Un plan eterno para un dolor temporal

Romanos 8:29-30 Sermones Individuales 1 Diciembre 2025 Sergio Hamdan
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Es un gozo poder estar en medio de ustedes, poder compartir la reunión. Gracias. Y bueno, poder estar hoy en este lugar es realmente mucho gozo para mi vida. Ay, creo que está mejor. Estaba buscando la posición. Agradecido al Señor. Los hermanos le mandan saludos. Sabían que venía hoy para acá y están orando por este tiempo, por este momento. Y bueno, vamos a ir a la palabra del Señor. Hoy he podido visitar junto con mi familia, con mi esposa, con mis hijos. El pastor Isaías también le manda muchos saludos desde allá. Y bueno, vamos a ir a la palabra de Dios. Romanos capítulo 8, versículo 29. Versículo 30 vamos a leer.

Romanos 8, 29 y 30. Leemos y luego vamos a orar. Dice así la palabra del Señor, Romanos 8, 29 y 30. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo. Para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó. Y a los que llamó, a estos también justificó. Y a los que justificó, a estos también glorificó. Oremos, bendito Señor, te agradecemos por este momento que estamos compartiendo junto con tu iglesia, con nuestros hermanos preciosos. Bendecí este momento, este tiempo, que vos puedas ser honrado, que me des entendimiento para poder compartir tu palabra y puedas abrir los ojos espirituales, mis hermanos, por comprender las verdades que están en este texto, junto con sus implicaciones para nuestra vida.

De esta manera, al entenderlos, puedan creerlos y ponerlas en práctica para poder crecer en la fe. Te agradezco, te pido tu guía, tu sostén en este tiempo, en el nombre de Jesús. Amén. El título del sermón es Un plan eterno para un dolor temporal. Hay un patrón muy común en casi, pienso que todos los niños, los papás, lo deben saber muy bien, ¿no? Durante los primeros años, en la mayor parte de los niños, y que creo que un poco vuelve loco a los padres. Ese momento especial en la vida de esos pequeños, cuando estos chicos empiezan a preguntar acerca de todo. Ese momento único. La consulta más habitual es que quieran saber los por qué de todas las cosas.

Incluso, por momento, volviendo a re-preguntar, ¿no? Preguntan por qué, uno le responde y te dicen otra vez por qué. Pienso, aunque algunos tal vez no coincidan, pero pienso que en un sentido es muy beneficioso esta etapa para los padres. En un sentido, ¿por qué? Bueno, porque nos ayuda a practicar la paciencia, trabajar con esa paciencia de responder cada por qué. También los capacita a los padres para ser expertos comunicadores, teniendo que lograr que llegue a un punto en que a sus hijos les cierre una explicación que le dieron, ¿no? Llegar un momento cuando dicen, ¡Ah, entendí! Un padre dice, ¡Ah, qué bueno que entendió!

Bienaventurados aquellos papás que logren satisfacer la curiosidad y las dudas de sus pequeños. ¿Por qué menciono esto al comenzar? Bueno, el asunto es que nos vamos a encontrar en esta sección con el apóstol respondiendo justamente un porqué muy importante para sus oyentes, de acuerdo a un concepto que él acaba de plantear en el versículo anterior de esta carta. Aunque él, a su audiencia original, en su mayoría no la conocía de forma personal a Pablo, o sea que no eran, por así decirlo en particular, sus hijos espirituales, como si era, por ejemplo, la iglesia en Corinto. Así todo, él vio la necesidad, casi como un padre, de aclarar algo que acababa de explicar.

Es por eso entonces, como si se tratara de un padre amoroso, se toma un momento para darles las explicaciones necesarias a estos hermanos en la iglesia en Roma. Y que así ellos pudieran entender perfectamente a qué se refería cuando un versículo antes, él dijo, el famoso versículo que casi todos conocemos de memoria, que afirma que a los que aman a Dios, él usa todas las cosas para su bien. Texto que casi lo podemos citar de memoria. Justamente, entendiendo, de acuerdo al contexto en particular, que todas estas cosas, si bien a veces pensamos que todas las cosas pueden ser muchas o diversas situaciones, en particular en el contexto, todas estas cosas incluyen, sobre todo, la batalla dura que los cristianos tienen que lidiar con su pecado.

Eso es más en particular si uno analiza el contexto. ¿Cómo lo sabemos? Fíjense, por ejemplo, en este mismo capítulo, capítulo 8, versículo 12 y versículo 13, allí Pablo le instan a los hermanos y le dice, así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne, porque si vivís conforme a la carne, moriréis, mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Está la batalla que tiene el cristiano por mortificar las obras de la carne en su vida. Ahora, esa batalla de mortificar esos pecados, esas luchas que tenemos todavía en nuestro ser, que todavía no ha sido completamente regenerado, donde habita todavía el pecado, nos hace pasar momentos difíciles, en muchos momentos.

No estoy diciendo nada que usted no sepa, usted sabe, si usted es un creyente genuino, la lucha que es batallar, hacer morir las obras de la carne en nuestra vida. Tal es así que Pablo mismo, aquí en el mismo capítulo, capítulo 8, versículo 22, aclara que esto es algo que nos hace gemir, así dice, porque sabemos, versículo 22, porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora, y no solo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

¿Gemimos por qué? Porque ya no queremos tener nada que ver con el pecado, porque estamos esperando ser transformados, para entonces ya en esa transformación recibir algo precioso que todavía el cristiano actualmente no puede experimentar, que es el gozo de ya no tener que batallar más con su pecado, porque ya no va a haber más pecado en nuestra vida. Mientras tanto, gemimos, sufrimos, estamos padeciendo, y esto es algo que claramente nos tiene muchas veces dudando, padeciendo, pensando, reflexionando, buscando la manera de poder pasar este tiempo, y justamente entonces esto era de las preguntas que podrían surgir entre los lectores o en la iglesia de la carta, y que puede también en nosotros generar la siguiente, porque justamente si todas estas cosas incluyen la idea de batallar contra el pecado, la lucha difícil que tenemos contra el pecado, es difícil pensar que justamente esa lucha puede usarla Dios para nuestro bien.

