Si olvidas, callaras
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Buenas tardes, amada iglesia, es un placer para mí poder compartir con ustedes este último domingo, último día del año también, es realmente una bendición, un privilegio. Si me nos permita hoy convocarnos, nos convocó y podamos acudir a ese llamado de una bendición de poder escuchar la palabra de Dios, terminar el año así, empezar la semana también de esta manera es algo realmente increíble y quisiéramos estar más agradecidos acerca de esta verdad, que Dios quiere que sea de esta manera. Vamos a estar abriendo nuestra Biblia, creo que ya la tienen ahí, en Deuteronomio 8, estoy haciendo la larga tarea Andrés de leer, leería pedir que leyera todo el éxodo para que tuviéramos un gran texto, pero creo que es mejor, solamente esa parte.
Hay una canción de, por ahí algunos conocen, Santiago de Navides, dice, se me está olvidando todo y aunque aún no tengo edad, una amnesia prematura sufro ya, se me olvida que jamás me has dejado a la deriva y que en la mesa has puesto el pan puntualmente cada día, es que se me olvidan los milagros que asombrado recibí, es que se me olvida que estás siempre junto a mí, se me está olvidando todo, es un mal particular, tiene efectos secundarios como toda enfermedad y esos efectos serían, hay fatiga general, hay depresión, hay ansiedad, hay insomnio permanente que me impide descansar y esta es la realidad
de todo ser humano, se nos olvidan cosas y hay cosas que claramente todos somos propensos a olvidar y estamos condenados a olvidar, porque está en nuestra naturaleza pecaminosa, hay cosas que traen más consecuencias que otras en nuestros olvidos, por ahí se me olvidan las llaves, hoy se me olvidó el sermón impreso, no se puede devolvernos, se me olvidó, pero tiene solución, estoy la vuelta, pero hay más desgaste, desgastó tiempo, energías, se me olvidó el día la sube, tengo que devolverme a casa, tiene solución, pero al final hay consecuencias que finalmente desgastan más tiempo, energías, incomodadas a las personas también, pero hay cosas que tienen un
poco más de consecuencias que eso, olvidar a nuestros hijos en el súper, no pagar la boleta, no pagar la urnaya, olvidar el aniversario, son cosas que ya son un poco más graves, Santiago Benavides dice que esta canción, en esta canción, no vamos a predicar la canción, pero es una ilustración, pero me ayuda a ver como una enfermedad claramente del lado espiritual nosotros como también estemos, y son efectos secundarios que realmente lo estamos experimentando, porque cuando olvidamos que Dios es el que está en control de todo esto, hay fatiga porque nos ponemos ansiosos, hay depresión, hay ansiedad, hay insomnio permanente y que justamente nos impide descansar
en él, justamente porque él es el que provee todas las cosas, él es el que tiene el control absolutamente de todo, pero últimamente más allá de una enfermedad y que bueno, por ahí podemos sobrellevarla, lo veo como algo sumamente grave, y Dios lo ve como algo grave, espiritualmente hablando, porque al final lo estamos viendo como un pecado, no lo estamos viendo como un pecado realmente lo que es, porque es una falta de confianza en Dios, es una falta de confiar en el plan perfecto para cada uno de nosotros, en sus propósitos que son perfectos, y poner en tela de juicio de alguna manera la perfecta
voluntad de Dios, ponerlo en el sillón como ¿por qué a mí?, ¿por qué en este tiempo?, ¿por qué no?, ¿por qué sí?, y siempre estamos en esa ingratitud también, ahorita vamos a ver un poco más de esto, la propensión, la tendencia, no sé si propensión es una palabra, olvidar algo es ya sabido por los que nos rodean, cada uno, por por ahí los que me conocen más, hoy lo experimentamos con mis hermanos, pero también lo conoce Dios, esta agnesia que nosotros tenemos, y ha inspirado, Dios ha inspirado textos, como este que hoy estamos viendo, lo menos la segunda parte también, ha inspirado personajes, ritos, ritos
de una manera litúrgica, conociéndonos como somos nosotros, para recordarnos, y él nos recuerda que tomemos la pastilla para no olvidarnos de estas cosas. cosas que son sumamente importantes, no olviden, no olviden, justamente es lo que Dios quiere decir, recuerden, y yo le puse como título a este sermón una frase de Agustín de Ipona, que él dice, si olvidas, callarás, y ahorita vamos a ir desarrollando esta verdad, pero en el texto estamos viendo una realidad de que Dios le manda al pueblo, de que no olviden, quién fue el que los puso ahí, y cómo los puso ahí, y hay una palabra que se repite mucho, y
