¿Cómo ser un buen siervo de Cristo?
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Vamos a leer el pasaje y de ahí vamos a orar. Al señalar estas cosas a los hermanos serás un buen ministro de Cristo Jesús, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido, pero nada tengas que ver con las fábulas profanas propias de viejas. Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad, porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo. Pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura. Palabra fiel es esta y digna de ser aceptada por todos. Porque por esto trabajamos y nos esforzamos porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el Salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes.
Esto manda y enseña. No permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza. Entre tanto que llego, ocúpate en la lectura de las Escrituras, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don espiritual que está en ti, que te fue conferido por medio de la profecía, con la imposición de manos del presbiterio. Persevera en estas cosas porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan. Querido y bendito Dios y Padre Celestial, Tú nos conoces profunda y completamente a cada uno de nosotros. Sabes cuáles son todas nuestras necesidades.
Sabes cuánto te necesitamos, aún más de lo que nosotros mismos podemos comprender, y nuestra necesidad de oír tu palabra. Te pedimos que nos hables por medio de tu espíritu. Te pido que me ayudes a ser claro y sencillo y me fortalezcas, y que todos podamos ser receptores de tu verdad, y no ser oidores que se olvidan, sino hacedores eficaces. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén. Entonces, ¿cómo debe ser el buen siervo de Cristo a la luz de nuestro texto? Unos siete puntos va a tener este sermón, pero no se asuste. Siete puntos. Primero, se nutre por las palabras de fe, versículo 6. Segundo, se ejercita en la piedad, versículo 7 al 9.
Tres, se esfuerza y trabaja motivado por el Evangelio, versículo 10. Enseña con autoridad, versículo 11. Quinto, enseña con su ejemplo, versículo 12. Seis, se ocupa y permanece en el ministerio de la palabra, versículo 13 al 15. Y por último, punto 7, tiene cuidado de su vida y de su doctrina. Siete aspectos, cualidades, características que tiene el ADN de un buen servidor de Cristo. Y esto es lo que vamos a estar mirando en nuestro texto. Y lo primero que vamos a ver entonces es que un buen siervo de Cristo se nutre por las palabras de la fe. Si un árbol no está en un terreno fértil, donde pueda obtener nutrientes necesarios, donde no recibe el agua que necesita o no tiene acceso a la luz solar para realizar su fotosíntesis, no podemos esperar que tal árbol dé frutos.
Eso es una realidad. Ese árbol no dará fruto y no servirá para alimentar a nadie. Lo mismo se puede decir de un siervo de Cristo que no puede dar lo que no tiene. Por eso debe ser nutrido por la palabra de la fe. El hecho de que Timoteo pueda enseñar a los hermanos de Éfeso lo que Dios espera de ellos como iglesia, señala que Timoteo estaba primeramente nutrido por las palabras de fe y de la buena doctrina que él había seguido. Pablo había enseñado a Timoteo y ahora Timoteo es capaz de enseñar a otros. Debemos recordar que en el contexto de la primera carta de Timoteo, Pablo el apóstol deja a Timoteo en la iglesia a la ciudad de Éfeso para poder arreglar problemas que estaban ocurriendo en la iglesia de dos frentes.
Por un lado había falsos maestros que habían sido ancianos de la iglesia pero se habían desviado de la verdad y luego teníamos a los hermanos practicando cosas en la iglesia o viviendo dentro de la iglesia de una manera no bíblica. Por lo tanto Timoteo tenía un ministerio fuerte de confrontar, de corregir, de exhortar en la iglesia de Éfeso y para poder hacer eso diligentemente tenía que ser alguien nutrido por la palabra de fe. Podemos recordar al escriba Esdras, quien dice en Esdras 7.10 que había preparado su corazón para inquirir en la ley del Señor, para cumplirla y para enseñar a Israel sus estatutos y decretos.
Siempre este proceso de tres pasos es vital para cualquier persona que quiera servir al Señor. Lo primero es, yo debo estudiar la palabra, debo profundizar en la palabra, pero lo segundo no es directamente enseñarla. Lo segundo es cumplirla, obedecerla. ¿Por qué? Porque eso va a dar autoridad para luego enseñarla. Estudio la palabra, cumplo, obedezco la palabra para luego entonces enseñar la palabra. La palabra primero debe obrar en mi propio corazón, en mi propia vida, para que luego yo pueda servir a otros con la palabra de Dios. Un buen ministro de Cristo es alguien nutrido por la verdad. Desde el pastor hasta aquel que sirve disipulando a un nuevo creyente.
Todos los que ejercen el ministerio de la palabra deben ser nutridos por la verdad. Y la palabra nutrido acá es muy interesante porque se puede traducir como criado por la idea de un niño que es alimentado por su madre. Y también se puede traducir como alimentado o engordado en base a... Transmitiendo la idea de que la alimentación que se le ha dado lo ha fortalecido interiormente dándole crecimiento y dándole salud. Por lo tanto la palabra de Dios funciona como una leche materna en el creyente que ingresa a su organismo, pero no para dejarlo de la misma manera, sino para nutrirlo, para criarlo, para engordarlo.
Estamos hablando espiritualmente. Nadie usa este texto para decir que está bien estar mordito. Pero también se aplica en un tiempo presente, debe estar nutrido. Timoteo, si señalas estas cosas a los hermanos, serás un buen ministro nutrido en tiempo presente. Una acción continua, una acción que no debe pasar. Y esto es importante porque a veces nosotros vemos en ciertos lugares que una persona nuevo creyente entra y hace un disipulado, termina ese disipulado y dice, bueno, ya me gradué de creyente, de disipulado. Y no, no es tal cosa. El nutrirse de la palabra es una acción continua que no termina.