Porque la pregunta que entonces nos podríamos hacer es ¿por qué es que Dios determinó hacer las cosas de esta forma en el proceso de nuestra santificación? ¿Por qué es necesario tener que padecer estas batallas contra el pecado para avanzar en nuestra santificación? ¿Por qué Dios directamente no terminó todo de una y ya? Pero hay una pregunta todavía más importante que esto, ¿cuál es? ¿Por qué podemos estar seguros de que vamos a llegar al final con tantas pruebas y luchas que todavía tenemos por delante en la batalla contra el pecado? Vemos a nosotros mismos, nos vemos tan limitados, nos vemos tan imperfectos, vemos las limitaciones que tenemos, cuánto nos cuesta, y decimos, ¿cómo voy a estar seguro de llegar hasta el final?

¿Cómo va a alcanzar la nafta? ¿Cómo sé? Bueno, estas son las cuestiones que abordan esta sección de la epístola, que a su vez también es una de las más importantes en toda la Biblia para comprender con exactitud la verdad de que la salvación de los creyentes es segura, básicamente porque el propósito de Dios en cuanto a nuestra salvación no va a fallar. No va a fallar. La incertidumbre producto de las dudas por el dolor temporal debido a la lucha contra el pecado van a ser explicadas desde el punto de vista más importante. ¿Cuál es? El plan eterno de Dios para cada uno de los creyentes. Desde la óptica de Dios, que es la que realmente importa, más que lo que nosotros podamos sentir momentáneamente.

Es el plan de Dios, es de la óptica de Dios, es de cómo Dios ve nuestra vida, que es lo que nos da certeza durante el proceso, y no lo que nosotros podamos sentir. Por lo tanto, te animo a seguirme con atención en el día de hoy porque estoy seguro que este sermón puede ser de mucho ánimo para tu vida, porque sé que seguramente, como yo, estás luchando cada día por ser más santo, por ser más fiel a Dios, y en eso tenés que estar todos los días batallando contra el pecado. El tema del sermón es el siguiente. Tenemos certeza de que Dios usa las aflicciones en la lucha contra el pecado para santificarnos porque justamente su propósito es inquebrantable.

Este es el tema. ¿Por qué es inquebrantable este propósito? Bueno, el texto presenta tres razones que son las que vamos a estudiar en esta tarde. ¿Me siguen? ¿Tenimos bien? ¿Me siguen? ¿Me escuchan bien allá en el fondo? Bien, ahí está. La primera de las razones es porque Dios determinó formarnos a la imagen de su Hijo. Esa es la primera razón. Porque Dios determinó formarnos a la imagen de su Hijo. Eso lo tenemos al comienzo del versículo 29. Como mencionaba en la introducción, el pasaje de hoy se relaciona mucho con el anterior. Con el versículo anterior. Dice, porque a los que antes conoció también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo.

Con la primera palabra, unido a todo lo que dice después, vamos viendo cómo se conectan. Aquí tenemos este porqué mencionado, que se usa en este caso para transmitir la idea de una razón o motivo que clarifica algo que se dijo antes. Lo que podemos preguntarnos en este caso sería y acerca de qué el apóstol venía enseñando y qué busca aclarar en esta sección. Recién yo te adelanté algo. La enseñanza trata respecto a que los creyentes pueden estar seguros de que Dios usa sus aflicciones como algo bueno para su santificación. Dijimos nuevamente, Romanos 8, 28, y sabemos que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.

Esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. En ese pasaje, él da dos razones de por qué pueden estar seguros de eso. La primera es que las aflicciones en la vida del creyente son un medio que Dios usa para su propio bien espiritual. O sea, que él toma incluso las aflicciones producto de tu batalla contra el pecado, lo que Pablo denominó, como dije, todas las cosas, y en su bondad lo usa para bien, tanto en el presente como en el futuro. La segunda razón es que incluso esta clase de aflicciones son un medio por el que Dios obra de acuerdo a su propósito, decía el versículo 28. Ahora, es considerando este último, y pensando en cómo arranca nuestra porción, que es como que él estuviera diciendo algo así, miren, escuchen.

Hermanos, ustedes pueden saber que en los creyentes verdaderos, Dios usa sus quebrantos y aflicciones, y en particular las que tienen que ver con su lucha contra el pecado para su bien espiritual. ¿Por qué? Bueno, porque esto es lo que hace con lo que conforma su propósito fueron llamados para salvación. Ahora bien, ustedes se preguntan por qué esto es así. Bueno, aquí voy a comentarles el por qué, que es cómo empieza ahora nuestro texto. Acá él va a dar la razón de por qué esto es así. Con esto en mente, entonces repasemos lo que decía el texto. ¿Por qué? Dice, a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conforme a la imagen de su hijo.

¿Qué significa esto? Consideremos alguna de las palabras más importantes para así comprender bien la enseñanza del apóstol. Aquí tenemos mucha teología de la salvación, vamos a hacerlo resumido por razones de tiempo. Lo primero que podemos ver a quién se está refiriendo cuando menciona a los que, ahí en su texto, a los que. Es claro, mirando el contexto, que está apuntando a los que aman a Dios, que serían los mismos a los que también se refirió, que son a los que conforme a su propósito han sido llamados. Siendo claro, está hablando de todos los creyentes genuinos. Es a ellos que está hablando cuando habla de los que.

Solo ellos pueden amar a Dios de verdad porque son los únicos que son guiados por el Espíritu Santo para poder andar de esa manera. Él ya lo aclaró en capítulo 8, versículo 14. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios. Solo ellos. Además, otro elemento que nos permite confirmar esto, de acuerdo a la misma apístola, son que los mismos que han sido llamados por Dios desde la condenación en la que estaban, son los que llamó para esta gracia, dice él en capítulo 5, versículo 12, en la cual estamos firmes. Lo segundo que se dice también, entonces, en relación a todos los creyentes, acá el pasaje dice que ellos fueron antes conocidos por Dios.

Acá hay un tema importante. ¿Qué significa esto de antes conocer? El término que se utiliza en el griego es la palabra proginosco, genera un poco de controversia entre los teólogos en cómo se interpreta. Se presentan diferentes posturas. A veces, esta palabra proginosco se usaba para hablar acerca de un conocimiento o de un saber previo de las cosas. Así se lo usa, por ejemplo, en 2 Pedro 3, 17. Allí se utiliza como sabiéndolo de antemano. Entonces, esta es una manera de utilizar esta palabra. Con eso en mente, algunos interpretan que los creyentes, que de acuerdo al propósito de Dios fueron llamados, son los que él sabía de antemano que iban a creer.

