El carácter del diácono
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Vamos a orar para que el Señor nos hable por medio de su palabra y para que el Señor me permita hablar y que no me agarre un ataque de tos. Pero si me agarra un ataque de tos, ustedes van a esperar para que luego continúe. Hoy vamos a estar terminando con esta pequeña serie de cuatro sermones acerca del Ministerio Pastoral y hoy finalmente vamos a hablar del Diaconado y con la ayuda del Señor, entonces por el resto de lo que queda del año en cuanto me toque predicar a mí voy a estar en el Evangelio de Lucas. Vamos a continuar Lucas. Pero hoy vamos a estar terminando entonces en 1 Timoteo capítulo 3 el pasaje de la lectura de este día, entonces del 8 al 13.
Vamos a leerlo brevemente una vez más porque es un pasaje breve, corto. Vamos a leerlo y luego oramos al Señor. De la misma manera también los diáconos deben ser dignos de una sola palabra, no dados al mucho vino, ni amantes de ganancias deshonestas, sino guardando el misterio de la fe con limpia conciencia. Que también estos sean sometidos a prueba primero y si son irreprensibles, que entonces sirvan como diáconos. De igual manera las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. Que los diáconos sean maridos de una sola mujer y que gobierne bien sus hijos y sus propias casas.
Pues los que han servido bien como diáconos obtienen para sí una posición honrosa y gran confianza en la fe que es en Cristo Jesús. Vamos a orar. Padre, qué maravilloso es que podamos dirigirnos al Dios que habita en luz inaccesible, al cual nadie puede ver aquel que lo trasciende todo y que los cielos de los cielos no lo pueden contener y sin embargo podemos hablarte y tú nos oyes y tú inclinas tu oído hacia nosotros porque eres un Dios lleno de gracia y de misericordia. Porque cuando nosotros oramos, lo hacemos por medio del Hijo, Señor, y todo lo que sea conforme a tu voluntad, tú lo concederás, Señor.
Queremos pedirte que nos hables a través de tu palabra a cada uno de nosotros. Te pedimos que me ayudes con la guía de tu Espíritu Santo, con el poder de tu Espíritu Santo y que nos ilumines a todos, Señor. Que abras nuestro entendimiento en esta mañana. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén. Según este mundo, ¿quién es el mayor? ¿El que se sienta a la mesa o el que sirve? Y según el reino de Dios, ¿quién es el mayor? ¿El que se sienta a la mesa o el que sirve? El reino de Dios tiene un sistema de valores que no rige como este mundo presente. La grandeza no se mide por el dinero, la fama o la apariencia.
En estos días que miraba las noticias, de repente hubo una noticia que no me interesó en lo más mínimo, solamente me pareció curiosa. Que por unas horas, Elon Musk había dejado de ser el hombre más rico del mundo porque otro lo había pasado por unas acciones que se habían vendido y luego de algunas horas, él volvió a ser el hombre más rico del mundo. Me interesa en lo más mínimo, ¿no? Pero son esas cosas las que el mundo está mirando, de cómo el sistema se mide en este mundo presente. La grandeza se mide por el dinero, se mide por la fama, se mide por la apariencia. El más grande es, en el reino de Dios, perdón, el más grande es el que se hace a sí mismo el más pequeño y el servidor de todos.
El más grande en el reino de Dios es el que se pone último en la fila para suplir sus propias necesidades y busca servir a los demás. El reino de Dios es donde el rey es el que sirve la comida y le limpia los pies a los invitados. Y la iglesia es una embajada del reino de Dios. Nosotros nos regimos, no por los valores del mundo presente, como vimos hace unas semanas que predicó Andrés acerca de los favoritismos conforme al mundo, sino que nos regimos por los valores del reino de Dios. Y tal es así que cuando Dios pone gente a liderar en la iglesia, según Primera de Corintios, Pablo dice que Él ha escogido lo débil, lo necio del mundo y lo que no es para que nadie se jacte delante de Dios.
La gloria entonces en el reino de Dios se encuentra en el servicio humilde y el poder se encuentra en la gracia de Dios para servir. Por lo tanto, la iglesia de Dios requiere de un liderazgo conforme a la voluntad de Dios. Y eso es lo que estamos buscando ver en estas semanas y específicamente es lo que Pablo le está mostrando a Timoteo para que se lleve a cabo en la iglesia de Éfeso. Cómo debe ser el liderazgo que debe estar en la iglesia. Los pastores que vimos la semana pasada entonces son siervos que se ocupan principalmente de la palabra y de la oración, pero no están solos en su tarea, sino que se complementan con otros siervos, otro oficio en la iglesia que se ocupa de las necesidades prácticas de la iglesia local.
Y ese grupo son los diáconos y las diaconisas. Los diáconos y las diaconisas. Entonces, por un lado tenemos los pastores que velan por la iglesia, enseñan, gobiernan, lideran, capacitan a la iglesia en cuanto a la palabra y oran al Señor por la iglesia. Y en otro lado tenemos estos servidores, los diáconos y diaconisas que sirven en los aspectos prácticos terrenales de las necesidades que tiene la congregación. Y así como vimos la semana pasada cómo debe ser el carácter de los pastores, hoy queremos responder cómo deben ser aquellos hermanos que están llamados a servir como diáconos. Entonces ahí vamos a nuestro pasaje en Primera de Timoteo, capítulo 8, versículo 13.
