Parte 1: El Evangelio y el Trabajo
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Hola, ahí está. Bueno, podemos tomar nuestros asientos, aunque ya lo han hecho instintivamente. Una vez me pasó que me invitaron a un lugar y me olvidé, era de mis primeros sermones, me olvidé de decir eso y a los 5 o 10 minutos que empezó la prédica como que el pastor me miraba a ver si nos podíamos sentarnos, no me olvidé más después. Bueno, damos gracias al Señor por esta mañana. Hace poquito terminamos la serie de Primera de Timoteo. Y con la ayuda del Señor vamos a empezar, no hoy, pronto, en noviembre, la serie expositiva en la carta de Tito. En la carta de Tito vamos a seguir mirando las epístolas pastorales.
Así que si quiere ir aprovechando, vaya leyendo Tito, 3 capítulos por día. Así que es una lectura de 5, 7 minutos, y eso es muy provechoso, ir leyéndolo cada día. Hoy vamos a comenzar una breve serie titulada Trabajo y Evangelio del Edén hasta la Nueva Creación. Suena muy pretencioso. La idea es ver una teología bíblica sobre el trabajo, literalmente desde el Edén hasta luego la Nueva Creación. Y vamos a pasar por tres etapas, de las cuales hoy vamos a hacer la primera. Entonces quiero que podamos ver cuál es el origen del trabajo. Por otro lado, cómo afectó el pecado la relación del hombre con el trabajo, del ser humano con el trabajo.
Y por último, cómo afecta el Evangelio la relación del ser humano con el trabajo. Entonces, por un lado podríamos decir el origen del trabajo, la maldición del trabajo y la redención del trabajo, si lo quieren poner con otro tipo de bosquejo. Y obviamente que cuando miremos la redención del trabajo, eso nos enfoca también en la Nueva Creación. Porque, bueno, no quiero adelantar nada, pero si alguno pensó que iba a tocar el arpa en una nube por el resto de la eternidad, le quiero decir que no. Vamos a trabajar en la Nueva Creación. Bueno, hermanos, vamos a orar al Señor y vamos a pedirle que el Señor bendiga su palabra.
¿Ustedes me escuchan bien? ¿Sí? Vamos a pedirle al Señor que, de verdad, oren conmigo, pidiéndole al Señor que nos ayude, que su espíritu esté con nosotros de manera especial para poder abrir nuestro entendimiento. Padre bueno, queremos adorarte en esta mañana, queremos exaltar tu nombre, exaltar tu grandeza a medida que miramos tu palabra. Señor, yo te ruego, por favor, que tu Espíritu Santo me ayude como nunca, Señor, y que nos ayude a todos nosotros a poder comprender la verdad de Dios y que la verdad tuya, Señor, elimine, limpie las mentiras que hemos creído, Señor, y que podamos realmente abrazar lo que tú llamas verdadero y de la manera en que has creado todas las cosas.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén. Juan pasa la mayor parte de su semana trabajando. Cree firmemente que el trabajo es un mal necesario porque hay cuentas que pagar, alquiler y comidas para la familia. Raquel ruega que llegue el viernes por la tarde, así puede pensar en disfrutar el fin de semana, salir de esa oficina tediosa y lanzarse al sillón hasta que el lunes nuevamente vuelva a arruinarlo todo. Martina no trabaja más como empleada, pero a veces quisiera regresar a la empresa. Siente que mantener su casa limpia y cuidar a sus hijos es un trabajo agotador de tiempo completo del cual no se puede liberar.
Está cansada y no le encuentra ningún tipo de sentido. Alberto, sin embargo, no ve la hora de jubilarse. Ya no quiere trabajar más. Sin duda alguna, él cree que no nació para eso. Todos los días trabajar en una fábrica es una cárcel, piensa Alberto. El día que se jubile y no trabaje más habrá llegado la salvación a su vida. Vos y yo conocemos casos así. Vos y yo sabemos de personas que piensan de esta manera o quizás hemos pensado o pensamos de cierta manera al respecto. Pero la pregunta es, ¿son estas afirmaciones verdaderas? Esto es así en verdad. Esa es la realidad que debemos afrontar diariamente entre la vida y el trabajo.
