La única esperanza para el alma abatida

Salmo 42 y 43 Delante de Dios 3 Febrero 2026 Enrique Oriolo
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Notas del sermón

La única esperanza para el alma abatida

Texto bíblico: Salmos 42–43

Bosquejo

I. Dios despierta el anhelo por Su presencia (42:1–5)
II. Dios sostiene la fe en medio del abatimiento (42:6–11)
III. Dios afirma la esperanza del gozo futuro en Su presencia (43:1–5)

Resumen del sermón

Los Salmos 42 y 43 nos introducen en la experiencia profunda del creyente con el alma abatida. El salmista se describe a sí mismo como un ciervo sediento que anhela corrientes de agua: su mayor necesidad no es alivio circunstancial, sino la presencia del Dios viviente. Está lejos del santuario, privado del culto, y esa lejanía despierta una sed intensa por Dios. Sus lágrimas se convierten en su alimento diario, agravadas por la burla constante de quienes preguntan: “¿Dónde está tu Dios?”.

El dolor se intensifica al recordar tiempos pasados de adoración gozosa junto al pueblo de Dios. No ha abandonado la fe ni se ha entregado a otros refugios; al contrario, Dios ha permitido esta sequedad para profundizar su anhelo por Él. En medio de su angustia, el salmista se habla a sí mismo y se exhorta con fe: “Espera en Dios”. Aunque no ve alivio inmediato, afirma que volverá a alabar a Dios, porque Su presencia es la salvación de su alma.

El abatimiento, sin embargo, no desaparece. El salmista reconoce su depresión interior como un abismo profundo, como olas que lo cubren sin cesar. Aun así, recuerda a Dios desde lejos y confiesa Su amor fiel —Su hesed— que lo sostiene de día y de noche. Aunque se siente olvidado, llama a Dios “mi roca” y persevera en oración, aun cuando el dolor y la opresión del enemigo persisten.

En el Salmo 43, el clamor se orienta hacia el futuro. El salmista pide vindicación frente a enemigos injustos y ruega que Dios envíe Su luz y Su verdad para guiarlo de regreso a Su presencia. Su esperanza no está en una experiencia inmediata, sino en el obrar soberano de Dios que lo conducirá nuevamente al altar, al lugar de su supremo gozo.

Estos salmos dejan la esperanza abierta, pero apuntan finalmente a Cristo. Jesús experimentó de manera perfecta la lejanía, el silencio y la burla, esperando fielmente en Dios en nuestro lugar. Porque Cristo se sostuvo perfectamente, hoy es Él quien sostiene al creyente abatido mientras espera el gozo futuro en la presencia de Dios.

Preguntas de reflexión

  1. ¿Qué revela tu anhelo espiritual cuando atraviesas sequedad o abatimiento?
  2. ¿Cómo te hablas a ti mismo en medio de la angustia del alma?
  3. ¿En qué te apoyas cuando el alivio de Dios parece demorar?
  4. ¿Cómo te sostiene la esperanza del gozo futuro en la presencia de Dios?

Cita destacada

“Solo Dios puede sostenernos mientras esperamos en Él.”

Transcripción

Leer la transcripción 27 minutos de lectura

¿Cuál es la única esperanza para el alma turbada, para el alma abatida? Eso es lo que nos muestra el Salmo 42. Invito a que abran sus Biblias ahí y que me acompañen una vez más a leer este texto. Y luego ver lo que el Señor tiene para hablarnos. Para el director del coro, Masquil de los hijos de Coré. Como el siervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo vendré y me presentaré delante de Dios? Mis lágrimas han sido mi alimento de día y de noche, mientras me dicen todo el día, ¿dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas y derramo mi alma dentro de mí, de cómo iba yo con la multitud y la guiaba hasta la casa de Dios, con voz de alegría, de acción, de gracias, con la muchedumbre en fiesta.