Y lo que quiero que veamos es cuatro aspectos entonces que nos da este pasaje. El primer punto va a ser el carácter de los diáconos, el segundo el examen de los diáconos, el tercero el carácter de las diaconisas y el cuarto la recompensa de los diáconos. Ahí tenemos el bosquejo de lo que va a ser nuestro pasaje. Por lo tanto debemos entender, hablando del liderazgo en general, que Dios establece lo que un hombre o mujer debe ser y lo que deben hacer, siempre en ese orden. Si no son lo que deben ser antes de hacer lo que deben hacer, están descalificados para hacerlo. Si no son lo que deben ser antes de hacer lo que deben hacer, están descalificados.
Primero tienen que ser para hacer. Imagínense que alguno de ustedes se levanta mañana y dice quiero ser el próximo rey o reina de Inglaterra. Va a haber un problema. La persona puede decir, bueno, yo me conozco todo acerca de los protocolos que tiene que haber como rey o reina de Inglaterra. Conozco el conocimiento militar que tiene que tener, el conocimiento político, sé varios idiomas. Entonces estoy calificado para ser el rey de Inglaterra. Bueno, hay un gran problema con eso. Es lo que sos. No sos hijo de los reyes de Inglaterra. Y como funciona el reinado, si no sos hijo de ellos, no podés ser rey.
Entonces por más que sepas hacer, no sos. Y porque no sos, no podés hacer eso. ¿Se entiende? Espero que aclare y no oscurezca. Entonces cuando nos referimos a los ancianos y diáconos, también se establece un filtro de parte de Dios entre lo que debe ser antes de hacer la tarea, antes de funcionar, digamos, con el oficio formal de líderes de la iglesia. Por más que sea excelente en esa actividad, si no cumple primero el carácter requerido, no puede llevar a cabo delante la tarea. ¿Por qué esto es así? Bueno, básicamente, la primera respuesta es porque Dios lo dice y nosotros obedecemos. Esa sería como la respuesta más sencilla.
Pero segundo, porque el carácter correcto es necesario para ejercer la tarea de manera correcta. La tarea del pastorado o del diaconado tiene desafíos y tiene circunstancias que son tales que si no se tiene el carácter adecuado no se va a poder llevar adelante a cabo. Entonces, ¿qué espera Dios de los diáconos de Éfeso y los diáconos de la IBG? Bueno, vayamos al primer punto, el carácter de los diáconos. Versículo 8. Si ustedes miran el versículo 8, al inicio del versículo, tenemos estas palabras en la versión que yo tengo, dice, de la misma manera. O puede decir, a sí mismo, de la misma manera.
Esto es una conexión con lo anterior. Así como los pastores tienen requisitos de carácter para pastorear y de habilidad que es apto para enseñar, a sí mismo o de la misma manera se espera de los diáconos requisitos de carácter como los ancianos. Los diáconos no tienen que tener menos piedad que los ancianos solo porque se ocupan de cuestiones prácticas y terrenales. No por ello requieren menos piedad. Y esto es algo que vemos en lo que se puede llamar como los primeros diáconos, aunque no tienen ese nombre, que se encuentran en Hechos capítulo 6. En Hechos capítulo 6, básicamente, hay un conflicto en la iglesia.
Acá podemos cobrar ánimo porque si la iglesia de Jerusalén, que estaba pastoreada por los apóstoles, tenía conflictos, bueno, podemos estar tranquilos que nosotros también los vamos a tener. El conflicto en la iglesia, ¿cuál era? Era que las viudas estaban siendo alimentadas diariamente por la iglesia local, viudas que no tenían otro sustento, y se estaba creando una diferencia en la distribución de alimentos a las viudas, que eran judías, con respecto a las viudas que eran griegas. Entonces las viudas griegas estaban siendo desatendidas en la distribución diaria que hacía la iglesia de los alimentos.
Y este problema, esta queja, había llegado a los apóstoles, que eran los pastores de la iglesia. Entonces la iglesia estaba quejándose, había descontento, había problemas en medio de la iglesia. Y entonces la decisión de los apóstoles no fue que ellos iban a ocuparse de ese problema directamente como responsables de la iglesia local, sino que entendieron que ellos no se podían hacer cargo de eso sin descuidar otra cosa, que era la palabra y la oración. La realidad es que nosotros tenemos dos manos, y que si uno usa las dos manos para algo y necesita atender a otra cosa, evidentemente debe soltar algo para atender a eso otro.
De la misma manera entonces los apóstoles entendieron que no podían dedicarse diariamente a la repartición y la distribución de los alimentos entre las viudas, a lidiar con las quejas y el descontento sin ser un detrimento para su tiempo que pasaban en la preparación de los sermones y la oración para la iglesia. Entonces, ¿qué hicieron? Le pidieron a la iglesia que solucione el asunto y le dieron dirección. Bueno, y eso es lo que hacen los pastores, lideran, dirigen y guían a la iglesia. Le pidieron a la iglesia que escoja de entre los miembros de la iglesia siete hombres que puedan encargarse del asunto.
Pero no pidieron solo hombres que pudieran ser capaces de dividir la comida. Entonces, a ver, fulano, ¿sabes contar? Sí, ¿sabes dividir dos? Sí, listo, venite. No. Lo que dijeron fue, en Hechos 6.3 dice lo siguiente, Por tanto, hermanos, escojan de entre ustedes siete hombres de buena reputación, con un buen testimonio dentro de la iglesia. ¿Por qué? Porque básicamente van a tener que lidiar con estas circunstancias dentro de la iglesia. Tienen que tener un buen testimonio, tienen que ser respetables. Segundo, llenos del Espíritu Santo. Nuevamente, porque si bien no están enseñando la palabra, no deja de ser una circunstancia espiritual que hay que lidiar con los corazones dentro de la iglesia local.