Es una acción continua que debe ocurrir permanentemente en nuestra vida. Y si debo nutrirme de la verdad, eso implica, debo rechazar la mentira. Y ese es el punto que también Pablo le dice a Timoteo, no tengas nada que ver con estas fábulas, mentiras, falsos evangelios, con esas falsas enseñanzas. Apártate de la mentira. A modo de aplicación, no podemos ninguno de nosotros esperar que otros sean edificados por nuestra enseñanza, ya sea desde el púlpito o desde el disipulado, si primero nosotros no estamos siendo edificados. Si no, me convierto en un parlante bluetooth. Agarro una señal de un lado y la transmito, pero a mí no más absolutamente nada.
Como siervos de Cristo que ministramos la palabra de verdad, debemos nutrirnos de la palabra. No puedo efectivamente ayudar a otros a ser nutridos por la palabra si yo mismo no me estoy nutriendo de la palabra del Señor. Y lamentablemente de manera negativa es una razón de por qué muchos están desnutridos espiritualmente. ¿Por qué hay personas que no crecen, que no buscan lo eterno? La respuesta es, han descuidado el alimento de sus almas. No se están nutriendo con las palabras de la fe y la buena doctrina. No pueden dar lo que no tienen y se convierten con el tiempo en anémicos espiritualmente.
Y como una persona anémica no tiene fuerza, aquel que ha dejado de nutrirse por la palabra de Dios irá perdiendo su fuerza para servir al Señor, irá perdiendo el deleite en la persona de Dios e irá perdiendo su fascinación por el amor de Cristo. Debemos procurar, hermanos, vivir alimentándonos de las palabras de fe y la buena doctrina. Ese es nuestro punto número uno. Y la mejor manera de estar fortalecidos es ejercitándose para la piedad. Nuestro punto número dos. Pablo le dijo a Timoteo, el ADN de un buen siervo de Cristo, primero, se nutre de las palabras de la fe, segundo, se ejercita en la piedad.
Los más atléticos de este salón podrán entender de qué se trata cuando hablo de la competencia Ironman. La competencia Ironman es una competencia extrema de habilidad física. es un triatlón que comprende 4 kilómetros nadando a mar abierto, 180 kilómetros de ciclismo con ascenso y descenso y 42 kilómetros, una maratón completa a pie, y todo eso en un lapso de 17 horas solamente. Me cansé de leerlo. Algunos de ustedes se cansaron de escucharlo, lo vi en sus ojos. La realidad es que solo alguien muy preparado físicamente puede soportar y lograr eso. Y para que una persona pueda lograr lo que se requiere para ganar esta competencia, la realidad es que debe ejercer muchísima disciplina en el ejercicio.
Y no solamente en lo positivo, sino debe abstenerse de todo lo que le sea un obstáculo para alcanzar esa competencia. Pablo le pide a Timoteo que se ejercite y se discipline para la piedad. Que tome el ejemplo de los que se ejercitan físicamente. En el contexto griego de una ciudad como Éfeso, el gimnasio de la ciudad iba a ser un lugar de culto a la figura humana. Los hombres iban a dedicar tiempo, horas, día tras día, en la disciplina, en la abstención, en el ejercicio, porque el cuerpo físico era algo altamente valorado en la cultura griega. Por lo tanto, Timoteo entendía muy bien cuando Pablo le empieza a hablar de la idea de ejercitarse para la piedad.
Que tome el ejemplo de disciplina, el ejemplo de cuidado, el ejemplo de abstención, el ejemplo de enfoque y lo use para crecer en la piedad. El beneficio del ejercicio físico es importante, debemos ejercitarnos para mantener una buena salud, para mantener una buena fuerza que nos permita vivir para Dios, para otros. Pero la realidad es que por más buen ejercicio físico que tengamos, sabemos que el beneficio de eso es solamente en esta vida presente. El beneficio es presente porque el cuerpo se desgasta, finalmente morimos. Pero el ejercicio espiritual tiene un beneficio presente y un beneficio futuro.
Tiene un beneficio presente hasta el día de tu muerte y te acompaña ese beneficio por la eternidad. Uno se enfoca en lo externo, otro se enfoca en lo externo. El comentarista William Hendrickson dice al respecto de esto, cito. Así como la juventud en el gimnasio se ejercita hasta lo que más puede, así tú también, Timoteo, por la gracia y el poder de Dios no debes escatimar esfuerzos para alcanzar tu meta. Así como la juventud se desprende de todo impedimento o carga para ejercitarse más libremente, así tú también debes desprenderte de todo lo que estorba tu progreso espiritual. Así como la juventud tiene el ojo puesto en la meta, así tú deberías constantemente apuntar hacia tu objetivo espiritual, a saber, el de la completa dedicación personal a Dios en Cristo.
Fin de la cita. Es decir, si las personas, en el contexto griego era más fácil verlo, si las personas se esfuerzan, se ejercitan públicamente para alcanzar una meta que es solamente temporal y terrenal. Como aquellos, como Timoteo y como nosotros, que pueden ejercitarse espiritualmente y disciplinarse para la piedad y obtener beneficios presentes y futuros en la eternidad, ¿cómo no hacerlo? ¿Cómo no hacerlo? Timoteo, ¿cómo no hacerlo? Timoteo, ¿cómo no hacerlo? Timoteo, identifica que te obstaculiza tu crecimiento y quítalo de en medio. Enfócate en la piedad. A modo de aplicación, deberíamos examinarnos a nosotros mismos en ambas cosas, que son obstáculos para nuestro crecimiento espiritual en Cristo, puede ser un exceso de entretenimiento, puede ser ociosidad, puede ser un exceso de trabajo, demasiadas actividades, preocupaciones, malas compañías, pecados no confesados, etc., etc., etc.