¿Por qué te desespera, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarlo otra vez por la salvación de su presencia. Dios mío, mi alma está en mí deprimida. Por eso me acuerdo de ti, desde la tierra del Jordán, desde las cumbres del Hermón, desde el monte Mizar. Un abismo llama a otro abismo, a la voz de tus cascadas, todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí. De día mandará el Señor su misericordia y de noche su cántico estará conmigo. Elevaré una oración al Dios de mi vida, a Dios mi roca, diré, ¿por qué me has olvidado? ¿Por qué ando sombrío por la opresión del enemigo como quien quebranta mis huesos, mis adversarios me afrentan mientras me dicen todo el día, ¿dónde está tu Dios?

¿Por qué te desesperas, alma mía? ¿Por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez. Él es la salvación de mi ser y mi Dios. Hazme justicia, oh Dios, y defiende mi causa contra una nación impía. Líbrame del hombre engañoso e injusto, ya que tú eres el Dios de mi fortaleza. ¿Por qué me has rechazado? ¿Por qué ando sombrío por la opresión del enemigo? Envía tu luz y tu verdad, que ellas me guíen, que me lleven a tu santo monte y a tus moradas. Entonces llegaré al altar de Dios, a Dios mi supremo gozo, y al son de la liga te alabaré. Oh Dios, Dios mío, ¿por qué te desesperas, alma mía?

¿Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez. Él es la salvación de mi ser y mi Dios. Solo Dios puede sostenernos mientras esperamos en Él. Este salmo, o estos dos salmos, que inicialmente, originalmente son uno solo, consta de tres partes y tres estribillos que van a ser las partes de nuestro sermón. La primera, del versículo 1 al 5, vemos que Dios despierta el anhelo por su presencia. Las imágenes que el salmista describe son, en los primeros dos versículos, las de una sed de Dios. Usa la imagen de un siervo que anhela las corrientes de las aguas. Estos pequeños siervos o gacelas en la zona de Israel procuraban y buscaban arroyos que pudieran serle para beber, para hidratarse, para continuar con vida en un desierto abrazador y en un territorio árido.

Lo buscan por todo el desierto con desesperación, porque si no encuentran, su vida no podrá continuar. Esto es lo que describe el salmista. El salmista interpreta, el salmista nos deja ver su corazón a través del salmo. El salmista interpreta y describe que así él se siente su sed de una corriente de agua de vida necesaria para su supervivencia, para su vitalidad. Y esa corriente de agua es Dios mismo, es la presencia de Dios. Por eso anhela presentarse ante Dios para adorarle en su presencia. Esto nos muestra que él no está cerca del santuario. Él no está cerca de donde se puede adorar a Dios como es debido.

Él no está cerca de aquello que atesora. Él es un salmista, es uno de los hijos de Coré. De ahí su anhelo por Dios y su presencia. Él se ve lejos de Dios, él se siente seco espiritualmente, él se siente en un desierto espiritual. Lágrimas vierte sus ojos, las aguas que él puede beber, la sed que él tiene no es saciado por Dios, porque las aguas que él puede beber son sus propias lágrimas. Ese es el anhelo desesperado de Dios, que le produce dolor, le produce angustia, porque ya no puede experimentar la presencia de Dios como antes lo hacía. Ya no se puede sentir cerca de la presencia de Dios como antes se sentía.

Día y noche, en todo tiempo, sus lágrimas son su único alimento. Su estómago está vacío. No porque no tenga comida, sino por la angustia de su corazón. No puede comer. Él anhela a Dios, anhela con tal fervor la presencia de Dios que lo demás carece de sentido y color. Lo que también es agravado por aquellos que se burlan de él. Por aquellos que están mirándolo quizás en su angustia, que están mirándolo como llora, que están mirándolo como se lamenta, que están mirándolo quizás escribir estas palabras y se burlan todo el tiempo de él. ¿Dónde está tu Dios? ¿Dónde está ese Dios que tanto anhelás?

¿Dónde está ese Dios al cual tanto le escribís y tanto le orás? ¿Por qué no hace nada por vos? Tiene un cuerpo sin agua, un alma con sed, un estómago vacío, lleno de lágrimas, un corazón que sufre por las burlas externas. El salmista está sufriendo una depresión espiritual por no poder experimentar la presencia de Dios como lo hacía antes. Y entonces llega algo que es muy amigo de la depresión, del desánimo, del abatimiento. No desde un punto de vista meramente psicológico, sino de una tristeza, un abatimiento en el corazón. Y es la nostalgia. La nostalgia que él dice, me acuerdo de estas cosas.