Y aunque para muchos este planteo puede tener cierta lógica, considero que en verdad no concuerda esa manera de interpretar con la enseñanza bíblica en general. Y mucho menos con lo que aquí la carta en particular, en general, está explicando Pablo. Haciendo simplemente un brevísimo repaso de la epístola, podemos notar que el apóstol enseñó que la salvación que Dios ha otorgado es un don de gracia por completo. Allí en capítulo 3, versículo 24, dijo, siendo justificado gratuitamente por su gracia. De hecho, la idea de que el apóstol menciona también que la salvación es por fe, apunta a demostrar que no hay ningún mérito u obra que los pecadores puedan aportar en cooperación a lo que Dios hace.

Allí en capítulo 4, versículo 16 de Romano, dice, que por tanto es por fe, para que sea por gracia. Tanto es así que directamente el apóstol declaró que en la obra de justificación el pecador no obra, no hace nada, solo recibe por fe la justicia de Cristo que le es imputada a su favor y con ello recibe el perdón de su pecado, como menciona en capítulo 4, versículo 4. Pero al que obra no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda, más al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia. Mirando el resto de la vida podemos también ver una declaración importante que mismo Pablo hace allí en Efesios capítulo 2, versículo 8 y 9. menciona que incluso la fe, incluso todo lo que tenga que ver con nuestra salvación es todo un don de Dios por gracia.

No es por obras para que nadie se gloríe. Por lo que entonces pienso que esa postura recién mencionada no podría ser considerada como válida, el creer que es un conocimiento de antemano de aquellos que habían de creer. ¿Por qué digo eso? Bueno, porque si alguien afirma que Dios escogió al que iba a creer debido a que él tenía un conocimiento previo de ese acto, es admitir un valor o mérito en el pecador que está perdido o que estaba perdido. Pero entonces, si hay méritos en el pecador, la gracia ya no es gracia, como Pablo dice allí en Romanos capítulo 11, versículo 6. Ahora, entonces, aclarado esto, creo que cabe mencionar cuál pienso que es la opción que otros eruditos presentes y de la cual yo también tengo la convicción que es la correcta en cuanto al uso de esta palabra proginosco y su interpretación.

Es cierto que esa palabra, en algunos casos en la Biblia, se puede traducir como conocimiento previo, pero no es la única manera en la cual puede interpretarse. A veces también se puede referir a un conocimiento previo, electivo y amoroso. ¿A qué me refiero con esto? ¿Por qué es legítima esta opción? Bueno, la palabra conocer, que es el término ginosco en el griego, del cual tenemos luego la forma compuesta, proginosco, que es la que está en nuestro texto, no solo se puede interpretar ginosco como saber algo, sino también en el sentido de una relación en amor íntimo con alguien. Conocer en la Biblia no solo es acerca de saber algo.

Hay muchos textos, justamente en la Biblia, donde se usan de esta manera. Por ejemplo, usted sabe, en Amós capítulo 3, versículo 2, la versión de la Septuaginta, o sea, la versión griega del Antiguo Testamento, se dice que Dios solo conoció a los israelitas, y allí se traduce ginosco, a vosotros solamente conocido. ¿Qué quiere decir esto? Que Dios no sabía que había otros pueblos en la tierra. No, no está diciendo eso. Lo que está diciendo es que con ellos, con los otros pueblos, no tenía la intimidad amorosa que él escogió tener con el pueblo de Israel. Incluso usted, por ejemplo, en el Nuevo Testamento puede ver que se menciona que José no conoció a María hasta que ella dio a luz.

Allí Mateo también usa la palabra ginosco. Ahora, cuando allí utiliza la palabra conocer, no está diciendo, no la conocía su prometida. Claro que la conocía, si él ya lo tenía pensado de antes de casarse, la conocía, sabía quién era ella. Es claro que allí la palabra conocer se usa en el sentido de la decisión de concretar una relación íntima con ella, algo que solo ocurrió luego de que Jesús nació. Entonces, conocer no simplemente puede usarse como saber algo, sino también esto de poder decidir tener una relación íntima con alguien, una relación de intimidad. Ahora, volviendo entonces a nuestro pasaje, con este significado distinto de la palabra conocer que vimos y considerando que fue algo que Dios ejerció de forma previa antes de conocer, lo que se puede interpretar que el apóstol está enseñando es lo siguiente, a los que aman a Dios, que de acuerdo a su propósito fueron llamados, son los que Dios, de acuerdo a su conocimiento amoroso, escogió previamente para tener una relación especial con ellos.

¿Qué tuvieron que hacer estas personas? Nada, absolutamente nada. ¿Qué atributo o virtud decisiva fue la que llevó a que Dios se inclinara por esas personas? Ninguna. Ni fueron ellos los que definieron hacer algo, ni fue algo particular que haya mostrado a diferencia de otras personas en el mundo. Simplemente se trató de la voluntad libre, soberana y amorosa de Dios. Fue en su bondad inmerecida que él se agradó de haberlos seleccionado para esta relación especial. Los pecadores no hicieron nada bueno ni nada malo para esta elección divina. Esto es así porque determina entonces que esta obra es enteramente producto de la gracia de Dios.

Completamente un acto de gracia. Es el apóstol Juan el que pienso que en sintonía con este pasaje resume bastante bien esta declaración de Pablo en una sola frase que creo que también todos conocemos allí en primera de Juan, capítulo 4, versículo 19. Nosotros le amamos a él, ¿por qué? Porque él nos amó primero. Ahora, habiendo aclarado eso, también podemos afirmar lo tercero que aquí se menciona, que es igual de interesante también. Dice, no solo que a lo suyo Dios los amó selectivamente de antemano, sino que además, dice el texto, los predestinó. La palabra usada en este caso, proorizo, es la idea de determinar de antemano, fijar un destino de forma previa.

Esto también ha generado controversia entre los teólogos. Algunos dicen, si Dios definió en los creyentes de forma previa su destino, ¿acaso no seríamos como títeres en su mano? Bueno, la respuesta que se debe a esta idea, que considero que es errada, es absolutamente no. Los seres humanos no somos máquinas o títeres controlados por Dios. Nuestras acciones son libres y por eso las Escrituras en muchas ocasiones aseguran que nuestras decisiones acarrean consecuencias. Somos responsables. Pero la información bíblica también es que, de una forma que no llegamos a vincular por completo, pero que la palabra armoniza, sin que por ello sea contradictorio, Dios obra de una manera en la cual determina lo que va a pasar en tu vida, sin que por eso las decisiones que tomes dejen de ser libres.