Y no solamente identificar aquello que está siendo un obstáculo para tu crecimiento, sino removerlo, liberarte de ello. ¿Cómo podés correr más ligero la carrera que tenés por delante? ¿Cómo podés estar más enfocado en amar a Cristo, en amar a la iglesia, en amar a tu familia? Quizás es tiempo de cambiar ciertos malos hábitos en la vida. Pero también no es solamente de librarnos de ciertas cosas, sino ocupar ese espacio con disciplina para la piedad. Cultivar la vida espiritual diariamente se puede lograr mediante la lectura de la palabra, la meditación de la palabra, la oración, participando en el discipulado, congregándose, escuchando enseñanzas edificantes, cantando alabanzas, sirviendo a otros y viviendo a la luz de la palabra de Dios.
La realidad es que al final del día la santificación es una obra de Dios soberana. Nosotros, por más que nos esforcemos, no podemos hacernos a nosotros mismos más como Cristo. Es una obra de Dios. Pero así también Dios ha determinado los medios por los cuales esa obra ocurrirá. Dios ha determinado cuáles son los medios de gracia por los cuales uno puede crecer a la imagen de Cristo. Pero ante todo eso uno puede preguntarse cuál es la motivación para vivir de esta manera. Nutrirse de la palabra, ejercitarse para la piedad. Y ese es nuestro punto 3, versículo 10. Dice lo siguiente. Porque por esto trabajamos y nos esforzamos.
Porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios vivo, que es el salvador de todos los hombres, especialmente de los creyentes. Punto número 3, un buen siervo de Cristo. Se esfuerza y trabaja motivado por el Evangelio. Corrie Ten Boom, una cristiana holandesa durante la Segunda Guerra Mundial, junto con su familia, se dedicó a esconder y a salvar judíos de la persecución nazi en Holanda, a pesar del riesgo de ser capturados y ejecutados. Su profunda fe en el Evangelio lo motivó a actuar. Y tanto Corrie como su familia fueron eventualmente arrestados. Y ella fue enviada a un campo de concentración.
Claramente no había motivaciones de beneficios terrenales o temporales. No había motivaciones de deseos de este mundo, sino que tenían la esperanza puesta en Dios. Pablo explica la razón de su esfuerzo y su trabajo y es que ha puesto su esperanza en Dios. Pablo le recuerda a Timoteo por qué hacen lo que hacen. Y esto es bastante lógico, porque en la vida cristiana, no solamente si eres pastor, no solamente si eres un líder en la iglesia, en cualquier estamento vas a pasar desánimo. Vas a pasar momentos donde vas a querer mirar el campo verde de al lado y decir, bueno, estaba más tranquilo antes, no ahora.
Pero Pablo le recuerda a Timoteo por qué hacen lo que hacen. Imagina un hombre joven, Timoteo tendría entre unos 30 y 40 años, dejado en la iglesia de Éfeso a resolver una lista quizá interminable de problemas. Y uno diría, pero, ¿por qué hacer esto? ¿Por qué el esfuerzo? ¿Por qué el trabajo? ¿Por qué las reuniones, las confrontaciones, aguantar todo lo que estaba por aguantar Timoteo? Y la realidad es que él necesita que Pablo le recuerde por qué hacen lo que hacen. Porque han puesto su esperanza en el Dios vivo. Porque han puesto su esperanza en el Salvador. Algunas versiones traducen la palabra, nos esforzamos y trabajamos, la traducen como sufrimos o probios.
La palabra oprobio es vergüenza, pública. Entonces Pablo le recuerda, ¿por qué nosotros somos humillados, avergonzados, delante de otros? ¿Por qué lo hacemos? ¿Y por qué perceptimos en eso? Otras traducciones traducen luchamos. ¿Por qué luchamos, Timoteo? La idea de ambas traducciones es el concepto de un esfuerzo agonizante. Un esfuerzo agotador, cansador. Si no, lean 2 Corintios. Lean cuánto era de agotador el ministerio para el apóstol Pablo. Físicamente, emocionalmente, mentalmente. Y Pablo dice, ¿por qué nos esforzamos y trabajamos? Por la misión de Dios. Básicamente es eso. Porque cuando habla de Dios, habla algo acerca de Dios.
Dice, por Dios, el Salvador. ¿Por qué? Pablo tiene en mente la misión de Dios. La redención de Dios. Dios está obrando en esta dispensación en que vos y yo estamos vivos en esta tarde del 10 de diciembre de 2023. Dios está obrando en su misión de expandir el Evangelio, de expandir el reino de Dios, hasta que el último de los escogidos entre en su reino y entonces Cristo venga. Cada creyente, cada uno que pertenece al pueblo de Dios, debería estar sirviendo y viviendo para la misión de Dios. Porque por eso nos esforzamos y trabajamos, dijo Pablo. Porque ahí está nuestra esperanza en lo que Dios está haciendo por medio del Evangelio en el mundo.
Nunca debemos confundir que ese esfuerzo y trabajo pueda ganar un gramo del favor de Dios. No, no nos confundamos. La salvación es solo por la gracia, solo por la fe, solo por Cristo, solo para la gloria de Dios. Pero aquellos que han experimentado verdaderamente la gracia de Dios, van a trabajar por Dios, motivados por el amor y la gratitud de lo que Dios ha hecho por ellos. Y Pablo le recuerda a Timoteo por qué hace lo que hace. Cuando el desánimo llegara, Timoteo tendría anticuerpos. Imagínense, el frasquito decía, esperanza puesta en la misión de Dios. Timoteo ya tenía una vacuna, un anticuerpo, para cuando llegara el desánimo.