¿Es un mal necesario o es una bendición? ¿Vemos el trabajo como una vocación o un llamado de Dios? ¿O lo vemos que algo que viene directamente del averno, del diablo? Y quizás alguno puede preguntarse, ¿puede haber algo bueno realmente en trabajar? Para encontrar estas respuestas debemos ir al origen del trabajo y debemos verlo en la palabra del Señor. Así que les invito a que abramos nuestras Biblias en Génesis, capítulo 1, versículo 1. El inicio, el origen en la palabra de Dios. Por lo tanto, ¿cuál es el origen del trabajo? ¿Qué es trabajar? Bueno, la definición, un tanto quizás simple, del diccionario nos dice que trabajar es ocuparse en cualquier actividad física o intelectual.
Ya sea remunerada o no remunerada. Trabajar tiene que ver con ocuparse en una actividad que involucre la mente o que involucre el físico. Pero eso es trabajar. Y entonces, si pensamos en la idea de ocuparnos en una actividad, bueno, ¿quién fue el primer trabajador? Seguramente lo pueden adivinar, no hay mucho que pensar. El primer trabajador es Dios. Dios es trabajador. Principalmente porque todo trabajador fuera de Dios es un ser creado. El acto de crear es en sí mismo un trabajo. Y por lo tanto, Dios es el primero en trabajar y en crear el concepto de trabajo en la creación misma. Nadie puede trabajar si no fue creado en primera instancia.
Excepto Dios. Porque Dios no fue creado. Dios es eterno. Sin un principio, sin un final. Dios es auto existente. Existe en sí mismo, sin necesitar nada ni nadie, excepto Él. Por lo tanto, el primer versículo de la Biblia nos muestra el trabajo de Dios. ¿Y cuál es? Crear. Génesis 1.1 En el principio, creó. En el principio, creó. Dios, los cielos y la tierra. En el origen mismo de la creación encontramos el trabajo de Dios. El acto de la creación es la obra por la cual Dios trajo a la existencia todo cuanto existe fuera de sí mismo. Todo lo que es visible a nuestros ojos y lo que es invisible, tanto lo espiritual como lo material, Ese es el primer trabajo de Dios que vemos en las escrituras, el que nos muestra cómo Dios trabaja, y no solamente eso, sino que al ver cómo Dios trabaja, nos revela aspectos de su propia persona.
Al ser Dios, un Dios perfecto en todos sus atributos, por lo tanto, todo lo que Dios hace, cómo es, perfecto. Todo su trabajo, todo el trabajo que Dios realiza, lo hace de una manera, cómo, perfecta, perfectamente. Dios utilizó seis días literales para crear todo cuanto existe en el universo. Y cuando finalizó al séptimo día, Dios su veredicto sobre todo lo que había hecho. Y dijo en el versículo 31. Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno. ¿Y de qué manera? En gran manera. Y fue la tarde y fue la mañana, el sexto día. Todo lo que Dios hizo como trabajador. Usando una analogía, cuando Dios se remangó y dijo, voy a trabajar y a crear el universo.
Cuando Él finalizó su trabajo, lo miró y dijo, esto es perfecto, esto es excelente, esto es bueno en gran manera. Dios creó todos los elementos que conforman el universo. Y lo hizo de una manera tan maravillosa, que todo tiene un diseño coherente, un orden, un propósito. Nada existe de una manera azarosa, aleatoria, sin sentido. Todo lo que existe tiene una causa, tiene un propósito. ¿Por qué? Porque Dios es un excelente trabajador. Dios es un perfecto trabajador. No dejó nada en el universo a medio hacer. No dejó nada a medio hacer. Y no hizo nada que no fuera con excelencia. Aplicó su sabiduría infinita en cada aspecto de la creación.
En cada fragmento de la creación vemos la sabiduría maravillosa de Dios. Desde los anillos de Saturno hasta los pequeños insectos que están en nuestro patio. Todo grita una sabiduría y un poder más allá de nuestro entendimiento. Y escuchen bien. Dios hizo cada cosa de la mejor manera que podía ser hecha. Eso es perfección. Dios hizo cada cosa de la mejor manera que jamás pudiera haber sido hecha. Dios hizo todo de manera perfecta. El hecho de que Dios trabaje nos habla mucho sobre la realidad del trabajo. Podemos decir inicialmente que si Dios trabaja, entonces el trabajo es algo bueno. Primera verdad que debemos renovar nuestra mente.
