Herederos según la promesa
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Bueno, buen día, amada iglesia, para los que no pude saludar, vamos a orar y pedirle a Dios su bendición. Ahora estoy un poco agitado del malestar, así que voy a ir más despacito de lo normal, más despacio todavía. Vamos a orar a Dios su guía. Nuestro Salvador, venimos ante ti escuchar tu palabra, Señor. Queremos estar expectantes, Señor, de lo que tú vas a hablar a nuestras vidas, por medio no de mí, sino por medio de tu escritura abierta y del estudio que podamos hacer de ello. Que tu Espíritu Santo, Señor, dé luz, Señor, a esta tu palabra, Señor, inspirada, perfecta, suficiente, útil, poderosa, Señor, para nuestras vidas, Señor.
Yo te ruego que bendigas mi vida, Señor. Bendigas a mis hermanos en la iglesia, Señor, que están escuchando también. Y que no solamente seamos oidores, sino hacedores de esta verdad. Que podamos admirar y reconocer esta verdad. Que podamos maravillarnos del Evangelio. Que cambie nuestra perspectiva acerca de ti, por medio justamente de las Escrituras que te revelan. Te lo rogamos, Señor, en el precioso nombre de tu Hijo. Amén. Muy bien, hermanos, vamos a continuar con la ayuda del Señor en la serie de Lucas. Tenemos, casi que estamos concluyendo una primera parte. Algunos consideran que esta sería una primera parte.
Nosotros queremos añadir el capítulo 4 o parte del capítulo 4, como cerrando un ciclo. Y si ustedes se han dado cuenta, ante la pregunta de Juan el, o la pregunta que se hacía el pueblo a Juan el Bautista en el 3.15, si ustedes me siguen lectura, capítulo 3, Lucas 3.15. El pueblo decía, como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban en sus corazones acerca de Juan. Si este, o si no sería el, el Cristo. Ante esa pregunta, Lucas muy intencionalmente, argumenta de distintas maneras, mostrando quién es el verdadero Cristo. Y esto lo hemos visto a lo largo de todos los primeros capítulos.
Pero el pueblo se preguntaba, ¿no será Juan el Cristo? ¿Qué dice Juan en el capítulo que vimos en la predica, justamente en Arrepiéntanse? Él dice, yo no soy el Cristo. Luego, ¿qué dice Dios acerca de este Mesías? Él dice, Él es mi Hijo amado. Juan dice, yo no soy el Cristo, va a venir uno, que va a ser la separación. Y va a ser justamente Él que va a bautizar, no por agua, sino por fuego. Y luego, Dios mismo diciendo, este es mi Hijo amado, ratifica que Él es el Mesías. No es Juan, es justamente Jesucristo, el Hijo de Dios. Y Lucas, de una manera bien ordenada, como lo vimos desde el principio, capítulo 1.1.
Él se enfatiza en organizar esto bien detallado. Y hoy nos lo va a reforzar esa idea, diciendo, el Mesías, justamente, va a reclamar algo que le corresponde, justamente. Y esto lo vemos en una línea histórica, a la luz de toda la historia. Y qué papel juega, justamente, el Mesías en el cuadro universal de la historia. Y hoy vamos a estar viendo un pasaje, quizás, poco común. Quizás uno lo lee, y yo lo estuve leyendo mucho esta semana, hermanas, y uno dice, Señor, háblame por medio de esto. Y mientras uno más profundiza en la palabra, uno se da cuenta de lo hermosa que es la palabra. Y uno dice, por algo el Señor puso esto.
Así que, si podemos ver, antes de que Juan saliera de escena, Juan está, vimos que era muy enfático Lucas, poniendo a Juan, el nacimiento de Juan, el nacimiento de Jesús, paralelo. El ministerio de Juan el Bautista, y por último, el bautismo, justamente, de Juan el Bautista. Y antes de que saliera de escena, el pueblo estaba a la expectativa, como le decíamos, con esta pregunta, ¿quién será el Mesías? Porque estaban 70 años de cautiverio, súmele en 400 años de silencio, donde ellos estaban en cualquier momento esperando al Mesías, y muchos estaban a la espera. Esto lo vemos con la representación de Ana, aquella anciana que pasaba de noche, de día, con ayunos, esperando al Mesías, y fue a transmitirle a aquellos que sí estaban esperando.
Eran pocos, pero estaban esperando al Mesías. Juan dice, yo no soy, Dios dice, este es mi Hijo amado. Y de una manera también enfática, la Trinidad presente afirma, este es el Hijo en el que yo tengo toda mi complacencia, ese es el Mesías. Y por las dudas, Lucas nos deja claro, el día de hoy, desde un punto de vista que más le gusta a él, desde la historia. Él es historiador, él es médico, no sabemos bien sus profesiones, porque es un teólogo también, pero hace un trabajo extraordinario, muy exhaustivo. Y la pregunta que vamos a ir desarrollando es, la pregunta que vamos a estar desarrollando es, bueno, ¿quién es el Mesías?
Justamente en el cuadro de la historia universal. Antes de comenzar su ministerio, antes de que Jesús empezara públicamente su ministerio, Lucas nos prepara todo un marco, diciendo, este es el Mesías. Él es, y hoy vamos a ver puntualmente, él es el Hijo de la promesa, que trajo redención a muchos. Cristo, Mesías. Cristo en griego, Mesías en hebreo, el Redentor, es el Hijo de la promesa, que trajo justamente redención a muchos. Vamos a hacer lectura de la Palabra de Dios, Lucas 3, y yo le invito a que me acompañen desde el verso 23 hasta el 38. Dice la Palabra de Dios, cuando Jesús comenzó su ministerio, tenía unos 30 años, siendo como se suponía hijo de José, quien era hijo de Elí.