Él pudiera recordar las palabras de su maestro, de Pablo. El pastor Paul Walsher en una ocasión escribió lo siguiente, cito. En un momento de mi vida me encontraba en una lucha y un amigo mío se lo hizo saber al Leonard Ravenhill en una conversación. Cuando escuchó de la situación por medio de mi amigo me envió un tratado y todavía tengo ese tratado y nunca lo dejaré. Decía, cuatro palabras, otros pueden, tú, no. Otros pueden, tú, no. Otros pueden, tú, no. Dice Walsher, hay lugares a los que no voy, hay situaciones a las que no me someto y no porque sea más santo que otras personas, sino porque sé lo que soy.
Fin de la cita. En el mundo en que vivimos, en las miles de opciones que hay para decidir qué hacer con nuestra vida, tenemos que tener en cuenta esto. Otros pueden, tú, no. El llamado que Dios nos ha hecho nos lleva a vivir de una manera diferente de aquellos que no tienen a Dios. Tomaremos decisiones distintas, tendremos matrimonios distintos, criaremos a nuestros hijos de otra manera. Otros pueden vivir conforme a la corriente de este mundo. Otros pueden, pero tú, no. Otros pueden vivir conforme a los deseos de su corazón, pecaminoso, pero tú, no. Dios nos llama a esforzarnos y trabajar por lo que es eterno y eso va a requerir que le digamos no a muchas cosas terrenales.
Esto puede ser de mucho ánimo. Otros pueden, tú, no. Solo una vida pronto pasará, solo lo que hagamos por Cristo quedará, dijo alguien una vez. ¿Para qué te esfuerzas y trabajas, hermano, hermana? ¿Qué buscas lograr con tus esfuerzos? ¿Estás buscando lo terrenal o estás buscando lo eterno? ¿Estás haciendo tesoros en este mundo o estás haciendo tesoros en el cielo? Entonces, Timoteo debía nutrirse con las palabras de fe, ejercitarse para la piedad, estar enfocado en que trabaja y se esfuerza por el Evangelio. Pero no eran cosas que Timoteo debía guardar íntimamente para sí mismo. Porque de hecho, esta es una carta que tenemos nosotros en nuestras Biblias hoy.
Timoteo debía enseñar estas cosas. Y eso lo vemos en el versículo 11. Esto manda y enseña. Timoteo debía enseñar con autoridad. Y un siervo de Cristo debe enseñar con autoridad. ¿Recuerdan ese episodio en los Evangelios donde Jesús sana al siervo de un centurión? En ese episodio, el centurión manda a llamar a Jesús porque su enfermo, su siervo estaba enfermo. Y entonces, cuando Jesús viene, se adelanta nuevamente el centurión mandando a otros siervos, diciéndole a Jesús lo siguiente. Señor, no te molestes más. Tan solo di la palabra y mi siervo será sanado. Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad y tengo soldados bajo mis órdenes.
Y digo a este, ve y va, y a otro ven y viene, y mi siervo hace esto y lo hace. Eso lo encontramos en Lucas capítulo 7. ¿Cuál fue la reacción de Jesús ante el centurión? Alabó, elogió su fe delante de todos. Bueno, Timoteo no es un centurión y la iglesia de Éfeso no son los soldados. Pero sí, Timoteo tiene autoridad para mandar que se obedezcan las escrituras en la iglesia local. Y eso es lo que Pablo espera que Timoteo haga. Que mande y enseñe cómo debía conducirse uno en la casa de Dios. Todo siervo de Cristo tiene una autoridad delegada por Dios y solo dentro de lo que enseñan las sagradas escrituras.
Eso es muy importante tenerlo en cuenta. Un pastor, no te puedo, yo no te puedo decir qué color de cortinas tenés que tener en el living de tu casa. No te puedo decir qué tenés que comer o dónde tenés que ir. Nuestra autoridad está dentro del marco de las escrituras. Pero sí podemos decir con completa autoridad lo que Dios manda. Lo que Dios manda. Y el creyente debe sujetarse a la palabra de Dios. ¿Quién posee la máxima y la suprema autoridad en la iglesia? ¿Quién es la cabeza de la iglesia? Cristo. ¿Por qué los apóstoles tenían autoridad? Porque tienen autoridad delegada por Cristo. ¿Por qué Timoteo tiene autoridad?
Porque Timoteo tiene autoridad delegada de parte del apóstol y de Cristo. ¿Por qué los ancianos de la iglesia tienen autoridad? Porque de la misma manera es una autoridad delegada por Cristo a través de su palabra. ¿Y cómo ejerce Cristo su autoridad hoy en medio de su iglesia? Por medio de los ancianos que son fieles en proclamar su palabra. No son los ancianos de la iglesia los que tienen una autoridad inherente. Y no todas sus palabras son autoritativas. Pero cuando se proclama y se enseña la palabra de Dios, la palabra de Dios sí es autoritativa. Y por lo tanto debemos responder a esa autoridad.
¿Cómo debemos responder a la autoridad delegada por Dios? ¿Cómo esperaba Pablo que la iglesia en Éfeso respondiera a la autoridad de las palabras y enseñanzas de Timoteo a la iglesia? Solamente hay dos formas de responder a la autoridad. Uno, en obediencia y sumisión. Dos, en desobediencia y rebeldía. Son las únicas dos maneras de responder a la autoridad. Recuerdo unos años atrás estar en una conversación con una hermana que no congregaba. No estaba congregando con fidelidad por tiempo. Y nos sentamos a hablar y en un momento después de mostrarle las escrituras, de mostrarle Hebreos 10.25, de darle todo lo que la palabra nos enseña sobre la importancia de congregar, Al final me dice, bueno pastor, el domingo voy a venir a la iglesia y lo voy a hacer por vos.