Lleno del Espíritu Santo y de sabiduría para poder llevar a cabo esta tarea a quienes podamos encargar esta tarea. Ese versículo 3 de Hechos 6. Entonces, la situación era un conflicto y como todo conflicto donde hay quejas, donde hay descontento, es una probable o posible división en la iglesia local. ¿Cuántas iglesias se dividen por un descontento, por una queja, porque no, no me dieron a mí la porción de pizza que yo traje, me dieron otra? Entonces, se divide la iglesia. Por lo tanto, estos hombres no solamente tenían que trabajar con la distribución de alimentos, sino que estaban lidiando con las quejas, con el descontento, con la posible división y por lo tanto demandaban madurez espiritual para lidiar con eso y con las necesidades prácticas de la iglesia.
En un sentido, se les llama a los diáconos personas que están apaciguando y manteniendo la unidad del cuerpo. Los diáconos se encargan, si bien no son los pastores de la iglesia, pero en su rol se encargan de que las cosas funcionen de tal manera en la iglesia que no haya quejas, descontentos y que se promueva la unidad de la congregación. Son sumamente importantes. Y si bien estos hombres de Hechos 6 no son llamados diáconos, porque todavía no se utiliza como formalmente el oficio del diaconado, sí están sirviendo mesas. Y la palabra servir, en griego, en ese pasaje, es diaconeo, de donde viene diáconos, servidores o ministros.
Un ministro es un diácono, un servidor. Esa es la palabra, el entendimiento de la palabra griega. Por lo tanto, en este pasaje, estos servidores de mesas, estos diaconeos de mesas, se entiende que luego es cuando, en primera de Timoteo 3, ya se va a oficializar entonces este rol del diácono en la iglesia local. Fueron escogidos por la iglesia. Fíjense en eso. La iglesia tuvo la responsabilidad de reconocer en medio de ellos hombres que tenían capacidades y cualidades para esa tarea. No fueron los apóstoles los que dijeron, bueno, iglesia, vení, fulano, fulano, fulano, estos son tus diáconos. No, no, no.
La iglesia fue responsable de reconocer, de evaluar, de probar la vida de estos hombres. Fueron escogidos por la iglesia. Los apóstoles oraron por ellos con imposición de manos y sirvieron a la iglesia de manera especial en esta área para liberar la carga de los apóstoles. Entonces había una necesidad puntual, se estableció personas específicas que sirvan con esa necesidad y entonces se liberó la carga de los apóstoles para que ellos se ocupen en la tarea que ellos deben ocuparse. Y lo mismo funciona en nuestra iglesia. Hay encargados de área que funcionan como una especie de diáconos donde están cuidando de que cada área funcione aceitada, funcione de manera prolija, ordenada, que no haya quejas, que no haya descontento.
Y entonces toda la iglesia es beneficiada por causa de eso, desde la bienvenida, desde la limpieza, desde la alabanza, desde el mantenimiento, etcétera, etcétera. Entonces cuando todo funciona en la parte del servicio, entonces eso promueve la unidad del cuerpo y libera la carga de los ancianos para que ellos se dediquen a pastorear y dirigir la congregación. Por eso tenemos la necesidad de un carácter maduro como Pablo escribe a Timoteo en el versículo 8 al 9. Los diáconos deben ser dignos de una sola palabra, no dados al mucho vino, no amantes de ganancias deshonestas, sino guardando el misterio de la fe con limpia conciencia.
Entonces acá hay una descripción más detallada. Ahora sí, Pablo está como apóstol, a su delegado apostólico en Éfeso le está dando guías claras de quiénes son los que debe establecer como diáconos y diaconisas. Deben ser dignos. Es decir, se han ganado el respeto de los hermanos por su manera de vivir piadosa y de servicio. Tienen que ser personas que tienen el respeto de la congregación. Tienen que ser personas que son conocidos por vivir una vida piadosa y de servicio. ¿Por qué? Porque van a tener que lidiar con circunstancias en la iglesia y los hermanos van a tener que sujetarse a los diáconos en cuanto al servicio.
Entonces tienen que ser personas respetables. Por lo tanto deben ser dignos. Tienen que infundir confianza. Cuando vos pedís algo al diácono, vos tenés que olvidarte de eso. Porque eso es confiar, es infundir confianza. Son dignos, son respetuosos, perdón, son respetables. Esto incluye no solamente ser dignos hacia adentro de la iglesia, por supuesto, también hacia afuera de la iglesia. Porque los diáconos muchas veces van a lidiar con personas fuera de la iglesia local en nuestro contexto presente, pagando el alquiler, lidiando con dueños, lidiando con los servicios, lidiando con cosas que se rompen y hay que llamar a alguien de afuera, etc.
Tienen que ser personas de confianza, dignos, respetados. Esa confianza viene porque, como dice el texto, son de una sola palabra. Esto nos habla de la integridad. No te van a decir una cosa por otra. Un diácono, una diaconisa, tiene que ser de una sola palabra. No van a engañar, son honestos, son íntegros. No son como Ananías y Zafira. Ananías y Zafira dijeron una cosa y luego hicieron otra. Engañaron, mintieron. Bueno, Ananías y Zafira no calificaban para ser diáconos. Entonces, no solamente un diácono tiene dominio propio en sus palabras, es decir, es de una sola palabra, es un sí, sí y un no, no, sino que también tienen dominio propio en otras áreas, como el texto nos dice, por ejemplo, el alcohol y el dinero.
