No temas, cree solamente en Jesús
Transcripción
Leer la transcripción
Nuestro último culto del 2024, se nos va el 2024, el próximo domingo ya vamos a estar en enero de 2025, muy bien. Y esta semana estaba pensando en qué predicar, porque normalmente predicamos un sermón particular para Navidad, otro para Año Nuevo, pero estaba en esa encrucijada, pensando, pensando y hablando con mi esposa me dice, ¿Por qué no se dice Lucas? La palabra del Señor, ¿no? Y me convenció. Así que vamos a estar continuando con nuestra serie de Lucas, pero pensaba en, este pasaje tiene mucho para decirnos a final de año, o sea, necesitamos a Cristo, finalmente. Termina un año, comienza otro.
Necesitamos de vuelta a Jesús. ¿A quién iremos? Necesitamos al Señor. Así que vamos a orar y vamos a pedirle al Señor que bendiga su palabra, que nos permita contemplar a Jesús en medio de ella. Bendito eres, Señor y Padre mío. Te damos gracias por este momento que podemos compartir, por esta tarde que vos nos regalás para estar juntos. Señor, si no fuera por tu gracia, si no fuera por tu providencia, ninguno de los que estaría acá, estuviera acá, Señor. Así que podemos decir con completa confianza que tú nos has traído a cada uno de nosotros para escuchar tu palabra. Señor, te necesitamos. Pedimos la guía de tu Espíritu Santo.
Mientras miramos tu palabra, pedimos el poder de tu Espíritu para traer convicción a nuestros corazones. Señor, en muchas ocasiones, en muchas ocasiones, en muchas ocasiones, nuestros oídos se ponen torpes para escuchar tu voz. Pero queremos pedirte que nos hables, que ablandes nuestros corazones, que nos permitas atender a tu palabra, Señor. Porque te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén. ¿Alguna vez sentiste que nadie entendía tu angustia? ¿O alguna vez fuiste a alguien a contarle algo que realmente estaba cargando mucho tu corazón? ¿Y esa persona estaba demasiado ocupada para atenderte? ¿O estaba en sus propios asuntos?
Bueno, la buena noticia del Evangelio es que Jesús nunca está demasiado ocupado para escucharte. Jesús nunca está demasiado ocupado para nosotros. Abramos nuestras Biblias en Lucas, capítulo 8, verso 40 al 56. Verso 40 al 56. Y vamos a ver cómo Jesús responde a personas que estaban en grande angustia. Y van a ir. Lucas 8, 40 al 56. Dice la palabra del Señor, cuando Jesús volvió, la multitud lo recibió con gozo, porque todos habían estado esperando, lo habían estado esperando. Entonces llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial de la sinagoga. Cayendo a los pies de Jesús, le rogaba que entrara a su casa, porque tenía una hija única, como de 12 años, que estaba al borde de la muerte.
Pero mientras él iba, la muchedumbre lo apretaba. Y una mujer que había tenido un flujo de sangre por 12 años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía sin que nadie pudiera curarla, se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto. Y al instante cesó el flujo de su sangre. Y Jesús preguntó, ¿Quién es el que me ha tocado? Mientras todos lo negaban, Pedro y los que estaban con él, perdón, Pedro dijo, y los que estaban con él, maestro. Las multitudes te aprietan y te oprimen. Pero Jesús dijo, alguien me tocó, porque me di cuenta de que había salido poder de mí. Al ver la mujer, que ella no había pasado inadvertida, se acercó temblando y cayendo delante de él, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual lo había tocado y cómo al instante había sido sanada.
Y él le dijo, hija, tu fe te ha sanado, vete en paz. Mientras Jesús todavía estaba hablando, vino alguien de la casa de Jairo, oficial de la sinagoga, diciendo, tu hija ha muerto. No molestes más al maestro. Pero cuando Jesús lo oyó, le respondió, no temas. Cree solamente y ella será sanada. Al llegar Jesús a la casa, no permitió que nadie entrara con él, sino solo Pedro, Juan y Jacobo, y el padre y la madre de la muchacha. Todos la lloraban y se lamentaban, pero él dijo, no lloren porque no ha muerto, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que ella había muerto. Pero él, tomándola de la mano, clamó diciendo, niña, levántate.
Entonces le volvió a ella su espíritu y se levantó al instante y Jesús mandó que le dieran de comer. Sus padres estaban asombrados, pero él les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido. Hasta aquí la palabra de nuestro Señor. Jesús, con poder sobre la enfermedad y la muerte, salva a los que se acercan a él con fe. Es el mensaje de nuestro pasaje. Jesús, con poder sobre la enfermedad y la muerte, salva a los que se acercan a él con fe. Vamos a mirar tres puntos en nuestro pasaje. El primero será, Jesús responde al clamor del desesperado. Segundo, Jesús restaura lo que el pecado ha dañado.
Y tercero, Jesús trae vida por medio de su palabra. Esos son los tres puntos que nos van a guiar en nuestro sermón. De todas maneras, el texto es bien claro en cuanto a su estructura. Tenemos la primera parte de la historia de Jairo y su hija. Tenemos la segunda parte de la historia de Jairo y su hija. Y en medio de esta historia tenemos la historia de la mujer con el flujo de sangre. Lo que se conoce como un sánduche narrativo. Sánduche narrativo, ese es como el nombre técnico. Tenemos una narración y en medio de la narración tenemos otra breve narración. Que, hermanos, siempre tenemos que recordar algo.