es el orgullo, la vanidad, y toda esta autosuficiencia que el pueblo posiblemente pueda auto percibirse, y es una falta de gratitud al final, pero todo esto va de la mano con eso, pero si nosotros olvidamos, no vamos a dar gloria, no vamos a agradecer, por eso pienso en este título, si olvidas, callarás, y como una frase, una idea, que quisiera que podamos ver, necesitamos ser intencionales nosotros, necesitamos ser intencionales en recordar justamente la redención de nuestro Dios, y así glorificar a Dios, estas dos cosas simplemente, y eso es lo que yo veo en el texto también, y que hoy vamos a estar viendo, recordemos que
Dios nos rescató, y por lo tanto cuando nosotros vemos esta realidad, claramente va a ser para su gloria, y ahorita vamos a hablar un poco de nuevo. Simplemente para hacer un resumen corto de Deuteronomio, pensando en este pasaje que estamos por leer, lo estuvimos leyendo y ahora por estudiarlo, dice, esos israelitas están acampando a punto de entrar a la tirada prometida, pero esos israelitas no son los que Dios rescató de Egipto, habían pasado ellos por el desierto más de 40 años, y esa generación, los padres de ellos, y nosotros vemos en el 8.1, como vemos en el texto, dice, todos los mandamientos que yo te ordeno, hoy tendrás cuidado de ponerlos por obra, a fin de que vivan y se multipliquen, y entren y tomen posesión a la tierra prometida, a la tierra que el Señor juró dar a sus padres.
Entonces la realidad que estamos viendo es que acá están los hijos de este pueblo, que estuvo en el desierto pagando por este, por su incredulidad, por su queja. Están los hijos que están acampando a punto de ingresar, y Deuteronomio significa segunda ley, no es que es una ley nueva, no se está inventando de nada, sino que lo que está haciendo es recordándole aquello que ya le había dicho el pueblo, al primer pueblo, a esta primera generación que el Señor sacó, y le está recordando a ellos, están a punto de ingresar, para que sepan cómo conducirse entonces, una guía para que sepan cómo actuar ahora, que el Señor justamente les prometió que se está haciendo, van a entrar, pero estos son los mandamientos, y yo quiero que recuerden esta realidad, esta nueva generación, que Dios quiere que ellos escuchen, y que ingrese a la tierra prometida.
Deuteronomio se puede dividir en tres secciones grandes, son como tres prédicas, en uno al tres es un primer sermón, podríamos decir, y estamos en el segundo sermón, como para, ahorita no vamos a hablar mucho de eso, pero como para que estemos ubicados. Es curioso, justamente, esta segunda ley, el nombre que tiene, que después se le fue agregando a este libro, de nuevo, no es nuevo, es una repetición de lo que el Señor ya le dijo justamente al pueblo, y ahora lo está haciendo de una manera muy particular, y es bueno que entendamos quién está escuchando por primera vez, y es este pueblo joven, que escucharon de sus padres esta realidad, y que experimentaron que murieron justamente por la incredulidad, por la duda, por la queja, y que estuvieron, pero ya están libres, están libres de la esclavitud.
Y es importante, es muy importante, que ellos no olviden quién fue el que los sacó, y quién fue el que los puso allí. Es una prédica intencional de parte de Moisés, ellos tienen que actuar y recordar a Dios, en todo momento. Deuteronomio 8, entonces, esta es parte del tercer sermón que quiere. Ellos no tenían libros, ellos no tenían un iPad para grabar, no tenían un celular, no tenían alarmas para recordar ciertas cosas, entonces ellos tenían que aprender de memoria todo. Tenía que ser así, de memoria. Nosotros últimamente, si no tenemos la pantalla, no cantamos, porque no nos acordamos muchas veces, o yo no puedo llamar a mi esposa si me quedo en la calle y no me hace el teléfono, pero todo en ese tiempo, y hace años también, es de memoria.
Y ellos lo tenían que hacer así, porque Dios sabe que nosotros somos olvidadizos. Y no solamente por teléfonos y por canciones, sino recordar lo más importante, es que Dios está en control, justamente. Y Dios es el que actúa conforme a su voluntad. Conocemos esta frase ya famosa, la repetición de la madre de la enseñanza. Y Dios lo sabe, y lo sabe, y lo sabe que necesitamos hacerlo para cada uno de nosotros. Décadas antes, pensando en este primer pueblo de Israel, que aún eran un grupo de esclavos, Dios estaba a punto de liberarlos y formar de ellos, de todos estos esclavos, una nación. Y establece para ellos un calendario de una manera muy práctica.