Por un lado, así como vimos con los ancianos, no son dados al mucho vino. ¿Cómo podríamos confiar en alguien que el alcohol le nubla el entendimiento y pierde su dominio propio? El borracho no sabe lo que dice. Entonces, no puede ser de una sola palabra alguien que está controlado por la bebida. El borracho no sabe lo que hace con el dinero. ¿Cómo se le va a confiar las finanzas de la iglesia a alguien que vive dominado por el alcohol? Por lo tanto, está todo relacionado. El pasaje, si bien no habla de abstención, la abstención no es un concepto del Nuevo Testamento bíblico para los líderes de la iglesia, ni para los cristianos, sí nos habla de moderación, no dados al mucho vino.
Yo he tenido discusiones con pastores amigos míos donde ellos hablan de abstención para evitar la borrachera pero la Biblia habla de moderación. No tienen que ser dados al mucho vino. Jesús tomó vino. Jesús convirtió el agua en vino. No estamos haciendo apología del alcoholismo pero sí estamos diciendo que Dios ha creado todas las cosas para que las disfrutemos en su correcta medida. Porque la persona que se pasa de alcohol también puede pecar si se pasa de Coca-Cola o de otras cuestiones. En fin. Primera de Corintios 11, nosotros tenemos un problema de hermanos emborrachándose en la cena del Señor.
¿Recuerdan? Primera de Corintios 11, había personas que en la cena del Señor se emborrachaban. Claramente un diácono no podría ser uno de ellos. Imagínense que llega el pastor y dice ¿Qué está pasando acá? ¿Dónde están los diáconos? Bueno, son los que están borrachos ahí tirados. No, no puede ser uno de ellos. El diácono debe ser dominado por el Espíritu Santo. Dominado por el Espíritu Santo. Y tienen dominio propio también en cuanto al dinero. No son amantes de ganancias deshonestas. Normalmente los diáconos van a manejar el dinero de la congregación y deben ser de suma confianza. No pueden tener un corazón avaricioso que quiere enriquecerse a costa de la iglesia.
Se les ha confiado las ofrendas de la iglesia local. No son pocos los casos de pastores y diáconos que han renunciado o han sido expulsados de su cargo por malversar fondos, por enriquecerse a sí mismos. Por lo tanto, tanto los ancianos de la iglesia como la membresía de la iglesia confían en la administración de los diáconos. Por eso es importante que sea alguien que no sea amante de ganancias deshonestas, sino que sea honrado, íntegro, respetado. Por lo tanto, es requerido, dice el texto, que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia. Deben vivir en coherencia con lo que creen. Esto habla de que si bien los diáconos no tienen que ser aptos para enseñar, sí deben ser aptos para aprender y para guardar la doctrina que han aprendido con fidelidad.
Ser ejemplos de piedad cristiana. El término, el misterio de la fe, simplemente apunta a la idea de nuestra fe cristiana. Tienen que ser personas que aman al Señor, personas que caminan con el Señor, que tienen una relación con el Señor y que a partir del amor por el Señor y por la iglesia sirven a la iglesia como diáconos. Los diáconos deben ser ejemplos de una vida transformada por el poder del Evangelio. De tal manera que su fe y su conocimiento de Dios y su revelación los ha llevado a vivir de una manera de evidente madurez y coherencia. No de perfección. No de perfección. Los diáconos son pecadores.
Las diaconisas son pecadoras. Necesitan crecer, necesitan más santidad, necesitan a seguir conforme a la imagen de Cristo, pero es evidente en sus vidas un grado de madurez que les permite ser de mucha confianza para la iglesia local. Como dijo el pastor David Platt, cito, los diáconos simplemente deben ejemplificar el carácter de Cristo. Debemos todos reflejar el carácter de Cristo, pero aún más aquellos que están sirviendo a la iglesia oficialmente. Y eso se refleja en su hogar, como menciona el versículo 12. Versículo 12 dice que los diáconos sean maridos de una sola mujer que gobiernen bien sus hijos y sus propias casas.
Fíjense que no dice, porque si alguien no sabe cómo gobernar su propia casa, cómo cuidará la iglesia de Dios. Porque no es la tarea diaconal el estar por encima gobernando la iglesia o cuidando de la iglesia como los pastores. Pero debe reflejarse en su hogar a una vida íntegra. Los diáconos son hombres de una sola mujer, fieles a su esposa, teniendo su hogar bien gobernado, sus hijos en sujeción, en piadosa, a su autoridad. El hogar siempre es el primer lugar donde se prueba el liderazgo de alguien. El hogar siempre es el primer lugar donde se prueba el liderazgo de alguien. Ya sea para ancianos o ya sea para diáconos.
Es la misma cuestión. Y es por esto tan importante que los diáconos tienen que ser puestos a prueba primero. Ese es el punto número dos, el examen de los diáconos, versículo 10. Que estos también sean sometidos a prueba primero y si son irreprensibles que entonces sirvan como diáconos. Esa palabra irreprensible tiene la misma idea de irreprochable, ¿verdad? Que son personas que no tienen un área en su vida donde se les pueda apuntar con el dedo y decir, no, acá hay un reproche que podemos hacer en tu vida. Volviendo a nuestro ejemplo de lo que pudieron ser estos primeros diáconos de Hechos 6, la iglesia fue responsable de reconocer a estos hombres y su carácter.
