lo que el fariseo dice, pero también conoce el corazón del fariseo.
Él sabe lo que el fariseo está pensando y Jesús le va a enseñar una lección por medio de una parábola. Y eso nos lleva a nuestro segundo pregunta. ¿Quién necesita perdón? Jesús le dijo, Simón, tengo algo que decirte. Normalmente, esta era una manera en que los rabinos enseñaban a sus discípulos. Les anunciaban que dirían algo y les preguntarían algo sobre ese asunto y luego evaluarían la respuesta de sus discípulos. Era una manera de catecismo con el cual enseñaban los rabinos también, en la historia de la iglesia también. El fariseo le contesta a Dima esto, entiende la lógica, entiende lo que está ocurriendo.
Cierto prestamista tenía dos deudores. Uno le debía 500 denarios y el otro 50. Un denario es el dinero que gana un trabajador regular por día. Uno le debía 50 días de trabajo y el otro le debía 500 días de trabajo. Pero ninguno de los dos tenía con qué pagarlo. Si bien uno debía 10 veces más que el otro, y eso es notorio la parábola, ninguno podía pagar la deuda. Ambos terminarían presos o peor, se podían embargar sus bienes o su familia a ser vendidos como esclavos para pagar la deuda. Y sigue diciendo el Señor, y no teniendo ellos con qué pagar, o sea, ninguno de los dos, ¿qué hizo el prestamista?
Perdonó generosamente a los dos. Perdonó generosamente esa palabra que viene de la raíz negra, caris o charis, se puede traducir como gracia. La idea es, mostró gracia a los dos, les extendió gracia a los dos. El prestamista no mostró favoritismo por ninguno de los dos. Extendió a los dos la misma gracia. Les perdonó a ambos porque ninguno tenía con qué pagar, sea mucho, sea poco. Ninguno podía pagar y ambos dependían de que se les muestre gracia para no perecer. Entonces la pregunta de Jesús sobre esta parábola es el cuide, la cuestión, el centro del asunto. ¿Cuál de ellos, Simón, entonces, le amará más?
Ambos fueron perdonados por gracia, pero uno debía diez veces más que el otro. Supongo que aquel que le perdonó más, respondió Simón, y Jesús le dijo, ha juzgado correctamente. Jesús lo llama por su nombre, eso es interesante. Ya es como que no se trata de títulos, sino de personas. Simón no ha juzgado bien, has entendido la parábola. Probablemente también ha entendido a dónde apunta Jesús con la misma. Y nunca nos dice ninguna otra palabra de Simón. Simón no estaba considerándose a sí mismo un deudor ante de Dios. Probablemente porque los pariseos escondían su pecado detrás de la religiosidad externa.
¿Recuerdan Jesús confrontándolos, diciéndole, ustedes son unos sepulcros blanqueados? Porque por fuera están preciosos, pero por dentro están llenos de muerte. Es un comentarista, David Garland, sobre este texto. Ser religioso a menudo puede ser una buena manera de encubrir el pecado que se esconde en las profundidades de una persona. La parábola combinada con el incidente parece decir que hay dos clases de pecadores. Los abiertos y los encubiertos. Los que saben que se les ha perdonado mucho y exudan amor y devoción. Y aquellos que creen que sus faltas son tan pequeñas que no se sienten en la obligación de mostrar amor por Dios o por los demás.
Jesús ama a los dos tipos de pecadores. Y anuncia que Dios está dispuesto a perdonarles la deuda. El problema es que el arrepentimiento les resulta más difícil a los pecadores que se creen virtuosos y que no sienten la necesidad de buscar la misericordia de Dios. Pero para ellos también es duro descubrir, madurar y vivir en la gracia. Dos clases de pecadores. Los abiertamente pecadores que toda la ciudad sabe que son pecadores. Y los encubiertamente pecadores. Que por fuera aparecen algo, pero por dentro están llenos de pecado y de muerte. La pregunta que podemos hacer es ¿Necesitas el perdón de Jesús?
