Jesucristo, el Hijo de Dios
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Muy buenos días a todos. Están como el día, están ahí. Sí, se escucha la orquesta de tos y la congestión, estamos todos medios iguales. Pero damos gracias al Señor que pudimos estar en su casa para abrir la palabra, para aprender más del Señor. Así que vamos a orar al Señor y vamos a ir entonces a su palabra. Bendito eres, Señor, Dios del cielo y de la tierra. Señor, que has permitido que en esta mañana estemos en tu casa, donde está tu familia, donde se reúnen aquellos que han puesto su esperanza en ti, Señor. Padre, qué maravilloso lo que has hecho por medio de tu Hijo en nuestras vidas y te damos gracias por eso, Señor.
Queremos, a través de tu palabra, que tú nos hables, que podamos seguir creciendo en amor y en admiración por lo maravilloso que es Cristo y lo que ha hecho por nosotros. Y que eso nos motive a vivir una vida agradable delante de ti, Señor. Como cantábamos hoy, acerca de contemplarte, acerca de poner nuestros ojos en ti, que esa sea una realidad a través de tu palabra, por la obra de tu Espíritu, Señor. En el nombre de Jesús. Amén y Amén. Hay una mentira que existe en este mundo, que se nos inculca muchas veces desde pequeños, a través de libros, películas, historias, y es la mentira de hacernos creer que podemos ser lo que querramos ser en la vida.
De que podemos ser cualquier cosa que nosotros querramos ser. Y se le dice a los niños pequeños, ¿qué querés ser? Astronauta y llegar a Marte. Muy bien, podés ser lo que quieras ser en la vida. Pero la realidad es que hay ciertas cosas que requieren más que simplemente creer o desear ser algo. Imagínense por un momento que yo quisiera ser un gran jugador de fútbol, como Messi o como Palermo. Pero claramente, querer desear eso no es suficiente. O quizás, alguno de ustedes se levanta una mañana con el deseo de ser el próximo rey de España. Pero tampoco estarían calificados para ser reyes si no pertenecen a la familia real.
Ninguno de nosotros puede simplemente entrar a un quirófano a practicar una neurocirugía, o subirse a la autobomba de los bomberos y apagar un incendio, o subirse a un helicóptero y rescatar a alguien en medio del mar en un naufragio. La realidad es que para todas las cosas en esta vida, uno tiene que estar debidamente calificado. De lo contrario, no se podría desarrollar esa tarea o ejercer esa posición. Necesitamos credenciales que nos acrediten que estamos debidamente calificados para una tarea. Podrías ser Messi, podrías ser rey de España, podrías salvarle la vida a alguien en el quirófano, en el mar o en un incendio.
Deberíamos estar debidamente calificados para poder hacer algo así. Y más allá de hablar de salvarle la vida a alguien, ¿alguno calificaría para algo más serio que eso? Digamos, para salvar a los hombres del pecado. ¿Algún hombre o algún ser humano calificaría para salvar a otros de sus pecados? Y probablemente estás pensando en Jesús y la pregunta es, ¿está Jesús debidamente calificado para salvarnos? ¿Tiene Jesús lo que es necesario tener a la luz de la Escritura para ser un auténtico salvador? Aunque es un pasaje breve el que vamos a ver en esta mañana, la realidad es que no sé cuántos sermones se podrían haber preparado acerca de este pasaje.
Les invito a abrir sus Biblias en Lucas 3, 21 al 22. Lucas 3, 21 al 22. Dice así la palabra del Señor. Y aconteció que cuando todo el pueblo era bautizado, Jesús también fue bautizado. Y mientras él oraba, el cielo se abrió y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal como una paloma. Y vino una voz del cielo que decía, Tú eres mi Hijo amado, en ti me he complacido. Lo que este pasaje nos muestra es que Jesús está divinamente calificado para ser nuestro salvador. Eso es lo que quiere mostrarnos Lucas y el Espíritu a través de estos versículos. Jesús está divinamente calificado para ser nuestro salvador.
Y hay tres aspectos que quisiera que veamos en esta mañana sobre este pasaje. El primero, Jesús puede identificarse con nosotros como un hombre, versículo 21. Segundo, Jesús ha sido ungido como el Mesías prometido, versículo 22, primera parte. Y tercero, Jesús ha sido ratificado, corroborado, reafirmado como el Hijo amado de Dios, con mayúscula. Jesús puede identificarse con nosotros como hombre, ha sido ungido como el Mesías prometido, y ha sido ratificado como el Hijo amado de Dios. Eso es lo que vamos a ver a la luz de este texto. En la primera etapa del Evangelio de Lucas, del capítulo 1 al capítulo 4, versículo 13, al finalizar la tentación de Jesús en el desierto, es lo que se conoce como la preparación de Jesús para su ministerio.
O también, como otros comentaristas lo nombran, la presentación de Jesús a la audiencia antes de iniciar su ministerio. Es la primera etapa que nos habla sobre quién es Jesús, cuál es su identidad para lo que Él va a hacer. En esta primera sección, Lucas nos deja bien claro cuáles son las credenciales de Jesús como el Hijo de Dios, como el Hijo de David y como el Mesías prometido. Todos estos nombres eran bien conocidos por los judíos piadosos que esperaban en las promesas de Dios. Es en la persona de Jesús que la esperanza mesiánica del pueblo encuentra su realización. Dios ha venido, en la persona de Jesús, al mundo, inaugurando así los últimos tiempos para la humanidad.