Entonces la iglesia puso a prueba el carácter de estos hombres porque los conocía. Ese es un punto de Hechos capítulo 6. Si la iglesia pudo reconocerlos, primero sabía quiénes eran los miembros de la iglesia y quiénes no eran los miembros de la iglesia. Y lo segundo es que la iglesia se conocía bien entre sus miembros de tal manera que podían identificar miembros que cumplían con estas características. La iglesia era responsable de evaluar y probar si estaban calificados para la tarea. No eran, por supuesto, entendemos, no eran nuevos creyentes. Porque para que alguien sea evaluado por su buena reputación, por ser lleno del Espíritu Santo y lleno de sabiduría, necesita ser alguien maduro en la fe.
Porque no pudieron haber demostrado un testimonio de fruto y madurez cristiana. Warren Willsby, un pastor y predicador, dice lo siguiente sobre este tema. Cito. Vale la pena notar que varios líderes que se mencionan en la Biblia primero fueron probados como siervos. José trabajó como siervo por 13 años antes de que llegara a ser el segundo gobernador de Egipto. Moisés cuidó de las ovejas por 40 años antes de que Dios los llamara. Josué fue siervo de Moisés antes de que ocupara su lugar como líder. David cuidaba de las ovejas de su padre cuando Samuel lo invitó para ser ungido rey de Israel. Y aún nuestro Señor Jesucristo vino como siervo y trabajó como carpintero y el apóstol Pablo fabricaba tiendas.
Antes de gobernar hay que servir. Fin de la cita. Entonces hay que poner a prueba primero. Tiene que haber un tiempo. Lo que no quiere decir este texto es que vamos a decir que fulano va a ser diácono en la iglesia o diaconiza. Entonces le vamos a decir a fulano, bueno, por los siguientes seis meses vamos a evaluar cómo servís para ver si sos diácono o no. Imagínense, claro, esos seis meses nunca brilló el piso tanto en la iglesia porque hay una motivación de ganar, quiero ganar ese título. El punto en ese pasaje es que la iglesia ya ha visto, ha sopesado y ha probado a esa persona en su servicio.
Porque de la misma manera que un pastor se identifica, no por su título o por su ordenación, sino por cómo cuida de las ovejas, de los hermanos, cómo pastorea a la iglesia sin ser pastor, de la misma manera los diáconos se reconocen porque sirven a la iglesia aún sin ser reconocidos diáconos. Estas responsabilidades asumen compromisos mayores que el resto de los hermanos para servir a la iglesia, para el bienestar de la iglesia, para liberar a los pastores para su tarea. Entonces uno va afinando el ojo. Viene lo que hablamos de todo ese... Podríamos llamarle a la serie afinando el ojo, ¿no? Porque la idea es afinar el ojo para poder reconocer como iglesia quienes pueden ser futuros ancianos o futuros diáconos y diaconises.
Lo que me lleva al tercer punto, que es el carácter de las diaconisas. Versículo 11. Dice, de igual manera las mujeres deben ser dignas, no calumniadoras, sino sobrias y fieles en todo. ¿Los diáconos son acaso solo hombres o las mujeres pueden ejercer el diaconado? Bueno, esto es una pregunta válida. He discutido con varios pastores amigos míos sobre esto. El punto es, ¿a quién se refiere cuando dice las mujeres? Y básicamente hay dos opciones. O son diaconisas, o son las esposas de los diáconos. La palabra griega que aparece en el texto es solo mujeres. El contexto del pasaje va a determinar si se traduce como mujer o se traduce como esposa.
En el versículo 2 y en el versículo 12, cuando se habla del hogar del anciano y del diácono, se dice que sea hombre de una sola mujer, o se puede entender claramente marido de una sola esposa o hombre de una sola esposa, porque el contexto es hablar del matrimonio y del hogar. Entonces es más entendible traducirlo como esposa. Ahora bien, si dijéramos que es esposa, surge la pregunta válida y para mí de mucho peso, de por qué Pablo no dio los requisitos para las esposas de los obispos, siendo que el oficio de obispo conlleva mayor autoridad y responsabilidad que el diaconado. Ese es uno de los argumentos fuertes.
Si es un requisito para la esposa del diácono, es decir, el diácono tiene que cumplir los requisitos, sumado la esposa debe cumplir los requisitos, para que entonces pueda funcionar como diáconos, nos lleva a la pregunta de entonces si los pastores tienen una responsabilidad mayor en la iglesia, ¿por qué no se habla de cómo deben ser sus esposas? Bueno, porque para mí no está hablando de las esposas, sino de las diaconisas. A su vez, conectaría el carácter del diácono con el carácter de la esposa y la examinación ya no sería de uno, si nada sería doble. Se examinaría el matrimonio para ver si puede funcionar el hombre como diácono.
Alguien también pudiera decir, bueno, pero si es diaconisas, ¿por qué no usa Pablo la palabra diaconisa en lugar de mujeres? Bueno, la razón es muy, muy simple. No existía en ese momento histórico una palabra griega para diaconisa. La palabra era diácono, servidor. Puede ser tanto hombre como mujer, diácono. En la raíz de la palabra, es una palabra masculina, pero es la única palabra para referirse al diaconado. Y es muy posible, entonces, que por ese motivo Pablo mencione de igual manera las mujeres deben ser. Y este es otro argumento. Cuando nosotros pasamos de los requisitos de los ancianos a los requisitos de los diáconos, Pablo utiliza la expresión a sí mismo o de la misma manera.