¿Necesitas el perdón? ¿Quién necesita el perdón? Hay una parábola, perdón, no es una parábola, es una historia que está en Marcos, capítulo 10. La conocen. La del foco. Que tenía muchas posesiones. ¿No recuerdan? Dice que cuando Jesús salía para ir, se vino un hombre corriendo y se arrodilla delante de él y le dice Maestro, bueno, ¿qué haré para idear la dieta? Y Jesús le respondió, ¿por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino solo uno, Dios. Tú sabes los mandamientos. No mates, no cometas adulterio, no hurtes, no des falso testimonio, no des fraudes, honra a tu padre y a tu madre. Y el joven le responde, Maestro, todo lo he guardado desde mi juventud.
Y Jesús mirándolo lo amó y le dijo, una cosa te falta, ve y vende cuanto tienes y da a los pobres y tendrás tesoro en el cielo. Y entonces, vienes y me sigues. Pero él abrigido por estas palabras se fue triste porque era dueño de muchos bienes. En primera instancia, un hombre religioso, fiel a la ley, al menos externamente, guardando los preceptos, habla de una disciplina desde la juventud haciendo estas cosas. ¿Por qué? Porque él está pensando que haciendo todo esto, él va a heredar la vida eterna. ¿Qué haré para heredar la vida eterna? ¿Qué cosas debo hacer para poder recibir la herencia del cielo?
Jesús le da algunos preceptos que probablemente no son tan difíciles para cumplir, pero luego pone el dedo en la llave. Y le dice, ve y vende todo lo que tienes. Y él se fue triste porque amaba a estos cielos. Y los discípulos de los discípulos de los discípulos de los discípulos se enloquecieron. Era alguien que pudiera ser miembro de esta iglesia, pero cuando el señor le desnudó su corazón, se vio que tenía otro Dios. Acuérdense que los discípulos eran publicanos, pescadores, revolucionarios, políticos, pero este joven era un religioso. Y los discípulos dice que se asombraron y entre sí se decían, ¿y quién podrá salvarse?
O sea, si él no puede salvarse, ¿qué queda para nosotros? Y Jesús los miró y les dijo, para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque todas las cosas son posibles para Dios. Entonces el punto es que nadie puede heredar la vida eterna, nadie puede hacer algo para ganarse la vida eterna. Nadie puede obrar de tal manera que ahora Dios esté en deuda con él para darle al cielo. Por lo tanto, ¿quién podrá salvarse? Nadie. Nadie se puede salvar por sí mismo. Nadie se puede salvar por su propia sobra. Nadie se puede salvar, no importa cuánto se esfuerce, nadie lo puede hacer. Solo Dios. El problema de muchos es que no se ven a sí mismos como pecadores, como este joven.
Como el fariseo, como Simón. No se ven como pecadores y por lo tanto, si no me veo como un pecador, tampoco me veo necesitado de perdón. Y si no me veo necesitado de perdón, tampoco voy a buscar el perdón que Dios ofrece en Cristo. Y si no obtengo el perdón que Dios ofrece en Cristo, tampoco voy a ser salvo de mis pecados. Incluso eso puede ocurrir en esta misma iglesia. El joven de los textos era un religioso. Puede haber personas en la iglesia pensando que no necesitan tanto el perdón de Dios. Pueden estar confiando aún sin darse cuenta en sus propias obras. Congrego, ofrendo, voy a truco pequeño, leo mi Biblia, oro, hago lo que Dios pide que uno haga.
Pero hay una pregunta que Jesús nos puede decir a todos nosotros y dejarnos en evidencia. Nos puede decir, Jonathan, una cosa te falta. Nico, una cosa te falta. Gustavo, una cosa te falta. Y en seguida, Él puede desnudar nuestro corazón. Y todas esas obras que nosotros pensábamos ser un buen cristiano. Dios sabe cuáles son nuestros verdaderos tesoros en el corazón. Aún cuando nos engañamos a nosotros mismos. No creamos nunca que por tener una apariencia cristiana ya tenemos asegurada la salvación. Que por hacer cosas cristianas, por guardarme moralmente en ciertos pecados, por no juntarme con ciertas personas, por dejar ciertos vicios, entonces ya soy más merecedor de la bendición de Dios que otros.