Y Elí de Matat, Matat de Levit, Levit de Melquid, Melquid de Hanat, Hanat de José, José de Matatías, Matatías de Amós, Amós de Nahum, Nahum de Esli, Esli de Nagai, Nagai de Maat, Maat de Matatías, Matatías de Semei, Semei de José, José de Judá, Judá de Juana, Juana de Reza, Reza de Sorobabel, Sorobabel de Salatiel, Salatiel de Nerí. Verso 28, Nerí de Melquid, Melquid de Adí, Adí de Cosán, Cosán de Elmodán, Elmodán de Er, Er de Josué, Josué de Eliezer, Eliezer de Jorín, Jorín de Matat, Matat de Levit, Levit de Simeón, Simeón de Judá, Judá de José, José de Jonán, Jonán de Eliakín, Eliakín de Melea, Melea de Mainán, Maidán de Matata, Matata de Natán, Natán de David, el verso 32, dice David de Isaí, Isaí de Obed, Obed de Bos, Bos de Salmón, Salmón de Nason, Nason de Aminadad, Aminadad de Adín, Adín de Arán, Arán de Esrón, Errón de Fares, Fares de Judá, Judá de Jacob, Jacob de Isaac, Isaac de Abraham, Abraham de
Tare, Tare de Nacor, Nacor de Seruc, Seruc de Rajaú, Rajaú de Pelec, Pelec de Eber, Eber de Sala, Sala de Cainán, Cainán de Arfasat, Arfasat de Zen y Zen de Noé, Noé de Lamed, Lamed de Matusalén y Matusalén de Enoch, Enoch de Jared, Jared de Majalael, Majalael de Cainán, Cainán de Enos, Enos de Zed, Zed de Adán y Adán de Dios. Hasta acá la palabra del Señor. Señor, nos acercamos ante tu palabra inspirada por el Espíritu Santo, Señor. Y queremos recordar esto, incluso este fragmento es inspirado por ti. Y este fragmento es útil, Señor, para cambiar nuestras vidas. Es útil para santificar cada uno de los aspectos que faltan en nuestra vida, que el Evangelio penetre profundamente y genere verdaderas convicciones, Señor, y cambios a la luz de lo que tú quieres en nuestras vidas.
Entendemos que tu palabra es sin error y no se contradice, Señor. Te damos muchas gracias por ello, Señor. Y te pedimos, Señor, que por favor, por favor, nos hable, Señor, el día de hoy. En tu nombre, Señor, oramos. Amén. Amén. Hay un programa de televisión que se llama Encuentra tus raíces. Es un historiador, se llama Henry Gates. Y lo que esta serie se dedica es a explorar la genealogía de las celebridades o figuras públicas. En esa serie el autor, Gates, utiliza registros genealógicos, ADN, para rastrear justamente la ascendencia de las personas y revelar realmente historias que para algunos son fascinantes, para algunos trae un poco más de vergüenza.
En un episodio de Encuentra tus raíces, Gates descubrió él mismo aplicándose, digamos, mirando el ADN y mirando su propia ascendencia. Se dio cuenta que descendía de una ascendencia judía a través de la investigación genealógica y análisis de justamente ADN. Este descubrimiento ilustra que tanto famosos como no famosos pueden embarcarse en su búsqueda y él intencionalmente muestra esto. Muchos se llevan sorpresas de quiénes eran sus antepasados, de sus abuelos, de repente eran hijos de una dinastía o hijos de indígenas que inauguraron o fueron parte de un pueblo. Algunos dicen ellos mismos como que los empodera, se sienten más orgullosos.
A otros les trae vergüenza porque se dieron cuenta que eran hijos de quizás unos maleantes, estaban presos y vienen de esa descendencia, incluso genocidas. Pero termina cada video con una frase y dice, la genealogía genética está transformando nuestro mundo, ayudando a recuperar historias perdidas. Puede ser un acto de restauración. Cambia cómo nos vemos y cómo vemos a nuestros antepasados de manera totalmente nueva. Posiblemente alguno de nosotros tendrá curiosidad de saber de dónde venimos o quiénes serán nuestros ancestros. Y créanme que algunos pagan por eso justamente, para poder ver y rastrear su línea genealógica.
Y yo creo que es algo simplemente de curiosidad porque trae algunos para algunos beneficios, tener una ciudadanía, tener una propiedad quizás para algunos, pero en esta cultura no deja ser más que algo simplemente de curiosidad. Porque no va a afectar realmente por nuevas leyes que hay. Que mi abuelo fuera el dueño de mi bisabuelo, mi tatarabuelo, no me va a dar, no me va a retribuir nada a mí, por lo menos en este lado del continente. Pero para el judío era de suma importancia poder saber de dónde venía. Para el judío, para esta cultura, es de suma importancia. Y no era algo simplemente de curiosidad, simplemente preguntarle, ¿vos de qué tribu venís?
Simplemente como para ver quién es tu descendiente, tu ancestro. Si no, porque con la genealogía justamente le estaba atribuyendo un lugar, una posición, una tierra. Para ellos era de suma importancia. Y para ilustrar, creo que conocemos dos, recordamos dos historias bíblicas. En Nehemias, recuerden cuando están volviendo del exilio, Nehemias 7, si lo quieren buscar, 7, del capítulo 61 al 65, hace una lista genealógica de los que vinieron del exilio. Y habían algunos que estaban ofreciendo sacrificios como sacerdotes. Si ustedes recuerdan bien, ¿quién puede ofrecer sacrificios puntualmente? Solamente la tribu de Levit.
Pero en este capítulo es muy enfático Nehemias y todos los que justamente estaban buscando. En el 61 dice, aunque no pudieron demostrar si sus casas paternas o su descendencia eran de Israel. Posiblemente en Israel se habían combinado y no pudieron rastrear porque se perdió de cierta manera. Nehemias 7, 64 dice, estos buscaron en sus registros de genealogías, pero no se hallaron y fueron considerados inmundos y excluidos del sacerdocio. Y el gobernador les dijo que no comieran de las cosas santísimas hasta que un sacerdote se levantara con urín y tunín. Y lo que nos muestra acá es que por muy bien intencionados que estuvieran estos hermanos que vuelven del exilio, querían ofrecer sacrificio, no les correspondía.