Hermana, no es por mí, le digo, porque yo no escribí esto. Yo no te estoy pidiendo a vos que te congregues y no tenés que acceder a congregarte para agraciarme a mí. Yo simplemente te estoy diciendo lo que Dios espera que vos hagas a la luz de su palabra. Y las razones de por qué Dios espera eso. Cuando yo hago eso, le dije, yo desaparezco y quedas delante de Dios. Y tu decisión es delante de Dios, no mía. Ese es el rol del ministerio de la palabra, hermano. No estamos hablando simplemente del rol del anciano, sino cualquiera de nosotros, en cualquier estamento de discipulado, de consejería, de enseñanza, que utilicemos las sagradas escrituras, nuestro rol es enseñar con tal fidelidad la palabra de Dios, que no quede ninguna duda que es Dios el que me está pidiendo algo y no fulano o fulano.
Porque si no, la persona va a decir, bueno, si el pastor ahora se fue de la iglesia, entonces ya no congrego más, porque yo lo hacía por el pastor. Ríanse, pero eso pasa. Pasa en la vida y pasa en las películas, decía una propaganda cuando yo era chico. Dios quiere que seamos obedientes a su palabra y que nos sometamos al liderazgo de aquellos que Dios ha establecido. Y acá viene algo sumamente importante. Timoteo no solamente debía enseñar con autoridad la palabra, debía enseñar con su ejemplo. Y eso es más difícil. Preparar un sermón, estudiar un poco de teología, eso es bastante sencillo. Uno no tiene que ser ni siquiera cristiano para hacer un sermón.
Pero enseñar con su ejemplo es otra cosa. Pablo le dice en el versículo 12, no permitas que nadie menosprecie tu juventud, sino sé ejemplo. Enseña con tu ejemplo a los creyentes. Palabra, conducta, amor, fe y pureza. Hudson Taylor fue un misionero a la China y fundador de la misión moderna al interior de China. No solo predicaba el Evangelio, sino que Hudson Taylor adoptó viviendo en Inglaterra como médico la cultura y las costumbres chinas. Para acercarse a la gente que vivía en el interior de China. Su compromiso con vivir humildemente, su profunda dependencia de la provisión de Dios, su amor y respeto hacia el pueblo chino, demostraron con su ejemplo la veracidad de su enseñanza.
Si pueden leer el secreto espiritual de Hudson Taylor, la biografía de Hudson Taylor es una joya. Este médico inglés comía arroz en su casa en Inglaterra porque sabía que él iba a un lugar donde él tenía que comer arroz con el resto de los que él quería alcanzar para el Evangelio. Su vida era coherente con su enseñanza, su ejemplo. Timoteo era joven, tenía un desafío. Timoteo tenía entre 30 y 40 años cuando estaba en Éfeso y es muy probable que las personas a las cuales él tenía que ir a corregir y a enseñar, estos ancianos que se habían desviado de la verdad que Timoteo tenía que ir a confrontar directamente, probablemente le doblaban en edad.
¿Por qué? Porque los ancianos que naturalmente en el primer siglo del inicio de la iglesia Pablo predicaba en las sinagogas y en las sinagogas los judíos se convertían, los ancianos muchas veces de la sinagoga pasaban a ser ancianos en las iglesias y cuando se decía anciano no era solamente por el cargo de pastor sino por la edad. Los ancianos de edad eran los que lideraban las sinagogas y normalmente y naturalmente las iglesias en el primer siglo. Por lo tanto, Timoteo no debía dar lugar a nadie que lo acusara simplemente y menospreciara simplemente por su edad, por su juventud. Pablo le muestra a Timoteo que él tiene una autoridad delegada y tiene que cuidar esa autoridad por el ejemplo de su vida.
No es una cuestión de edad sino de madurez y la madurez no es determinada por mi conocimiento bíblico sino por la manera en que vivo ese conocimiento. Ayer estaba hablando con un pastor amigo mío y me compartía sobre un joven que asiste a su iglesia hace un tiempo y me dijeras vieras lo que sabe de teología ese joven, cómo maneja doctrina, cómo es astuto teológicamente, pero su vida es un desastre, su vida es un desastre. Por lo tanto, hermanos, nunca te confíes en nadie solamente por lo que sabe, sino mira cómo vive. Uno puede tener un doctorado en teología y no calificar para ser un pastor de la iglesia.
Pero uno puede tener una Biblia y un par de libros usados en su casa y calificar para ser un pastor de la iglesia. Porque tiene que ver con madurez. Y Pablo le recuerda a Timoteo cinco áreas clave en las que él tiene que ser ejemplo. Palabra, cuida lo que hablas. En sus conversaciones un buen servidor de Cristo habla con gracia para la edificación de los que escuchan y no busca usar sus palabras para herir ni para insultar a otros. Vela por lo que sale de su boca. Vela por lo que sale de su boca. Segundo, conducta, cuida lo que haces. Cómo tratas a los demás, cómo te conduces en tu manera de vivir, cuáles son tus costumbres, tus hábitos.
Cuida tu conducta. Amor, tercero, cuida tus sentimientos. El amor no busca lo suyo, sino los intereses de los demás. Timoteo debía ser un ejemplo de amor hacia la iglesia. Ya era un ejemplo de amor por el simple hecho de quedarse en Éfeso al lidiar con los problemas de la congregación. A veces tenemos que recalibrar lo que es el amor bíblico hacia los hermanos. Timoteo tenía una responsabilidad de, básicamente, la mayor parte de su responsabilidad en la iglesia, en Éfeso, era corregir lo que estaba mal. Y eso era una gran muestra de amor para la iglesia. Cuando viene un hermano en Cristo a corregirte algo que está mal y te lo muestra con la escritura y quedás preso porque vos sabés que el texto dice eso.