Me acuerdo de cómo yo iba a la casa de Dios. Y no solamente iba, sino que guiaba a otros a la presencia de Dios. Me acuerdo cómo cantábamos, cómo la voz de la alegría estaba ahí, la muchedumbre en fiesta. Y alabábamos a Dios. Y estábamos en la presencia de Dios. Pero lejos de producirle gozo, dice que al acordarse de eso, derrama su alma dentro de sí. Es como que explota aún más en su corazón. Porque eso no es su presente. Eso no es lo que él está viviendo hoy. Eso es solamente una memoria del pasado. Donde disfrutaba con otros la presencia de Dios. Hoy no puede disfrutarlo de esa manera. Esos recuerdos nostálgicos no van a volver en el momento en que él está escribiendo esto.

Por eso tiene sed de la presencia de Dios. Quiere volver a alabar a Dios en el lugar donde mora su presencia. Son pasados gloriosos, pero no son más que pasados para el salmista. El salmista conoce la ley de Dios. El salmista sirve a Dios. El salmista nos deja ver que es un hombre piadoso. No es que ha pecado. El salmo no reprocha pecado. El salmo no confiesa pecado. Confiesa una condición del corazón. Describe lo que le está ocurriendo a este hombre fiel. Su fe no ha desaparecido. Pero está experimentando una sequedad espiritual. La que por supuesto no quiere. Él quiere salir de esa sequedad.

Él quiere sentir la presencia de Dios como antes lo experimentaba. Pero Dios ha querido, ha permitido que Él experimente una temporada de sequedad, una temporada de desierto espiritual soberanamente. Pero fíjense que lo que ha producido esto que Dios ha permitido en su vida, este desierto espiritual, esta sequedad, ha producido sed. Ha producido anhelo. Mayor anhelo por Dios. Un anhelo más desesperante por Dios del que podía tener. Como aquel que se le priva de algo que antes no sabía que anhelaba o atesoraba tanto como ahora que no lo tiene. Por lo tanto, Dios ha usado ese desierto para producir aún mayor anhelo por Dios.

Lo que es muy interesante es que el salmista no se ha ido a refugiar a otros dioses. El salmista no ha ido a algo que por ahí estaba más cerca, algún Dios pagano, él sigue anhelando a Dios porque él dice, yo tengo sed del Dios viviente, del único que puede saciar esa sed. Los demás son ídolos, tienen boca pero no hablan, ojos pero no ven, oídos pero no oyen, no pueden saciar la sed del alma, del corazón. Por eso el salmista reafirma, tengo sed del Dios viviente, aquel que me puede dar la vitalidad que necesito, aquel que verdaderamente es una corriente de agua espiritual para mi alma. Pero por algún motivo que él desconoce, Dios no sacia su sed, lo mantiene sediento.

Y Dios puede tratar de la misma manera a los creyentes hoy, aún creyentes fieles como el salmista. Los puede colocar soberanamente en una etapa donde no experimentan saciedad para su anhelo de Dios. Aun cuando oran, aun cuando leen la Biblia, aun cuando congregan fielmente, se sienten en un desierto espiritual. Pero lejos de apartarlos de Dios, esa sequedad produce un anhelo más profundo por él. No te dejaré hasta que me bendigas, le dijo a Jacob al ángel del Señor. Más sed de Dios, más anhelo por Dios. No es una búsqueda de sensaciones ni emociones. No es algo que se puede fabricar humanamente.

Es el consuelo de sabernos saciados por Dios mismo en el anhelo de nuestro corazón. Queremos más de él, pero no lo recibimos. Y entonces, como el salmista, hay suspiro, hay anhelo, hay sed por el Dios viviente. Y muchas veces esa sed, esa sed se agrava por la nostalgia espiritual. Por recordar tiempos pasados donde el caminar con Dios parecía tan cercano. Donde la oración fluía y había gozo y había certeza de ser oídos, había certeza de vivir en la propia presencia de Dios. Y el alma saciada, rebosante de vida. Por lo tanto, el contraste con el presente seco intensifica el dolor. No es que el salmista había hecho algo distinto en él entre el momento en que guiaba a la presencia de Dios y ahora que estaba en el desierto.