Nadie puede salvarse a sí mismo. Nadie puede cumplir todo lo que Dios ha mandado. Porque todos, desde que hemos nacido, hemos nacido en la condenación dañados por el pecado. No hay ninguno completamente justo, dice la Escritura. No hay ninguno que ame y busque a Dios, naturalmente. No hay ninguno que quiera vivir para la gloria de Dios, naturalmente. Todos han pecado, todos estamos perdidos, todos somos deudores. No importa si de cincuenta, de quinientos o de cincuenta. Es incalculable. El asunto es que ninguno de nosotros tiene con qué pagar. Pudiéramos hacer esta reunión de deudores anónimas.
Y cada uno compartir cuánto debe y ninguno pudiera pagar. No podemos saldar la deuda que tenemos con Dios. Y si creemos que por lo que hagamos Dios tiene que saldarnos la deuda, no hemos entendido el Evangelio. Tu vida obediente a Dios no es ponerte a cuentas con Dios o pagar a crédito para que Él te salde tu deuda. Si vos pensás eso, no entendiste el Evangelio. La única manera en que nosotros realmente estemos a cuentas con Dios es pasar el resto de la eternidad en el castigo del infierno, pagando una deuda eterna que jamás vamos a poder saldar. no es hasta que Dios nos abre los ojos a los pecadores que somos y quiero que por favor me escuches bien.
No es hasta que Dios nos abre los ojos a lo incalculablemente pecadores que somos que resignaremos el inútil esfuerzo de querer nosotros pagar la deuda y estar en contra. Alguno debe algo acá, alguno debe una cuenta o una tarjeta de crédito o lo que sea que uno ve cuánto vino de luz, lo que sea. Bueno, saben que aumentó la luz bastante lo que es lo que es lo que sea. Ahora imagina que entras a ver la boleta de la luz y no terminas de ver los héroes. Es un número tan grande que vos decís, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo, listo.
No vas a ir al home banking, al rapipado y vas a decir: "Bueno, ¿cuánto tengo que pagar?" Lo vas a ver y vas a decir: "¡No puedo! ¡No puedo!" Y vas a tratar de llamar a la compañía y ver: "¿Hay algún problema? Se me colgó la ciudad de mi... de mi..." Ah, bueno, del aparato es el medidor de luz. Literalmente vas a ver que es imposible pagar. Cuanto más rápido, si no estás en Cristo, Cuanto más rápido te des cuenta que no hay nada que puedas hacer para pagar la deuda que tenés con Dios y renuncies a intentar hacer eso y reglas a Cristo a buscar tu amor esta es la prueba porque no podemos pagar la deuda pero Cristo sí puede No es hasta que Dios nos abre los ojos a los pecadores que somos que vamos a aclamar ¿Quién va a poder?
¿Quién podrá salvarse? ¿Quién puede pagar esta deuda? Pero no es hasta que Dios nos abre los ojos a los pecadores que somos que vamos a aclamar por perdón y vamos a decir lo que dice el viejo himno nada en mis manos nada en mis manos traigo simplemente a tu cruz me aferro desnudo vengo a ti para ser vestido impotente recurriendo a ti por gracia sucio y vil acudo a la fuente lávame salvador y me muero esa es la manera de venir a Cristo esa es la manera de venir a Cristo si aún no has venido a Cristo para tu salvación esa es la manera de venir a Cristo nada tenemos que ofrecer solo tenemos suciedad para que nos limpie solo tenemos deuda para que la pague solo tenemos pecados para que los perdonen no hay nada que podamos llevarse ¿Quién es pecador?