Eso es amor, hermanos. Eso es amor en Cristo. Obviamente que hay maneras y maneras de decirte, no hay hermanos que te arrojan la Biblia por la cabeza. No, no está bien eso. Hay que hablar la verdad en amor, con gracia. Pero una vez que nosotros somos convencidos por la palabra, ese hermano nos está amando. Cuarto, ejemplo en fe, cuida lo que crees. Cuida lo que crees. En medio de un contexto de falsos maestros, era importante que Timoteo maneje con precisión la palabra de verdad, constantemente creciendo en el entendimiento de la palabra para ser fiel a la palabra. No demos por sentado que ya tenemos nuestro control de doctrina en nuestro corazón y en nuestra mente.
No, cuida lo que crees hasta el día en que partas de este mundo. Cuida lo que crees. Crece en tu entendimiento de la palabra. Crece en tu entendimiento de la doctrina sana. No te confíes de que ya sabes. Y quinto, ejemplo en pureza, cuida lo que piensas. Hendrickson dice lo siguiente, esto es en completa conformidad de pensamiento y hecho con la ley moral de Dios. Fin de la cita. En medio de un contexto inmoral, Timoteo debía mantenerse puro, tanto en su trato con las mujeres de la iglesia, capítulo 5, también en su pensamiento. Este texto está acá, hermanos, para que aprendamos que el liderazgo de la iglesia no tiene que ver con edad, sino con madurez.
Tampoco es perfección, sino integridad, integridad de carácter. Y hoy ordenamos a Rafa como pastor en CITIBEL para enviarlo a la plata y Rafa tiene 28 años. Cuando a mí me ordenaron también como pastor tenía 28 años. Y Dani, cuando fue a ordenar el año pasado, 31 años. Así que pastores jóvenes que Dios ha dado a la iglesia. Y algo muy bueno es tener esto claro para el pastor y para la iglesia. Porque el pastor se puede sentir mal si es joven y tiene que ir a confrontar a alguien que le duplica la edad. Pero si uno entiende bien que uno va con la palabra de Dios, y si la otra persona entiende que es la palabra de Dios, entonces la iglesia es edificada, es bendecida.
Pero Timoteo no solo tenía que ser ejemplo en estas áreas de conducta, sino en cómo se relaciona con la palabra de Dios. Nuestro anteúltimo punto, el número 6. Se ocupa y permanece en el ministerio de la palabra. Fíjense en el versículo 13 al 15, y cómo en esta sección el enfoque tiene que ver la relación de Timoteo con la palabra de Dios. Entre tanto que llego, ocúpate en la lectura de las escrituras, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don espiritual que está en ti, que te fue conferido por medio de la profecía con la imposición de manos del prebiterio. Reflexiona sobre estas cosas, dedícate a ellas para que tu aprovechamiento sea evidente a todos.
O sea, Pablo está diciéndole, ocúpate, no descuides, reflexiona, dedícate. O sea, realmente la relación con la palabra de Dios tenía que ser algo constante y vital en la vida de Timoteo. Charles Spurgeon, un destacado pastor bautista del siglo XIX, es un ejemplo de este texto. A pesar de sus grandes problemas de salud, tanto de él como de su esposa Susana, de las controversias y las críticas que tuvo en su ministerio, Spurgeon se mantuvo en la gracia de Dios en el ministerio de la palabra, predicando hasta el último de sus días. Predicaba 10 sermones por semana, no sé cómo hacía eso, no me pregunten.
Escribía prolíficamente, tenía un colegio de pastores donde entrenó entre 600 y 800 pastores hasta el final de su vida. Su vida ejemplifica el compromiso inquebrantable con la enseñanza y la predicación del Evangelio, demostrando que un siervo de Cristo puede y debe dedicarse a la palabra por el resto de su vida. Y Pablo espera que Timoteo trabaje vigorosamente en el ministerio de la palabra de Dios. Por eso le dice, ocúpate, ocúpate en estas cosas. La palabra de Dios es el remedio para el alma. Cuanto más expuesto estoy a la palabra de Dios, más sano y más salud traerá a mi propio corazón. Pablo sabe que la iglesia en Éfeso necesita urgente una inyección de la palabra de Dios, de la verdad de Dios.
El ministerio de la palabra es lo principal en la iglesia local. No puede ponerse en un lugar secundario la palabra de Dios. Algunos de nosotros hemos venido de contextos donde se nos decía, no va a haber sermón porque Dios quiere hacer algo. Y eso es completamente antibíblico, porque si Dios va a sacar su espada para trabajar en tu corazón, lo va a hacer en la exposición fiel de su palabra. No por un acorde menor. Dios quiere obrar en nosotros a través de su verdad. Y tres cosas que debía ocuparse Timoteo, la lectura de la palabra, la exhortación con la palabra, la enseñanza de la palabra. Los líderes deben conocer sus Biblias de tapa a tapa, de Génesis a Apocalipsis, leer y absorber todo lo que puedan de la palabra de Dios.
La iglesia debe conocer su Biblia. Y la lectura pública de la escritura, como nosotros hacemos los domingos, es un elemento que se ha usado por siglos en la iglesia. Nosotros hablamos de la importancia del regreso a la palabra en el tiempo de la reforma. Pero también es importante entender algo. En el tiempo de la reforma, la mayor parte de los feligreses, de los congregantes, de los asistentes a la iglesia eran analfabetos. Y por lo tanto, ¿cómo hacían? Primero, no tenían copias de la escritura. Y segundo, eran analfabetos. Así que dependían de que los pastores de la iglesia leyeran las escrituras durante el culto y las explicaran.