Un periodo de proclamación universal del Evangelio hasta el inminente retorno de Cristo para inaugurar su reino a plenitud. Eso es lo que nos presentan los Evangelios. Lucas, entonces, coloca intencionalmente en esta primera sección escenas que son vitales que nosotros podamos conocer antes de que inicie el ministerio público de Jesús. Porque si se han dado cuenta, hasta este momento en el Evangelio, Jesús no ha iniciado su ministerio de enseñanza y de señales. Por un lado, en el capítulo 3 vimos cómo Juan, como el mensajero, anticipa la llegada del Señor, llamando a los hombres a volver a Dios en arrepentimiento sincero y no en hipocresía.
Luego, hoy vamos a ver cómo Jesús aparece públicamente para ser bautizado por Juan, ungido con el Espíritu Santo y aprobado por Dios al afirmarlo como su hijo. Más adelante, Lucas coloca una genealogía que va desde José hasta Adán mismo como primer hijo de Dios y nos apunta al rol de Jesús como el postrera Adán, como el Hijo de Dios con mayúscula. Y luego, para finalizar esta sección de la preparación y la presentación de Jesús antes de iniciar su ministerio, Jesús irá al desierto, guiado por el Espíritu, a vencer a Satanás y sus tentaciones en el capítulo 4. ¿Ustedes me escuchan bien? Porque yo no me escucho, pero voy a seguir por fe.
Por lo tanto, en el capítulo 4 Jesús comenzará su ministerio público en el poder del Espíritu de Dios, eso es lo que nos dice el texto. Y eso va a ser muy visible porque no debemos olvidarnos que el ministerio público de Jesús está caracterizado por enseñanza, una enseñanza que hasta ese momento el pueblo no había visto, una enseñanza autoritativa, una enseñanza donde Jesús interpreta y explica correctamente la palabra de Dios, pero también el ministerio de Jesús está siendo caracterizado por señales, milagros, prodigios, maravillas y sinónimos. Porque es todo lo que Jesús va a estar haciendo en su ministerio y cómo Dios, por medio del poder del Espíritu que radica en Jesús, va a mostrar que Él es el Mesías prometido, haciendo las señales que el Mesías debía hacer.
Entonces miremos nuestro pasaje, versículo 21, cómo Jesús puede identificarse con nosotros como un hombre. El texto nos dice que aconteció que cuando todo el pueblo era bautizado, Jesús también fue bautizado. Jesús es hombre y Dios, no es un semi-Dios o mitad hombre y mitad Dios. Jesús es completamente hombre y completamente Dios. Si Él no fuera completamente hombre, Él no calificaría como sustituto para los hombres que son condenados por causa de su pecado. Es necesario que Jesús sea hombre para que Él pueda identificarse y ser un sustituto aceptable a Dios como representante nuestro. Es Jesús que como hombre cumple perfectamente la voluntad de Dios, llevando a cabo aquello que el primer hombre no pudo hacer.
Adán, que es amar perfectamente a Dios y evidenciar ese amor perfecto por una obediencia perfecta. Nosotros debemos recordar siempre que la obediencia a Dios no es para ganar el amor de Dios o la aprobación de Dios, sino que la obediencia a Dios es la evidencia de que amamos a Dios por lo que Él ha hecho por nosotros. Entonces, yo no puedo decir que amo a Dios si no le obedezco. Cualquier persona que a ustedes le diga, yo amo a Dios, pero su vida es una vida de desobediencia, ustedes pueden mostrarle a esa persona que lo que escribe con la mano lo borra con el codo, como dice el dicho, ¿verdad?
¿Por qué? Porque la Escritura dice que aquel que le ama guarda sus mandamientos. Entonces Jesús aparece en la escena para ser bautizado con Juan, así como muchos otros. Obviamente es un hipérbole cuando dice que todo el pueblo era bautizado. Quiere decir que muchos respondieron al mensaje de Juan de arrepentimiento y muchos estaban siendo bautizados. Y en esos muchos aparece Jesús. Y por supuesto Juan sabe quién es Jesús y por lo tanto el Evangelio de Mateo nos dice que Juan intentó impedirle a Jesús que sea bautizado. Porque Juan sabía quién era. Pero Jesús dijo lo siguiente, Mateo 3, versículo 14.
Perdón, Juan le dijo, yo necesito ser bautizado por ti y tú vienes a mí. Recuerdan que Juan había explicado que Jesús tenía una clase de bautismo único, que él bautizaba en el Espíritu Santo. Pero Jesús le dijo, permítelo ahora porque es conveniente que cumplamos así toda justicia. Y entonces Juan se lo permitió y bautizó a Jesús. Detrás del deseo de Jesús de bautizarse está el deseo de obedecer perfectamente a Dios. Jesús no llegó a abolir la ley, sino a cumplir la ley. Ahora, quizá alguno de ustedes puede decir, está bien, pero la ley no demandaba la práctica del bautismo de arrepentimiento.
No está escrito en la ley de Moisés que haya que hacer tal cosa. Pero a la vez no debemos olvidar que aquel que envió a Juan es Dios mismo y Juan está oficiando como profeta de Dios. Y por lo tanto lo que Juan está mandando hacer es, en última instancia, lo que Dios está exigiendo del pueblo que haga. ¿Quién pasaba por ese bautismo? ¿Quiénes eran las personas que se bautizaban? Aquellos que querían expresar públicamente su compromiso de abandonar el pecado y volverse plenamente a Dios. En preparación para la llegada del Mesías. No debemos olvidar eso. El mensaje de Juan era de arrepentimiento, de volverse a Dios genuinamente, no simplemente exteriormente, porque el juicio era inminente, porque la llegada del Mesías era inminente.