Porque les correspondía justamente a la tribu y no pudieron rastrear su línea genealógica. Y estos roles o derechos que podemos ver en nuestra ascendencia, especialmente para el pueblo judío, de nuevo, era de suma importancia. Si ustedes recuerdan, vos o Ruth puntualmente, vos no le correspondía, digamos, la ascendencia y él negocia justamente con el otro hombre. Dice, te corresponde a vos, pero si vos no querés, yo me hago cargo justamente de esto. Y hacen un acuerdo, se cambian unos zapatos y justamente restituye la vida de Ruth y también de su suegra en este caso. Entonces, estos derechos de cargo, de autoridad o de roles que algunos sacerdotes, puntualmente pensando en Nehemias, solamente le correspondían a ellos, no lo podían hacer por muy buenas intenciones que tuvieran.
Tenían que demostrar el derecho de genealogía. Conocer su genealogía para ellos, entonces, legitimaba cualquier reclamo, cualquiera que sea, sea de una tierra, sea de una posición política, incluso del reinado, justamente. Entonces, la investigación histórica que hoy estamos viendo en Lucas, esta genealogía, nos está mostrando, claramente entendemos que es inspirada. Pero, ¿cuál es el punto de Lucas al mostrarnos todos estos? ¿Cuál es el por qué gasta tanta tinta? Y nosotros ahorita leíamos esto y posiblemente nos perdíamos con estos nombres. Pero creemos que es de suma importancia poder entender cuál es la ascendencia de Jesús justamente.
En este reclamo que no es simplemente de unas tierras, no está reclamando un derecho, está diciendo yo soy el Mesías y justamente esta línea respalda todo lo que le está diciendo que él viene a hacer y que comienza justamente su ministerio de esta manera diciendo es legítimo, es legítimo lo que yo vengo a hacer. No por tierras, no un derecho de una herencia puntualmente, no es que simplemente se le quería entregar una tierra como descendiente de José, pero él es lo que está diciendo yo soy el verdadero hijo de David, yo soy el verdadero hijo de Abraham, esta simiente. Y él dice ser, o él viene a hacer justamente lo que él dice hacer.
Y si nosotros vemos una comparación de la genealogía, si ustedes se dan cuenta en los evangelios, especialmente Lucas y Mateo son los que tienen estas genealogías puntualmente, ¿no? Pero Mateo, si ustedes lo pueden ver al comienzo de su evangelio, Mateo se queda corto a comparación de Lucas, tiene 44 generaciones en sí, si nosotros lo vemos, porque su énfasis de Mateo era mostrar que Jesús es el verdadero hijo de David, su énfasis es para los judíos, por eso se queda hasta Abraham, pero si nosotros vemos la genealogía que estamos revisando y estudiando, en Lucas 3, 34, podemos ver que no solamente se queda en Abraham, sino que continúa cuatro versos más, con más generaciones y llega hasta 77, porque su énfasis no es solamente en los judíos, su énfasis es para todo el mundo, y llega hasta Adán, y de nuevo concluye o comienza en Dios, porque su énfasis es un alcance universal.
Mateo era un derecho legítimo de decir, es hijo de Abraham, y queda ahí porque su público es ese, pero Lucas, hemos estado viendo que hemos llevado meses de predicas con el evangelio de Lucas, y él dice, el evangelio no es solamente para los judíos, el evangelio justamente es para un alcance universal, justamente el pasaje este 19.10 que tanto hemos enfatizado, porque el hijo del hombre ha venido a salvar y a buscar lo que se había perdido, no a los que ya consideraban y decían orgullosamente, yo soy del pueblo, yo soy hebreo de hebreo, sino a los necesitados, a los que consideraban que no eran aceptados, aquellos pobres, aquellos desvalidos, aquellos ancianos, aquellas mujeres que en esa cultura eran tratadas de tan baja estima.
Entonces tenemos estas listas de genealogía, un poco extensa, comparándola con la de Mateo. Y si ustedes pueden seguirme en la lectura, simplemente quiero que hagamos algunas observaciones en esta genealogía. Lucas 3, estamos leyendo desde el 23 hasta el 38, Pero si ustedes ven desde el 24 hasta el 27, si me siguen allí lectura, desde Elí, que es el padre justamente de María, hasta el 27, que aparece Sorobabel, es un nombre un poco más conocido, todo este tiempo fue hasta justamente los 70 años después del exilio. Este grupo de hombres que aparecen y se encierran acá, y luego desde el 27, que aparece Sorobabel, Salatiel, estos son dos personajes claves en el regreso del exilio con Nehemiah, si ustedes recuerdan, como haciendo un recuento histórico, aparece otro hueco, podríamos decir, hasta Natán, que es el hijo de David.