La palabra de Dios es inspirada. Nada está donde está por casualidad. Y la historia de la mujer con el flujo de sangre no interrumpe la historia de Jairo simplemente por casualidad, sino que Dios tiene un propósito. Por lo tanto, nuestro primer punto es que Jesús responde al clamor del desesperado. En nuestro pasaje, Lucas nos cuenta que cuando llegó Jesús, ¿de dónde? Si recuerdan nuestro último sermón de Jesús que había sanado al endemoniado gadareno, viene nuevamente, porque es echado por la gente de ahí, viene nuevamente cruzando el mar de Galilea a la región de Genesaret. Allí lo espera una multitud que, a diferencia de los gadarenos, lo está esperando con gozo, lo está esperando ansiosamente.
Pero el centro de esta sección no es la multitud, sino el ruego de un hombre. Cuando uno mira esta primera parte de los versículos 40 al 42, lo más relevante y enfático en esos versículos es el ruego de un hombre. El ruego de un hombre que es con desesperación, ese es el ruego de Jairo, con una angustia tan grande que cree firmemente que sólo Jesús le puede ayudar, porque habiendo una multitud y una muchedumbre, él se dirige solamente a Jesús. Probablemente ha tratado de todas las maneras posibles que tiene a mano una persona con recursos como él y sin ningún tipo de resultado, en medio de su desesperanza, le es informado que Jesús está regresando a su zona.
Y por lo tanto él sale al encuentro. La persona de la cual estamos hablando es Jairo. Jairo es un oficial de la sinagoga en esa región. Es una especie como si fuera de pastor de una iglesia. El jefe de la sinagoga era el encargado de las reuniones del sábado, de quien leía las escrituras en sábado, etc. Él es el jefe de esa comunidad religiosa judía. Su hija, su única hija, estaba al borde de la muerte y en su desesperación él va a buscar a Jesús. Es interesante ver cómo en los relatos que Lucas escoge para su evangelio, no hace mucho tiempo vimos cómo Jesús resucitó al único hijo de una mujer que era viuda.
¿Recuerdan eso? Hay una selección de episodios porque Juan dice que si se escribieran todas las cosas que hizo Jesús no alcanzarían los libros. Pero cada evangelista inspirado por Dios escoge episodios particulares para destacar la misión y la obra de Jesús. Este hombre que es el jefe de la sinagoga cae a los pies de Jesús. Y es una imagen fuerte. Es una imagen fuerte. Si nosotros entendemos quién era el jefe de la sinagoga, que él venga hacia Jesús en medio de la multitud, se abra paso en medio de la multitud y caiga a sus pies para rogarle algo. Dos cosas. Una, él está en completa desesperación.
Y la segunda, él está creyendo en Jesús. Si no, no lo haría. Él está yendo a rogarle a Jesús que entre en su casa. ¿Y por qué quiere que entre en su casa? Bien, porque Lucas nos dice que él tenía una hija, una única hija de 12 años que está a punto de morir. Y Jairo cree que Jesús la puede sanar, como lo hizo con muchos otros. Y a diferencia del centurión que le dice, yo no soy digno de que entres en mi casa, sino que di la palabra y mi siervo sanará. En este contexto, el centurión era un centurión gentil, romano, pero en este contexto, el judío entendía más que el toque de la mano iba a sanar al enfermo.
Por lo tanto, él le ruega, ven a mi casa para tocar a mi hija y para que sea sanada. Y Jesús atiende el clamor. Jesús no es indiferente a su clamor. Así como los salmos, cuando leemos los salmos, nos muestran vez tras vez que Dios responde al clamor del afligido, lo vemos también en Jesús. El Salmo 18, versículo 6, dice En mi angustia invoqué al Señor, y clamé a mi Dios, y desde su templo oyó mi voz, y mi clamor delante de él llegó a sus oídos. El Salmo 34, verso 17, dice Claman los justos, y el Señor los oye, y los libra de todas sus angustias. Secano está al Señor, a los quebrantados de corazón, y salva a los abatidos de espíritu.
El Salmo 40, dice Esperé pacientemente al Señor, y él se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso. Asentó mis pies sobre una roca, y afirmó mis pasos. Estos salmos, y uno pudiera citar salmo tras salmo de estas ideas, de cómo aquel que está en aflicción clama a Dios, y Dios le oye. Dios inclina su oído para escucharlo. Y es interesante la figura, la imagen, de este hombre caído a los pies de Jesús, rogándole, y Jesús inclinándose y atendiendo su clamor, así como el Dios del pueblo de Israel. El mismo Dios que respondía al clamor de los salmistas afligidos, es el mismo Dios que está parado delante de Jairo.