Entonces había que preparar el camino para el Señor. Creo que vale la pena mencionar algún aspecto con respecto al bautismo bíblico. El bautismo bíblico, como presentan las Escrituras, es por completa inmersión. Mateo usa la expresión de que Jesús salió del agua antes de que se abrieran los cielos. La palabra bautismo en griego significa sumergir. No existe en las Escrituras la idea de un bautismo por aspersión o por algún tipo de derramamiento de agua. El símbolo que yace detrás del bautismo tiene que ver con morir a una vieja vida y nacer a una nueva vida en Cristo, completamente. Y por supuesto es un bautismo de creyentes.
Un bebé no tiene conciencia de su pecado y su necesidad de un Salvador. Por lo tanto, cualquier tipo de bautismo aplicado a un no regenerado no tiene sentido alguno de ser. Simplemente es ver las Escrituras y ver lo que un bautismo bíblico representa y cómo se practica a la luz de eso. De hecho es interesante que cuando Romanos, y no lo tengo en mis notas pero me acabo de acordar, cuando Romanos habla de que fuimos bautizados con Cristo, también habla de que fuimos sepultados con Él, también habla de que fuimos crucificados con Él. Todos esos son aspectos que involucran a la persona por completo.
Uno no sepulta a un muerto a la mitad, uno lo sepulta completamente, lo mismo que un crucifica a un hombre completamente. Por lo tanto, todo apunta siempre a un bautismo de la persona completa. Entonces, Jesús no tiene pecado de qué arrepentirse. ¿Por qué? Porque Él es perfecto. Por lo tanto, ¿por qué se bautiza entonces? Hay tres aspectos de por qué Jesús se bautiza y quisiera mencionarlos. El primero, si bien el bautismo era de arrepentimiento, también implicaba volverse a vivir bajo las condiciones del pacto con Dios. Es decir, era un compromiso de vivir como Dios espera de su pueblo. Por lo tanto, Jesús asume ese compromiso y lo cumple perfectamente.
Porque Jesús vive su vida entera con su corazón vuelto hacia Dios. Con su mirada en Dios y en buscar vivir solo conforme a su voluntad. Entonces, si bien el bautismo es un bautismo de arrepentimiento y Jesús no tiene de qué arrepentirse, el espíritu detrás del bautismo tiene que ver con volver el corazón de los hombres a Dios. Y Jesús cumplirá ese aspecto de una manera perfecta durante toda su vida. Por otro lado, el bautismo de Jesús también sirve para validar el ministerio de Juan como profeta de Dios. Juan había estado predicando desde el desierto de Judea y alrededor del Jordán sobre aquel que había de venir.
Era necesario que Jesús pudiera afirmar que era verdadero el ministerio de Juan, ya que a la altura de este evangelio, Juan está por desaparecer completamente de la escena pública para dar lugar al ministerio público de Jesús. Entonces, es una reafirmación, una validación del ministerio de Juan. Pero no solamente del ministerio de Juan, sino también del mensaje de Juan. El mensaje del arrepentimiento y el mensaje de juicio para todo aquel que no se arrepiente es validado por Jesús al bautizarse. Finalmente, es Jesús quien en boca de Juan dispensará el juicio de Dios en el futuro. El mensaje de Juan es digno de ser considerado y obedecido.
Y Jesús afirma eso también, obedeciendo el espíritu detrás de su mensaje al bautizarse. Por lo tanto, una de las cosas que podemos ver, al ver la identificación de Jesús con los hombres, al atravesar también este bautismo para que cumpliera toda justicia, es que Jesús califica como salvador nuestro al identificarse con nosotros como seres humanos. Jesús no vino a vivir una vida semi-divina en el mundo. Jesús no vino a vivir una vida desplegando simplemente sus atributos divinos para obedecer a Dios. No. La Escritura nos dice que Jesús vino a vivir como un hombre con todas sus limitaciones, que vive en completa y plena obediencia y dependencia de Dios toda su vida.
Cuando nosotros vemos a Jesús, vemos exactamente lo que Dios espera de un hombre o una mujer que viviría en obediencia perfecta y en plena dependencia de Dios cada segundo de su vida. Por supuesto, nosotros no es una experiencia nuestra porque desde Adán y Eva nosotros estamos corruptos por causa del pecado. Esa es la doctrina de la depravación total del hombre. Nosotros estamos depravados por naturaleza y eso significa que nosotros estamos por naturaleza con una inclinación hacia el pecado. En todo lo que hacemos, en todo lo que pensamos, en todo lo que deseamos. Por lo tanto, no entendemos cómo significa vivir una vida perfecta en obediencia plena y dependencia plena de Dios.
Pero es lo que Jesús vivió. El autor de los hebreos, en el capítulo 4 y verso 14, nos apunta a esa realidad de la humanidad de Jesús y cómo eso lo convierte hacia nosotros en un perfecto intercesor delante de Dios, porque Él también es hombre. Dice, teniendo pues un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos la misericordia y hallemos gracia para la ayuda oportuna.