Simplemente, Dios lo había llevado ahí. Y el alma termina preguntándose lo mismo que el salmista. ¿Cuándo me presentaré ante Dios? ¿Cuándo será saciada mi sed? ¿Cuándo llegarán tiempos de refrigerio para mi alma? Versículo 5. ¿Por qué te desesperas, alma mía? ¿Por qué te abates? Espera en Dios. Y entonces el salmista, en medio de la descripción de su corazón y su sequedad, se detiene para hablarse a sí mismo. Y esto es como, imagínense, como si el salvista por un momento pudiera dividirse y salir de sí para dirigirse a su propia alma. Y decirse a sí mismo, ¿por qué te desesperas, alma mía? ¿Por qué te turbas dentro de mí?

¿Por qué te abates? ¿Por qué estás triste? ¿Por qué estás deprimida? Espera en Dios. Espera en Dios. Espera en Dios. Espera. Qué difícil es esperar cuando uno tiene sed. Espera en Dios. Pues sé de alabarle otra vez por la salvación de su presencia. Es como un acto de fe, un acto de auto-exhortación consciente del salmista. Se exhorta a sí mismo. Es como si dijera, momento, alma, ¿qué estás haciendo? ¿Por qué estás abatida y desesperada? Hay algo que tenés que hacer en lugar de eso. Espera en Dios. Tenés esperanza en que Dios obrará a nuestro favor. Espera en Dios porque esta historia todavía no se cerró.

Porque hay más. Porque aún, aún hemos de alabarle en el futuro. No todos serán recuerdos nostálgicos ni anhelos dolorosos. le alabaremos porque su presencia nos salvará. Para el salmista la presencia misma de Dios era la salvación a todos sus dilemas espirituales. La sed, el hambre, las burlas, todo se iría por la sola presencia de Dios. Y él tenía la esperanza de que esa presencia iba a llegar y que iba a ser su salvación. Es una alocución al alma, una exhortación propia a confiar y esperar en Dios. El creyente también puede hablarse a sí mismo para que la angustia no lo gobierne. La angustia lo está arrastrando para abajo y el salmista dice no te abatas, espera, confía.

No está negando su angustia, no está negando su abatimiento, sino que convive en esta paradoja del creyente entre sí, pero no, sí, pero no. Esperan Dios, lo hemos de alabar, pero ahora estamos en el pozo. Sino que detiene al alma de seguir hundiéndose. Su exhortación detiene a su alma de seguir hundiéndose, reconociendo que aún sin un alivio inmediato su esperanza debe permanecer en Dios y en su carácter. Pero lejos de terminar el salmo ahí, porque el salmo ahí no termina, lejos de terminar su angustia, se vuelve a encontrar con ella. Miren lo que pasa del versículo 5 al 6. Espera en Dios pero luego vuelve a decir Dios mío, Dios mío, mi alma esté en mí deprimida.

Vuelve, vuelve la angustia, vuelve el abatimiento. Nosotros no pudiéramos poner un tiempo cuando escribió el versículo 5, cuando escribió el versículo 6. Pero lo suficiente para que su alma vuelva a revolucionarse y a desanimarse y a entristecerse. Este es nuestro punto número 2, del 6 al 11, Dios sostiene la fe en medio del abatimiento. El alma deprimida, desanimada, es la misma palabra para desesperas, porque te abates la idea de tristeza, depresión, desánimo. Es como si el salmista pudiera mirar dentro de sí y ver a su alma desanimada, entristecida. Más allá de la exhortación que él le ha hecho a su propia alma, su alma sigue experimentando el abatimiento.