Y también se inclina y oye su clamor, porque Jesús es Dios. Jesús es el Dios hombre que está cerca del quebrantado de corazón y afligido. La mejor manera para que Dios escuche tu clamor y tu petición, es acercarte a Él con un corazón contrito y humillado, con un corazón quebrantado y afligido. Yo no puedo imaginarme lo que sentía Jairo. Tengo tres hijas y una casi once, casi doce. Imagino la desesperación, cuando todos los recursos humanos se acabaron, saber que hay una opción en Jesús, una esperanza en Jesús. Y Jesús accede a la petición de Jairo. Y de la misma manera Jesús está listo para ayudarte a vos.
La pregunta es, ¿irás a Él en tu angustia? ¿O seguirás confiando en tus propias fuerzas? ¿O seguirás confiando en tus propios recursos? Cuando estás en una situación de angustia, ¿vas primero a la presencia de Jesús en oración? ¿Eso es lo primero que atinás a hacer en tu angustia? A veces la oración es nuestro último recurso, no nuestro primer recurso. Cuando la Biblia nos muestra que deberías ser el primero, cuando un afán o una ansiedad llega a nuestra vida, debemos convertirlo en una oración, en un clamor ante Jesús. Si verdaderamente sos un cristiano, la Biblia nos dice que estamos en una comunión ininterrumpida con Jesús. podemos acercarnos a Él a cada instante de nuestro día a día. no habrá jamás una multitud que sortear para llegar a Jesús. no importa en qué lugar te encuentres, estás a un paso de Jesús en oración.
Clamar a Jesús en tu angustia. La acción de Jairo nos enseña que Jesús está dispuesto a recibirnos cuando nos acercamos con fe y humildad. Jairo cayó a los pies de Jesús. ¿Qué es eso si no una señal de rendición, de reconocimiento ante Jesús? Así como el endemoniado gadareno cayó a los pies de Jesús, así como la mujer del flujo caerá a los pies de Jesús, así nosotros debemos acercarnos a Jesús con una actitud de humilde rendición. Nosotros no podemos exigirle nada a Dios. ¿Alguna vez te pusiste a pensar en eso? No podemos exigirle nada a Dios. Dios no nos debe nada a nosotros. No podemos reclamarle nada.
No podemos obligarlo a nada. Dios es completamente soberano y libre de llevar a cabo su voluntad. ¿Quién puede decirle al Señor qué haces? ¿Quién puede torcer la voluntad de Dios? Dios es completamente libre y soberano. Por lo tanto, las Escrituras nos enseñan que si hemos de apelar a Dios, debemos apelar a su compasión y a su misericordia. Porque ahí sí vamos a poder acercarnos a Dios y presentar nuestras oraciones y Dios inclinar su oído y escucharnos, porque Dios está cerca del humilde y quebrantado de corazón. El libro de Santiago nos recuerda que Dios resiste al soberbio. El libro de Santiago nos recuerda que Dios resiste al soberbio, pero extiende su gracia al humilde.
Extiende su gracia al que se acerca a Él en humildad, al que cae a sus pies en oración. Y quizás debemos volver a practicar la vieja usanza de caer de rodillas en oración al Señor. Porque eso también debería ser en nuestros corazones, estar humillados ante Dios. Nos acercamos en humildad y en oración rogando por nuestra angustia. Y podemos estar confiados de que Dios nos oirá y actuará a nuestro favor. Y esto es importante. No siempre resolviendo la situación de la manera que esperamos, pero siempre obrando lo que sea mejor para nuestras vidas. No siempre lo va a responder de la manera que nosotros anticipemos o esperemos, pero Él lo va a hacer de la mejor manera para nuestras vidas.
Actuar por fe, que es uno de los temas de nuestro texto, obrar por fe es confiar en las palabras de Jesús a pesar de lo adversas que puedan ser las circunstancias. Moisés creyó a Dios que le daría un hijo a pesar de su edad y de la esterilidad de su esposa. Moisés creyó que Dios liberaría a un pueblo a pesar de ir contra todo el poder del faraón de Egipto. Y así pudiéramos contar una larga lista de aquellos que obraron por fe a pesar de las circunstancias. Porque confiaban profundamente en que Dios haría lo que Él dijo que haría. Pero la fe no descansa, hermanos, en el poder del que confía, sino en el carácter del que promete.
¿Cuántas veces han escuchado, no, la fe tiene poder? No, no, la fe no tiene ningún poder. Dios tiene poder. Y la fe confía en las promesas de Dios, más allá de las circunstancias, porque Dios es fiel. Entonces, lo que hay que alabar en este texto no es la fe, sino el objeto de la fe, que es Cristo. Así como Jairo ahora va a tener que confiar en nuestro pasaje, en Jesús, a pesar de los obstáculos y a pesar de las adversidades. Porque es interesante que nuestro texto nos muestra algo muy natural. Piensen en esa imagen, Jesús rodeado de una multitud. No sé cuánto es una multitud. Mucha gente. Y dice el texto que todos lo apretujan.
Están todos apretados con Jesús. Lo que se me venía a la imagen es cuando algún artista famoso va a saludar al público, cuando un político se arroja en medio de la multitud. Todo el mundo lo apreta, todo el mundo lo quiere tocar, todo el mundo quiere sacarse una selfie con él. Jesús está siendo apretado por un montón de gente. Y Jairo llega con algo urgente. Mi hija está a punto de morir. Señor, ven conmigo. Pero la multitud no desapareció. La multitud sigue estando ahí y Jesús ahora tiene que caminar con Jairo en medio de la multitud. Yo creo que Jairo quisiera ser como Moisés y separar la multitud en dos para pasar por ese camino.