Jesús no es, nuevamente, una especie de semi-Dios que no entiende nuestras flaquezas y nuestras debilidades, sino que al vivir como ser humano completamente, Él también experimentó nuestras flaquezas y Él puede compadecerse de nuestras flaquezas. Sin embargo, en ningún momento Jesús sucumbió a esas flaquezas. O por decirlo de otra manera, en ningún momento Jesús pecó o Jesús compró la promesa falsa del pecado o Jesús llevó la tentación al punto en que la tentación lo quebró a Él. Sino que Jesús siempre llevó la tentación hasta el punto que la tentación fue quebrada y Él victorioso en cada aspecto de su vida.
Por lo tanto, el saber que Jesús vivió una vida como la que yo vivo, con los límites y desafíos de vivir en un mundo de pecado, pero sin haber pecado en Él, debe darnos a nosotros un sentido de cercanía con Jesús. Él se puede identificar, compadecer de mí. Él está cercano a mí porque Él es hombre y entiende mis flaquezas y siente compasión por mi debilidad. Por lo tanto, Él comprende nuestras luchas, nuestros desánimos y se compadece de nosotros. Él nos entiende y eso crea un nuevo nivel de confianza hacia la persona de Jesús. Jesús no es una especie de deidad abstracta, lejana, indolente del hombre.
Jesús es un amigo cercano que se compadece de nuestras debilidades porque Él sabe lo que es enfrentar la tentación. El punto es que normalmente nosotros enfrentamos la tentación hasta que la tentación nos llega a vencer, pero Jesús enfrentó a la tentación hasta el punto que Él la venció. Él conoce mejor que nosotros el poder de la tentación. Jesús vino a vivir como hombre la vida que vos y yo no podemos vivir y sufrir la muerte que merecemos nosotros por causa de nuestro pecado. ¿Para qué? Para que luego de obtener el perdón de nuestros pecados, Él nos dé la justicia perfecta que obtuvo por su obediencia.
Eso es lo que nosotros a veces llamamos el glorioso intercambio. Jesús obtuvo el perdón de nuestros pecados, ¿cuándo? Cuando Él satisfizo la ira de Dios y por lo tanto ahí nuestras deudas fueron pagadas, pero era necesario que en nosotros se cumpla toda justicia también. y por lo tanto Él nos da la justicia que Él obtiene en su vida. Eso es lo que conocemos nosotros como la justicia imputada de Dios en Cristo. Y por lo tanto nosotros tenemos la justicia ante Dios como Jesús. Lucas es el único de todos los evangelistas que añade en el bautismo los sinópticos, Mateo, Marcos y Lucas, son los que enseñan acerca del bautismo de Jesús.
Y Lucas es el único que añade la salvedad de que Jesús está orando cuando esto ocurre. En el evangelio de Lucas hay muchos momentos claves donde Jesús está orando al Padre antes de algo trascendental ocurra. El evangelio inicia con una multitud orando afuera del templo cuando Zacarías se encuentra con el ángel Gabriel y ahí inicia todo el momento de Juan, Jesús y los nacimientos. El libro de los hechos que también es escrito por Lucas inicia con los 120 discípulos en el aposento alto orando hasta que llega el Espíritu de Dios. Ambos, iba a decir ambos evangelios, pero el evangelio de Lucas y el libro de los hechos, ambos escritos por Lucas, inician y tienen a lo largo del libro a la oración como un aspecto relevante en la vida cristiana y relevante en el obrar de Dios a través de su pueblo.
Solo por mencionar algunos ejemplos, en el capítulo 9 Jesús ora toda la noche para elegir a los apóstoles. En el capítulo 9 también Jesús ora antes de preguntarle a los apóstoles quiénes dicen los hombres que soy yo. En el capítulo 9, al final del capítulo, Jesús ora antes de experimentar la transfiguración en el monte y por lo último Jesús ora en el Getsemaní antes de ser entregado. Hay más ejemplos, esos son algunos nada más. Y la pregunta para nosotros es qué lugar le estamos dando a la oración en nuestras vidas. Jesús como hombre perfecto oró continuamente. Cuánto más nosotros, hombres y mujeres con pecado en nuestros corazones, necesitamos la ayuda abundante de Dios.
Ver la vida de oración de Jesús debe ser un ánimo para nosotros para acercarnos al Señor a orar. Por lo tanto, Jesús puede identificarse con nosotros. Él cumplió toda justicia, Él dependió de Dios a través de la oración. Y segundo punto, que califica a Jesús como un auténtico Salvador, Él ha sido ungido como el Mesías prometido. Lucas está presentando las credenciales divinas de Jesús para que confiemos en que tenemos un Salvador debidamente calificado. No es Jesús un revolucionario más, como pensaron en el Sanedrín que era, sino que Jesús realmente es el Mesías prometido que había de venir. Cuando nosotros trazamos la idea de un Salvador prometido por Dios a través de toda la Escritura, un pasaje donde podemos comenzar es en el capítulo 3 de Génesis, en el versículo 15.
Este pasaje dice lo siguiente, pondré enemistad entre tú y la mujer y entre tu simiente y su simiente, Él te herirá en la cabeza y tú lo herirás en el talón. Génesis 3.15 La promesa de Dios a Adán y Eva. Es conocido este pasaje como el proto-evangelio, como el primer evangelio. La buena noticia donde Dios afirma que un hombre descendiente de Eva derrotará a Satanás no sin antes ser herido por él. Como la revelación de Dios es progresiva, el conocimiento sobre este hombre escogido y su liberación va poco a poco esclareciéndose y creciendo a lo largo del tiempo y de la revelación bíblica. Entonces, eso que comienza como una promesa, un proto-evangelio, un primer evangelio en Génesis 3.15, aparece luego en distintas partes de la Escritura.