Mi alma está en mí deprimida, por eso me acuerdo de ti. Y aún sigue siendo sostenido por Dios, porque en su abatimiento tiene presente a Dios en sus pensamientos. Dios lo sostiene por medio de permitirle recordarle a él en medio de su abatimiento. Por eso me acuerdo de ti. se acuerda de Dios aunque esté lejos de su presencia. Él dice me acuerdo de ti desde la tierra del Jordán, desde las cumbres del Hermón, desde el monte Mizar, todo lejos de Jerusalén, al norte. Y en cada uno de esos lugares en que se encuentra el salmista la memoria de Dios viene a él, no deja de recordar a Dios a quien no puede alabar ni experimentar su presencia como antes.

Y entonces nuevamente la escena pasa del salmista recordando a Dios lejos de él al salmista mirar nuevamente dentro de sí. Y este versículo siete hasta tiene sonido si uno lo lee y un abismo llama a otro abismo a la voz de tus cascadas todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí el abismo de las aguas su alma se encuentra como en un abismo profundo la misma palabra que cuando se describe a Jonás en lo profundo del mar hay un abismo unas aguas profundas aguas peligrosas se puede traducir también pero es algo continuo él dice y viene un abismo a mi alma y ese abismo llama a otro abismo a mi alma y ese abismo llama a otro abismo fíjense la continuidad que ve el

salmista imagínense a un hombre que es arrastrado a lo profundo del mar y cuando empieza a ver que sale una ola lo vuelve a meter al fondo así experimenta el corazón del salmista todo es una imagen de caos es la misma la misma palabra que se utiliza en Génesis capítulo 1 para hablar del caos en el mar el salmista reconoce la mano soberana de Dios en esto por eso describe son tus olas son tus cascadas son tus ondas no me dejas salir a flote y me volvés a hundir pero pero aunque se siente aplastado por las olas que lo arrastran hacia abajo el versículo 8 nuevamente muestra su confianza desde día mandará el Señor su misericordia y de noche su cántico estará conmigo pero no es el fin aunque me veo en un abismo el Dios del pacto enviará su misericordia y nuevamente jesed el amor fiel del pacto su amor fiel de día y de noche estará conmigo aunque mis lágrimas sean mi alimento de día y de noche aunque de día y de noche todos se burlen de mí su misericordia estará conmigo su jesed estará conmigo su cántico estará conmigo él no niega el dolor de su alma no niega la depresión de su alma pero tampoco niega la realidad de que

la misericordia y el amor fiel están con él aún en medio de esas aguas profundas cuando se encuentra Jonás con Dios en el fondo del abismo por eso ora como Jonás oro porque confía en su misericordia elevaré una oración al Dios de mi vida y acá hay algo que es extremadamente precioso una perla de la fe y la confianza del salmista en medio de este lugar de olas y de hundirse él le dice adiós mi roca qué imagen de perseverar en fe en medio del dolor yo me hundo pero él es mi roca como cuando Spurgeon decía yo tiemblo pero la roca no se mueve a Dios mi roca yo no hago pie pero mi confianza es que Dios es mi roca quien me sostiene aún en el fondo del mar aún en medio de mi caos interno del corazón a Dios mi roca le diré por qué me has olvidado es esto una paradoja en el corazón en el medio del abatimiento hay destellos de fe pero nuevamente le vuelvo a preguntar por qué me has olvidado por qué no haces algo por qué estás lejos por qué no siento tu presencia por qué me siento tan lejos de vos y en medio de eso una vez más aparece la opresión del enemigo porque

ando sombrío oscuridad sombrío por la opresión del enemigo y él siente que cuando le vuelven a decir dónde está tu Dios se le quiebran los huesos es como que es sumamente doloroso para él no solamente el desánimo y el abatimiento que él experimenta en su propio corazón para que vengan otros a recordarle lo que él ya sabe que él no está cerca de Dios dónde está tu Dios el creyente con el alma deprimida conoce este dolor y el creyente que ha experimentado el abatimiento de su corazón conoce este dolor un desánimo sin razón aparente una lejanía de Dios que le duele en lo profundo del alma aunque recuerda a Dios en su angustia aunque lo tiene presente aunque lee su Biblia aunque ora aunque congrega aunque disipula se siente lejos de él se percibe como en un mar que lo ha absorbido y lo arrastra cada vez hacia abajo hacia la oscuridad pero no ha dejado de reconocer el amor fiel de Dios pero al mismo tiempo se siente que Dios lo ha olvidado sus circunstancias difíciles le devuelven una y otra vez esa sensación de lejanía y aún así en oración cuestiona si Dios actuará pero luego llega el versículo 11 y una vez más él frena y se vuelve a hablar y se