Y cuando llegamos al versículo 11, vuelve a decir a sí mismo o de la misma manera para presentar otra serie de requisitos. Entonces, el flujo del pasaje pudiera ser con mayor claridad decir los requisitos para diáconos, requisitos, perdón, para pastores, para diáconos, para diaconisas. Por lo tanto, perdón, pasa que lo digo de memoria y después vuelvo a mis notas y no sé dónde estoy. Pero más adelante, en la historia de la iglesia más adelante, se acuñó el término griego para hablar de diaconisas. Y hablando de esa palabra en función, nosotros tenemos otro argumento más para demostrar que Pablo hace una distinción entre diáconos y diaconisas que se encuentra en Romanos capítulo 16, versículo 1.
Cuando Pablo saluda a los hermanos al despedirse en su carta, les dice Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Sencrea, que la recibáis en el Señor de una manera digna de los santos y que la ayudéis en cualquier asunto que ella necesite de vosotros porque ella también ha ayudado a muchos y aún a mí mismo, dice Pablo. Romanos 16, del 1 al 2. Y el texto griego lo que dice es Febe, diáconos de la iglesia en Sencrea. Uno lo puede traducir servidor de la iglesia en Sencrea, servidora de la iglesia en Sencrea, o uno puede decir verdaderamente es diaconisa o un diácono de la iglesia en Sencrea.
Y eso es interesante porque cuando Pablo habla de otras mujeres, no hace una especificación como la que hace con Febe de decir, esta hermana es diaconisa de esta iglesia local o es servidora en específico de esta iglesia. Porque de hecho las mujeres que menciona Pablo, todas probablemente eran miembros y servidoras en una iglesia. Pero en especial en Febe se habla de que ella servía o que era diaconisa o diáconos de la iglesia en Sencrea. Y uno puede decir, pero un momento, ¿no era que no se permite a la mujer ejercer autoridad sobre el hombre? Bueno, me alegro que hayas hecho esa pregunta porque el oficio de diácono no ejerce autoridad sobre la iglesia porque no son los obispos de la iglesia.
Solo los obispos de la iglesia gobiernan la iglesia. Solo los pastores, los ancianos, cuidan de la iglesia con autoridad y solo a los obispos se les pide a la iglesia que deben obedecer. La Escritura no dice obedezcan a sus diáconos que van a rendir cuentas ante el Señor. Obedezcan a sus pastores. Entonces los pastores tienen el oficio de gobernar y de tener autoridad sobre la iglesia local. Los diáconos son servidores de la iglesia en aspectos terrenales, prácticos, físicos, etc. Entonces probablemente los diáconos van a servir en, vamos a ponerle un ejemplo, a limpieza. Está nuestra hermana Laura en limpieza y obviamente hay hermanos varones en limpieza y uno dice pero Laura no está ejerciendo autoridad sobre esos hombres.
Bueno, no está ejerciendo la autoridad pastoral que la Biblia enseña. Simplemente está organizando las tareas de cómo va a llevarse a cabo. No es que está aconsejando o direccionando espiritualmente a esos hombres. Entonces son diferentes cuestiones. y también las mujeres que funcionan como diaconistas requieren requisitos. Deben ser dignas, la misma idea de tener respeto de la congregación, no calumniadoras, dominar sus palabras, ser honestas, no dar lugar al chisme o la murmuración. Fíjense que hace específicamente énfasis en no ser calumniadoras probablemente porque en el Nuevo Testamento y en las exhortaciones que Pablo hace y probablemente en la Iglesia de Éfeso en particular las mujeres tenían fama de chismosas, de calumniadoras, de querer imponerse por el hombre en el contexto de la Iglesia de Éfeso.
Por eso Pablo manda a que las mujeres aprendan en silencio. No deben dar lugar al chisme o la murmuración, sino que deben ser sobrias, no dadas a ningún exceso o vicios, también no dadas al vino, y viven una vida digna de respeto. Y Pablo básicamente lo resume diciendo fieles en todo, deben ser fieles en todo. Es una manera de decir deben ser irreprensibles, deben ser irreprochables. Si una hermana tiene reputación de divisiva en la Iglesia no puede servir como diaconisa. tiene que ser una hermana fiel en todo, tiene que ser una hermana respetuosa, perdón, respetable, digna, respetuosa también, obvio, pero tiene que tener la confianza de la congregación y decir, sí, claro, podemos confiar esta área a esta hermana porque sabemos su reputación.
Y obviamente los diáconos en lo general, tanto hombres como mujeres, están supervisados por los obispos de la Iglesia. O sea, finalmente los diáconos y las diaconisas no son los responsables finales de lo que ocurre en la congregación, sino son los ancianos de la Iglesia, los pastores de la Iglesia. Bien, y por último, nuestro punto número 4, la recompensa de los diáconos en versículo 13. Versículo 13 dice, pues, los que han servido bien como diáconos obtienen para sí una posición honrosa y gran confianza en la fe que es en Cristo Jesús. Es decir, se puede servir bien como diácono o se puede servir mal como diácono.
Lo mismo pasó con los ancianos de Éfeso. Había ancianos que sirvieron bien como ancianos y había otros ancianos que sirvieron mal como ancianos y se desviaron de la verdad y se apartaron a discusiones inútiles y apartaron a la gente de la verdad del Evangelio. Entonces, lo que dice el texto es que aquellos que han servido bien como diáconos obtienen una posición honrosa y por otro lado gran confianza en la fe que es en Cristo Jesús. Y aunque reconocemos que es todo por gracia en la vida cristiana que todo es un regalo de Dios por medio de su Hijo nuestro Señor Jesucristo, aún así la abundante gracia de Dios nos da recompensas por ser fieles y llevar a cabo la obra que nos ha sido encomendada.