Es urgente que Jesús llegue a la casa de Jairo. La hija de Jairo está por morir. Hermanos, si Jesús puede responder al clamor de un desesperado, como lo vemos en nuestro texto, también vamos a ver que Jesús puede restaurar lo que el pecado ha dañado, que es lo siguiente en nuestro pasaje. Y nuestro punto número dos. Jesús restaura lo que el pecado ha dañado. Versículo 43 al 48. Si alguna vez han leído el profeta Isaías, y lo hemos visto varias veces a lo largo del Evangelio de Lucas, cuando Isaías 700 años antes de Jesús anuncia el ministerio del Mesías, dice que Dios lo ha enviado para traer buenas nuevas a los afligidos.
Lo ha enviado para vendar a los quebrantados de corazón. Para proclamar libertad a los cautivos y liberación a los prisioneros. Para proclamar el año favorable del Señor y el día de venganza de nuestro Dios. Y para consolar a todos los que lloran. Isaías 61, versos 1 y 2. Los afligidos, los quebrantados, los cautivos, los prisioneros, recibirán una restauración de parte de Dios por el daño que el pecado les ha causado. Eso es lo que el texto nos apunta. Una restauración que es puramente por la gracia de Dios, no porque merezcan ser restaurados, sino porque Dios decidió revertir el daño que produjo el pecado en su pueblo escogido y para su propia gloria.
Cuando vemos al final de nuestras Biblias al apóstol Juan, en sus visiones apocalípticas en la isla de Patmos, él ve que al final de todas las cosas, Dios revertirá todo lo que el pecado ha hecho. De tal modo que creará un cielo nuevo y una tierra nueva donde more la justicia. Una creación donde no habrá más dolor, ni muerte, ni lágrimas, ni lamento. Sino que será un lugar de gozo eterno en la presencia de Dios, cuya presencia llenará toda la creación por completo y será un reino divino que no tendrá fin. Y el que hace posible todas esas cosas es el rey de ese reino, que es Jesús. Por lo tanto, cuando pensamos en los evangelios, al inicio de los evangelios, lo que vemos es la llegada de Jesús como el inicio de ese reinado prometido.
El rey se ha acercado para anunciar que el reino se ha acercado y que las primicias de ese reino se pueden empezar a ver. Por eso Jesús mostraba en su ministerio, a través de señales y milagros, cómo era estar cerca del rey y cerca del reino prometido de completa restauración. Recuerden cuando Juan el Bautista, que está encarcelado, le manda a preguntar a Jesús si él era el Mesías. ¿Recuerdan ese sermón? Jesús le responde no con un sí ni con un no, sino con una serie de eventos. Y dice, los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen. Los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio.
Lucas 7, 22. Estas eran señales inequívocas de que el Mesías rey había llegado y con él el inicio del reino de Dios. No en todo su esplendor, pero sí el inicio del reino que se ha acercado. Por lo tanto, no importa cuán arruinada esté una vida por causa del pecado, no hay nada imposible para Jesús. Él vino a buscar y salvar lo que se había perdido. No importa cuán arruinada creas que está tu vida por el pecado, no hay nada imposible y no hay nada difícil para Jesús. Y eso es de mucho ánimo, sobre todo si estás acá por primera vez. El Señor quiere que sepas que Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
En nuestro pasaje hay una mujer cuya vida está arruinada por el pecado. Completamente arruinada. Una mujer que nos dice el texto que tiene flujo de sangre. ¿Y qué significa eso? Bueno, Lucas utiliza intencionalmente la misma frase que utiliza Levítico 15.25. En Levítico, uno de los libros del Pentateuco, donde se regula la ley ceremonial del pueblo de Dios, dice lo siguiente, en el versículo 25, cito. Si una mujer tiene un flujo de sangre por muchos días, no en el periodo de su impureza menstrual, o si tiene un flujo después de ese periodo, todos los días de su flujo impuro continuará como en los días de su impureza menstrual, es inmunda.
Fin de la cita. La ley regulaba la vida del pueblo de Dios, especialmente en el antiguo pacto, donde regulaba también qué es lo que se consideraba puro y qué es lo que se consideraba impuro ceremonialmente. Es decir, para acercarse a Dios, para acercarse al tabernáculo, para presentar las ofrendas, se tenía que hacer puro. Y había muchas cosas, conforme al libro de Levítico, que producían que una persona se ponga impura ceremonialmente y no pudiera acercarse a Dios en adoración o en ofrenda. Por ejemplo, tocar un cadáver. Tocar un cadáver hacía que una persona se vuelva impura. Otro ejemplo es el que vemos en nuestro pasaje, cuando las mujeres tenían su flujo de sangre, que es una manera de llamar a la menstruación.