Y le manda hacer cosas rituales para que recuerden siempre estas cosas que el Señor hizo con ellos. Establece, pensamos en la Pascua, ahorita claramente no vamos a ahondar mucho en esto, pero ellos le manda que anualmente, el principio del calendario de ellos es la Pascua, y el primer día ya están pintando la pared, recordando y recreando esta misma cena. ¿Para qué? Para que no olviden. Recordando que el pan tiene que ser sin levadura. ¿Para qué? Para que no olviden. Y son cosas rutinarias muy simples, pero porque Él sabe que nosotros somos propensos a olvidarnos. Y quizá los niños estaban preguntando, niños que nacen después de tres, cuatro años, de ver esa práctica, ¿por qué pintan?
No, no es sangre, no es pintura, es sangre. Justamente para recordar que el Señor nos liberó de esta manera. ¿Por qué este pan? ¿Por qué no lo dejamos leudar y es más rico? No, porque el Señor dijo que fuera así, para que recordáramos que teníamos que salir rápido. ¿Por qué las hierbas amargas? Y así podrían preguntarse todos, los vecinos incluso. Y de esa manera también testificar y glorificar a Dios. ¿Por qué? Y el fin es porque somos olvidadizos. Si el pueblo lo era y nosotros lo somos, estamos condenados a esto. Así que, como primera cosa que nosotros estamos viendo es que necesitamos recordar que Él nos rescató.
Ellos necesitaban recordar que fue Dios el que nos rescató. Y podemos ver en el pasaje, si ustedes me acompañan sin lectura, el verso 8, 2. Dice, y te acordarás de todo el camino por donde el Señor tu Dios te ha traído por el desierto. Durante estos 40 años, para humillarte, probándote, a fin de saber de lo que había en tu corazón, si guardabas o no sus mandamientos. El verso 3 dice, y te humilló y te dejó tener hambre y alimentó con el maná que no conocías ni tus padres habían conocido. Para hacerte entender que el hombre no solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del Señor.
Tu ropa no se gastó sobre ti, ni se hinchó tu pie durante estos 40 años. O sea, acá tenemos el contexto de esta frase famosa de Jesús, que la estamos viendo la tentación también de Jesús, ¿no? No solamente de pan vivir al hombre, pero vemos el contexto al pueblo directamente que se le estaba diciendo y que Jesús acude justamente a esta frase pensando en una dificultad, una tentación realmente poderosa y satánica en esa tentación. Pero a veces olvidamos y lo sacamos de contexto y simplemente pensamos en esta palabra, pero pensemos que Dios puso al pueblo allí. Fue Dios el que lo puso allí. Fue Dios el que puso a Jesús también y lo llevó al desierto a esa tentación y Él venció, pero el pueblo no.
No fue así, no venció. Pero Dios lo hizo con un propósito, ¿y cuál fue? Y acá es claro en el pasaje, con el fin de que para saber qué había en su corazón, si obedecían o no, si guardaban o no los mandamientos. El énfasis aquí es muy claro, empieza diciendo guardan y termina diciendo si no guardan les va a pasar esto. Y la realidad es que ellos fallaron ante esta realidad. Hay una palabra que dice y los humilló, lo repite varias veces en todo el texto. Y en el sentido es que ellos reconocieran que no fue por obra de ellos. La humillación no es, voy a descracharlo, simplemente que ellos sintieran una dependencia de decir, necesitamos de ti.
Y es un buen lugar para cada uno de nosotros. Ahorita Esteban estaba hablando de esas verdades, que la humillación por ahí es un buen momento, un buen lugar para cada uno de nosotros. En un buen lugar para cada uno de nosotros es decir, no fue por obra de nosotros. Todo lo que pasó en el año, hoy estamos recordando todo lo que el Señor ha hecho en nuestras vidas. Muchas veces nos olvidamos de esto. No dependía ni de ellos, no dependen de nosotros. Diariamente tenían que acudir al Redentor. Ya aparece la palabra esta del maná y que él proveyó ese alimento sobrenatural. Pero era una condición que tenía que ser diaria.
Ellos no podían acumular esta, sino que diariamente tenían que acudir. Y eso no es humillante en el sentido de degradar, sino de dependan de mí diariamente. Al otro día vengan otra vez y el sábado acumulen dos y el lunes otra vez. Para que dependieran de ellos diariamente y acudir al proveedor, al Redentor. Él proveyó no solamente un día, pero yo cuarenta años esta verdad. Y su ropa y su calzado, él proveyó y protegió a su pueblo también. Lo vamos a ir viendo. Pero las palabras que más se utilizan acá también, o el contraste que podemos ver, es que no le dan gloria o no reconocen justamente las bendiciones de Dios.