Los diáconos y las diaconisas que ejercen bien su servicio al Señor y a la Iglesia reciben estas dos recompensas. Por un lado una posición honrosa, un lugar digno de honra en medio del cuerpo de Cristo por causa de su fidelidad en el servicio, por causa de la confianza que la Iglesia ha depositado en ellos. Un diácono de una Iglesia debe ser una palabra mayor, debe ser un modelo de respeto para la congregación. Y por otro lado reciben la confianza de la Iglesia de Cristo hacia ellos pero a su vez reciben una confianza y seguridad mayor en cuanto a su fe cristiana. Son fieles en su servicio y reciben de nuevo para servicios aún mayores.
Pueden no solo experimentar las verdades del Evangelio sino ser fieles instrumentos del Evangelio. Tienen gran confianza en la fe. Se les puede confiar porque son dignos en el Evangelio de la confianza. Pero hay algo muy interesante. En Efesios 4 cuando se nos habla de que los pastores capacitan a los santos para la obra del ministerio para que los santos hagan la obra del ministerio la Iglesia haga la obra del ministerio la palabra ministerio ahí es diáconos. Es para que todos seamos servidores seamos diáconos. Hemos todos sido llamados a ser servidores. Algunos son llamados a servir como pastores del cuerpo velando por lo eterno por lo espiritual y otros son llamados a servir como diáconos o diaconisas velando por lo temporal lo terrenal pero ambas cosas son un reflejo del gran servidor de todos nuestro Señor Jesucristo.
Jesús Jesús mismo nos mostró el ejemplo supremo de pastor y de diácono Él vino a este mundo siendo el mayor de todos pero siendo el servidor de todos incluso a nosotros que éramos sus enemigos por naturaleza la palabra de Dios dice en Mateo no esto no es Mateo 28 bueno la palabra de Dios dice que así como el hijo del hombre no vino para ser servido sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos eso está en marcos el hijo del hombre no vino al mundo para ser servido sino para servir y para dar su vida el título del hijo del hombre apunta a una referencia mesiánica a Cristo derivado de una visión de Daniel donde el hijo del hombre recibe de parte del anciano de días que es una referencia a Dios el dominio la gloria el poder y el reino para siempre y sin embargo cuando el hijo del hombre vino al mundo no usó ni su poder ni su gloria para ser servido por los hombres no usó su posición de grandeza para ser servido por otros sino que demostró que en el reino de Dios la grandeza es hacerse el último y el servidor de todos de qué manera nos sirvió Jesús de qué manera Jesús vino a
servirnos su máxima expresión de servicio fue dar su vida en rescate por muchos su máxima expresión de servicio fue darse a sí mismo para nuestro bienestar eterno de tal manera que todo aquel que se arrepiente de su pecado y se vuelve a él en fe puede recibir el regalo de la salvación que él obtuvo en la cruz el justo por los injustos para llevarnos a Dios para que nuestros pecados fueran perdonados para que pudiéramos estar de pie ante Dios por medio de su justicia de qué mayor manera nos puede haber servido alguien jamás quién nos ha servido más excelentemente que lo que Cristo hizo por nosotros estábamos muertos y nos dio vida estábamos perdidos y nos rescató estábamos huérfanos y nos adoptó en su familia Jesús es el más grande servidor de todos porque se dio a sí mismo y no hay otro a sí mismo más grande que Jesús cómo podemos imitar el servicio de Jesús lo primero es ser parte de su pueblo haber recibido la salvación que Jesús compró en la cruz no podés servir con el amor de Jesús con la entrega de Jesús si primero no has conocido a Jesús quizás estás acá y nunca pusiste tu confianza en Jesús para la salvación de tu alma para el perdón de
tus pecados hoy es el día para que hagas eso hoy es el día para que hagas eso cuando ves esta imagen del servicio del amor de Cristo no es simplemente algo para que nos quedemos pensando en la compasión o qué bueno que es Jesús sino que Jesús vino a servir porque no había otra manera de que nosotros pudiéramos ser salvados si Él no se daba por nosotros hubiéramos perecido por la eternidad por lo tanto la idea de Jesús como aquel que nos sirvió muriendo en la cruz tiene que llevarte a pensar que vos necesitas de esa salvación vos necesitas a Cristo y necesitas arrepentirte de tus pecados y necesitas creer en Cristo para tu salvación para que Él transforme tu vida y al experimentar el amor de la cruz al experimentar este servicio desinteresado abnegado sacrificial que Cristo hizo por vos aunque vos no lo conocías siquiera y ni habías nacido siquiera tiene que conmover tu corazón para que te arrepientas y creas para que te unas a esta iglesia para que sirvas a Dios el resto de tu vida y cómo logra la iglesia local encarnar el corazón de Cristo al ser diáconos los unos de los otros al servirnos los unos a los otros con el mismo espíritu abnegado y sacrificial con el
que Cristo nos sirvió desinteresadamente abnegadamente sacrificialmente cedió a sí mismo cómo encarnamos el espíritu del perfecto y mayor diácono que es Cristo sirviéndonos de esa misma manera sirviéndonos en amor el evangelio es la motivación principal para servirnos como Jesús hizo por nosotros yo no debo servir cuando soy visto no debo servir para ser visto no debo servir para obtener algo debo servir porque Cristo me sirvió porque Cristo vino a darse por mí esa es la motivación principal para el servicio alguien que entra al diaconado solo para ganarse la aceptación de otros la aprobación de otros y construye su identidad en que los demás digan qué