vuelve a decir ¿por qué te desesperas alma mía? ¿por qué te turbas dentro de mí? espera en Dios pues lo he de alabar otra vez él es la salvación de mi ser y mi Dios él es lo que necesito no hay otra salida para el alma del salmista que volver a reconocer la necesidad de esperar en Dios con la esperanza puesta en su presencia no ha cambiado su circunstancia pero él vuelve a decirse espera en Dios una vez más su alma y esto es sumamente importante su alma no logra sostenerse a sí misma ante la demora el silencio y la lejanía de Dios vuelve a sucumbir al abatimiento es la incapacidad del alma por

sí misma de sostenerse en medio del abatimiento en medio de la demora en medio de la lejanía de Dios sin sucumbir a la depresión espiritual sí Dios es la roca pero no el corazón del salmista y allí como quien grita al fondo de un pozo para reanimar a alguien que está ahí tirado y hundido el salmista se habla a sí mismo y le dice que esperen Dios aferrándose a una esperanza futura de volver a alabarlo de volver a estar en su presencia no ahora en algún momento el creyente conoce ese pozo al que muchas veces desciende y nuevamente Dios está permitiendo todo esto a un creyente fiel no es por su pecado que está ahí Dios ha decidido dejarlo experimentar todo esto y el creyente conoce y se ha vivido muchos años en el Señor conoce y ha visitado quizá este pozo varias veces donde debe recordarse a sí mismo espera en Dios espera en Dios y aferrarse a la esperanza futura de que ese abatimiento no será para siempre es a Dios quien espera porque no hay otro que pueda salvarle y eso nos lleva a nuestro tercer punto Salmo 43 del 1 al 5 Dios Dios afirma la esperanza del gozo futuro en su presencia hay dos clamores en este en estos cinco

versículos el clamor por vindicación el salmista clama a Dios por la liberación de sus enemigos engañosos e injustos que no le temen a Dios le pide que defienda su causa que haga justicia básicamente que sus burladores no se salgan con la suya sigue luchando con esta paradoja miren el versículo 2 ya que tú eres el Dios de mi fortaleza porque me has rechazado a Dios mi roca diré porque me has olvidado nuevamente esta esta paradoja de que Dios es su fortaleza pero al mismo tiempo no lo experimenta de esa manera ni lo siente al ver a sus enemigos aún presentes en su vida es lo mismo que es lo que está diciendo Dios es mi salvación pero aún no experimento esa salvación si Dios es su fortaleza ¿por qué todo sigue igual? si Dios es su fortaleza ¿por qué sus enemigos continúan oprimiéndolo? esta es la paradoja de la soberanía de Dios en la vida de sus hijos aunque Él es el Dios de la salvación no siempre obra salvándolo de circunstancias difíciles y de allí surge el clamor del salmista Él no duda de quién es Dios reconoce quién es Dios sino que cuestiona por qué su realidad presente no refleja aún lo que Dios le ha prometido y por eso está el siguiente

clamor a partir del versículo 3 que es el clamor por la restauración del gozo el salmo va llegando a su fin con un clamor por la restauración del gozo de la presencia de Dios algo que se viene desarrollando a lo largo de todo el salmo pero que ahora prorrumpe en un clamor que el salmista aún no puede volver a experimentar esa presencia su esperanza es volver a es volver a alabar a Dios al son de la lira ¿vieron vieron donde lleva todo el camino del versículo 3 y 4 final del versículo 4 al son de la lira te alabaré es decir se cumplirá aquello que estoy esperando se cumplirá aquella nostálgica memoria que yo recuerdo de alabarte con lira se volverá a cumplir en el futuro yo te alabaré con la lira pero para llegar a su Dios que es su supremo gozo primero necesita llegar al altar de Dios al santuario al santo monte que son imágenes de la casa de Dios pero para llegar a ese lugar él le pide que Dios le envíe dos guías que lo conduzcan allí y él le dice envía tu luz y tu verdad que ellas me guíen en medio del engaño de sus enemigos en medio de lo sombrío de la opresión de sus enemigos él