Por eso era normal que los reformadores tuvieran cultos de lunes a lunes. Porque las personas iban cada día a buscar la palabra de Dios a la iglesia de Cristo. Segundo, la exhortación de la palabra. Debemos exhortar, aplicar la palabra de Dios. Esa es la función del discipulado que encontramos en la Gran Comisión, enseñándoles a obedecer, a guardar lo que les he enseñado. La exhortación procura que el cristiano guarde y obedezca la palabra de Dios. La haga carne en su propia vida. Cada uno de nosotros que ejerce el ministerio de la palabra en el discipulado y en la enseñanza, debe procurar que la palabra de Dios no sea oída y olvidada, sino eficazmente llevada a cabo.
Pero la realidad es que nadie puede obedecer la palabra de Dios por otro. A veces uno está en una consejería, en una charla, y les habrá pasado a algunos de ustedes que disipulan a otros, y uno le enseña con la palabra, y uno quisiera salir de su cuerpo, entrar en el cuerpo del otro y obedecer y volver. Pero uno sabe que no puede obligar a nadie a obedecer la palabra de Dios. Cada uno debe obedecer y ser responsable delante de Dios de su obediencia a la palabra. Yo puedo exhortarte, un hermano puede aconsejarte con la verdad de la palabra de Dios, pero tu responsabilidad es ponerla por obra. Se dice de un pastor que salió del culto a saludar a los hermanos en la puerta, y apareció una de las ancianitas de la iglesia y le dijo, pastor, me encantó la primera parte del sermón, ahora voy a hacer la segunda parte del sermón.
Y el pastor le dijo, ¿y cuál es la segunda parte del sermón, hermana? Y bueno, ponerlo por obra. Muy sabia los hermanitos. Ponerlo por obra. Tercero, la enseñanza de la palabra. Apto para enseñar es apto para aprender. Nadie puede dar lo que primero no aprende. En la iglesia de Cristo nadie puede ejercer autoridad sobre la iglesia si no aprende primero a someterse a la autoridad de otros. Nadie que no se muestre humilde en el servicio se debe darle más responsabilidades. La función en las Escrituras es, si uno es fiel en lo poco, entonces se le puede conceder más. Debemos ocuparnos en enseñar la palabra y que eso sea una prioridad en nuestro tiempo.
Sobre todo los que ministran la enseñanza en la iglesia deben apartar tiempo para estudiar y aprender la palabra de Dios. Algo importante a modo de aplicación antes de pasar a nuestro último punto es que Pablo le está diciendo a Timoteo en qué debe ocupar su tiempo. Ocúpate en estas cosas. Ocúpate en la lectura. Ocúpate en la enseñanza. Ocúpate en la exhortación. No descuides el don espiritual que está en ti. Cuando vimos primero a Timoteo a profundidad este pasaje llegamos a la conclusión de que el don espiritual es el ministerio de la palabra, la predicación de la palabra que Timoteo tiene como ministro.
No debe descuidar eso que ha recibido de parte del Señor y cómo no lo va a descuidar. Bueno, estando en la palabra. Ocupándose en la palabra. Es como si, imagínense. Bueno, no sé si la analogía es la mejor. Pero imagínense que se vuelva en el pasado a Messi cuando era chiquito y se le muestre levantando la copa del mundo y Messi decía, bueno, si soy tan bueno jugando al fútbol entonces no tengo que entrenar. No. No descuides eso. ¿Y cómo no vas a descuidar ese talento? Bueno, entrena duro. Entrena duro para sacar lo mejor de eso. Y en un sentido Pablo le dice a Timoteo, no descuides eso que se te ha dado que es el ministerio de la palabra y por lo tanto ocúpate en la palabra en la enseñanza, en la lectura, en la exhortación.
¿Qué pasaría si, como miembros de la iglesia, nos ocupáramos de esas cosas? Si entre nosotros nos ocupáramos de la lectura, la exhortación y la enseñanza. Realmente veríamos más obrar de Dios en medio nuestro. Más obrar por su palabra. Y número siete. Un buen servidor de Cristo tiene cuidado de su vida y de su doctrina. Un jardinero es un buen ejemplo de la importancia de la coherencia entre enseñar algo y vivir algo. Un jardinero competente no solo instruye sobre técnicas de jardinería sino que también las aplica diligentemente en su propio jardín. La salud y la belleza de su jardín son un reflejo directo de su habilidad y conocimiento demostrando que la verdadera maestría se evidencia tanto en la enseñanza como en la práctica.
Pablo le dice a Timoteo cuida tu vida y tu doctrina cuida de ti mismo y de tu enseñanza. Timoteo y todo cristiano debe mantener una coherencia entre lo que enseña y lo que vive. No podemos ofrecer un remedio que nosotros mismos nos negamos a tomar. No, no, pero vieras que bueno es congregarte hermano pero hermano si usted no va nunca a la iglesia nos resta autoridad porque yo no le puedo dar a otro algo que yo ni siquiera estoy intentando aplicar en mi vida. La vitrina de nuestra doctrina es nuestra vida. Ahí se ve si nuestra doctrina es algo que nosotros creemos en verdad. Si vivimos mal entonces carecemos de autoridad para enseñar.
Y no estamos hablando de vivir perfectamente porque nadie salvo Cristo puede vivir perfectamente la palabra de Dios. Si vos y yo pudiéramos vivir perfectamente la palabra de Dios ¿para qué vino Cristo? Pero si nos habla de ser íntegros porque lo que está en juego es el testimonio del evangelio y la salvación de las almas. Ser fiel en el ministerio y la predicación del evangelio era una manera en la que Timoteo evidenciaba que él era salvo y procuraba la salvación de los que escuchan su reprensión y su enseñanza. Tenía un doble efecto. Si él guardaba su vida y guardaba su doctrina asegurarás le dice Pablo la salvación tanto para ti como para los que te escuchan.