Esto lo vemos en el verso número 32. Ahora, todo este grupo de personas, aparecen nombres, por si están buscando nombres para alguno de sus hijos, acá hay muchas ideas, aparece Matatías, Esli, Joana, Corán, Er, Matata, personas que para nosotros es desconocida, para ellos también era desconocida, porque la intención de Lucas era poner en la línea personas no tan famosas, y podríamos separar entonces esta línea de genealogía en dos grupos, los no tan famosos como todos estos personajes, desde Elí, casi hasta Natán, el hijo de David, estamos hablando de casi 40 generaciones, que exceptuando a, si ustedes siguen la lectura, justamente a Sorobabel y Salatiel, todos eran totalmente desconocidos, los judíos no sabían quién
era, pero Lucas exhaustivamente se fue y detalló, no aparecen en ninguna otra parte de la Biblia, de hecho, pero él hizo su trabajo, un trabajo bastante exhaustivo, y podríamos separarlo entonces en estas dos categorías, los desconocidos, los no tan llamativos, los no tan populares, y tenemos del otro lado algunos que no necesitan presentación, tenemos a David, tenemos a Abraham, tenemos a Adán, tenemos a Dios, a Sorobabel, y son personas un poco más conocidas, pero en esta lista tan grande, que, de nuevo, el primer público que estaba escuchando esta palabra expuesta, no sabía quiénes eran, nosotros tampoco, pero la intención de Lucas justamente era eso, completos
desconocidos, más de la mitad de toda esta genealogía no se registran, más de 40 personajes, ¿por qué Lucas entonces gasta tanta tinta, papel? Y entendíamos, cuando escuchamos el primer sermón, esto era un derroche históricamente, de gastar tanto papel y tinta, con personajes, como en Colombia decimos, que ni pinchan ni cortan, o sea, como que no aportan a una genealogía, la gente no se sentiría orgullosa de ellos, porque ni siquiera lo conocen, y la respuesta que es que estos dos nadie, podríamos decir, entre comillas, están conectados con otros, que justamente sí, el Señor está también, por ahí reconociéndolos un poco más, que son un poco más famosos, y lo unen justamente es con una promesa, los unen a una promesa, Entonces, nos enteramos, por ejemplo, que David tenía otro hijo,
que se llamaba Natán, en ninguna otra parte de la Biblia, nos muestra esto, si ustedes ven en el capítulo 32, terminando el 31, dice Matata, que es el hijo, el nieto, perdón, uno de los nietos de David, no es Hakuna, es este Matata, de Natán, Natán de David, y de repente, nos damos cuenta de que tenía un otro hijo, llamado Natán, no era conocido, por lo menos acá, nos enteramos de esto, la intención de Lucas entonces, es mostrarnos, que aquellos que no tienen influencia, ancianos, enfermos, gentiles, pecadores, aquellos X, podríamos decir, que la sociedad, de cierta manera, no tiene interés, Lucas, si los quiere reconocer,
los quiere poner, y quiere mostrar, que hacen parte de algo mucho más importante, que para Dios, si es importante, posiblemente, acá, habemos muchos, dentro de una línea, de genealogía, no tan famosa, pero pertenecemos a una línea, que es mucho más importante, que la que el mundo, históricamente, está trazando, y yo creo que esto es importante, que lo podamos ver, como Lucas, lo añade, de esta manera, Natán, posiblemente, uno de los hijos, no conocido, no era tan popular, y tenía del otro lado, Mateo, sí resalta la línea de Salomón, justamente, y de los reyes de Salomón, pero justamente, ellos quisieron, dividir todo un pueblo, toda una
nación, y una generación, de pecadores, de reyes pecadores, pero una línea, un poco más tranquila, y Natán, viviendo el día a día, con su hijo, Matata, y, algo que uno podría decir, no aportaban mucho, para la historia, ellos vivían el día a día, como cada uno, de nosotros, pero de alguna manera, si nosotros, miramos para atrás, nuestra línea, de genealogía, estamos unidos, a algo mucho más importante, que lo que de nuevo, el mundo, está trazando, de lo que, para nosotros, o el mundo, de cierta manera, en ocasiones, considera como más valioso, un apellido, más importante, con tierras, más importantes, pero, nosotros, estamos entonces, unidos, y
que, de alguna manera, al final del día, estamos unidos, a una misma línea, que es la que Lucas, está trazando, hijos de David, hijos de Abraham, de la promesa de Abraham, hijos de Adán, y al final, todos, hijos de Dios, no me imagino, a todos esos personajes, que por ahí, los nombres, son bastante complicados, cada uno, como todos nosotros, unidos, a esto, más grande, viviendo, el día a día, porque para Dios, no es casualidad, ramificaciones, de esta línea, de, genealógica, él tiene el control, de cada aspecto, y cada rama, de árbol, que se desprende, sin saberlo, cada uno de nosotros, hace parte, de una historia,
más importante, de esta, su historia, que es la historia, de esta misión de Dios, en esta, historia, de redención, y algo para que apliquemos, y yo, me gustaría que pudiéramos, pensar en esto, es que, hermanos, Dios, está, obrando, en la historia, a pesar de que, parece, como hoy cantábamos, que el mundo, está cayendo, pero Dios, está, obrando, en medio, de esta historia, y podemos estar confiados, que pareciera, que demora, que pareciera, que la promesa, para, no sé, para David, como hoy leíamos, en Gálatas, pasaban, cuatrocientos, quinientos años, dos mil años, cinco mil años, desde el, desde el primer, evangelio, que Dios, prometió, él está, haciendo