dice Dios envíame tu luz y tu verdad para que me guíen de nuevo a ti en medio del engaño el engaño pide la verdad de Dios en medio de la opresión y de lo sombrío pide la luz de Dios que ilumine su camino el salmista anhela a Dios con todo su corazón pero ese anhelo pero ese anhelo aún no es respondido se abate se duele se cae se levanta y sigue anhelando por eso clama para que Dios envíe su luz y su verdad que lo guíen nuevamente a su presencia a su supremo gozo lo que pide no es una experiencia inmediata sino el obrar de Dios soberano que en su tiempo lo conduzcan nuevamente a su presencia donde él encuentra su verdadero gozo probad y ved cuán bueno es Dios el que ha experimentado y bebido del agua de vida que sacia la sed más profunda del alma sabe que no hay otra cosa igual en toda la creación que nadie le puede dar lo que solo Dios puede darle el creyente también conoce lo que es esperar mientras el acoso no cesa se siente acorralado cansado y agobiado y aunque sabe que Dios puede intervenir no lo hace como él así como él espera por eso no clama por fuerza para resistir sino por

el obrar de Dios que rompa la opresión enviando su luz y su verdad aquello que disipa las tinieblas y que lo conduce nuevamente a la presencia de Dios a veces a veces el creyente fiel solo desea que todo se detenga y que Dios lo guíe de regreso a casa a refugiarse en su presencia donde encuentra su mayor gozo y el clamor por la luz y la verdad por llegar al supremo gozo por volver a alabar muestra la esperanza llena de fe del salmista en medio de su abatimiento y por eso vuelve nuevamente a hablarse versículo 5 porque te desesperas alma mía llegará el momento en que su luz y su verdad nos conduzcan al gozo de su presencia ya no andaremos sombríos por la causa de nuestros enemigos sino que gozaremos de la presencia de Dios para siempre espera alma espera en Dios ¿vieron el ciclo? abatimiento espera en Dios y sigue esperando por siempre se vuelve a abatir y se tiene que volver a repetir espera en Dios y una vez que pareciera que empieza a salir a flote vienen los abismos y se vuelve a deprimir y necesita nuevamente recordarse ¿por qué te abate su alma? espera en Dios este es el ciclo que muchos creyentes fieles experimentan en su caminar con Cristo

etapas de profunda sed espiritual de angustia por sentirse secos sin el refrigerio de la presencia de Dios entonces el alma se interroga a sí misma y se exhorta a esperar pero luego el abatimiento vuelve el alma se desprime se hunde otra vez en el mar profundo y desde allí aferrada a la misericordia de Dios vuelve a clamar ¿por qué te abates alma mía? espera en Dios y nuevamente se ve rodeada por enemigos y clama a Dios para que envíe su luz y su verdad y le guía su presencia al gozo que tanto anhela pero ese gozo aún no llega y una vez más clama a sí mismo ¿por qué te abates alma mía? espera en Dios no esperaremos para siempre Él es la salvación de mi ser y mi Dios este es un ciclo que puede ocurrir en la vida del creyente porque el creyente no puede sostenerse a sí mismo y así finaliza el salmo sin que la luz y la verdad conduzcan al salmista a su supremo gozo el salmista se aferra a una esperanza real pero abierta porque termina el salmo y la esperanza no ha llegado probablemente toda su vida podría haber seguido escrito lo que ocurrió ¿no? nuevamente afanes nuevamente abatimiento nuevamente desánimo y nuevamente alma mía espera en Dios