Una cosa no quita a la otra. Son responsables por tus decisiones, pero Dios está obrando, cumpliendo lo que Él determinó para cada uno. Fíjense, por ejemplo, algunos ejemplos para ver esto, que no hay ningún tipo de contradicción y la Biblia lo dice con normalidad. El apóstol Pedro, hablando a la multitud allí, luego Pentecostés, dice a éste, hablando de Cristo, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, ustedes prendieron y mataron por manos de inícuos crucificándole. ¿Quiénes eran los responsables? Eran ellos. ¿Pero por qué había ocurrido esto? Por el conocimiento previo de Dios que había determinado que así fuera.

Otro texto, Hechos capítulo 13, versículo 48. Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor y dice y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. ¿Quiénes creyeron? Las personas. ¿Por qué creyeron? Porque así estaba ordenado por Dios que aconteciera, nuevamente. Y fíjense que usted lo ve como un texto normal. No hay ninguna contradicción para la palabra esto. Para nosotros no lo logramos entender, está bien, y puede ser, pero así lo muestra la Biblia y así lo creemos que es. Dicho de otro modo, aunque libremente fuiste vos el que creíste en Jesús y te arrepentiste de tus pecados, fue Él que obró detrás de escena para que eso pudiera acontecer.

Nadie debería escandalizarse por esto, porque tiene una razón de ser esto muy evidente. ¿Por qué esto es así? Bueno, una de las razones más claras que la misma carta de los romanos transmite es que si así no fuera, si el Señor no hubiera obrado a favor nuestro para traernos a la salvación, nosotros jamás hubiéramos podido llegar a Él en arrepentimiento y fe, ni tampoco lo hubiéramos querido hacer. Básicamente porque éramos esclavos de nuestros pecados y por naturaleza odiábamos a Dios. Pablo lo deja claro allí en capítulo 3, versículo 9. Por eso le decía hace un ratito a Enrique, ¿qué dice? Que pues somos nosotros mejores que ellos.

No, como está escrito, no hay ningún justo. Ni los que viven en San Justo, no, no hay ninguno. No hay quien entienda, no hay quien busca a Dios. Todos se desviaron a una, se hicieron inútiles. No hay quien haga la buena, no hay ni siquiera uno. Por naturaleza somos rebeldes al llamado de Dios y no queremos volvernos a Dios de verdad. Por lo tanto, aunque es cierto que en un sentido somos libres y responsables de nuestra condena ante la justicia de Dios, eso no quita que en otro sentido la voluntad del ser humano siempre está atada a un amo, ya sea al pecado para la muerte o al Señor para la vida, como Pablo menciona allí en Romanos capítulo 6, versículo 16.

Por eso es que en definitiva requerimos la obra soberana y misericordiosa de Dios. Ahora, habiendo explicado todo esto, sí podemos enfocarnos en lo que el apóstol quiere enseñar con esta afirmación. Hemos entendido cada parte para poder ahora pensar en un todo. Dice entonces Pablo, repasemos, a los que aman a Dios, a los que conforma su propósito fueron llamados, son los únicos que él en su gracia amó selectivamente de forma previa y que también ya le fijó una meta o destino de antemano. ¿Con cuánta anterioridad Dios decidió esto? Bueno, la Biblia dice que desde antes de la fundación del mundo.

¿En virtud de qué? Nuevamente Pablo nos enseña que sólo fue por su gracia según el puro afecto de su voluntad, como leemos allí en Efesios capítulo 1, versículo 3 al 5. Según el puro afecto de su voluntad. Antes de que vos nacieras, antes de que tus padres te hayan concebido, incluso antes de que el mundo mismo existiera, el Señor había determinado en su gracia y merecida llamarte para la salvación. Así que lo determinó. Ahora, habiendo tenido todo este panorama, es clave ver algo más aquí, es clave en la enseñanza. Justamente el pasaje aquí finalmente indica el propósito por el cual los creyentes fueron antes conocidos y predestinados por Dios.

¿Qué dice allí el texto? ¿Qué dice allí el texto? Para que fuésemos hechos conformes a la imagen de su hijo. Este para indica propósito. Aquí está la clave de esta porción. En esto es que se encuentra reflejada la meta o propósito que Dios determinó para la salvación de todos los creyentes, podríamos decir. Por eso digo que este pasaje es tan importante. Repito, aquí en este pasaje encontramos la meta o propósito que Dios determinó para tu salvación y para mi salvación. Él ha definido desde la eternidad formarnos a la imagen de Cristo. Ese es el propósito central. Ah, no, pero pastor, no era ser feliz en la vida.

No era alcanzar mis sueños y mis metas. No. Me estafaron. No, no te estafaron. Ahí David la dice bien claro. Dios te salvó para hacerte como su hijo. Ese es el propósito. O sea, que tu vida, como el resto de aquellos que Dios salvó, están siendo transformadas a la semejanza de su hijo de una manera progresiva durante tu vida terrenal, a lo que lo conocemos en teología como santificación progresiva, pero que se va a consumar cuando Cristo regrese a aquellos que se denomina como glorificación. No estamos siendo formados a su imagen en el sentido de que Jesús comparta su divinidad con nosotros, sino en cuanto a ser revestido de su santidad perfecta en preparación justamente para estar plenamente aptos para disfrutar de una comunión total y eterna con Él en la eternidad cuando Él regrese.

Finalmente lo que nos queda por considerar es cuál es la relación entre estos conceptos y el tema que digo que el apóstol está tratando aquí. Y dice, está bien, me queda claro todo esto, pero ¿cómo todo esto influye en lo que Él está explicando? Bueno, creo que hay que pensarlo de este modo. A ver, ayuden y présten atención. Yo estuve diciendo que la lucha contra el pecado, de acuerdo a lo que Pablo viene explicando, nos hace sufrir. Él dijo, gemimos por esto. Ser fiel a Dios no es fácil, ni en aquella época para los romanos ni para nosotros en este tiempo. En ocasiones sufrimos al definir justamente ser obedientes a Dios.

Incluso, no solo es doloroso muchas veces ser obedientes a Dios, muchas veces también el dolor es peor cuando tropezamos, cuando volvemos a pecar. No solo nos sentimos mal cuando a veces le decimos no al pecado, muchas veces también nos sentimos mal cuando le decimos sí al pecado. Incluso peor, nos sentimos re mal, a usted seguramente le pasa. ¿Por qué pequé? ¿Por qué hice esto? Las preguntas entonces que surgen en medio de estas aflicciones probablemente son, ¿cómo sé que voy a llegar al final? ¿Qué seguridad hay en Dios? ¿Qué seguridad hay en que Dios luego de salvarme, después de haberme salvado, no me vaya a rechazar después?