Me parece relevante mencionar que aparece en la promesa Abraham, en Génesis 22.18, cuando Dios le dice a Abraham en el pacto, en tu simiente, en tu descendencia, en tu semilla, es la misma palabra, serán bendecidas todas las naciones de la tierra. Y es interesante ver cómo esto se cumple en Cristo. El apóstol Pablo, en el libro de Gálatas, en el capítulo 3, verso 16, dice lo siguiente, citando este pasaje, Ahora bien, las promesas fueron hechas a Abraham y a su descendencia. Nuevamente, en el hebreo, la palabra simiente, descendencia y semilla es la misma palabra. No dice y a las descendencias, como refiriéndose a muchas, sino más bien a una y a tu descendencia, es decir, Cristo.
El apóstol Pablo nos interpreta la promesa a Abraham y nos dice que esa descendencia habla de un hombre y ese hombre es Cristo. Y esa descendencia apunta a la promesa de Eva. Más adelante, Moisés anuncia como profeta de Dios lo siguiente, Deuteronomio 18.15. Moisés profetiza diciendo, Un profeta de medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará el Señor tu Dios, y a él oirán. Moisés profetizando, anunciando que en el futuro Dios iba a levantar a un profeta como ellos y a él iba a oír el pueblo. En el monte de la transfiguración, el Padre habla sobre Jesús, estando Moisés y Elías, y dice, Este es mi hijo, mi escogido, a él oíd.
Y en Hebreos capítulo 1 dice, Dios habiéndonos hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días, nos ha hablado por medio del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo también el universo. Él es el resplandor de su gloria, la expresión exacta de su naturaleza, y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Es decir, nos ha hablado no por un profeta, no por un ángel, sino por el Hijo, y el Hijo es Dios creador también de todas las cosas. Luego Dios le hace un pacto al Rey David, lo vemos en 2 Samuel 7, y le dice, Levantaré a tu descendiente, nuevamente esa palabra es clave, después de ti, el cual saldrá de tus entrañas y estableceré su reino.
Él edificará casa a mi nombre y yo estableceré el trono de su reino para siempre. Tu casa y tu reino permanecerán para siempre delante de mí. Tu trono será establecido para siempre. Y en la otra contrapartida, en el Evangelio de Lucas, en el capítulo 1, nos dice, Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de su padre David y reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin. Nuevamente, el Nuevo Testamento nos interpreta que la promesa a David es Cristo. Él es el hijo de David.
E incluso el autor de los hebreos nos dice que Jesús también es el mayor y perfecto sumo sacerdote que Dios había preparado para su pueblo. En los Salmos, en el Salmo 110, versículo 4, dice lo siguiente, El Señor ha jurado y no se retractará. Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec. Y luego el autor de los hebreos, en el capítulo 10, dice lo siguiente, Ciertamente todo sacerdote está de pie día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios que nunca pueden quitar los pecados. Pero Cristo, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados, se sentó a la diestra de Dios esperando de ahí en adelante hasta que sus enemigos se han puesto por estrado de sus pies porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados.
Por lo tanto, la simiente prometida a Eva, la descendencia de Abraham, el profeta mayor que Moisés, el hijo de David que reinará para siempre, el sumo sacerdote para siempre, todos apuntan a la misma persona, a Jesús, como el Mesías escogido de Dios. Jesús es el más grande profeta, el más grande rey y el más grande sumo sacerdote. Los tres oficios divinos del pueblo de Dios que eran escogidos por Dios y apartados para el servicio de Dios en la Escritura se unifican y alcanzan su pleno cumplimiento en la persona del Mesías, en la persona de Jesús. Y algo interesante que tiene que ver con nuestro pasaje es lo siguiente.
Todos esos oficios, profeta, rey y sacerdote, iniciaban con un ungimiento, un ungimiento y eran dotados del Espíritu de Dios para la tarea que Dios les había encomendado. Cada uno de esos oficios, sumo sacerdote, profeta, rey, eran apartados por Dios y consagrados mediante la unción y eran otorgados por el poder del Espíritu de Dios para realizar la tarea que tenían por delante. Samuel unge a David como rey de Israel y Saúl, perdón, Samuel unge a Saúl como rey de Israel y Saúl es lleno del Espíritu Santo. Primera de Samuel capítulo 10 verso 1 Primera de Reyes 19 Elías el profeta unge a Jeú como rey de Israel y unge a Eliseo como profeta en su lugar.