Se consideraba impuras para la actividad ceremonial que tenía que ver con el tabernáculo y la adoración. Pero no solamente ellas tenían que estar en un periodo de siete días de impureza antes de poder ir a adorar o al tabernáculo, sino que todo lo que tuviera contacto con ellas se volvía impuro. Cualquier cosa que ellas tocaran o cualquier persona que ellas tocaran se volvían impuras. Por eso normalmente las mujeres en su periodo se recluían por siete días, conforme la ley, y luego ya quedaban limpias nuevamente para unirse a la adoración, pero también para unirse a la vida de la comunidad. La mujer de nuestro pasaje sufre un flujo de sangre, pero no por siete días, por doce años, por doce años.
Es decir, probablemente sufría de una hemorragia uterina que no había sanado por doce años. Esto la había recluido, por lo tanto, de toda vida de adoración en el templo. La había recluido de presentar sus ofrendas al Señor, de unirse en adoración con la comunidad. Incluso la había apartado de la vida social, ya que ninguna persona podía tener contacto físico con ella, porque quedarían impuros ceremonialmente. Esta mujer probablemente no tenía esposo, no tenía vida social, viviría recluida en su casa si es que poseía una, y no podía acercarse a Dios al templo, porque era catalogada socialmente como una mujer impura, trayendo vergüenza y deshonra a su persona por todo este periodo largo de tiempo.
Y no solo eso, no solo el pecado había acarreado en ella todo eso, sino que dice el texto que había gastado todo su dinero en los médicos que había visto. En los tiempos bíblicos, la medicina estaba muy mezclada con la superstición y costaba dinero, tanto que la mujer en sus 12 años había gastado todo lo que tenía y sin embargo nadie había podido curarla. Estaba sumergida en una profunda desesperanza. Me parece importante ver en el contexto bíblico y cultural cuán grave es la situación de esta mujer. Mucha gente hoy en día gasta todo su dinero para curar una enfermedad. Incluso en nuestros días mucha gente gasta fortunas en prácticas supersticiosas, en curanderos, en brujos, en parapsicólogos, creyendo que así van a poder solucionar sus problemas definitivamente.
Pero muchas personas que no les interesa gastar muchísimo dinero en supersticiones, a la vez son reacias a la predicación del Evangelio de la gracia de Dios. Cuando Dios ofrece gratuitamente el regalo de su gracia. Esto nos recuerda que el ser humano no tiene problemas en creer en algo, sino que tiene problemas en creer en el único Dios verdadero y su Evangelio. Esta mujer sí creyó en Jesús para su restauración. Ella abrió un acto de fe. ¿Cuál es el acto de fe de esta mujer? Tocar el borde del manto de Jesús. No porque el borde pudiera milagrosamente sanarla, sino porque Jesús podía hacerlo. Ella tuvo que meterse entre una multitud, algo que no haría nunca dado su condición de impura.
Y probablemente yo me imagino que estaría cubierta de alguna manera para no ser reconocida con facilidad. Porque si era de la zona, las personas sabrían quién era y que era inmunda. Toda la gente que ella tocaba a su paso se contaminaba ceremonialmente. Pero cuando llega por fin donde está Jesús pasa todo lo contrario. En lugar de ella contaminar a Jesús, es Jesús y su poder quien la purifica a ella sanando completamente su enfermedad al instante. Al instante cesó el flujo de su sangre. Ustedes pueden imaginarse visualmente en sus mentes esto. La mujer yendo detrás de Jesús golpeándose con toda la multitud hasta que se agacha lo suficiente para tocar el borde de su manto.
Y cuando toca el borde de su manto cesa el flujo de su sangre. Por doce años. Y en un instante cesó. Jesús supo inmediatamente que eso había ocurrido. Y ahora busca a la mujer no para avergonzarla públicamente sino para seguir haciéndole bien a esta mujer afligida por doce años. Jesús pregunta quién lo ha tocado y por supuesto es un disparate hacer esa pregunta. Los discípulos le dicen Señor todo el mundo te está apretando y oprimiendo. Pero hay dos personas que saben de qué se trata Jesús y la mujer. Por lo tanto cuando Jesús está diciendo quién me ha tocado la mujer sabe que fue ella. Y lo que Jesús le está pidiendo a la mujer es que se dé a conocer.
Que muestre que fue sanada por su poder delante de todos. Y dice el texto que ella supo y se acercó temblando y cayó ante él. Y yo puedo ver la escena de esta mujer temblando ante la mirada de todo el mundo ante la mirada de Jesús y acercándose a él y ahora cayendo ante él. Doce años de sufrimiento vergüenza y aislamiento. Doce años apartada de la adoración marcada como impura y sin esperanza. Doce años gastando todo lo que tenía hasta quedarse sin nada. Pero en un instante al tocar el borde del manto de Jesús todo cambió. Su flujo de sangre cesó. Su pureza fue restaurada. su opresión se transformó en libertad y ante tanto poder y gracia no podía ser otra cosa que temblar y caer a los pies del rey que todo lo restaura declarando ante todos lo que Jesús había hecho por ella. que imagen preciosa de la gracia de Dios.