¿Quién necesita perdón? Simón juzgó mal a la mujer Simón juzgó mal a Jesús Simón se juzgó mal a sí mismo pero al fin metió una y juzgó bien la parábola y entendió el significado de la parábola pero ahora Jesús va a aplicar la parábola y probablemente eso va a doler si ambos son perdonados por gracia ¿Quién amará más? versículos 44 al 48 ahora Jesús toca el trato que él ha recibido ahora Jesús va a hablar de cómo Simón lo trató a él y hizo un comentarista sobre esto porque hay una cuestión cultural que es ajena a nosotros en el mundo de Jesús la hospitalidad no era un simple entretenimiento de familia y amigos la hospitalidad tenía que ver con el proceso de recibir gente de fuera y convertirlos de extranjeros en huéspedes mostrar hospitalidad a los extraños era una forma de conseguir y conservar el honor todos los invitados eran tratados con deferencia el anfitrión tenía que evitar insultar a un huésped de cualquier manera posible o evitar cualquier señal de hostilidad o rivalidad el anfitrión tenía que proteger el honor de su invitado mostrar preocupación por sus necesidades y garantizarles prioridad el extraño que llegaba a la casa como invitado nunca se iba con el mismo estatus que había llegado se iba como enemigo buscando venganza o
se iba con un amigo cantando alabanza de su anfitrión como Pablo hizo tan a menudo de las iglesias los filipenses, los filipenses, los primeros de las iglesias el fin de la sigla entonces Jesús le va a mostrar ahora esta parábola que la aplicada que acaba de ocurrir con él y volviéndose a la mujer le dijo Simón besa a esta mujer por supuesto que Simón sabía que estaba ahí pero ahora Jesús quiere que preste atención yo entré a tu casa y no me diste agua para mis pies pero haya regado mis pies con sus lágrimas y los he secado con sus cabellos no me diste besos entonces primero lavado de piel luego besos pero ella desde que entré no me ha dejado de desarros pies no ungiste mi cabeza con aceite pero ella ungió mis pies con perfume y ahora Jesús va a dar la razón de por qué tan extravagante muestra de amor por lo cual te digo que sus pecados que son muchos han sido perdonados porque amo mucho pero es que en poco se le perdona poco amo entonces Jesús le dijo a la mujer tus pecados te han sido perdonados ¿alguna vez te invitaron a una casa pero no te hicieron sentir bienvenido?
¿te invitaron a una casa y cuando llegaste no te ofrecieron sentarte no te ofrecieron un vaso de agua o un mate? el fariseo invitó a Jesús pero ante la cultura de su tiempo hizo lo mismo no lo sintió no lo hizo sentir invitado no lo hizo sentir bienvenido lo menospreció lo invitó pero lo menospreció cuando llegó a su casa el protocolo era el invitado recibía agua para lavarse los pies o era lavado y secado por el criado de la casa era tanto una señal de respeto como de higiene porque se iban a sentar a comer acostados en la mesa recostados en la mesa por lo tanto es una falta de consideración grave la de Simón a Jesús los invitados especiales eran recibidos con un beso en la mejilla o en la frente no hacer eso con alguien como Jesús luego de todo lo que él había hecho y la fama que le precedía era ser intencionalmente indiferente y restarle valor a su presencia y tercero se ungía la cabeza con aceite perfumado para mostrar honor en señal de bienvenida en un clima cálido y árido el aceite ofrecía un alivio refrescante Jesús contrasta el trato recibido por Simón con el recibido por la mujer a pesar de que ella no era la anfitriona que lo
invitó la mujer no solo no hace lo que Simón hizo la mujer hace muchísimo más de una manera extravagante una muestra de amor y una devoción abundante no es que Jesús está diciéndole a Simón mirá la mujer hizo lo que vos no hiciste no mirá la mujer y lo extravagante de su amor y lo extravagante de su devoción lava sus pies pero lo hace con sus lágrimas de gratitud y lo seca con sus cabellos besa sus pies merujen con perfume y Jesús dice ¿por qué ella hace esto? no son lágrimas rogando perdón la mujer no está haciendo esto para que Jesús la perdone Jesús dice que está haciendo esto porque sus pecados han sido perdonados son lágrimas de gratitud y amor porque ha sido perdonada el texto no nos dice dónde y cómo escuchó la mujer el mensaje del perdón de Jesús pero todos los capítulos anteriores del capítulo 4 Jesús está predicando y ministrando en Galileo y el mensaje de Jesús está siendo transmitido por toda la región aparentemente esta mujer que era pecadora le llegó el mensaje de que el Mesías había llegado con el perdón de los pecados y lo creyó porque nos dice el texto que cuando ella supo que Jesús estaba en la misma ciudad que ella no pudo contener