Primera de Samuel 16 Samuel unge a David como rey Éxodo 29 Moisés unge a Aarón como sumo sacerdote Primera de Reyes capítulo 1 el sacerdote el sacerdote Sadoc y el profeta Samuel unge a Salomón como rey para ocupar el trono de David. Jesús cumplirá a perfección todos esos oficios y también recibirá la unción y el poder requeridos para su tarea divina. Y ahora es cuando volvemos a nuestro texto y nuestro texto nos dice el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal como una paloma. Es el Espíritu Santo que desciende sobre Jesús sobre el Mesías luego de su bautismo y el apóstol Pedro es clave también en el libro de Hechos también escrito por Lucas que nos interpreta lo que está pasando tiempo después en el capítulo 4 de Hechos dice lo siguiente el apóstol Pedro predicando versículo 27 porque en verdad en esta ciudad se unieron tanto Herodes como Poncio Pilatos con los gentiles y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús a quien tú ungiste para hacer cuanto tu mano y tu propósito habían predestinado que sucediera. y en el capítulo 10 versículo 37 del libro de Hechos aún más
claro dice lo siguiente ustedes saben lo que ocurrió en toda Judea comenzando desde Galilea después del bautismo que Juan predicó dice Pedro como Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder en qué momento ocurre eso luego del bautismo el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo porque Dios estaba con él nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de los judíos y en Jerusalén y también le dieron muerte colgándolo en la cruz pero Dios lo resucitó el tercer día e hizo que se manifestara no a todo el pueblo sino a los testigos que fueron escogidos de antemano por Dios es decir a nosotros que comimos y bebimos con él después que resucitó entre los muertos y nos mandó a predicar al pueblo y testificar con toda solemnidad que este Jesús es el que Dios ha designado como juez de los vivos y los muertos también anunciado por Juan el bautista Jesús es el dispensador de juicio de él dan testimonio todos los profetas de que por su nombre todo el que cree en él recibe el perdón de los pecados el apóstol Pedro nos está interpretando que luego lo que ocurre luego del bautismo de Jesús donde los cielos se
abren desciende el espíritu y el padre habla es un sagrado ungimiento de Dios a Jesús como Mesías con el Espíritu Santo y con poder Jesús como el Mesías escogido recibió el ungimiento que requería y esto es interesante no por medio de un profeta o un sacerdote como vemos en el antiguo testamento sino que fue Dios Padre mismo quien ungió a Jesús con el Espíritu Santo sobre él dotándolo así del poder divino del Espíritu para llevar a cabo su ministerio y obtener la salvación de nuestras almas hablando con un amigo sobre este pasaje me decía es como si fuera una coronación sí es como si fuera una coronación Jesús mismo se identificó él como el Mesías escogido y ungido por Dios donde en Lucas 4 cuando él inicia su ministerio en la sinagoga dice el texto que en el día de reposo él tomó el rollo del profeta Isaías lo abrió lo leyó en este pasaje diciendo el Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres me ha enviado para proclamar libertad de los cautivos y la recuperación de la vista a los ciegos para poner en libertad a los oprimidos para proclamar el año favorable del Señor Isaías 61 y cerrando el libro lo devolvió al
asistente se sentó y a los ojos de todos dijo hoy se ha cumplido esta escritura que han oído Jesús dice yo soy el Mesías escogido por Dios ungido el Espíritu Santo está sobre mí y Dios me ha enviado a hacer estas cosas Jesús es el ungido de Dios con el Espíritu Santo para llevar a cabo la obra que le fue encomendada que es nuestra salvación Jesús está divinamente calificado para ser nuestro salvador una nota sobre la manera en que Lucas describe y los evangelios el Espíritu desciende sobre Jesús de una manera visible no es una paloma no se convierte en una paloma no se encarna en una paloma sino que el texto nos dice que es de una forma visible de una forma corpórea algo que ellos pudieron ver que asumió la forma como de un ave una paloma que reposa sobre Jesús es un verbo comparativo como una paloma no una paloma sino que el Espíritu descendió visiblemente sobre Jesús y lo que se veía era como una paloma probablemente anunciando la clase de ministerio que caracterizará la primera venida de Cristo un ministerio en humildad en sencillez y en sumisión distinto será la segunda venida pero si quieren comparar otro pasaje recuerden cuando Lucas narra la venida del Espíritu Santo el día de
Pentecostés de qué manera era visible que el Espíritu descendió dice el texto que eran como lenguas de fuego sobre cada uno de ellos una manera visible en que el Espíritu quiso representar que él estaba descendiendo sobre todos aquellos como lenguas de fuego de la misma manera el Espíritu decidió representar que él venía sobre Jesús como una paloma el día de su bautismo la escritura afirma que todos los que han experimentado la salvación de Jesús están unidos espiritualmente a él en lo que se llama la unión con Cristo los cristianos estamos en Cristo somos su cuerpo y si estamos unidos al ungido nosotros también hemos recibido
la unción del Espíritu Santo porque el Dios Espíritu ha sido derramado sobre nosotros y mora permanentemente en nosotros de la misma manera recibimos del Espíritu Santo la capacitación y el poder que necesitamos para llevar a cabo la obra que Dios nos ha encomendado al salvarnos esto es muy importante si Cristo es el ungido de Dios ungido por el Espíritu Santo y nosotros estamos en Cristo eso nos hace a nosotros partícipes de la unción del Espíritu porque nosotros tenemos el Espíritu Santo morando en nosotros y eso significa que el mismo Espíritu que capacitó a Cristo para hacer la voluntad de Dios es el mismo Espíritu que