Sino que va a seguir amándome a pesar de mis fallas y mi tropiezo en el pecado. ¿Por qué no va a pasar que un día Dios diga, basta, ya está con este, me rindo, este no tiene solución? ¿Por qué no va a pasar eso? ¿Por qué va a seguir amándome a pesar de lo que soy? Bueno, acá es donde esta persión cobra mucho sentido. Si sos un creyente verdadero, tenés por seguro que vas a llegar a la meta final, no por tu obediencia, sino porque Dios te amó de antemano, te escogió desde la eternidad y has predestinado todas las cosas para que su propósito en tu vida se cumpla. ¿Cuál es ese propósito que leímos recién?

Hacerte cada día más semejante a su hijo. De eso se trata el plan de Dios para tu santificación, algo en lo cual el creyente coopera todos los días. Y aunque el proceso en el camino sea doloroso, hay confianza de que no nos va a abandonar porque nos ha amado y salvado solo por tu gracia. Estamos incluso antes de haber siquiera nacido, mucho tiempo antes. Y ya sabía todo acerca de vos. ¿Cómo tener mayor certeza de que esto es así? Porque a medida entonces que vas avanzando en la fe, si bien la lucha contra el pecado es difícil, tu vida progresivamente va creciendo a semejanza de Cristo. ¿Por qué?

Porque es justamente lo que Dios ha determinado para cada creyente que salvó. No estoy diciendo que ya seas perfecto, no lo vamos a hacer esta vida, pero si mirás para atrás en el tiempo, ¿qué ves cada día más en tu vida? A Cristo. Y si ves cada día más a Cristo en tu vida, puedes estar seguro que estás siendo porque el plan de Dios es el que se está cumpliendo en tu vida. Esa es la primera razón que el texto presenta acerca de por qué el propósito de Dios es inquebrantable, por lo cual tenemos certeza de que Él va a usar las aflicciones en nuestra lucha contra el pecado para santificarnos. ¿Por qué?

Porque Dios determinó formarnos a la imagen de su Hijo. Hermanos queridos, sin duda es que la enseñanza de esta sección debe animarnos. Dios desde la eternidad escogió amarnos y determinó el curso para nuestras vidas, que es hacernos como Cristo. Y nada ni nadie lo hará detenerse de esa obra porque este propósito es inalterable. Tal vez para el mundo pensar de esta manera puede sonar fatalista, pero nada más alejado de la realidad refleja el amor de Dios por aquellos que justamente no eran merecedores de ese amor. En el tiempo actual lo que generalmente percibimos, hermanos, es lo doloroso que es ser fieles a Cristo.

Eso es lo que más nosotros experimentamos. El pecado nos quebranta, nos hace sentir en muchas ocasiones que no damos la talla, por lo que entonces los conceptos de esta sección nos tienen que alentar. A ver, pensemos en esto. Nosotros no hemos visto, hermanos, ni siquiera existíamos, ni estábamos, qué sé yo, dónde, cuando en la mente de Dios Él decidió amarnos. No estuvimos presentes en ese momento, pero en su bondad Él aquí, en su palabra, nos cuenta lo que Él ya ha hecho. Nos trae a la luz lo que nunca pudimos ver y nos cuenta aquí. Para que entonces, al ver la obra de santificación en nuestra vida, seamos agradecidos y recordemos que todo marcha de acuerdo a su plan.

Que nos quedemos tranquilos. Que esto está pasando en este momento, porque algo es ya definido desde la eternidad con nosotros. Que tu crecimiento en la fe no es más ni menos que la evidencia clara de que su propósito inquebrantable se está cumpliendo en tu vida, que su mano no se detiene. Así que entonces, en medio de tus aflicciones en la batalla diaria contra el pecado, no te olvides, por favor, hermano, de agradecer al Señor y adorarlo, porque incluso está usando tu lucha hoy, tus aflicciones de hoy, para cumplir con el plan que Él trazó para tu vida, que es el hacerte cada día más como Cristo.

La segunda razón que dijimos, de por qué este propósito es inalterable, es porque Dios determinó que el Hijo sea el prominente entre muchos hermanos. El resto del versículo 29 menciona algo adicional en cuanto al propósito de Dios. Dijimos antes para, decía el versículo 29, para que fuesen hechos conforme a la imagen de su Hijo. Pero fíjense que hay otro para, otro propósito más, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. ¿Qué significa esto? Bueno, creo que para comprender lo que está enseñando en esta porción, hay que entender correctamente un término clave que aparece aquí, que es la palabra primogénito, la palabra prototocos.

Cuando en este tiempo usamos la palabra primogénito, pensamos en el primer hijo que nació de una familia. Pero entendemos que esa idea no le cabe a Cristo ya que Él es eterno. Y entonces, bueno, el concepto, en aquel tiempo primogénito, era usado para hablar acerca de un hijo varón, por lo general, pero no siempre el mayor, que era el que normalmente tenía la prominencia por sobre el resto de sus hermanos en cuanto a los derechos de herencia. El que mayor herencia recibía era el primogénito. O sea, la primogenitura en aquel momento no tenía que ver nomás con el orden de nacimiento, sino con el privilegio otorgado a un hijo por sobre los demás.

Fíjese, por ejemplo, en primera de crónicas, capítulo 5, versículo 1, se nos menciona un primogénito que no recibió los derechos de primogenitura. Dice, los hijos de Rubén, primogénito de Israel, porque él era el primogénito, más como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José. hijos de Israel, y no fue contado por el primogénito. ¿Ven? Ahí tenemos los derechos traspasados a otro de los hijos. Por otra parte, entonces, esto para entender lo de primogénito. Ahora, por otra parte también, el caso de la familia de Dios, aquí dice el primogénito entre muchos hermanos, se entiende que los hermanos son justamente todos los creyentes que han sido adoptados por él por medio de la fe.

Usted conoce el texto famoso de Juan, capítulo 1, versículo 12, dice, más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Y luego allí, en Hebreos, capítulo 2, versículo 11, hablando de Jesús, dice, porque el que santifique y los que son santificados, de uno son todos, por lo cual, no se avergüenza de llamarlos hermanos. Cristo no se avergüenza de llamar hermanos nuestros. Ahora, de acuerdo a este concepto, la realidad es que en esta obra que Dios está haciendo a los creyentes, formándonos a la imagen de Cristo, el propósito divino pasa también porque el Hijo tenga la prominencia sobre todos los escogidos.