Si Dios trabaja, entonces el trabajo es algo bueno. Porque Dios no va a hacer nada que sea malo. Dios no hace nada en lo que deba contradecirse a sí mismo. Sino que en sus obras nosotros podemos ver el carácter de Dios. ¿Y qué vemos en la creación? Si tuvieras que pensar qué aspectos de Dios ves en la creación. Vemos la sabiduría de Dios, el amor de Dios, la generosidad de Dios, la gracia de Dios, el gozo de Dios, la alegría de Dios, la bondad de Dios, etc. Toda la creación nos enseña de un Dios que trabaja. Y que su trabajo muestra su gloria. Dios creó todo y cuando lo creó, lo creó para su propia gloria.
Y eso resultó en que la creación completa sea bendecida por la gloria de Dios que la creó. Imagínense el mejor pintor que jamás haya existido. Y dice, voy a pintar un cuadro para mi gloria. Para mostrar toda mi sabiduría y mi conocimiento. O el mejor violinista que haya existido dice, voy a tocar el violín y voy a crear una pieza de tal manera que despliegue toda la gloria que puede ser sacada de este violín. Cuando Dios dijo, voy a crear, Él lo hizo de tal manera que toda la creación grita y exhala la gloria de Dios. De una manera que no pudiera ser distinta. El trabajo de Dios. Cuando Dios decidió trabajar, creó vida, produjo vida, produjo orden, produjo equilibrio, produjo abundancia, produjo belleza.
Nosotros podemos contemplar la creación y quedar asombrados por la belleza de la creación. Dios aplicó su sabiduría, su poder en pensar cómo debía ser toda la creación espiritual. Los ángeles, arcángeles, querubines, serafines, seres vivientes y demás criaturas. Todo eso fue creado para la gloria de Dios. Y también la creación material. Los átomos, la energía, la materia, las galaxias, los planetas, los mares, las cigüeñas, los lagartos, las estaciones del año, el día, la noche, el calor, la luz, el ser humano, etc. Dios puso todos sus atributos en su trabajo y el producto y el resultado de ese trabajo le trajo gloria.
No pudiera ser de otra manera. Cada aspecto de la creación trae gloria a Dios porque muestra cuán glorioso es Él. La creación es una vitrina que exhibe las excelencias y la maravilla de Dios. Desde el revoloteo de las alas de un colibrí, la órbita de la luna y el llanto de un bebé recién nacido, todo es producto de su trabajo y muestra que ese trabajo es algo perfecto. Dios es un trabajador maravilloso. La pregunta que uno puede pensar a la luz de la creación, uno diría, bueno, la creación ya ha sido completa. Él vio toda su creación y dijo que era algo bueno y bueno en gran manera y desde el séptimo día Dios no volvió a crear.
Entonces, si Dios no volvió a crear, ¿Dios sigue trabajando o Dios trabajó y se jubiló y se retiró? En el Nuevo Testamento, Jesús mismo responde esta pregunta, Dios hecho hombre, en Juan 5, 17, diciendo lo siguiente, hasta ahora mi padre trabaja y yo también trabajo. Jesús, en el contexto, acababa de sanar a un hombre en día de reposo. En ese día no se podía trabajar, pero los líderes religiosos e hipócritas habían torcido el significado del sábado en una obra meramente legalista. Por lo tanto, acusaban a Jesús de trabajar en día de reposo, de violentar la ley por haber sanado a un hombre, a lo que Jesús les responde a estos líderes hipócritas, de una manera dura y doblando la apuesta.
Hasta ahora, mi padre trabaja y yo también trabajo. Dios padre sigue trabajando, Dios hijo también trabaja y por supuesto Dios espíritu también sigue trabajando. Si bien nosotros podemos identificar la creación como la obra extraordinaria de Dios, ese no ha sido el último trabajo de Dios en lo absoluto. Dios sigue trabajando continuamente. Ciertamente Dios reposó al séptimo día de la obra de su creación, pero Dios no reposó porque estuviera cansado de tanto trabajo. Dios no reposó porque ya no tuviera fuerzas, porque Dios no tiene límites. Dios descansó para darle un patrón al hombre, para que el hombre también pudiera descansar un día de sus obras.