El punto no es que ellos están ganando la salvación sino que Timoteo va a darles testimonio de que él de que él es salvo a los de la iglesia de Éfeso y que su mensaje es digno de ser oído. Hay una ilustración que usó el pastor Spurgeon y cito lo siguiente hace muchos años la mitad de Hamburgo había sido quemada y entre los incidentes que ocurrieron está este una gran casa estaba conectada a un patio en donde había un enorme perro negro y este perro negro ladró y aulló con furia a la mitad de la noche y fue solo con sus ladridos que la familia se despertó justo a tiempo para escapar de las llamas y sus vidas fueron salvadas pero el pobre perro estaba encadenado a su perrera y aunque ladró y salvó las vidas de otros él fue quemado oh que ustedes que trabajan
para Dios en esta iglesia no mueran de esta manera no permitan que sus pecados los encadenen de tal forma que mientras advierten a otros ustedes mismos se pierden fin de la cita bastante clara y contundente como está la relación entre nuestra vida y nuestra enseñanza estamos viviendo a la luz de lo que profesamos que cosas tenemos que confesar al Señor y pedir su gracia para cambiar como conclusión como debe vivir el siervo de Cristo bueno se nutre de las palabras de fe se ejercita en la piedad se esfuerza y trabaja motivado por el evangelio enseña con autoridad enseña con su ejemplo se ocupa y permanece
en la palabra de Dios y tiene cuidado de su vida y su doctrina pero antes de terminar y antes de dejar simplemente ahí quiero responder una última pregunta y es ¿dónde podemos ver la gracia de Dios? ¿dónde podemos ver la gracia de Dios en este texto? y podemos ver la gracia de Dios en que en esta lista de un montón de cosas que nosotros debemos hacer nada de eso podemos hacerlo para ganar el amor y el favor de Dios nada de eso podemos hacer para ganar el favor y el amor de Dios porque Dios ya nos dio esto en Cristo completamente si estamos en Cristo ya tenemos el favor de Dios ya tenemos la aceptación de Dios la aprobación de Dios la bendición de Dios sobre nuestra vida enteramente de principio y fin por gracia como un regalo de Dios por lo tanto
no se nos está diciendo como un buen servidor de Cristo debe vivir para que así entonces ganemos el favor y el amor de Dios se nos está diciendo eso para que vivamos en Cristo de esa manera a la luz de lo que el Señor ha hecho por nosotros no debemos intentar vivir así para sentirnos amados por Dios o sentir que si vivimos de esta manera si nos entregamos a todas estas cosas entonces por fin si tendré la bendición de Dios para mi vida porque intentar vivir de esa manera sería contrario al evangelio de la gracia que predicamos el evangelio el evangelio nos dice que no importa lo que te esfuerces hermano y hermana nunca vas a poder obedecer todo eso perfectamente y lo único que vas a lograr en intentar vivir así es frustración desánimo depresión desesperanza te vas a sentir lejos del amor de Dios te vas a sentir lejos de la bendición de Dios nosotros debemos vivir así porque Dios nos dio su amor y aprobación por medio de Cristo el evangelio nos dice que podemos vivir así podemos crecer en vivir de esa manera porque ya no somos más esclavos del pecado y porque el Espíritu de Dios ahora vive dentro del creyente para ayudarlo a vivir como Cristo a ser como
Cristo el Espíritu de Dios dentro de nosotros nos guía al arrepentimiento y nos transforma a la imagen de Jesús por medio de su gracia para vivir como un buen siervo de Cristo debemos depender completamente de Cristo y Jesús lo dijo yo luché mucho con este versículo Jesús dijo en una oportunidad sin mí nada podéis hacer como no así como no pero cuanto más pasa el tiempo y más medito en el Evangelio y más veo la gracia de Dios más afirmo Señor sin ti nada podemos hacer necesitamos ir constantemente al Señor para que nos perdone nos limpie nos levante nos lave nos ayude a seguir sirviéndole con gozo y gratitud de corazón por lo tanto si miramos esta lista y si Señor queremos vivir a la luz de tu palabra danos esa gracia que necesitamos para ser más como Jesús y es interesante que la manera de ser un mejor servidor de Cristo es no buscando ser un mejor servidor de Cristo parece contradictorio pero la mejor manera de ser un buen servidor de Cristo es buscando ser más como Jesús es buscando contemplar cada día a través de su palabra lo que Él hizo por mí buscar en oración en el poder de su espíritu que Él arranque de mí todo lo pecaminoso que Él
me limpie que Él me traiga convicción de pecado que Él me ayude a vivir a la luz de su palabra y a medida que crecemos más como Cristo por la obra del espíritu en nosotros estas siete realidades que estuvimos hablando cada vez se van a ver más en nosotros porque es el fruto del espíritu no hay esfuerzo en el mundo no hay medicina en el mundo no hay como abono en el mundo que pueda hacer que un árbol dé un fruto de un día para otro no hay tecnología que logre eso no intentemos hacerlo en nuestra propia vida el fruto viene de estar conectado a Jesús nosotros somos los pámpanos y Él es la vida verdadera por lo tanto para terminar por qué no acercarnos al Señor en oración y pedirle que a la luz de lo que vimos nos perdone todo aquello que no lo estamos haciendo de esa manera y que nos dé su gracia y el poder de su espíritu para ser más como Él porque Jesús cumplió perfectamente estas cosas que podamos nosotros ser más como Él y crecer a la imagen
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Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.