buen diácono que hay en la iglesia el día que uno le diga que es un pésimo diácono su vida se va a derrumbar pero nuestra identidad no está en lo que hacemos está en lo que Él hizo por nosotros nuestra identidad está construida en Cristo e inconmovible en Cristo esto implica que podemos entregarnos libremente por el bienestar de los demás en nuestra familia de la fe si bien los diáconos van a modelar y ejemplificar este servicio todos nosotros estamos llamados a servirnos unos a otros mutuamente en el Señor algunas preguntas para cerrar y para reflexionar en estos dos minutos que vamos a tener luego del
sermón primero de qué manera práctica podés servir a tus hermanos esta semana de qué manera práctica podés servir a tus hermanos en esta semana bueno voy a servir a mis hermanos pensando en ellos no no de qué manera práctica cómo podés servir a la iglesia cómo podés servir a tus hermanos cómo podés modelar un servicio abnegado sacrificial desinteresado dándote a vos mismo por el bienestar de otros abnegado sacrificial desinteresado serviríamos de la misma manera si fuera un servicio completamente anónimo y nadie más que Dios se diera cuenta llegamos la semana la semana que viene imagínense vinimos esta semana hay que pintar esa pared no se
les tiene una idea hay que pintar esa pared pero imagínense que vienen a pintar la pared la semana que viene entran y esperan que se junten dos o tres al lado de ustedes dicen che que blanca es esa pared ahora imagínense como para ay quien la pintó ah yo vine la semana eso no es un servicio desinteresado eso es buscar la gloria de los hombres al servicio que nos llama Cristo es un servicio contra naturaleza un servicio que por causa de nuestro pecado naturalmente no lo haríamos así nosotros queremos servir para ser reconocidos por nuestro servicio queremos servir para que otros nos aplaudan para recibir
y obtener algo de los demás pero ese no es el servicio que Cristo encarnó el servicio que Cristo encarnó tenía uno solo en mente y era agradar al Padre aun si nadie jamás te reconociera por algún servicio que haces a la Iglesia Él lo ve todo Dios lo ve Dios ve nuestro corazón Dios ve lo que hacemos y eso es lo que nos tiene que interesar Pablo dijo si yo quisiera agradar a los hombres no sería servidor de Cristo ¿qué quiere decir Pablo? prefiero agradar a Cristo que agradar a los hombres y eso tiene que ser también nuestro anhelo quizás Dios quiere que seas un diácono o diaconisa de la Iglesia quizás escuchás todo esto y ya venís pensando en tu corazón la pregunta es ¿estás dispuesto a aceptar el desafío? otra pregunta es ¿qué áreas de tu vida deben cambiar para poder estar calificado o calificada?
¿qué áreas de tu vida deben cambiar? ¿qué áreas vas a orar? ¿qué áreas vas a buscar rendir cuentas? ¿qué áreas vas a buscar crecer con la gracia del Señor? como Iglesia local debemos observar a quienes está Dios levantando como futuros diáconos y diaconisas animarles orar por ellos recordarles en el momento de reconocer a nuevos diáconos como miembros de la Iglesia y como pastor yo normalmente de tanto en tanto envío una encuesta para que los miembros llenen sobre futuros ancianos futuros diáconos y toda esta serie que se llama Afinar el Ojo tiene que ver con eso con que como Iglesia podamos ver a quienes Dios está capacitando preparando y usando en medio nuestro que sea nuestra oración que Dios nos guíe en todo por medio
de su palabra y su santo espíritu para que no sigamos el curso de este mundo sino que imitemos a nuestro Rey que vino no para ser servido sino para ser el servidor de todos vamos a orar Señor Señor vos nos llamás a vivir una vida que no es la vida de este mundo Señor una vida que no sigue el curso y la corriente de este mundo una vida que no sigue los valores de este mundo presente donde cada uno busca pisar la cabeza del otro para ascender tu ejemplo es que siendo el más grande de todos te humillaste a ti mismo Señor te hiciste hombre y te hiciste obediente como un siervo hasta la muerte y muerte de cruz vos sos Señor Jesucristo el diácono por excelencia el mayor y supremo diácono que nos mostraste lo que es servir para la gloria de Dios lo que es servir desinteresadamente abnegadamente sacrificialmente motivado por el amor primeramente a Dios Padre y luego a tu pueblo porque tu servicio no terminó en sanar en liberar en proclamar tu servicio te llevó a una cruz donde diste tu vida donde enfrentaste la ira de Dios por nuestros pecados hasta lo sumo bebiendo la copa de la ira de Dios en nuestro lugar y habiendo terminado todo dijiste consumado
es y entregaste tu espíritu y al tercer día te levantaste de la tumba victorioso esa es la manera desinteresada abnegada y sacrificial en la que nos serviste aun cuando nosotros no existíamos aun cuando nosotros no te conocíamos señor aun cuando nosotros vivíamos en el pecado y para nosotros mismos vos entregaste tu vida por nosotros señor que podamos imitar en el servicio a nuestro señor Jesucristo que podamos crecer a la imagen del perfecto diácono y servirnos unos a otros en amor porque a medida que Cristo es formado en nosotros mayor medida se verá el servicio desinteresado abnegado y amoroso en nuestras vidas y te pedimos esto
en el nombre de Jesús amén y amén
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Pastorado
Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.