historia, y está cumpliendo, cada aspecto de la historia, y nosotros, podemos estar confiados, de esto, en medio, y a través, de nosotros, Dios está, administrando, perfectamente, su economía, como se dice, teológicamente, Dios está administrando, todo, la historia, de redención, a lo largo, de los siglos, la historia, de salvación, y está haciendo avances, acerca de su propósito, y lo ha culminado, nosotros tenemos más luz, que estos profetas, porque nosotros, tenemos la redención, plena, en la cúspide, el clímax, que es el evangelio, Cristo muerto, y hoy lo podemos cantar, nosotros tenemos más revelación, ante eso, entonces, deberíamos tener más esperanza, justamente, de lo que nosotros estamos diciendo,
y predicando, Él está administrando, perfectamente, su economía, y la salvación, mi bisabuela, paterna, le predica a mi padre, el único de su familia, únicos dos, que entendían el evangelio, y Dios les dio luz, y mis padres, nos, crían, en un evangelio, y la intención es, quiero predicarle, a mi hija, constantemente, para que, y si el Señor me permite, más descendencia, poder, que ellos entiendan el evangelio, y de esta manera, el Señor está orando, en nuestras vidas, y pónganse en ustedes, en este lugar también, cuando escucharon el evangelio, Dios estaba en control, justamente, de este momento, es más relevante, para Dios, esta historia, que apellidos famosos,
reales, que tenemos en nuestros medios, tú, mi vida, tu vida, hace parte, de la historia de Dios, y a Dios le encanta construir, y eso lo hemos visto, a lo largo, estoy yo parado acá, estamos cada uno de nosotros, sentados, escuchando el evangelio, gente de cada pueblo, tribu, nación, y a Dios le encanta, usar lo que para el mundo, no es, popular, para avergonzar, lo flaco, lo vil, de este mundo, le gusta, actuar, de esta manera, como, mi bisabuela, la usó, negué, cosán, matata, yo, todos estos nombres que, hemos estado viendo, quizás no somos, los más famosos, pero el señor, quiere que sea de esa
manera, y por otro lado, tenemos entonces, de la línea, en el lógica, aquellos que, no necesitan presentación, aquellos, que podemos ver a David, Abraham, Adán, a Dios, y lo que está comunicando, Lucas, es que estos, personajes, hacen parte, de una promesa, mucho más grande, de un pacto, que se está, que se estuvo, y se está renovando, constantemente, o se estuvo renovando, justamente, hasta la consumación, de Cristo, y es una esperanza, también, que se renueva, para el pueblo, y esto lo podemos ver, así, a grandes rasgos, podemos pensar, en David, y la descendencia, dice justamente, Natán, de David, David, de Isaí, Isaí, de Obed, Obed, de
vos, Dios unge a David, como escogido, para gobernar un pueblo, un pueblo amado, por Dios, pero él no era el Mesías, y él, recalca, esa idea, y el Señor, hace énfasis, es que él, no iba a ser el Mesías, pareciera, porque se sentaba, en el trono, y justamente, gobernaba, con el carácter, que el Señor, quería, con el corazón, justamente, dice, con el que Dios, quería, pero, él falla, él falla, por causa del pecado, y él no es, justamente, el rey, que se iba a sentar, para siempre, y esto lo podemos ver, que, en la misma, Biblia, y David lo confiesa, no, él no va a ser parte, de esto, sino que un hijo de él, iba a ser, la descendencia, de él, me gustaría, que me acompañen, a Mateo 22, si podemos abrir allí, el evangelio, Mateo 22, de nuevo, Mateo, era muy enfático, en, estuvimos estudiando, un poco, en el CCBB, y vimos, el énfasis, tremendo, que tiene Mateo, en decir, es el hijo de David, es el descendiente, es el rey, él es el Cristo, rey prometido, y en una de sus, en uno de sus relatos, en Mateo 22, aparecen varios grupos, y ustedes los pueden ver ahí, aparecían los fariseos, los saduceos, los herodianos, y eran un montón de personas, que
le empezaron a hacer preguntas, de distintas cosas, acerca del impuesto, del casamiento, de resurrección, y, en el verso 22, 15, entonces dice, esta era la intención de ellos, estas personas querían, hacerle caer a Jesús, con alguna pregunta, en el verso 34, podemos ver, pero al oír los fariseos, que Jesús había dejado callado, a los saduceos, se agruparon, no hubo forma, en poder hacer caer claramente, al rey del universo, en alguna trampa, pero el énfasis, que yo quiero poner acá, es en el 41, donde Jesús, entonces él hace una pregunta, en Mateo 22, 41, estando reunidos los fariseos, Jesús les hizo entonces, una pregunta diciendo, ¿cuál
es vuestra opinión, sobre el Cristo? ¿de quién es hijo? y ellos respondieron, de David, y él les dijo, entonces, ¿cómo es que David, en el espíritu, llama al Señor, diciendo, verso 44, dijo el Señor, a mi Señor, siéntate a mi diesta, hasta que ponga a tus enemigos, bajo tus pies, pues si David, le llama al Señor, ¿cómo él es su hijo? y nadie pudo contestarlo, ni una palabra, ni ninguno, desde ese día, se atrevió, a hacerle, más preguntas, el argumento, de Jesús acá, le está diciendo al pueblo, ¿cómo es que David, siendo rey, le dice a su hijo, Señor, claramente, el descendiente, el hijo de la descendencia, que iba a ocupar
el trono, para siempre, como era prometido, como el Mesías, no iba a ser un descendiente directo, no iba a ser Salomón, Natán, no iba a ser ninguno de ellos, porque, lo que está diciéndole, el Mesías, el Cristo, no podría ser su hijo directo, no sé si se entiende, Jesús mismo explicándole, a este grupo de fariseos, que quería hacerlos caer, él dice, yo soy mayor, lo que está argumentando, es yo soy mayor a David, porque David mismo dice, dice el Señor, a mi Señor, claramente, no es un hijo, es alguien mayor, porque, es parte de su descendencia, y eso lo entendemos, como una descendencia, davídica, y