mora en nosotros y nos capacita para hacer la voluntad de Dios luchas con el pecado espero que sí tenés el poder del Espíritu Santo por medio de tu unión con Cristo para vencer el pecado podés por medio del poder del Espíritu vivir como Cristo para la gloria de Dios y cuando pecamos porque somos pecadores aún no glorificados ese mismo Espíritu nos trae convicción de pecado y nos lleva nuevamente a Dios el Espíritu Santo en nosotros significa que tenemos el poder de Dios para vivir la vida que Dios espera que vivamos primera de Juan 2.27 dice en cuanto a ustedes la unción que recibieron de él permanecen ustedes y no tienen necesidad de que nadie les enseñe pero así como su unción les enseña acerca de todas las cosas y es verdadera y no mentira así como les ha enseñado ustedes permanecen en él cuando vimos primera de Juan vimos que Juan está hablando del Espíritu Santo con el cual fue ungido cada creyente porque está en Cristo y al estar nosotros ungidos por el Espíritu Santo ese mismo Espíritu Santo nos ha enseñado quién es la persona de Cristo y por lo tanto el texto dice primera de Juan con respecto a los falsos maestros que salieron de nosotros ustedes no tienen necesidad de que
alguien les enseñe quién es Jesús el mismo Espíritu les ha enseñado quién es Jesús hemos recibido de Cristo su Santo Espíritu para vivir consagrados y apartados de este mundo para hacer su voluntad hermanos esto es tiene implicaciones sumamente importantes Jesús no simplemente nos ha salvado del pecado y de la pena eterna Él nos ha empoderado por el Espíritu Santo que mora en nosotros para que nosotros por el poder del Espíritu llevemos a cabo la tarea que Él nos ha encomendado pregunta la vida que estás viviendo requiere el poder del Espíritu para vivirla o estás viviendo como alguien que no tiene el Espíritu y por lo
tanto no es necesario vivís con la conciencia de que Dios te ha apartado de este mundo para Él y que te ha dado su Espíritu Santo para que tengas todo lo necesario para vivir para Él como Él espera de nosotros ¿qué cosa necesitas para vivir como Dios espera que vivas que no tengas ya? la respuesta es nada Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para vivir para Él Dios nos ha apartado eso significa santificado apartado consagrado para Él para vivir para Él y nos ha dado el poder de su Espíritu para llevar a cabo esa obra como iglesia como individuos la pregunta es si estamos conscientes de eso y si estamos viviendo a la luz de eso Jesús se identifica con nosotros como hombre Jesús ha sido ungido como el Mesías prometido Jesús ha sido ratificado como el Hijo amado de Dios versículo 22 segunda parte dice y vino una voz del cielo que decía tú eres mi Hijo amado en ti me he complacido la expresión cielos abiertos no es algo común en las escrituras y vale la pena prestar la atención cuando aparece cuando aparece hace referencia a la entrada dramática de Dios en el escenario natural de los hombres es la realidad divina del cielo irrumpiendo la realidad de lo terrenal
para una revelación especial cielos abiertos si ustedes lo buscan en su Biblia no es algo que aparece comúnmente aparece en Ezequiel capítulo 1 versículo 1 Ezequiel dice en el año 30 el quinto día del mes cuarto estando yo entre los desterrados junto al río Kebar los cielos se abrieron y contemplé visiones de Dios y si han leído Ezequiel unos saben que es bien dramático segundo momento en donde nosotros vemos Hechos de los Apóstoles capítulo 7 Esteban al punto de morir lleno del Espíritu Santo fijos los ojos en el cielo vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la diestra de Dios y dijo veo los cielos abiertos y al hijo del hombre de pie a la diestra de Dios esa idea de cielos abiertos por decirlo de una manera más contemporánea es un acceso directo a lo más profundo de Dios cuando Esteban está a punto de morir Él ve a Jesús sentado parado a la diestra de Dios está hablando del trono Él puede contemplar algo una realidad divina y hay otro pasaje en que nosotros vemos que de hecho es el único pasaje escatológicamente después de Lucas es el otro único pasaje donde los cielos se abren nuevamente y es maravilloso Juan Apocalipsis 19 vi el cielo abierto y apareció
un caballo blanco y el que lo montaba se llama fiel y verdadero con justicia juzga y hace la guerra sus ojos son una llama de fuego y sobre su cabeza hay muchas diademas tiene un nombre escrito que nadie conoce sino él está vestido de un manto empapado en sangre y su nombre es el verbo de Dios los ejércitos que están en los cielos vestidos de lino fino blanco y limpio los seguían sobre caballos blancos de su boca sale una espada afilada para herir con ella las naciones y las regirá con vara de hierro él mismo pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios todopoderoso y en su manto y en su muslo tiene un nombre escrito rey de reyes y señor de señores el mismo cielo que se abre para la primera iniciar el ministerio de la primera venida es el mismo cielo que se abre para recibir la segunda venida de Jesús cuando los cielos se abren y Dios unge a Jesús con su espíritu santo hace un pronunciamiento desde su trono tú eres mi hijo amado y en ti me he complacido es un pronunciamiento público e impactante sobre la identidad de Jesús y su relación con Dios si miramos la escena es el padre quien se dirige al
hijo al ungirle con el espíritu santo la trinidad representada en perfecta comunión y unión Jesús recibe la afirmación de que él es en mayúscula el hijo de Dios por excelencia y exclusividad es interesante que si bien nosotros somos beneficiados de tal pronunciamiento el pronunciamiento no es dirigido a nosotros es dirigido a Jesús tú eres mi hijo amado en ti me he complacido no dice él es mi hijo amado en él me he complacido es el padre directamente reafirmando el amor y la elección de su hijo y esto nos lleva al salmo 2 que nos leyó nuestro hermano Miguel el salmo 2 en el versículo 7 que es una cita de este texto dice ciertamente anunciaré el decreto del señor que me dijo mi hijo eres tú yo te he engendrado hoy pídeme y te daré las naciones como herencia tuya y como posesión tuya los confines de la tierra tú los quebrantarás con vara de hierro y los desmenuzarás como vaso de alfarero que le va a dar Dios a este rey a este hijo todo la herencia del mundo entero para que él lo rija de hecho el pasaje anterior de apocalipsis señala eso como parte de un ministerio futuro del hijo en su segunda venida de su boca sale una espada afilada para