su amor y su gratitud por tal inconmensurable perdón no se pudo contener al saber cuánto se le había perdonado y que aquel que había perdonado sus pecados estaba en ese lugar juntamente con ella en la misma ciudad sus pecados son muchos dice Jesús su deuda es grande no 500 denarios sino incontables denarios y en lugar de enviarla a una eterna prisión su deuda fue perdonada su deuda fue saldada sus pecados fueron perdonados ella no tenía con qué pagar no tenía cómo pagar pero Jesús cubrió su pecado Jesús perdonó sus pecados y por eso ella amó mucho a Jesús Isaías 40 versículo 1 y 2 dice lo siguiente consuelen consuelen a mi pueblo dice Jesús que Dios hablen al corazón de Jerusalén y díganle a voces que su lucha ha terminado que su iniquidad ha sido quitada que ha recibido de la mano del Señor el doble por todos sus pecados consuelen a mi pueblo su iniquidad su iniquidad ha sido quitada Isaías 52 7 dice qué hermosos son sobre los montes los pies del que trae buenas nuevas del que anuncia la paz del que trae las buenas nuevas de gozo del que anuncia la salvación y le dice a Sion tu Dios o reina cuán hermosos son esos pies que anuncian el perdón de
los pecados y para quienes son hermosos hermanos para los que tienen muchos pecados tantos pecados incontables pecados que cuando se les dice hay perdón en Jesús oh cuán hermosos son esos pies déjenme ungirlos con perfume déjenme lavarlos con mis lágrimas déjenme secarlos con mis cabellos déjenme besarlos porque las buenas nuevas de salvación vienen qué hermosos hermanos cuán hermosos son los pies de nuestro salvador cuán hermosos son los pies de todos aquellos que predican este evangelio para que aquellos que han pecado mucho puedan recibir el perdón y esto es fuerte porque lo contrario es cierto no nos van a parecer hermosos si no somos conscientes de
cuánto es la pecado Jesús confirma a la mujer si le faltaba alguna confirmación Jesús mismo le dice tu pecado ha sido pecado tu deuda ha sido salida la mujer pecadora es ahora es ahora la mujer perdonada ella no habla en toda la escena pero sus actos gritan su devoción por Dios su amor por Dios su gratitud inmensa porque sus pecados fueron perdonados qué enseñanza para nosotros podemos llenarnos la boca diciendo que amamos a Jesús sino mostrar a los santos o podemos vivir por el contrario una vida de tal devoción a Jesús de tal entrega amorosa a Jesús que Jesús mismo pueda mirarnos y decir que
le hemos amado mucho porque nuestros pecados que son muchos han sido perdonados y esto nos lleva a otra enseñanza todo relacionado por supuesto nuestro amor por Jesús será directamente proporcional a nuestra conciencia del perdón que hemos recibido de nuestros pecados nuestro amor por Jesús será directamente proporcional a nuestra conciencia del perdón que hemos recibido de nuestros pecados amarás mucho a Jesús si eres consciente de cuán pecador sos y cuánto Dios te ha perdonado amarás poco a Jesús si crees que ha sido poco lo que te ha perdonado y esto es un revelador tu amor por Jesús está parado tienes poco deseo por Dios tienes poca
devoción por Él y todos hemos estado cuando es más fácil prender la radio que abrir la luz tienes pocos deseos de servirle no quieres hacer esfuerzos por amor a Él ya no quieres sacrificarte extravagantemente en servirle probablemente se deba a que has dejado de pensar en cuantos pecados te ha perdonado qué sería de vos si eres perdón de Jesús ganarremos a cualquiera de nosotros que estén perdidos a quien nos lees perdón de Jesús qué queda necesitamos cada día meditar en el Evangelio recordar cuántos pecados me ha perdonado Jesús cuán grande era mi deuda cuán impotente era en hacer algo por mí mismo podemos hacer muchas
cosas para Jesús y perder nuestra devoción por Jesús y eso le pasó a quien a la iglesia de Éfeso una iglesia de sana doctrina una iglesia de muy buenas obras y Jesús les dijo en Apocalipsis que se arrepientan y vuelvan a su primera mano hacían hacían cosas correctas predicaban fielmente el Evangelio pero habían perdido su devoción por Jesús y yo no quiero eso no lo quiero para mí no lo quiero para la iglesia que seamos algo lindo por fuera pero desconectado por dentro de la noche ¿estás en ese lugar? ¿hacés cosas cristianas? ¿leís a la iglesia? ¿lees la Biblia? pero todo se siente apagado frío tu amor por Dios crecerá si recuerdas una vez más lo que Él ha hecho por vos para perdonarte todos tus pecados que son muchos si querés avivar el amor por Cristo recordá el cuanto te ha perdido ¿qué hizo Jesús para perdonar nuestros pecados? porque hasta ahora es interesante que claro el prestamista perdonó perdió el dinero asumió la pérdida cuando Jesús perdona ¿en base a qué Él lo hace? es muy claro en la cena en la cena del Señor Mateo 26 27 y 28 dice lo siguiente y tomando una copa y habiendo dado gracias será Dios diciendo