Y va muy de la mano de la soberbia, del orgullo, de no permitir ver a ellos. No lo ven claramente por su pecado y a las generaciones. Es que ha sido obra de Dios. Porque cuando, muchas veces, Moisés dice, y cuando sus hijos te pregunten, claramente ellos no van a tener nada para decirle. Entonces, sus hijos tampoco van a dar gloria a Dios. ¿A quién van a venir a decir? Quizás digan, eso fue por mi esfuerzo. El Salmo 119, si ustedes lo quieren buscar, se los cito nomás. Dice 119, el verso 71, dice, Bueno es para mí, ser afligido, para que aprendan tus estatutos. El mejor es para mí la ley de tu boca, que millares de monedas, de oro, de plata.
Creo que es un buen lugar que nosotros, que el sanista lo reconocía, y Dios sabe que necesitamos mantenernos humildes en todo sentido, en todo sentido. Porque fácilmente nos inflamos y podemos enlugar nuestras obras. Y al final no es así, es por la gracia de Dios. En ocasiones nos olvidamos de quién es el que nos ha puesto y donde estamos, solamente por mera gracia. Muchas veces olvidamos esto. El fin de todo lo que nosotros hagamos siempre tiene que ser para la gloria de Dios. Que dependamos de sus promesas. Es más importante que el pan o lo perecedero, lo que este mundo pueda ofrecer. Y nosotros muchas veces, ante estas tentaciones, ¿cómo respondemos?
Ante estas dificultades, estas circunstancias, ¿nos olvidamos o dependemos de la palabra del Señor que nos prometió que nos iba a sacar? Y ahí es donde tiene importancia este pasaje, no solamente de pan y viral hombre, sino de Dios. ¿Cómo vas a resolver quizás esta pérdida o te echaron o sigues enfermo? No puedes confiar en Dios muchas veces. Esa es la pregunta. Y tu ropa no se gastó, dice el Señor, ni se hinchó tu piel durante estos 40 años. Cada promesa era una guía para el pueblo, en medio y justamente a la luz de su palabra. Él proveerá, Él decía, Él sustentará. Nos dice a nosotros también.
Y pensando en el pasaje de Jesús mismo diciendo, mira las aves del campo. Él provee, Él va a hacerlo para cada uno de nosotros. Pero nuestro corazón es tan engañoso, que en cualquier ocasión también nos podemos olvidar que en última instancia, Él fue el que proveeció. Por ahí nosotros podemos atribuirnos y decir, no, fue por mi trabajo. Yo estuve 12 horas trabajando diariamente, tantas a la semana, todo el año volviéndome el lomo, pero fue Dios el que te dio vida para que hicieras eso. O fue alguien que me lo regaló también, el Señor fue el que proveyó eso. No nos olvidemos nunca, recordemos. Verso 7, si nosotros vemos esta verdad, dice, porque el Señor, de Deuteronomio 8, 7, ¿no?
Porque el Señor tu Dios te traerá una tierra buena, una tierra de corrientes de agua y fuentes y manantiales que fluyen por valles y colinas, una tierra de trigo y cebada, de viña y guerras y granados, una tierra de aceite de oliva y de miel, una tierra donde comerás pan sin escasez, donde nada te faltará, una tierra cuyas piedras son hierro y de cuyos montes puedes sacar cobre. Y si nosotros vemos más adelante en el 12, sigue hablando de esta idea, no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado, y hayas construido buenas casas y habitado en ellas, verso 13, y cuando tus vacas y tus ovejas se multipliquen y tu plata y tu oro se multipliquen y todo lo que tengas se multipliquen.
Entonces, este pasaje es sumamente importante, entonces tu corazón se enorgullezca y te olvides del Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre y te condujo a través del inmenso y terrible desierto con sus serpientes abrazadoras y escorpiones, tierra sediente donde no había agua, pero Él sacó para ti agua de las rocas del pedernal. En el desierto te alimentó con el maná de tus padres no habían conocido para humillarte y probarte, a fin, para finalmente hacerte bien. Tanto en la escasez, porque el pasaje, si ustedes lo ven en la primera parte, están pasando de cierta manera necesidad o pasaron necesidad, como ahora, cuando estén en tierra prometida, van a tener abundancia.
Siempre tenemos que recordar que ha sido el Señor el que o nos provee y nos va a proveer y nos sacó de allí. Él dice, yo fui el que lo saqué de la tierra de Egipto y ustedes tienen esclavos y ellos anhelaron volver a esa estancia. Tanto en escasez como en abundancia tenemos la tendencia nosotros de olvidarnos de quién fue el que nos sacó o cuando ya estemos saciados, llenos, dice, con la panza llena, ahí también nos podemos olvidar. Así que no hay un lugar de escapatoria realmente. No hay un punto de decir el mejor lugar es dependiente del Señor. No estoy en contra, claramente Dios tampoco está en contra, porque justamente Él está dando esto y dice, va a haber muchas cosas, pero tengan cuidado, no se olviden de dónde ustedes vinieron, quién soy yo, quiénes son ustedes y a dónde justamente van.