eso lo vemos justamente, en esta línea, pero, es mucho mayor, y no solamente va a ser un hombre, porque le va a decir, Señor, el Rey, este Rey ahora, nuestro Salvador, nuestro Mesías, no usa su dinastía, su título, diciendo, yo soy el descendiente de David, para aprovecharse del pueblo, sino que usa todos esos beneficios, y los desecha, y los pausa, y no hace provecho de eso, sino que muere, y se entrega, para dar vida, a cada uno de los que confían, en él, y esto es lo que, vamos a ver, vez tras vez, David, falla, pero el Mesías, no, el descendiente, de David, no falla, entonces, por eso, como hoy cantábamos, y lo vamos a estar repitiendo, él es digno, de reclamar justamente, aquello que, le corresponde, y para pensar en eso, él muere justamente, y es entregado, por la vida, por cada uno de nosotros, otro personaje importante, y que creo que es de suma importancia, para cada uno de nosotros, es Abraham, dice, recuerdan como, sutilmente, Juan el Bautista, le dice, al pueblo, que quería bautizarse, camada, de víboras, quien, nos enseñó, quien, os enseñó a huir, de la ira venidera, por tanto, dad frutos, dignos de arrepentimiento, y no comenceis, a decirnos, a vosotros mismos, tenemos por padre, Abraham, ellos creían, y
ellos estaban orgullosos, de decir, yo soy, hijo, de Abraham, yo soy judío, y por eso, merezco, la herencia, justamente, merezco ser salvo, porque Dios lo prometió, de esa manera, y esos orgullosos, diciendo eso, diciendo, yo soy judío, de cepa, este orgullo, lo lleva, a todo, una historia de fracaso, desde Abraham, hasta Jesús, puntualmente, no cumpliendo justamente, con lo que, el Señor quería, que ese pueblo, fuera de bendición, para todas las naciones, no solamente para ellos, y ellos se centran, en sí mismo, y esta genealogía, lo que nos está diciendo, el rey, que es hijo de David, pero también, es de la simiente, prometida, y esto
lo vimos en Gálatas, en la lectura pública, si ustedes recuerdan, que dice, no de las simientes, Dios le hizo una promesa a Abraham, el hijo de tu simiente, no de las, y la explicación de Pablo, nos ayuda a poder interpretar mejor, este texto, de cuán, de una sola simiente, que iba a ser, un hijo, de Abraham, el que iba a cumplir perfectamente, el pueblo no lo hizo, Abraham, y toda su descendencia, falló, menos la simiente, prometida, que justamente, es Cristo, y por eso, eso es importante, porque, Abraham, en la simiente prometida, David, también falla, y es heredero, el hijo, de David, también, para poder reclamar,
este reclamo, de decir, yo soy el Mesías, y yo voy a cumplir, justamente, lo que dice la Biblia, y lo que yo digo, que soy, hablando, Cristo, digamos, en primera persona, el pueblo, por tanto orgullo nacional, se encerró, un fracaso, tras fracaso, vez, tras vez, fallaron, en cumplir la ley, y ser, de bendición, y ser de luz, a las demás, naciones, pero lo que Jesús, está diciendo, es justamente, y lo vimos, hace unos pasajes, cuando Jesús, solamente, con unos días, de nacimiento, estaba cumpliendo ya la ley, circuncidándose, él vino a cumplir, la ley, perfectamente, con ocho días, con quince días, vino a cumplir, y inaugurar,
digamos, inaugurarse en la ley, y cumplirla perfectamente, y eso es algo importante, Jesús nunca, nunca, pecó, y esto lo tenemos que recordar, por eso él es digno, y por eso él puede reclamar, este, el ángel, gritaba en Apocalipsis, hay alguien, arriba, que, hay alguien que es digno, y él dice, no, no hay ninguno, ni arriba, ni abajo, ni afuera, no hay ninguno, que pueda desatar, justamente, porque solamente Cristo, es digno de abrir, este juicio, verso, Gálatas, que estábamos leyendo, desde el 3, 14, a fin, de que Cristo Jesús, la bendición de Abraham, viniera a los gentiles, para que recibiéramos, la promesa del Espíritu, mediante la
fe, y Pablo, hablando de los Gálatas, le dice, hermanos, hablo en términos humanos, un pacto, aunque sea humano, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade condiciones, ahora bien, las promesas fueron, que fueron, hechas a Abraham, y a su descendencia, no dice, a las descendencias, como refiriéndose a muchos, sino más bien a una, a tu descendencia, y la explicación acá, es decir, Cristo, verso 27, este pasaje, es hermoso, si lo quieren resaltar, porque todos, los que fuiste bautizados, en Cristo, de Cristo, os habéis revestidos, no hay judío, no hay griego, no hay esclavo, no hay libre, no hay hombre, ni mujer, porque todos sois,
uno, en Cristo Jesús, y si sois, de Cristo, entonces soy descendencia, de Abraham, herederos, según la promesa, nosotros, somos parte, si estamos escondidos en Cristo, somos parte de esa descendencia, de David, de Abraham, de esa simiente, justamente por la obra, y consumación, de Cristo, y finalmente, también aparece, Adán, verso 38, Cainán de Enos, Enos de Sed, Sed de Adán, Adán de Dios, esta promesa a Abraham, Cristo la lleva a cabo, y vemos en la historia de redención, de nuestro Dios, que aunque se demore, Él la cumple, pero, no solamente se queda para los judíos, sino que va, mucho más atrás, está, lo que está diciendo
es que, este hijo, encarnado, de Judá, de Jacob, de Isaac, de Isaac, y Abraham, las bendiciones universales, son justamente, para cada uno, de nosotros, herederos, en Cristo, según, la promesa, Enrique, estuvo hablando hace poco, de hecho, la prédica pasada, acerca, de este primer evangelio, después de que, Adán, y Eva, le dan la espalda, a Dios, en rebelión, ellos introducen el pecado, a la tierra, y de ahí para acá, todo es muerte, todo es sufrimiento, todo es dolor, todo es sacrificio, y doloroso, pero Dios, inmediatamente después de que, se comete el pecado, Él introduce ya el evangelio, una promesa, que, el hijo, de la simiente también,