Pero eso lo veremos en otro domingo. ¿Cuál es el trabajo de Dios hoy, entonces? No podemos mencionar todo lo que Dios hace porque es imposible. Pero al menos yo quisiera mencionar a la luz de ciertos pasajes bíblicos, una perspectiva, una muestra del trabajo de Dios hoy. A la luz de la Biblia podemos afirmar lo siguiente. Uno, Dios está trabajando hoy manteniendo toda la creación para que marche como debe. Hebreos capítulo 1 versículo 3 dice lo siguiente. Él es el resplandor de su gloria, la expresión exacta de su naturaleza. ¿Y qué dice? Y sostiene todas las cosas por la palabra de su poder. Dios no creó el mundo y lo dejó rodar como se enseñan en algunas corrientes teológicas.
Lo dejó producto de los millones de años y la evolución, etcétera, etcétera. No, no, no. Dios creó un universo perfecto y lo sostiene hasta el día de hoy para que funcione como debe funcionar. Colosenses 1.17 también nos habla del Hijo y él es antes de todas las cosas y en él todas las cosas permanecen. Ese permanecen, se puede traducir también con la idea de se mantienen unidas. Él estaba antes de todas las cosas y en él, por medio de Cristo, todo el universo sigue unido. ¿Por qué la luna no se fue de su órbita en tanto tiempo? Porque Cristo sostiene el universo para que funcione como debe funcionar.
Punto número 2. Proveyendo de vida a todo ser viviente en el universo. Hechos de los apóstoles, capítulo 17, versos 24 y 25. Dice lo siguiente el apóstol Pablo en Atenas. El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, puesto que es Señor del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos por manos de hombres, ni es servido por manos humanas, como si necesitara algo, puesto que él da a todos vida y aliento y todas las cosas. Note que el verbo da está en un presente activo. No es que Dios dio vida al universo en el principio y después lo dejó que funcione como quiera, sino que en el mismo presente, en esta misma mañana, siendo las 11 y 35, Dios Padre está otorgándole vida a tu corazón para que siga latiendo en esta misma hora.
Eso es lo que se llama omnipotencia. ¿Es difícil para Dios mantener con vida a todo ser que vive en todo el universo? ¿No? De la misma manera que no es difícil para Dios crear todo ser que vive en un principio. Por lo tanto, Dios está proveyendo en este mismo instante vida a todo lo que vive, porque Dios es el único ser que tiene vida en sí mismo. Punto número 3. Dios está obrando providencialmente en cada acontecimiento para llevar a cabo su voluntad. Apocalipsis 4.1, perdón, 4.11, los seres vivientes, los ancianos, perdón, adoran a Dios y dicen lo siguiente, Digno eres, Señor y Dios eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder.
Y fíjense la razón, porque tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron creadas. Dios creó todo conforme a su voluntad. Efesios 1.11 y 12 dice lo siguiente, También en él hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad, a fin de que nosotros que fuimos los primeros en esperar en Cristo seamos para la alabanza de su gloria. ¿Qué está diciendo Pablo a los Efesios? Pablo está diciendo que Dios hace todas las cosas conforme al consejo de su voluntad. Providencialmente cada aspecto del universo es llevado a cabo conforme a la voluntad de Dios.
Porque hay un solo soberano y ese es Dios. Punto número 4. Dios está trabajando, moviendo toda la historia conforme a su plan de redención. Y uno pudiera mirar muchos ejemplos en la Biblia, pero nosotros hemos visto un ejemplo que quizá vamos a recordar en el libro de Esdras. En el libro de Esdras, en el capítulo 1, dice lo siguiente, En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumpliera la palabra del Señor por boca de Jeremías, el Señor movió el espíritu de Ciro, rey de Persia, para proclamar el retorno de los judíos a Jerusalén. Dios había determinado 70 años de cautiverio y luego un retorno.
Y uno puede decir, ¿cómo va a ser el pequeño Dios de los judíos para hacer eso? Es que en realidad ese pequeño Dios de los judíos no es ni pequeño, Es el Dios que gobierna todo el universo y en el momento preciso para que se cumpliera la palabra que Él mismo dio por Jeremías, Él movió el corazón de la máxima autoridad del imperio persa para hacer su voluntad. Dios está moviendo toda la historia conforme a su plan de redención. 5, y esto es más personal, Dios está trabajando en todas estas cosas que acabamos de ver, pero Dios también está escuchando y respondiendo tus oraciones y mis oraciones.