beban todos de ella porque esto es mi sangre del nuevo pacto que es derramada por muchos para el perdón de los pecados que hizo Jesús para perdonar tus pecados que tuvo que hacer Jesús para salvar tu debilidad derramar su sangre el perdón de nuestros pecados tuvo un costo altísimo para Jesús Él ofreció su vida como un cordero que es llevado al matadero como un sacrificio por obtener el perdón de nuestros pecados Él sufrió en la cruz la condenación en nuestro lugar Él pagó nuestra deuda en la cruz Jesús cargó sobre sí mismo el pecado de nosotros déjame preguntarte ¿cuántos son los denarios que debía su
madre? piensa en Rímel ¿cuántos denarios debes? ¿50? ¿500? ¿5.000? Jesús cargó sobre sí tu deuda ese es el Evangelio Jesús fue a la cruz cargando tu deuda y fue a morir en nuestro lugar el único que jamás debió nada a la justicia de Dios por vivir perfectamente se convirtió en deudor para tomar nuestro lugar y la cruz se convirtió en el altar donde el Cordero de Dios derramó su sangre para salgar nuestra deuda Hebreos capítulo 9 verso 22 según la ley casi todo ha de ser purificado con sangre y sin derramamiento de sangre no hay perdón hermanos no es livianamente que Jesús le dice a esta mujer tus pecados han sido perdonados porque Él sabe
muy bien quién va a pagar la deuda de esa mujer sus pecados que son muchos Él los llevará a la cruz cuando el Señor nos dice a nosotros tus pecados que han sido perdonados Enrique Él sabe muy bien por qué lo dice porque Él encargó eso en la cruz no lo dice livianamente Él sabe el cosco la mujer derramó sus lágrimas de gratitud por el perdón recibido Jesús derramó su sangre para poder perdonarla y Jesús derramó su sangre para perdonarte a vos no es diferente no es diferente pasaron dos mil años pero no es diferente de lo que hay en nuestro texto nosotros somos ese que es pecador y Jesús también nos perdonó nuestros pecados y así como le costó su sangre perdonar a esta mujer le costó lo mismo perdonar a nosotros Efesios capítulo 1 dice lo siguiente en Él tenemos su prevención mediante su sangre el perdón de nuestros pecados según la riqueza de su gracia que ha hecho abundar para con nosotros conocen esa canción que dice que me puede dar perdón solo de Jesús la sangre y un nuevo corazón solo de Jesús la sangre si Jesús no derramaba su sangre no había perdón de Dios versículo 49 y 50 nuestra última pregunta entonces ¿quién puede perdonarme? los que estaban sentados
a la mesa con Él comenzaron a decir entre sí ¿quién es este que hasta perdona pecados? pero Jesús le dijo a la mujer tu fe te ha salvado vete acá ocurre lo que pasó anteriormente cuando Jesús perdonó los pecados del paralítico la identidad de Jesús sale a la luz ¿quién puede dar perdón de pecado sino Dios? y Jesús es Dios por eso le extiende perdón de pecados Jesús despide a la mujer en paz diciéndole tu fe te ha salvado lo que ella vino a buscar que era honrar y mostrar amor por Cristo Cristo lo aceptó y dijo mujer ahora sí puedes ir en paz tu fe te ha salvado este perdón de pecados sin importar cuanto sea siempre es algo que solo se recibe por medio de la fe la salvación en Cristo el perdón de los pecados la paga de nuestra deuda delante de Dios solo se puede recibir por medio de la fe y solo por gracia no hay otra manera en el libro de los hechos capítulo 10 dice lo siguiente de él dan testimonio todos los profetas de que por su nombre todo el que cree en él recibe el perdón de los pecados no importa la deuda todos reciben el perdón de los pecados que creen en él y cuando
Jesús captura el corazón del apóstol Pablo para hacerlo su apóstol dice lo siguiente en Hechos 26 17 cuando Pablo narra esto dice te rescataré del pueblo judío y de los gentiles a los cuales yo te envío para que les abra sus ojos a fin de que se conviertan de las tinieblas a la luz del dominio de Satanás a Dios para que reciban por la fe en mí el perdón de pecados y herencia entre los santificados Jesús está hablando y Jesús dice que se recibe esa salvación por la fe en él confiando en él creyendo en él y en su sacrificio en la cruz de Calvario por lo tanto ¿cómo obtengo ese perdón por la fe? ¿cómo puedo hacer?