Y aún más para coronar esta belleza tenemos la respuesta de Jesús que es una respuesta llena de gracia y del amor de Dios. Jesús le dice hija tu fe te ha salvado vete en paz. Y si ustedes miran los evangelios en ninguno de los cuatro evangelios Jesús le dice a alguna mujer hija salvo en este momento le está mostrando su amor el Dios del universo el Padre celestial la restaura su pureza su salud y la restaura espiritual y socialmente Jesús el Dios hecho hombre afirma ante toda la multitud que ella ha sido sanada de su flujo que ahora es libre y pura pero no solo a la multitud sino que le afirma a ella que ese milagro fue verdadero que verdaderamente fue sanada Jesús Jesús le afirma que no fue tocar el manto sino que fue su fe en él que
la salvó y ahora le da algo que la mujer no tuvo por doce años y es paz vete vete en paz no solo recibió la sanidad de su flujo sino recibió la salvación de su alma ahora esta hija puede volver en paz y en griego la palabra que tenemos en nuestras Biblias tu fe te ha sanado es salvado se puede traducir sanado o salvado y es el mismo acto Jesús está confirmando su salvación hija tu fe te ha salvado vete en paz esto nos enseña que Jesús está accesible para todo tipo de personas en angustia Jairo era respetado ella era despreciada Jairo era un líder ella estaba aislada de la sociedad ambos se encontraron en Jesús el mismo amor y restauración ambos se acercaron a él de la misma manera y de la única manera posible con una fe humilde un corazón quebrantado no hay otra manera de acercarse a Dios es la única manera en que nosotros sabemos que jamás seremos rechazados el salmo 51 verso 17 David dice los sacrificios de Dios son el espíritu contrito al corazón contrito y humillado oh Dios no despreciarás Jesús vino a restaurar hermanos lo que el pecado ha dañado la enfermedad la vergüenza la distancia de Dios el dolor el lamento todo lo que el pecado
ha roto puede ser sanado por su gracia pero esto no es algo que le ocurrió solamente a la mujer de nuestro pasaje es una realidad para nosotros hoy para cada uno de nosotros hoy como puedo recibir esa restauración bueno el primer paso es venir a Jesús con fe humilde y un corazón quebrantado como Jairo y la mujer no hay otro requisito más allá de reconocer nuestra necesidad de Jesús y confiar en su poder para restaurarnos como la mujer nosotros debemos superar cualquier obstáculo sea nuestro orgullo sea el miedo sea la duda y acercarnos a Jesús con fe sincera pero hermanos también tenemos que tener una
salvedad a veces Jesús restaura de una manera inmediata como lo hizo con esta mujer al instante cesó el flujo de sangre pero otras veces el proceso es gradual y debemos confiar en la sabiduría de Dios en nuestras vidas porque hay aspectos de nuestra restauración como es el fin definitivo del pecado y de la muerte que esperamos con fe sabiendo que serán completos en su regreso Jesús va a restaurarnos por completo por completo ya sea al instante o ya sea a su tiempo pero Jesús lo va a hacer Jesús ya ha comenzado esa obra de restauración en nosotros la pregunta es si seguimos confiando en él tanto sea para algo inmediato como algo eterno y futuro vamos a nuestro punto número 3 ahora versículo 49 al 56 Jesús trae vida por medio de su palabra alguien puede resistir el poder y la autoridad de Dios Dios creó el universo con el poder de su palabra el salmo 33 dice por la palabra del señor fueron hechos los cielos y todo su ejército por el aliento de su boca y Jesús es Dios el Dios hombre que tiene ese mismo poder la pregunta es ¿hay algo imposible para Jesús?
¿hay algo imposible para Jesús? Jairo va a tener que aprender esa lección y batallar con la incredulidad no imagino lo que habrá pasado por su mente en la urgencia de que Jesús tiene que ir a su casa pero Jesús se detiene hablar con esta mujer piensen en lo que hubiera pensado Jairo él está urgido de que Jesús vaya con él y de repente Jesús se detiene para tratar con esta mujer y el texto nos dice fíjense conmigo versículo 49 miren el versículo 49 dice mientras Jesús estaba todavía hablando hablando que hija tu fe te ha sanado vete en paz cuando Jesús está diciendo esa frase viene alguien de la casa
de Jairo y mientras Jesús le dice hija tu fe te ha salvado otro le dice Jairo tu hija ha muerto no molestes más al maestro si la fe recibe golpes imagínense ese golpe para Jairo en los otros evangelios se nos dice que Jairo tenía esa esperanza de que Jesús tocara a su hija y sanara pero si su hija ya había muerto que más puede hacer Jesús el consejo de estas personas que vienen de la casa de Jairo es ya está Jairo ya está no moleste más a Jesús ya está tu hija ha muerto no sé que habrá pasado en ese instante pero si sabemos lo que hizo Jesús Jesús está escuchando también eso y le dice Jairo no temas cree solamente no temas cree solamente una hija había sufrido por 12 años la otra hija tiene 12 años y está muriendo la mujer había sufrido lo que la niña había vivido 12 años ambas situaciones son desesperantes y Jesús no se tardó ni se equivocó en atender a ambas hay algo imposible para Jesús Jesús le dice a Jairo que no le dé lugar al temor sino que crea que solamente siga creyendo en él que su hija sería salvada que sigue creyendo así como creyó que siga creyendo en el poder de Jesús en