pero si bien el salmo 42 y 43 no nos muestra más nada y simplemente deja abierto el clamor del salmista la Biblia no lo deja abierto la escritura nos muestra hacia donde apunta la esperanza del salmista apunta a un justo que sufrió que sufrió la lejanía el silencio y la demora de Dios en el abismo más profundo y que aún allí no pecó ni dejó ni dejó de esperar en Dios no pecó y no dejó de esperar en Dios en la cruz Jesús sufrió la angustia de la lejanía de la presencia de Dios sufrió la opresión de sus enemigos sufrió la burla de los que le decían donde está tu Dios el silencio y la demora de Dios el olvido y el rechazo de Dios y a pesar de que sufrió todo eso sin embargo no bajó de la cruz no buscó otro refugio se refugió en el mismo Dios que estaba en contra de él porque cargaba con nuestros muchos pecados allí cobran sentido las palabras de Job aunque él me matare en él esperaré y las palabras del autor de los hebreos por el gozo puesto delante de él su supremo gozo soportó la cruz Jesús vivió perfectamente lo que el salmo 42 y 43 nos expresa él esperó en Dios de manera

perfecta en nuestro lugar allí donde el salmista y ahí donde nosotros no podemos sostenernos bajo la ira de Dios por nuestro pecado la espera de Cristo no terminó en la cruz sino en la vindicación del Padre resucitando entre los muertos y en el gozo de su presencia volviendo a la gloria que él tuvo con él antes que el mundo fuese y por la espera fiel de Cristo nosotros tenemos esperanza de un gozo futuro nuestra esperanza no es vana nosotros no esperamos paliativamente no esperamos terapéuticamente no esperamos con la vacía esperanza de que mañana todo será mejor esperamos fundamentados en la respuesta definitiva de Dios al

clamor del justo que sufre y Jesús es esa respuesta así que hermano hermana espera en Dios en la angustia espera en Dios en la demora espera en Dios en el silencio espera en Dios en la opresión espera en Dios no porque tengas fuerzas para sostenerte esperando en Dios sino porque Jesús se sostuvo perfectamente esperando en Dios por nosotros y aún en la circunstancia más oscura él esperó y hoy es él quien nos sostiene mientras esperamos como cantábamos por lo tanto si estás atravesando un desierto espiritual si tu alma está abatida y deprimida si estás experimentando lejanía del gozo de su presencia espera en Dios confiando

en Cristo porque sólo Dios puede sostenernos mientras esperamos en Él y si aún no has puesto tu confianza en Cristo ¿en quién podés confiar para que te sostenga en los momentos más difíciles de tu vida? y no solamente en esta vida ¿en quién podés confiar que te sostenga delante del juicio justo de Dios? no podés esperar en nadie más porque nadie más puede sostenerte ni siquiera vos mismo el Salmo nos recuerda espera en Dios confiando en Jesús para el perdón de nuestros pecados el único que puede sostenerte ahora y el único que puede presentarte firme delante de Dios en el día final así que la pregunta para todos nosotros al finalizar no es si vamos a esperar sino en quién vamos a esperar cuando ya no podamos sostenernos oramos al Señor Señor queremos agradecerte por Jesucristo porque Jesús es aquel que completa el Salmo 42 es aquel que finalmente puede esperar como un hijo obediente a su padre aún en las más inhóspitas circunstancias y hizo eso para poder salvarnos para que nosotros no debamos experimentar una lejanía eterna de Dios para que nosotros no debamos experimentar un rechazo eterno de Dios el hijo experimentó el abandono del padre Dios mío Dios mío porque me has abandonado para que nosotros no debamos experimentar nunca el

abandono de Dios Señor aumenta nuestra fe Señor ayúdanos a confiar en Cristo y a esperar en ti en cada circunstancia de nuestra vida aún más cuando no podemos sostenernos a nosotros mismos así como Pedro comenzó a caminar sobre las aguas y miró a la tormenta y empezó a hundirse y dijo Señor sálvame y tú lo rescataste de la misma manera Señor algunos de nosotros podemos estar con el alma abatida podemos estar experimentando un desierto espiritual pero te pedimos que nos salves te pedimos que nos sostengas te pedimos que nos des fe para confiar en ti en medio de cualquier circunstancia en el nombre de Jesús

Amén Amén.

Transcripción automática: puede contener errores.

Parte de la serie Delante de Dios Serie Delante de Dios 8 sermones
El predicador
Enrique Oriolo
Enrique Oriolo Pastor

Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.

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