herir con ella las naciones y las regirá con vara de hierro sigue el salmo 2 diciendo ahora pues reyes muestren discernimiento reciban amonestación o jueces de la tierra adoren al señor con reverencia alegrense con temblor honren al hijo para que no se enoje y perezcan en el camino pues puede inflamarse de repente su ira está hablando del juicio y de la ira que viene con Cristo cuán bienaventurados son todos los que en él se refugian hay una posibilidad de refugio que precioso el salmo 2 también Isaías 42 que se leyó versículo 1 dice este es mi siervo a quien yo sostengo mi escogido en quien mi alma se complace he puesto mi espíritu sobre él él traerá justicia a las naciones nuevamente mirando un futuro ministerio del Mesías el Mesías prometido por Dios es uno en quien Dios se complace y por lo tanto tiene que ser alguien que no haya pecado jamás y que sea perfecto de otra manera no pudiera tener este pronunciamiento de parte de Dios y el texto nos dice que él es escogido en quien su alma se complace y que ha puesto su espíritu sobre él es exactamente lo que vemos en Lucas 3 21 y 22 hay aún todo un ministerio futuro del Mesías en su segunda venida
cuando vendrá a reinar y regir las naciones con vara de hierro y con justicia pero aún no comenzó esa etapa escatológica para ir aterrizando el avión el padre pronuncia públicamente lo que siente en su hijo deleite y complacencia depende la traducción deleite y complacencia y esto es algo precioso para todos nosotros los que estamos en Cristo porque todo aquello que el padre siente por su hijo así mismo lo siente por nosotros que estamos en el hijo el evangelio son las buenas noticias de que por medio de nuestra unión con Cristo el padre hace ese mismo pronunciamiento sobre nosotros por causa de Cristo y la gracia
de Dios manifestada en él el padre nos ve a nosotros y nos dices tú eres mi hijo amado en ti me he complacido eso es la justicia imputada de Jesús eso es el glorioso intercambio eso significa la unión espiritual con Cristo no hay nada que podamos hacer como cristianos en nuestro desempeño como cristianos que haga en algún momento que el padre cambie esa pronunciación porque ese pronunciamiento es en base y solo en base a la justicia del hijo imputada a nosotros por medio de la fe por la gracia de Dios por la fe en Cristo Dios nos mira a nosotros con la justicia de Jesús y todo lo que el padre siente por Jesús lo siente por vos y por mí que estamos en el hijo eso es lo que Pablo había experimentado en Filipenses 3 7 dice todo lo que era para mi ganancia lo he estimado como pérdida por amor de Cristo y aún más yo estimo como pérdida todas las cosas en vista del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús mi Señor por él lo he perdido todo y lo considero como basura a fin de ganar a Cristo y escuchen bien y ser hallado en él ser hallado en él no teniendo mi propia justicia derivada por la fe por
la ley sino la que es por la fe en Cristo la justicia que procede de Dios sobre la base de la fe y conocerle y conocerle a él el poder de su resurrección la participación de sus padecimientos llegando a ser como él en su muerte a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos fin de la cita fíjense la esperanza de Pablo es ser hallado en Cristo y tener la justicia de Cristo que viene por la fe Pablo tenía una justicia que venía por la ley y él dice no la quiero para mí es una basura eso yo quiero la justicia de Jesús que es otorgada no por mis obras sino por la fe en Cristo y quiero ser hallado en esa justicia porque de lo contrario no pudieras tener parte con Dios hermano y hermana esa es tu confianza es tu confianza ser hallado en Cristo cuando tenés un día malo cuando te ves fallando regularmente es tu confianza ser hallado en una justicia que es otorgada por la fe es tu confianza Jesús bienaventurados todos los que en él se refugian dice el salmo 2 no hay otro lugar donde refugiarse en el día del juicio no hay ningún otro salvador que sea divinamente calificado para salvarnos en nuestros mejores y
en nuestros peores días como cristianos el padre pronuncia el mismo pronunciamiento tú eres mi hijo amado y en ti me he complacido y eso lo hace por la justicia de Jesús porque estamos en él la pregunta si no eres cristiano es es Jesús tu salvador es ese tu salvador donde está tu confianza de enfrentar a Dios en el día del juicio si no lo es te ruego que vengas a él en arrepentimiento y fe Jesús dijo que aquellos que vienen a él nunca los rechazará Jesús entonces hermanos está divinamente calificado para ser nuestro salvador puede identificarse con nosotros como hombre ha sido ungido como el Mesías prometido y ha sido ratificado como el hijo amado de Dios oramos al Señor amado Padre cuán maravilloso es Jesús quien es él y lo que has hecho en él por nosotros el apóstol Pablo decía que es Cristo en vosotros la esperanza de gloria ese es el misterio Señor que estuvo oculto por siglos y que nosotros se nos ha revelado que ahora estamos en Cristo en el amado unidos a él por el espíritu sumergidos en Cristo y donde él esté nosotros también estaremos Señor que sea nuestro consuelo no importa no importa la circunstancia en nuestros mejores y peores días como cristianos que tengamos la confianza
de Pablo de ser hallados en Cristo no teniendo nuestra propia justicia no mirando nuestro propio desempeño sino que en el último de nuestros días podamos recordar que la justicia que tenemos ante Dios es solo por la fe solo por gracia solo en Cristo solo para tu gloria Señor oramos esto en el nombre de Jesús Amén y Amén tomamos un receso
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Serie
Lucas
Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.