Igual, no se olviden de quiénes son, no se olviden de quién soy yo también. A lo largo de toda la Biblia, Dios está especialmente preocupado por la memoria del pueblo, porque constantemente está diciendo, recuerden. De la misma manera, vemos esta amnesia espiritual en nosotros y es un grave problema para todos nosotros. Existen muchos mandamientos en Éxodo Levítico y podríamos ver ahora, desde el Deuteronomio 8, de no olvidar la liberación, no olvidar la provisión de Dios, de recortar la fidelidad. En Éxodo 13, cuando estaban ya a punto de salir, Monséis dijo al pueblo, 13.3 Acuérdese de este día en que salieron de Egipto de la casa de la esclavitud, pues el Señor los ha sacado de este lugar con mano poderosa, no comeráis nada leudado.
No tenían que esperar, porque el que se quedara, se quedó y estaba adorando justamente. El que iba era el que justamente el Señor quería y salvó y rescató. El pueblo de Dios debe conocer, debe recordar las maravillosas obras de su historia justamente, la que Él quiere recordarnos. Debe conocer, amar y recordar su historia. De hecho, esta historia, la historia de Dios sobre su pueblo podría resumirse en dos cosas. Toda la historia nuestra. El pueblo de Dios es infiel y olvidadizo, pero Dios es fiel y firme y quiere recordarle a su pueblo. Ahí se ve la fidelidad de Dios, que nosotros somos así, lastimosamente, y no nos vamos a excusar.
Necesitamos esforzarnos y ser intencionales en recordar, pero Él es fiel y firme y quiere recordar a su pueblo y por eso estamos acá otra vez recordando estas verdades de que no vayamos a otro año pensando en que fue por nuestro esfuerzo, sino ha sido por la gracia de Dios que Él nos ha sustentado y recordar este año como el Señor también nos ha bendecido. Como dijimos al comienzo, son cosas simples, prácticas que el Señor implementa porque como pintar, tener la Pascua, pintar con sangre, recordar estas cosas y hoy tenemos en nuestra liturgia también cosas muy simples, pero son poderosas y que nos recuerdan y el Señor dice háganlo de memoria de mí.
Tenemos la Santa, la Cena del Señor es un recordatorio y la Cena que Jesús dijo a sus discípulos que proclamaría su muerte hasta que Él regrese. Nosotros lo hacemos y la gente nos puede observar pero nosotros también sirve un recordatorio y aquí la adoración congregacional yo creo que fue un papel sumamente importante porque Dios estableció esto. No se lo inventó Enrique, no se lo inventó ninguno, ningún estudioso, es Dios que estableció la iglesia y que se establecieran de esta manera y nosotros lo hacemos domingo a domingo a pesar de que nuestros niños no entiendan o los vecinos no entiendan o los familiares no entiendan otra vez van a ir a escuchar la palabra van a ir a cantar otra vez lo vamos a hacer porque es sumamente crucial para nuestra vida juega un papel sumamente importante nosotros llegamos a la presencia de Dios porque definitivamente Él quiere orar de una manera particular acá en la iglesia en la reunión con su pueblo para que
nos cuenten otra vez la historia real porque nosotros salimos mañana hoy en la noche y nos cuentan otra historia del mundo y nosotros necesitamos que otra vez nos cuenten justamente y queremos acudir a la Biblia esta historia nuestra historia de redención que nos cuenten una verdadera escuchar nuevamente lo que Dios ha hecho en la persona y obra de Cristo para recordar que Dios está haciendo ahora y a través del Espíritu Santo necesitamos recordarlo una y otra vez para redimir lo que Dios hizo justamente para redimir y purificar a un pueblo para sí mismo lo estamos viendo en el éxodo lo vemos en nuestras vidas esto
sucede en una liturgia ordinaria porque Dios lo quiso que fuera así liturgia es la forma en como hacemos las cosas en la iglesia el orden por ahí puede cambiar pero la esencia no se predica se canta se hace lo que el Señor ordenó las ordenanzas y esto no va a cambiar oramos háganlo en memoria de mí dice justamente Jesús Lucas 22 celebramos la gloriosa obra de expiación de Jesucristo que hizo por cada uno que completó por cada uno de nosotros es sumamente importante y es bueno que meditemos en esta verdad hablando de memoria quien recuerda que comieron hace cuatro días o hace trece días no sé seguramente si recuerdan lo que comieron el veinticuatro hace ya ocho siete días pero no importa en realidad eso pero quiero que pensemos en que gracias a esa comida de hace cuatro días o hace quince o hace treinta días están vivos así haya sido un arroz con queso un pancho o el banquete del veinticuatro están vivos y han sido nutridos gracias a eso y pudieron llegar al otro día y así pasa con la palabra de Dios también había escuchado un pastor decir esta esta verdad quien se acuerda que predicamos en octubre no acordamos que se predicó a mitad de noviembre posiblemente no tengamos esa mente