la palabra de Jesús Jairo tenía dos mandatos hermanos uno de los que vinieron a su casa tu hija murió no molestes más a Jesús y otro de Jesús que le dice no temas cree tu hija será salvada a quien obedece Jesús perdón Jairo a quien obedece Jairo su corazón podía irse al mismo pozo de la desesperación sino era la fe en Jesús que lo mantenía a flote en ese instante constantemente nosotros vivimos en la misma disyuntiva a quien vamos a creer a quien vamos a creer a Jesús que nos dice confía en mí o a las circunstancias fuera de la casa de Jairo era un griterío eso nos dice que es lo que escogió Jairo verdad porque llegan a la casa van con Jesús a la casa afuera de la casa era un griterío gente llorando lamentando familiares en un contexto judío del primer siglo cuando alguien muere todo el mundo se lamenta todo el mundo grita los vecinos gritan vienen familiares a llorar a lamentar en voz alta a gritar incluso hay personas que se contratan para que vengan a llorar gritar y lamentarse y flautistas que se contratan imagínense toda la escena y al ser alguien muy conocido en el pueblo en la ciudad probablemente en sus casas estaría llena de gente y
Jesús les dice a todos no lloren está llegando Jesús no lloren no ha muerto sino que duerme y en lugar de manifestar la fe de Jairo en las palabras de Jesús que hace la incredulidad se burla se burlan de Jesús sabiendo que la niña había muerto ellos sabían que la niña había muerto y Jesús les dice no ha muerto y ellos se burlan de Jesús la incredulidad se burla de las promesas de Dios los incrédulos muchas veces se burlan de lo que vos y yo creemos se burlan de nuestra esperanza en Cristo se burlan de nuestra fe en Cristo de muchas maneras pero Jesús no está fuera de sí y no está mintiendo porque Él es perfecto y no puede mentir Jesús está diciendo ella no ha muerto está dormida porque vengo a despertarla lo mismo hizo con Juan capítulo 11 quien creó cristian cuando se entera Jesús de la muerte de Lázaro le dice a sus amigos nuestro amigo Lázaro se ha dormido pero voy a despertarlo los discípulos entonces le dicen Señor si se ha dormido se recuperará pero Jesús había hablado de la muerte de Lázaro pero ellos creyeron que hablaba literalmente del sueño Jesús está hablando figurativamente de la muerte está dormido y voy a despertarlo en la Biblia la muerte
de los creyentes a menudo se describe como un dormir señalando que el final no es definitivo lo vemos en el Nuevo Testamento Libre de Tesalonicenses porque cuando alguien parte estando en Cristo dice Pablo no nosotros no nos lamentamos como los que no tienen esperanza ¿por qué? porque usa la misma imagen duerme y el Señor viene a despertarlo por más que el Espíritu vaya a la presencia de Dios el cuerpo sigue como durmiendo ¿hasta qué? hasta que el Señor con voz de arcángel como dice la Escritura llame a la resurrección y ahí entonces el cuerpo será levantado y será unido al Espíritu y habrá una glorificación
esa es la resurrección entre los muertos pero es tema para otro sermón en el cuarto cuando Jesús entra entonces al cuarto de la niña va con Juan con Jacobo y con Pedro ¿por qué? bueno primero porque eran sus discípulos más cercanos pero también el Antiguo Testamento dictaba que debía haber dos o tres testigos para que se valide algo y si bien esto no se va a contar en una instancia en esa primera instancia luego se va a contar porque lo estamos predicando hoy en la iglesia y tendría que haber un testimonio válido y por eso hay dos o tres testigos cuando Jesús entró al cuarto tomó la mano de la niña y cuando tomó la mano de la niña le habló a la niña no eran palabras comunes hermanos no es como si nosotros le habláramos a un muerto era el Dios hombre el creador del universo el hijo de Dios que posee vida en sí mismo y que da vida a quien quiere él le ordena a la niña muerta en esa cama niña levántate ¿qué pudiéramos esperar que suceda? entonces volvió a ella su espíritu y se levantó al instante la misma palabra que vimos antes al instante cesó su flujo de sangre al instante la niña se levantó Jesús mandó que le
dieran de comer sus padres estaban asombrados pero les encargó que no dijeran a nadie lo que había sucedido ¿cuándo ocurrió? al instante pregunta ¿qué es más difícil para Dios? ¿sanar un flujo de sangre o levantar un muerto? para Dios no hay nada imposible Jesús tiene autoridad y soberanía tanto sobre la enfermedad como sobre la muerte y salva a todos a los que se acercan a él por medio de la fe recuerden a Lázaro Lázaro murió quedémonos dos días más ¿les parece? ¿cómo? pero tiene cuatro días ya que ha muerto ¿cuál es la diferencia para Jesús? no, si tiene cuatro días ya no tengo poder hermano piensa en el poder de Dios no hay ningún obstáculo Jairo Jairo probablemente su corazón ardía en desesperación mientras Jesús atendía a la mujer de flujo pero Jesús estaba en completo control una demora no es ningún obstáculo para Jesús que Jesús demore en nuestras vidas ciertas cosas no es porque Él no está teniendo cuidado de nosotros es porque Él está al control y la fe espera pacientemente por lo tanto no debemos desesperar porque nosotros entendemos que hay una demora en lo que