¿qué debo hacer? ya sé que no es ninguna obra pero ¿cómo? ¿cuál es el siguiente paso? bueno el Salmo 32.5 dice te manifesté mi pecado y hoy descubrí mi iniquidad dije confesaré mis transversiones al Señor y tú perdonaste la culpa de mi pecado confiesa tu pecado confiesa tu pecado al Señor y pídele que te perdone y pídele que te salve Isaías 1.18 dice vengan ahora y evasionemos dice el Señor aunque tus pecados sean como la grana como la nieve serán emblanquecidos aunque sean rojos como el carmesí como blanca lana quedarán y si has confiado entonces en Jesús para tu salvación ahora puedes seguir en paz Romanos 5.1 dice que habiendo sido justificados por la fe ahora tenemos
paz para con Dios por medio de la fuerza de Jesús no hay no hay no hay otro lugar para encontrar paz que no sea recibiendo la salvación que es por la fe en Cristo Jesús y el salmo 32 dice también cuán bienaventurado cuya trajeción es perdonada cuyo pecado es perdonado y el pasaje termina y queda abierto porque el texto no nos dice cómo reaccionó el fariseo ante la enseñanza de Jesús sobre el amor como una respuesta al perdón nosotros no sabemos si se arrepintió no sabemos si quedó endurecido con su pecado y eso es adredo porque la pregunta se traslada a nosotros ¿qué haremos nosotros? ¿qué haremos con esta verdad? si no conoces a Cristo la pregunta es ¿vendrás a Él para buscar por la fe el perdón de tus pecados? y si estás en Cristo la pregunta es ¿buscarás amar más a Jesús como resultado del perdón que nos ha otorgado? nuestro amor por Jesús debe ser tanto como ha sido su perdón por nosotros hermanos que Cristo sea el primer y más grande amor en nuestras vidas y podamos amarle como Él merece como dice esta canción que vamos a cantar que cantamos hoy que grandes riquezas su sangre fue el pago su vida entregó pagó esa deuda ¿qué deuda? la nuestra y
la canceló mis faltas son muchas pero su gracia es más estamos sobre eso padre te damos gracias gracias señor gracias por darnos ese amor y ese perdón que nunca nunca vamos a llegar a dimensionar cuánto nos ha perdonado ni poder saber ni poder saber cuán profundo es tu amor cuán alto cuán ancho es tu amor señor señor pero queremos reavivar por la obra de tu espíritu por la obra de tu palabra nuestro amor por vos señor que podamos reconocer la deuda que nos has pagado que podamos reconocer cuántos pecados nos has perdonado y nos sigues perdonando cada día señor y nos seguirás perdonando de tal manera que se cumpla lo que Jesús dijo en este texto de que al que mucho se le ha perdonado mucho ama que podamos mostrar el amor de Cristo entre nosotros señor como hermanos que podamos mostrar el amor de Cristo al evangelizar aquellos que no te conocen que podamos mostrar el amor de Cristo en nuestros matrimonios en nuestros hogares un amor que nace de sabernos perdonados de poder escuchar la voz de nuestro Salvador diciendo tus pecados han sido perdonados tu fe te ha salvado vete en paz señor te adoramos y te damos gracias en el nombre de Jesús gracias
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Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.