pero seguramente Dios nos nutrió ese día para poder ir a atravesar la semana y ser más capaces capacitados por la palabra de Dios y poder resolver el problema a la forma de Dios de poder ir a luchar con el pecado de poder afrontar la semana y nos nutrir lo suficiente porque sabemos que es suficiente la palabra y es útil para nutrirnos posiblemente no nos acordemos porque somos pecadores pero seguramente Dios obró por medio de su Espíritu Santo y a pesar de nosotros el Señor obra y por eso es importante poder acercarnos de nuevo domingo a domingo y hoy que nadie quisiera estar digamos humanamente acá
porque nos están esperando los familiares pero necesitamos acudir a escuchar otra vez la historia y a nutrirnos y a poder atravesar en la semana otra vez y volver otra vez recordarle una semana si puede decir dice un autor cito pensando en los en nuestros cultos a través de los rituales de adoración nos comenzamos a dar cuenta de quienes somos juntos por supuesto somos un pueblo de pecadores que necesita separarse del mundo y hacer un éxodo semanal de Egipto por supuesto somos un pueblo ignorante que necesita ser instruido y recordado cada semana en nuestro idioma y nuestra historia estamos hablando español aquí afuera pero esta es
nuestra historia es nuestro idioma y es justamente lo que el Señor quiere para cada uno de nosotros que bondad de Dios que quiera recordarnos en la oración en la santa cena en la prédica en las canciones los hermanos como nos estimulan y Dios lo quiere que sea de esa manera 52 sermones al año 24 no sé cuántas veces tenemos la santa cena del Señor que para el próximo año nos pongamos como meta esas preguntas ¿por qué vengo a la iglesia? o sea ¿por qué hago lo que hago? ¿realmente es importante acercarme a reunirme con regularidad a la iglesia en sí? si bien es cierto que hay muchas respuestas que podríamos decir correctas porque la adoración es fundamental para el discipulado porque Dios lo manda y la evangelización entre otras cosas pero yo creo la respuesta más simple de por qué venimos es porque somos olvidadizos y necesitamos venir aquí otra vez escuchando la historia y escuchar la redención de Dios lo que Él hizo por nosotros justamente necesitamos recuerden esta idea necesitamos ser intencionales en recordar porque así también vamos a glorificar a Dios y pensando en esta primera idea de necesitamos recordar quién es Dios y
en qué hizo por cada uno de nosotros pensemos también que claramente es para su gloria está por ahí esta segunda parte recordemos que Él nos rescató pero lo hizo para un propósito para su gloria si ustedes ven el pasaje 17 si me quieren seguir lectura allí el cronomio 8 17 dice no sea que digas en tu corazón mi poder y la fuerza de mi mano me ha producido esta riqueza mas acuérdate del Señor tu Dios porque Él es el que te da poder para hacer riquezas a fin de confirmar su pacto el cual curó a tus padres como en este día y sucederá que si alguna vez te olvidas del Señor tu Dios y vas en pos de otros dioses y le sirves perdón y lo adoras yo testifico contra vosotros hoy que ciertamente pereceréis como las naciones que el Señor destruye delante de vosotros así pereceréis porque no oíste la voz del Señor vuestro Dios la ingratitud es una de las consecuencias de la iglesia también esta canción que escuchamos al principio hay secuelas de olvidarnos de cosas pero espiritualmente pensando cuando nosotros olvidamos de donde el Señor nos ha sacado y como lo ha hecho claramente no vamos vamos a callar como dice Agustín si olvidas callarás si nosotros somos ingratos claramente y
no obedecemos porque la palabra que también que más se usa es guardar necesitamos recordar para obedecer y por lo tanto dar gloria a Dios estas consecuencias van de la mano porque la ingratitud no es simplemente una mala educación yo le digo a Emma las dos palabritas gracias y por favor no se trata de ser educados se trata de dar la gloria merecida a Dios por lo que Él hace y allí hay arrogancia hay orgullo hay autosuficiencia de parte de nosotros lo que dice justamente Moisés dice no sea que digas en tu corazón mi poder y la fuerza de mi mano me ha producido toda esta riqueza ahí hay orgullo hay vanagloria hay autosuficiencia y hay ingratitud porque no está reconociendo que fue Dios el que justamente está dándole la primera parte de todo lo que vimos Dios nos advierte de recordar de donde nos sacó y donde nos liberó y como consecuencia podemos callar y eso es lo más dañino que pueda haber porque no estamos glorificando a Dios no dar gracias es creer que somos nosotros que hemos logrado las cosas no por justamente como dice mi poder no digas cuídate no digas en tu corazón mi poder y la fuerza no sé si recuerdan pasaje donde Jesús esta parábola y dice y diré