Si bien que se entienda esto, si bien el propósito más precioso para los creyentes de sus salvaciones es formarlos a la imagen de su Hijo, ese no es el propósito central del plan de salvación. ¿Cuál es entonces? Que Cristo sea puesto en alto, que Él reciba toda la gloria. Eso es lo principal. Ah, no es que yo me salve, no, es una bendición que te salve, es parte de su plan, pero no está enfocado en vos el plan de salvación de Dios, sino en la persona de su Hijo. Que Él tenga el privilegio mayor, la gloria suprema, tal como justamente el primogénito de su familia. Ahora, la duda que puede surgir es ¿qué relación hay entre esto y el tema que Pablo está tratando en esta sección?

Bueno, creo que hay varias cuestiones que son importantes. La primera tiene que ver con la realidad de que así como es cierto que la meta de Dios es formarnos a la imagen de Cristo y que para eso usa incluso las aflicciones que vivimos a causa de nuestra lucha con el pecado, nos muestra entonces que todo este dolor que estamos pasando no es absurdo, no es un sinsentido. ¿Por qué? Porque ni siquiera tiene que ver principalmente con nosotros mismos ese sufrimiento. Cumple una meta mayor a nosotros, se enfoca sobre todo en el mismísimo Hijo de Dios, aquel que justamente dice allí en Efesios capítulo 1, versículo 9, reunirá todas las cosas en sí mismo, que según Filipenses capítulo 2, será honrado por todo el universo cuando toda rodilla se dobla ante Él, y que en su bondad justamente ha definido compartir su herencia con todos los creyentes.

Como afirma el mismo Pablo allí en Romanos capítulo 8, el mismo capítulo, versículo 17, dice, y si hijos, la mejor manera de traducir esto es, puesto que somos hijos, no es un condicional, sino que es una realidad, puesto que somos hijos también herederos, herederos de Dios y coherederos con Cristo, y aquí nuevamente, puesto que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados. Entonces, si esta obra trasciende a nosotros mismos, ¿qué duda cabe en que lo que Dios ha determinado hacer con tu vida y con la mía se va a cumplir? Pero hay algo más que pienso que esta sección muestra.

Es evidente que al hablar de los derechos de primogenitura, lo que el apóstol está planteando respecto a una herencia futura, y no una herencia cualquiera, evidentemente una muy grande, al punto que el hijo va a obtener la bendición mayor, pero de la cual entonces todos los creyentes verdaderos en virtud de formar parte de la misma familia van a recibir una parte, una herencia que según Pedro es maravillosa, de la cual vamos a disfrutar en la eternidad. Usted sabe, Primera de Pedro, capítulo 1, versículo 3, una herencia incorruptible, incontaminada, inmarcesible, reservada en los cielos para cada creyente, una de la cual también el hijo tiene la prominencia como primogénito.

Aquí llegamos entonces al punto central. Dios ha determinado que todos los cristianos compartan la herencia con Cristo. Por ende entonces, si antes de recibir la gloria el hijo tuvo que padecer, ¿qué va a pasar con nosotros? Nosotros también. Él como el hijo eterno, si bien nunca pecó, supo lo que era padecer. Nosotros ligados a él en esta herencia también tenemos que sufrir ahora para reinar después, para recibir nuestra herencia. En definitiva, que el hijo tenga la prominencia sobre el resto de los hermanos no es ni más ni menos que una demostración gloriosa de que el plan de Dios se va a llevar a cabo con seguridad.

No va a fallar. No fallará en el hijo cuando él reciba todo lo que ganó en la cruz. Tampoco va a fallar en nosotros que estamos unidos a él. Esta es la segunda razón, entonces, que el texto presenta acerca de por qué el propósito de Dios es inquebrantable y por ende la certeza de que Dios usa las aflicciones producto de la lucha contra el pecado para santificarnos. ¿Cuál es? Porque Dios determinó que el hijo sea el prominente entre muchos hermanos. En este propósito se verifica un poco más entonces la seguridad que tenemos de que las aflicciones a causa de nuestra lucha con el pecado son usadas por Dios para nuestro bien.

Si ellas son un medio que lo usa para hacernos más como Cristo, no sólo que eso nos beneficie espiritualmente, sino que por sobre todo glorifica a Dios, a Dios mismo. Exalta la excelencia del hijo por sobre el resto de aquellos que son llamados sus hermanos y que lo son en base a la obra redentora en la cruz por ellos. Así dice Efesios capítulo 2 versículo 18 porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo espíritu al Padre, así que ya no sois extranjeros ni advenedizos sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Es por él, por él es que hemos sido adoptados y por él entonces y que estamos pasando actualmente lo que pasamos para ser exaltados junto con él.

Por lo tanto, entonces no puede haber lugar a dudas en cuanto a que Dios pueda o no detener su propósito para con nosotros porque por sobre todas las cosas lo hace para su propia gloria apuntando a darle prominencia a su hijo y que sus escogidos se adhieran a esta exaltación del Señor porque cuando él sea exaltado nosotros seremos exaltados juntamente con él. Algo que no logramos entender pero que la Biblia asegura que es así. Dice Efesios capítulo 1 versículo 11 A fin de cuentas entonces tanto tu glorificación como tu herencia misma la cual incluye actualmente las aflicciones presentes en tu lucha contra el pecado ensalzan a Cristo glorifican a él.

El plan de Dios es seguro aunque implique el tener que padecer actualmente a raíz de la batalla que libramos contra el pecado en la búsqueda de la santidad. Estamos unidos al Hijo por ende Dios no va a fallar así que entonces vale la pena que en este tiempo le digas que no a tu pecado porque eso lo glorifica a él. Cada vez que haces morir lo terrenal en tu vida porque esa es la bendita preparación del pueblo de Dios para su encuentro final con el Señor no hay razón entonces ni para dudar ni para desfallecer en la batalla diaria que todavía nos queda por delante. Finalmente el texto termina con una razón más la tercera razón que presenta el texto es porque Dios determinó hacer una obra una obra completa en nosotros.

El pasaje concluye con una verdad que retoma lo que venía diciendo al comienzo del versículo anterior pero que lo amplía hasta el fin de la vida cristiana. A estos textos muchos teólogos lo denominan como la cadena de oro como una forma figurada de remarcar que es indestructible. Lea conmigo versículo 30 dice a los que predestinó a estos también llamó y a los que llamó a estos también justificó y a los que justificó a estos también glorificó. Creo que es sabio ir observando un momento más cada mención del eslabón para entender lo que se quiere enseñar. El primer aspecto de esta cadena ya lo hemos estudiado en la sección anterior fue Dios mismo en que su gracia nos predestinó a todos los creyentes antes de la fundación del mundo para ser parte de su familia y conformarnos a la imagen de Cristo.