estamos pidiéndole al Señor conforme a su voluntad Dios sabe por qué Él retrasa en nuestra manera de verlo ciertas cosas pedimos salud pedimos trabajo pedimos por relaciones pedimos por ciertos pecados por nuestra santidad etc y a veces no vemos las cosas ocurrir en el momento que queremos pero eso no quiere decir que Jesús no está atendiéndonos eso quiere decir que Jesús sabe cuando y cómo hará su voluntad en nuestras vidas eso significa que Jesús es soberano así como ocurrió con esta niña Jairo no reprochó a Jesús lo que Marta le reprochó a Jesús Señor si hubieras estado acá Lázaro no hubiera muerto cuántas veces tenemos
ese mismo reproche con el Señor si hubieras hecho esto yo tengo un mejor plan Señor me dejás que te lo te hago un powerpoint te presento mi plan para los próximos cinco años el Señor es soberano Jairo Jairo no dice mirás por atender a esta mujer mi hija ahora muerto no no temas cree solamente no temas cree solamente el temor es contrario a la fe la incredulidad nos lleva a temer la fe nos lleva a confiar la niña ahora está viva en los brazos de su padre en los brazos de su madre y Jesús que es tan amoroso le dice por favor denle de comer Jesús sabe lo que necesitamos espiritual y físicamente Jesús sabe nuestras necesidades espirituales y físicas Jesús no solamente está interesado en tu salud espiritual sino también en nuestra salud física Él nos conoce perfectamente denle algo de comer los padres llegaron quedaron asombrados pero Jesús les pidió a los padres que no digan nada Jesús tenía este modo de obrar si era un territorio gentil ve y dile a tu familia lo que Dios ha hecho por ti como hizo con el gadareno si era un territorio judío no digan nada todavía no es el tiempo de anunciarlo llegará el momento de testificar al mundo y cuando llegue el momento
de testificar al mundo lo que va a ser el centro del testimonio no va a ser la resurrección de la niña sino la resurrección de Jesús su propia resurrección la resurrección de Jesús confirma su poder confirma su misión y su deidad Él vino a buscar y salvar lo que estaba perdido venciendo el pecado y la muerte en la cruz con su propia resurrección Jesús sella su victoria ante toda la creación ahora está restaurando a su pueblo escogido y preparando todo para el día de su regreso cuando tanto la creación como su propio pueblo serán plenamente restaurados en la eternidad pero quiero hacer una salvedad antes
de concluir esta restauración no es para todos esta restauración de la que hablan las escrituras es solo para quienes se acercan a Jesús en arrepentimiento y fe solo aquellos que como Jairo o como la mujer ven en Jesús su única esperanza de salvación los que rechazan a Jesús rechazan también su salvación y enfrentarán el juicio de Dios recibiendo un castigo eterno pero Dios envió a su hijo para que tengamos vida por medio de él Dios envió a su hijo para salvación Dios envió a su hijo a buscar lo que estaba perdido por lo tanto si aún no has creído en Jesús para tu salvación ven ahora con humildad con fe con arrepentimiento y confía en las promesas de Dios para salvación pon tu confianza en Jesús cae delante de él y ruégale que te salve como vemos en este texto y hermano hermana este Jesús es nuestro salvador el que tiene poder y soberanía sobre la enfermedad sobre la muerte sobre todo lo que enfrentamos día a día él prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo prometió darnos descansos y vamos a él y prometió resucitarnos en el día final que carga oprime hoy tu alma que temor o que angustia estás enfrentando lleva todo a los pies de Jesús
confía en él con una fe humilde sabiendo que nada escapa de su control y de su amor hay algo imposible para Jesús no temas cree solamente vamos a hablar Señor esperamos en ti tu palabra nos enseña que vos has de restaurar todas las cosas hoy en día vemos a nuestro alrededor y vemos en nosotros tantas cosas que sentimos que están dañadas por el pecado que vemos que están dañadas por el pecado nuestros cuerpos están dañados por el pecado Señor nos enfermamos nos dolemos se van desgastando por más que trabajemos en preservarlos tu palabra tu palabra nos dice que como sea se irán desgastando cuando vemos
nuestro corazón lo vemos dañado por el pecado como tu palabra dice Señor que el apóstol Pablo encontró en sus miembros la ley del pecado Señor y miramos nuestro corazón y sus deseos malos y vemos cuán dañados estamos por el pecado nuestros pensamientos están dañados por el pecado Señor cuántos malos pensamientos tenemos día a día cuántas malas motivaciones tenemos día a día Señor y sin embargo tu palabra dice que restaurarás todas las cosas tu palabra dice que un día restaurarás por completo nuestro ser y extirparás para siempre el pecado de nosotros y nunca más lucharemos con el pecado y nunca más por los miles y miles
de millones de años en la eternidad nunca más nuestro cuerpo se enfermará nunca más nuestro cuerpo experimentará el dolor Señor gracias por Jesús gracias por el Rey que restaura todas las cosas oramos en el nombre de tu Hijo Amén
Transcripción automática: puede contener errores.
Serie
Lucas
Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.