a mi alma este personaje que dice tengo todo esto que hago voy a abrir más graneros y diré a mi alma alma tienes muchos bienes depositados para muchos años y dice descansa come bebe diviértete y Dios le dice pero Dios le dijo necio esta misma noche te reclamará te reclamarán el alma y ahora para que será todo lo que has provisto esta es la memoria de nosotros somos necios pensamos de que incluso el alma es de nosotros Él dice necio hasta el alma y las demás cosas vas a ir sin absolutamente nada porque no estamos pensando justamente en quien proveyó esto necio es la palabra esta memoria yo creo que es una memoria selectiva que nosotros a veces tenemos y esto es por causa del pecado olvidamos sistemáticamente que vino de la mano del Señor todo lo que hemos recibido si te olvidas de las bendiciones finalmente terminas olvidando a Dios porque olvidas quien fue el que te las proveyó y esto es gravísimo no solamente de nuevo no es una falta de educación de dar gracias es que nos estamos olvidando de Dios puntualmente Él es el que nos ha traído Pablo lo dice de una manera muy gráfica y yo últimamente lo acabo lo vi buscando estos textos y dice Romanos 1 19
más o menos conocemos el contexto pero lo quiero leer quiero enfatizar el 21 el 1 19 dice porque lo que se conoce acerca de Dios es evidente dentro de ellos pues Dios se hizo evidente porque desde la creación del mundo sus atributos invisibles su eterno poder y divinidad se han visto con toda claridad siendo entendidos por medio de lo creado de manera que no tienen excusa y aquí el pasaje dice pues aunque conocían a Dios no le honraron como a Dios ni le dieron gracias acá se ve cuando la gloria y piensan que de su mano es lo mismo de no le honraron no le dieron justamente las correctas gracias porque al final dicen no es por obra de la naturaleza y están descreditando a Dios justamente lo están olvidando lo están poniendo a un lado sino que se hicieron vanos en sus razonamientos y su necio corazón fue entenorecido y aquí está la ira de Dios como actúa ahora en los corazones de los incrédulos creen en eso bueno creen en eso es súper doloroso esa realidad no querer dar gracias dice ni le dieron gracias no no reconocer de donde vienen las bendiciones esto para el pueblo en Deuteronomio esto para nosotros esto en Romanos es igual tiene que ver con el orgullo
tiene que ver con la por la soberbia también es igual a no honrar a Dios nosotros tenemos ser intencionales en recordar justamente como veníamos viendo de donde el Señor el rescate pero para su gloria y esto es dándole la correcta gloria y gracias a Dios justamente por lo que por lo que hacemos si ustedes ven el pasaje del 10 de Romanos un poquito el 810 dice cuando hayas comido y te hayas saciado bendecirás al Señor tu Dios por toda buena tierra que Él te ha dado cuídate aquí vemos una separación Él termina diciendo están en escasez este es un pasaje como bisagra entre las dos situaciones ahora van a tener abundancia y lo que tienen que hacer es bendecir al Señor pero de nuevo cuídate de no olvidar al Señor tu Dios dejando de guardar sus mandamientos sus ordenanzas y sus estatutos que yo te ordeno hoy no sea que cuando hayas comido y te hayas saciado y eso lo estuvimos leyendo y tengan muchas vacas y muchas ovejas y plata y se multiplique y todo lo que tengas se multiplique entonces 14 se enorgullece tu corazón se enorgullezca y te olvides del Señor tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto de casa de servidumbre Dios nos da todo todo en su
infinita gracia todo favores inmerecidos y la gracia creo que la hemos repetido muchas veces no solamente es un favor inmerecido sino que nos está dando lo contrario a lo que nosotros nos merecemos y nuestra gratitud va de la mano también justamente con ese favor y no hay forma de agradecer tal regalo de cada uno de nosotros el Salmo 103 creo que lo hemos escuchado todos bendice alma mía Jehová y bendiga todo mi ser su santo nombre bendice alma mía y no te olvides de ninguno de tus beneficios y piensa describir cosas muy prácticas Él es el que perdona todas tus iniquidades Él es el que sana todas tus dolencias el que te saca te rescata del hoyo tu vida el que te corona de favores y misericordia el que te sacia de bien tu boca de modo que te recubinescas como el águila el mayor problema de todos nosotros es el pecado y eso es una realidad y nosotros tenemos que estar sumamente agradecidos justamente por la obra que el Señor quiso hacer en medio de nosotros por gracia de la humanidad es el mayor problema y el salmista reconocía esto cuanto más nosotros que tenemos más luz y sabemos que Él en un madero justamente asumió justamente es el justo por nosotros los injustos