Pero luego de eso llegó el tiempo en la vida particular de cada uno de esos llamados de esos pecadores como vos como yo cuando dicen que también los llamó a su camino cuando justamente nos dirigíamos a la perdición esclavos del pecado y de la muerte y sin poder hacer nada para librarnos de eso fue Dios mismo el que cada uno en su momento particular abrió los ojos espirituales y nos llamó dice la Biblia desde la tiniebla a su luz admirable como dice allí 2 Corintios capítulo 4 versículo 6 pero hay que tener en claro un asunto importante aunque Dios llama de manera general a todos los hombres en todo lugar a que se arrepientan y crean en Cristo la realidad es que a causa de su pecado los pecadores hacen oídos sordos no prestan atención a sus llamados se resisten a venir a él para hallar la vida por lo que entonces aquí cuando habla de llamó este llamado que el apóstol remarca tiene que ser diferente a ese llamado general que Dios hace a todos los pecadores y ciertamente lo es en este caso no se trata solo de Dios anunciando al pecador que se arrepienta y que crea en el Evangelio sino que de acuerdo a lo que venimos viendo a esta elección

soberana de aquellos a los que él amó desde la eternidad lo llama pero de una forma especial por la cual ellos responden de manera positiva sí o sí a ese llamado divino o sea o sea que él no solo te llamó sino que te da oídos espirituales o sea abre tu corazón por medio de su espíritu para que eficazmente te acerques a él acudiendo al mensaje de salvación arrepintiendo de tus pecados creyendo en Cristo de forma genuina para que entonces así tus pecados sean perdonados sólo como una ilustración a esta realidad podemos ver allí el texto de Hechos capítulo 16 dice un día de reposo salimos fuera de la puerta decía Lucas junto al río donde solía hacerse la oración y sentándonos hablamos a las mujeres que se habían reunido entonces una mujer llamada Lidia vendedora de púrpura de la ciudad de Tiatira que adoraba a Dios estaba oyendo y el Señor abrió el corazón de ella para que estuviera atento a lo que Pablo decía y luego dice cuando fue bautizada y su familia y allí sigue ella conoció al Señor porque Dios abrió su corazón y no sólo con ella podríamos ponernos cualquiera nosotros en ese lugar pero esto no queda solamente ahí no sólo que Dios nos predestinó no sólo dice el

texto nos llamó sino que el texto dice que nos justificó o sea que por medio de la fe Dios transfiere la culpa del pecador que cree a la cuenta de Cristo y a la vez imputa a la cuenta de ese pecador la justicia perfecta de Jesús tal como Pablo lo explica por ejemplo allí en Efesios 4 22-25 léalo usted ya sabe Robano está lleno del tema de la justificación de esa manera entonces ese pecador es librado de toda culpa y cargo y es considerado justo de manera permanente delante del tribunal divino al igual que todo lo anterior es una obra de Dios completa que demuestra su gracia y misericordia por cada creyente que no podía justificarse a sí mismo justamente por medio de sus obras dice Romanos capítulo 3 versículo 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados con la mira de manifestar en este tiempo su justicia a fin de que él sea el justo y que él sea también el que justifica al que es de la fe de Jesús es Dios el que justifica finalmente también el pasaje dice que a los que justificó a estos también glorificó

esto quiere decir que aquellos pecadores a los cuales Dios le otorga la justicia perfecta de Cristo de forma segura cuando él regrese resucitarán si habían partido a la presencia del Señor o serán transformados si estaban vivos para experimentar la gloria eterna que él ha planeado para ellos como dice Primera de Corintios capítulo 15 versículos 51 y 52 usted sabe aquí os digo un misterio no todos dormiremos pero todos seremos transformados en un momento en un abrir y cerrar de ojo a la final trompeta porque se tocará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados pero tal vez aquí esto pueda generar

dudas ¿cómo es esto? si la glorificación es algo que todavía no aconteció porque Pablo aquí la menciona en tiempo pasado bueno creo que el apóstol lo hace de esta manera porque al igual que el resto de la obra de Dios se está viendo desde la perspectiva de lo que él ya determinó hacer y no de cuando nosotros lo vamos a recibir es de acuerdo a su perspectiva acuérdese que estamos viendo lo que Dios está haciendo y no lo que está pasando particularmente con nosotros a ver si vamos al caso todavía hay pecadores que él escogió de la eternidad pero los que todavía no lo llamó ni lo justificó pero ese día va a llegar cuando Dios lo llame eficazmente de acuerdo a lo que preestinó y también lo justifique pero para esos futuros hermanos nuestros ni ha llegado todavía el llamado especial de Dios ni tampoco ha llegado la justificación para ello también sería futuro pero aquí se menciona en pasado ¿por qué? porque visto en relación al plan de redención divino todas estas obras ya están en tiempo pasado ¿por qué? porque si él ha predestinado a alguien seguro que lo va a llamar seguro que lo va a justificar seguro como ya estamos viendo lo está formando la imagen de Cristo en el

progreso de su santificación y ¿qué va a pasar? seguro que lo va a glorificar seguro porque ya está todo pensado por Dios si él arrancó la obra como todo lo que hace la va a terminar así dice Filipenses capítulo 1 versículo 6 estando persuadido de esto que el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo por lo tanto o porque esta cadena nada ni nadie la puede cortar ¿por qué? porque venimos diciendo ya que el propósito de Dios es inquebrantable a estos conceptos también muchos teólogos lo identifican como el ya pero todavía no ya hemos sido escogidos ya hemos

sido preestinados llamados justificados pero todavía no glorificados pero aunque eso lo esperamos con seguridad ¿por qué? porque Dios no miente hermanos porque él es fiel y porque tiene todo el poder para completar aquello que planificó desde la eternidad todos estos argumentos se apuntan a lo mismo a demostrar que la obra de Dios es segura de principio a fin básicamente porque así es como Dios lo determinó ahora ¿y cómo es que esta explicación preciosa del apóstol se relaciona con todo lo que está tratando? bueno veámoslo así para terminar nuestra lucha diario contra el pecado nos quebranta por momentos no nos deja ver más allá que el