este hijo, que iba a herir, y esto lo podemos ver en Génesis, 3.15, este primer humano, que fue creado, en perfección, también falla, y esto lo vamos a ver, Adán falla, Abraham falla, David falla, pero el Mesías, no, por eso él puede reclamar, pero Dios da una promesa, de restauración, justamente, Génesis, 3.15, esto lo conocemos como, el proto evangelio, el primer evangelio, y pondré enemistad, entre tú y la mujer, entre tu simiente, y su simiente, y él, te herirá la cabeza, y él lo enfatiza como, el Mesías, el Cristo, y este es el Mesías, que nosotros estamos, adorando, recordando, y tú lo herirás, en el
calcañar, él, quién es él, es el hijo, de la mujer, este hombre, de la simiente, que vendrá, y vencerá, con un golpe mortal, en la cabeza, no como en el calcañar, que es un golpe, que por ahí lo deja, herido, es la primer luz, que vemos, el que ha de venir, y claramente, no fue el primer descendiente, no fue ni Caín, no fue Abel, no fue Noé, no fue Abraham, ni David, sino que es el hijo, de la promesa, que es Cristo, si nosotros pensamos, en esta simiente, desde el principio, Lucas nos está enfatizando, él es digno, de recibir, este reclamo, que está haciendo, como Mesías, porque, él es el hijo prometido, el hombre prometido, aquí, en el Edén, justamente, Génesis 3.15, pero también, es el hijo de la simiente, que iba a ser de bendición, para muchos, y que iba a estar gobernando, como hijo, de David, también, él es digno, porque sí cumple, cada promesa, no solamente para Israel, sino como la esperanza, para el mundo entero, y por eso hoy estamos acá, reunidos de muchos países, escuchando el Evangelio, añadidos a este, herederos, de la promesa, estamos nosotros, heredando eso, y cuando vamos para atrás, piensen de esta manera, y cada vez que lean, el Antiguo Testamento, es parte, gracias a Cristo,
que es nuestra historia, y eso lo necesitamos ver, de esta manera, el hijo de Adán, venció, en este caso, no caen, fue Cristo, la humanidad entera, entonces, tiene esperanza, donde, hoy cantábamos también, y no me puse de acuerdo, con, con alabanza, para escoger estas canciones, donde, está o muerte, tu aguijón, donde o sepulcro, tu victoria, ya que el aguijón, de la muerte, es el pecado, y el poder del pecado, la ley, más gracias, sean dadas a Dios, porque nos da, la victoria, de nuevo, por medio, y el énfasis, solamente, por medio, de nuestro Señor, Jesucristo, esto es lo que recordamos, nosotros, cuando vemos esta línea,
de genealogía, si es Lewis, un autor, que en este caso, cito en el libro, de mero cristianismo, dice, esta frase, uno, de nuestra raza, Cristo, es un humano, y tenemos nosotros, en este momento, un hombre, en el cielo también, porque, es un hombre, y siempre va a ser, va a encarnar, y siempre vamos a recordar, de esta manera, y siempre vamos a ver, el sacrificio, uno, de nuestra raza, que tiene, nueva vida, si nos acercamos a él, nos la contagiaremos, este, verdadera simiente, este verdadero hijo de Adán, verdadero hijo, de Abraham, verdadero hijo de David, tiene nueva vida, y no es una vida, como la
que el mundo otorga, o una fuente de agua, como la que el mundo otorga, sino una vida, en abundancia, la vida natural, engendrada, por nuestros padres, deja, paso, ahora, a una nueva vida, que la encontramos, justamente, en Cristo, repito la frase, uno, de nuestra raza, que tiene nueva vida, si nos acercamos a él, nos la contagiaremos, engendrada, por el Espíritu Santo, de Cristo, en nosotros, hijos de Adán, todos estábamos contagiados, por el pecado, pero vino uno, de nuestra raza, para recuperar, él sin relación, con el pecado, para dar vida, y vida, en abundancia, y finalmente, hijos, de Dios, y el énfasis, creo que se dio
un poco, a la hora, de ver el pasaje anterior, con el bautismo, Dios declarando, yo tengo toda mi complacencia, con él, pero, justamente, el énfasis, es que, este hombre, sería tentado, también como Adán, pero sin conocer el pecado, por eso, justamente, podemos, eso lo vamos a ver, en el capítulo 4, también, este hijo de Dios, en su humanidad, no pecó, pero también, como hijo de Dios, en su divinidad, unidos a él, coexistiendo con él, eternamente, este hombre, 100% hombre, y 100% Dios, como hijo de Dios, ahora podemos ver, si podemos ver, la genealogía, al revés, vemos, Dios, Adán, Seth, Abraham, David, Cristo, y nos une
a nosotros, como parte, de esta herencia, también, nosotros, desde el principio, Lucas, está argumentando, que el Mesías, es el Mesías, de todos, no solamente Abraham, sino que se va, hasta Adán, en esta historia, universal, pero también, los no tan populares, los ancianos, los niños, gentiles, Dios está, y recordemos esto, una vez más, hermanos, Dios está administrando, la historia, de redención, y esto debe ser, de ánimo, para cada uno, de nosotros, hacemos parte, de una historia, de una historia, de redención, que el Señor, es el que la está trazando, y, tiene un comienzo, tuvo un comienzo, y tiene un final, y nosotros tenemos, un último capítulo,
de esta temporada, de nuestra vida, que dice, que va a vencer, plenamente, y vamos a disfrutar, y reinar, justamente, con él, Dios está haciendo, y está administrando, justamente, esto, y nosotros, hermanos, ahora, somos herederos, por causa, del hijo, prometido, el verdadero, Adán, o el, nuevo, Adán, como dice, Romano 5, y esto lo vamos a ver, un poco más, cuando Jesús, es tentado, como haciendo, esta comparación, la simiente, de Cristo, esta simiente, esta promesa, del Señor, y así, Lucas nos introduce, entonces, diciendo, ya con casi, diez sermones, está introduciendo, al ministerio, de Jesús, y dice, el capítulo, tres, empezando el pasaje, veintitrés, Jesús, comenzando su ministerio,