debemos hermanos ser intencionales en recordar que Dios ha provisto el remedio para este gran problema aquel inocente por nosotros los injustos aquel acto de amor extraordinario y más incomplesible de toda la humanidad y ha sido justamente por amor debemos ser intencionales en recordar nuestra redención el olvidar es una maldición del pecado algunos más que otros me incluyo algunos estamos más afectados también por esto pero no podemos dejar de dar gracias de recordar que es Dios el que aprovecha de recordar que por la mano de Dios y su gracia es que nosotros estamos acá ahora primera de Tesalonicenses 5.18 dice dar gracias en todo todo es
todo porque esta es la voluntad de Dios con vosotros en Cristo Jesús definitivamente la voluntad de Dios es que seamos nosotros agradecidos y debemos desarrollar entonces el hábito cada uno de nosotros para poder combatir estas secuelas podríamos decir o cosas que llevan de la mano de la mano es el desánimo el descontento la queja y esto lo podemos experimentar lo experimentaron ellos los padres de los que están escuchando esta historia justamente les pasó eso desánimo queja murmuración y ahí quedaron y justamente la advertencia de Dios a este pueblo es que van a perecer si no recuerdan si se olvidan de estas verdades si no guardan
justamente porque si no recuerdan no lo van a poder guardar nosotros necesitamos ser agradecidos pero no simplemente como algo cultural sino porque el Señor nos ha sacado realmente de aquel ojo como para un grupo olvidadizo que somos nosotros los ritmos regulares y los ritos que tenemos dígase ritos como esta liturgia estas cosas repetitivas que nosotros hacemos no religiosa para obtener algo ni agradar a Dios sino porque el Señor lo estableció de esta manera como iglesia nos recuerda quien es Dios nos recuerdan quienes somos nosotros necesitamos acercarnos en dependencia todo el tiempo en oración y los domingos mayormente a escuchar la palabra de Dios somos un
pueblo en su mundo y nosotros necesitamos ser recordados quienes somos nosotros es por supuesto que siempre ha sido la necesidad de un cristiano que se congregue porque allí es donde va a poder realmente escuchar la palabra de Dios es por eso que Dios llama a la iglesia a que recuerden en memoria de un movimiento y hay un movimiento de hecho ustedes por ahí han escuchado o por ahí vienen de algunas iglesias emergentes que puntualmente lo que quieren hacer es hacer todo nuevo y todo lo todas las tradiciones olvidarlas y en vez de la santa cena no sé cualquier otra cosa en vez de la prédica una obra de teatro y es totalmente contrario a lo que el Señor está mandando hacer que escuchemos la palabra por muy rutinario que parezca pero es la forma en que el Señor quiere salvar es la forma en que el Señor quiere santificar a cada uno de nosotros el problema de las tradiciones es que existen y Dios las estableció en su simpleza pero son geniales y son ordenanzas diseñadas por Dios necesitamos cantar como hoy Enrique decía de que nuestro Dios nos salvó y eso es lo que cantamos necesitamos predicar que Dios nos libró del juicio y que necesitamos tomar la cena y todas las ordenanzas que
el Señor ha hecho porque es el memorial más claro que Cristo pagó por cada uno de nosotros y ya que estamos condenados a olvidar vamos a recordar la Santa Cena muy bien muy bien vamos a orar al Señor que recordemos justamente porque estamos condenados y otra vez Lucas 22 otra vez primera de Corintios y leer este pasaje sí porque el Señor lo manda justamente que recordemos esta verdad estamos condenados a olvidar necesitamos recordar que Cristo ha muerto por cada uno de nosotros y gracias a Dios por eso gracias a Dios porque podemos abrir la Biblia con toda confianza y poder saber de que Él es el que nos ha rescatado con nosotros y pedirle al Señor que por favor nos ayude a no olvidar justamente de donde Él nos ha sacado oramos vamos a meditar Señor en esta verdad Señor que seamos conscientes de las innumerables bendiciones que nosotros recibimos que ni siquiera a la vez nos damos cuenta queremos inquietarnos de los corazones en este último día del año poder estar agradecidos a ti por tu misericordia por tu bondad por tu misericordia por tu misericordia por tu misericordia por tu misericordia
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