anhelo de pasar este momento de prueba muchas veces ni estamos pensando en la glorificación ni en que Cristo vuelva ni en qué va a pasar si habrá un milenio o no un milenio lo único que queremos es el Señor ¿cuándo termina este momento? porque no aguanto más estamos muy metidos en este momento y nada más con cada nueva tentación el cristiano pareciera que solo pudiera enfocarse en rogar ¿hasta cuándo Señor? pero este pasaje nos corre un poco el velo del cielo para hacernos ver que en la vida del creyente hay mucho más que su batalla actual contra el pecado hay una realidad todavía mucho más importante que esa ¿cuál es? que todo lo que va aconteciendo está dentro de los propósitos divinos al punto tal que aunque pareciera que las luchas son todo en la vida no lo son escuchame bien no lo son hay una glorificación que nos aguarda Cristo mismo vendrá a buscarnos y aunque todavía no lleguemos a percibir completamente el plan de Dios Él nos lo cuenta nos adelanta al final de la película nos dice cómo va a terminar y qué dice de esta película que tiene un final feliz para los hijos de Dios nos está adelantando al fin de la historia ¿para qué? para que confiemos en Él

para que sigamos adelante y para que recordemos que detrás de toda la batalla actual que estamos viviendo Él está haciendo una obra en tu vida que no se va a detener ¿por qué? porque su plan hermanos se va a cumplir se va a cumplir nadie va a echar a perder su plan la tercera razón de por qué el propósito de Dios es inquebrantable lo cual nos da certeza de que Él usa incluso las aflicciones en tu vida en la lucha contra el pecado para santificarnos es porque Dios determinó hacer una obra completa en nosotros reflexionando en esta sección considero que nos interpela nos lleva a ver lo actual de un modo correcto dentro de la perspectiva adecuada recordando que todo lo que sufrimos actualmente por ser fieles al Señor no es ni más ni menos que una preparación para aquello de lo cual Dios ha determinado hacernos partícipe de una gloria eterna junto al Hijo que en relación con las aflicciones actuales mirá no tienen comparación ¿cómo sabe Sergio de eso? miremos nuevamente capítulo 8 versículo 18 el mismo contexto nos lo dice ¿qué dice? pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente de acuerdo al contexto ¿cuáles son esas aflicciones del tiempo presente? las aflicciones que tenemos nuestra lucha con el pecado

bueno ¿qué dice Pablo? las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que nosotros sabe manifestarse ante esta realidad entonces la fidelidad de Dios la obediencia a su palabra la perseverancia en su camino no son metas absurdas como el mundo como el diablo y como nuestra carne tratan de convencernos que son no, no lo son sino que hermanos queridos es la razón de nuestra vida por otra parte pienso que estas verdades no son algo que que solo debe animar tu propio corazón son un recurso por el cual también puedes animar a otros que nuestros hermanos recuerden también a través de nuestras propias

palabras de ánimo que esta herencia gloriosa junto al hijo les espera a todos los creyentes por igual que han recibido el perdón de tus pecados y la vida eterna decirle hermano acordate porque te va a pasar que te va a decir hermano sabes que estoy luchando hermano y uh te entiendo ya va a pasar no, no simplemente le diga eso decirle te espera algo mejor decirle también Cristo ya viene pronto y ya no vas a tener que experimentar más eso que está viviendo y que no es un sinsentido decirle no a tu pecado mortificar la sobra de la carne no es un sinsentido obviamente que si todo se tratara de esta vida nomás sería un sinsentido seríamos los más dignos de comiseración entre todos los hombres dice Pablo pero no es así porque no hemos sido solo llamados para esta vida sino para la que nos espera en la eternidad junto al Señor y allí todo esto se va a terminar y por eso Pablo les dice a los tesalonicenses capítulo 4 luego nosotros los que vivimos los que hayamos quedado seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire y así estaremos siempre con el Señor y que más dice Pablo al final por tanto alentados los unos

a los otros con esta palabra alentados hermanos cuando esté pasando ese momento difícil hacerle recordar cómo son las cosas que no se quede solo en lo que ve momentáneamente sino en el plan de Dios podemos tener completa certeza de que su plan se va a cumplir no porque nos aferremos más o menos fuerte a él sino porque es él el que nos mantiene seguros en sus manos amorosas como leímos recién hace un ratito y lo podemos repetir cómo termina este precioso capítulo 8 por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida ni ángeles ni principados ni potestades ni lo presente ni lo porvenir ni lo alto ni lo profundo ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro escuché alguien que dijo amén sí amén por supuesto amén antes de terminar quisiera hacer una advertencia a aquellos que todavía hoy están sin Cristo y están escuchando en esta mañana el plan de Dios no asegura la salvación de nadie que siga andando en orgullo espiritual su soberanía como ya vimos no exime nuestra responsabilidad si todavía seguís viviendo en rebeldía al Señor sin someterte a su voluntad no importa incluso que tengas una comprensión intelectual de su plan redentor tu destino

sigue siendo la condenación eterna tenés que rendirte a Él de verdad reconocer tu maldad dejar de vivir para vos mismo y venir a Cristo en arrepentimiento y fe Él te está llamando a que abandones tu pecado que dejes de excusarte y que dejes de tratar de ganar tu salvación en base a tus propios méritos no alcanza que trates de ponerte las pilas eso no te va a salvar tenés que nacer de nuevo y eso solamente Él como vimos lo puede hacer por eso es necesario que hoy vengas a Jesús que lo reconozcas como Señor y Salvador que clames a Él por misericordia su promesa es que todo que venga a Él Él no lo va a echar fuera que harás ante esta realidad querido oyente simplemente te digo que vengas hoy a Cristo que no esperes más oremos bendito Señor te agradezco por tu palabra tan preciosa que anima nuestro corazón que tenemos certeza en que la lucha que tenemos hoy contra el pecado es para nuestro bien es para el bien nuestro es para nuestra santificación porque tu propósito es inquebrantable Señor porque lo que vos planificaste de la eternidad porque nos estás formando la imagen de tu Hijo para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos y porque lo que vos comenzaste

lo vas a terminar en gloria que esto nos anime y nos lleve también a animar a nuestros hermanos que están padeciendo lucha en cuanto a a la batalla contra el pecado a animarlos a que sigan adelante que vale la pena ser fieles a Dios que vale la pena al vivir en santidad porque toda esta preparación de lo que un día nuestros ojos verán cuando Cristo regrese te doy gracias por tu palabra y te pido que bendigas a cada uno de mis hermanos en este lugar en Cristo Jesús Amén Dios les bendiga

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El predicador

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