tenía unos treinta años, treinta años, es una edad, donde, era normal, que, se empezaba el sacerdocio, José, entra, con treinta años, se empezaban muchas, cosas, digamos, para el pueblo judío, de treinta años, y Jesús empieza, su ministerio, diciendo, ya está preparado, esto, esto ya está preparado, desde Génesis tres, este hijo de la simiente, que estaba dispuesto, pero ahora, ya está listo, para comenzar, justamente, a venir a hacer, lo que quiere hacer, perfectamente, y en la cruz, eso lo vemos, diciendo, consumado, es, el trabajo, que él vino, a hacer por cada uno de nosotros, él está haciendo, esta historia, quiero recordar, este pasaje, simplemente, para concluir,
verso, Gálatas, 3, 27, porque todos los que fuiste bautizados, en Cristo, Jesús, y esto, pensemos, es para los que, nos escondemos en Cristo, y no en Adán, porque si nosotros nos escondemos, en esa descendencia, que va a ser al final, va a ser de perdición, porque ese hijo de Adán, ha sido, de fracaso en fracaso, y introdujo el pecado, y claramente, va a tener un juicio, al final, pero si nosotros, nos escondemos, detrás de, el verdadero, o el nuevo Adán, en Cristo Jesús, de nuevo, porque todos los que fuiste bautizados, en Cristo Jesús, de Cristo, os habéis revestido, no hay judío, no hay griego, no
hay esclavo, no hay libre, no hay hombre, no hay mujer, porque todos sois, uno, en Cristo Jesús, y si sois de Cristo, entonces sois descendiente, de Abraham, herederos, según, la promesa, y más allá, de lo que la historia, puede decir, estemos o no, inscritos, en alguna línea, famosa, somos, gente, común, y corriente, o no, incluso si sos importante, también, si tu apellido, famoso, para Dios, no le tiene suma importancia a eso, porque él tiene un libro, también, Apocalipsis nos dice, que allí tiene nuestro nombre escrito, y tu nombre, y el mío, y el de Priscila, y el de cada uno, de nosotros, está escrito allí,
Dios tiene este libro, y está armando su historia, a través de la justicia, de su hijo, y de nuevo, si no estás escondido, en el bautismo, en Cristo Jesús, si no lo reconoces, como suficiente salvador, no estás escrito, en esta historia, que realmente es la que más importa, en todo el universo, y en toda la eternidad, no, en una línea, que no tiene sentido, que va a acabar, o que puede, y trae vergüenza, y pecado, y algo que nos debe traer también, suma esperanza, es que, así como él prometió, que él vendría, pareciera que demoró, pero al final no demora, porque él lo va a cumplir, así también va a volver, en esta expectativa, que el pueblo tenía, esperando el Mesías, por primera vez, esta sancia, de decir, será este el Mesías, y él vino, y cumplió, y así nosotros también estamos, cuando será que vuelve, otra vez el Mesías, y él va a volver, y esto es una certeza, el Señor va a volver, y justamente, nos da el privilegio, y la gracia, y la misericordia, que día a día, podamos escuchar el Evangelio, y si no estás escrito, que no es tarde, mientras todavía se diga hoy, escucha el Evangelio, y poder, ser parte, de esta historia, la más importante, de lo que
Dios, quiere renovar su misericordia, justamente, que todos escuchen esto, así como él prometió, que vendría, y vino, va a volver por segunda vez, y esto es verdad, vamos a orar hermanos, y esto es verdad, y esto es verdad, y esto es verdad, y esto es verdad, que es verdad, y esto es verdad, y esto es verdad, y esto es verdad, y esto es verdad, vi, y esto es verdad, vi, y esto es verdad, vi también a un ángel poderoso que anunciaba a gran voz quien es digno de abrir el libro y desatar sus sellos y nadie ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra podría abrir el libro ni mirar su contenido yo lloraba mucho porque nadie había sido hallado digno de abrir el libro ni de mirar su contenido entonces uno de los ancianos me dijo no llores mira el león de la tribu de judad la raíz de david ha vencido para abrir el libro y sus siete sellos miré y vi en el trono con los cuatro seres vivientes y los ancianos y un cordero de pie como inmolado que tenía siete cuernos y siete ojos que son los siete espíritus de dios enviados por toda la tierra y vino y tomó el rollo de la mano
derecha y aquel que estaba sentado en el trono cuando tomó el libro los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del cordero cada uno tenía el arpa un arpa y las copas de oro llenan de incienso que son las oraciones de los santos y cantaban un cántico nuevo diciendo y esta es nuestra oración señor digno eres de tomar el libro y de abrir tus sellos porque tú fuiste inmolado y con tu sangre compraste para dios gente de toda tribu lengua pueblo nación y los has hecho un reino y sacerdotes para nuestro dios y reinarán sobre la tierra Señor te damos gracias señor por hacernos parte inmerecidamente totalmente de esta historia una historia de redención donde solamente tú eres el único héroe el digno yo te doy gracias señor para el santo por permitirnos ver a la luz de la biblia hoy esta verdad y poder afianzar nuestra confianza acerca de cristo acerca de lo que él dijo que iba a ser e hizo iba va a cumplir también y que en un momento como también prometes va a haber un momento donde no habrá más llanto no habrá más dolor no habrá más sufrimiento y te tendremos a ti gobernaremos y reinaremos y recordaremos el evangelio eternamente señor pere santo ayúdanos a
poder afianzarnos de esta verdad a gozarnos también en este lado de la eternidad señor con esta esperanza firme de que tú ya has vencido has muerto justamente por cada uno de nosotros aquel descendiente el hijo de la promesa ha morido ha muerto justamente por cada uno de nosotros yo te doy gracias señor y te pido que tú afiances nuestra confianza en la salvación en ti en tu obra la escritura y podamos vivir vidas dignas de arrepentimiento como hijos tuyos señor pere santo te lo pedimos en el nombre de tu hijo jesús amén
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Lucas