1 Juan capítulo 5 verso 14, esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, Él nos oye. Sí, Dios está sosteniendo el universo, sí, Dios está dando vida a todo lo que vive, sí, Dios está moviendo a toda la tierra conforme a su plan de redención, pero cuando vos hablas, Él te oye. Él nos oye, dice Juan, y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, no sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho conforme a su voluntad en el contexto de primera de Juan. Sexto, Dios está trabajando salvando a todos aquellos que deben conformar su reino.
Hermanos, y todo esto funciona en paralelo, y eso es la omnipotencia de Dios. Dios no se cansa por seguir añadiendo tareas, nosotros sí. Hechos capítulo 2 verso 47 dice, Y el Señor añadía cada día al número de ellos, los que habían de ser salvos. Efesios 2.1 Y Él les dio vida a ustedes que estaban muertos en delitos y pecados. Efesios 2.10 Somos hechura suya, somos fruto de su trabajo. Creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas. Colosenses 1.13 Él nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado.
Santiago 1.17 Toda buena dádiva, todo don perfecto viene de lo alto. Desciende del Padre de las luces en el cual no hay cambio ni sombra de variación. En el ejercicio de su voluntad, Él nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas. ¿Quién puede decirle al Señor, qué haces? Él es soberano. 7 Dios está trabajando, santificando y edificando a su iglesia en todo el mundo. Filipenses 2.13 Porque Dios es quien obra en ustedes, ¿qué? El querer como el hacer para su buena intención, conforme su buena voluntad. Gálatas 2.8 Pablo está hablando de su apostolado y dice Porque aquel que obró eficazmente para con Pedro en su apostolado a la circuncisión, también obró eficazmente para conmigo en mi apostolado a los gentiles.
Mientras Dios hace todo lo que hace, Él estaba trabajando en la vida de Pedro para enviarlo a los judíos y estaba trabajando en la vida de Pablo para enviarlo a los gentiles, edificando su iglesia alrededor del mundo. Y número 8, y lo freno acá porque uno pudiera estar hablando mucho acerca del trabajo de Dios, pero este es muy personal y muy lindo. Dios está intercediendo por nosotros. Hebreos capítulo 7, verso 25 Por lo cual es también poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos. Uno de los trabajos de Dios constantes es interceder por vos y por mí, si estamos en Cristo.
Constantemente, constantemente. Romanos 8, 26 De la misma manera, también el Espíritu, Dios Espíritu, nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Dios el Hijo intercede ante el Padre como nuestro sumo sacerdote. Dios el Espíritu intercede ante el Padre con gemidos indecibles, dice el texto. Acá está hablando simplemente de algo que ni siquiera nosotros podemos pronunciar ni entender. Es una comunicación intertrinitaria. El Hijo intercede ante el Padre por los suyos. El Espíritu intercede ante el Padre por los suyos.
Es algo que sucede dentro de la Trinidad y nosotros no tenemos acceso a ese conocimiento. Romanos 8, 34 nuevamente nos dice, ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió. Sí, más aún, el que resucitó. El que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. Esto es maravilloso, hermanos, cuando contemplamos el trabajo, la obra de Dios en la creación, en sustentar su creación, hasta en interceder por nosotros. Todas las obras de Dios son perfectas y reflejan la grandeza de sus atributos. Dios se adjudica a sí mismo todo el poder, la inteligencia y la sabiduría requerida para crear el universo.
Dios le dijo a Job, y capaz que lo recordarán, Job 38, versículo 4, ¿Dónde estabas tú cuando yo echaba los cimientos de la tierra? Ese es su trabajo. Dios creó todas las cosas. Y si luego quieren ir a sus casas y leer todo Proverbios 8, y mirar cómo la sabiduría de Dios existía en el principio para crear todas las cosas, es algo maravilloso. Pero no hablamos de un fruto del trabajo de Dios en el principio que tiene mucho que ver con nosotros. Porque el hombre, el ser humano, es fruto del trabajo de Dios. Es una obra de Dios, una obra de su creación. ¿Cuál es el clímax de la obra creadora de Dios?
¿Cuál es el punto más alto de esa obra creadora? La creación del ser humano. Hombre y mujer. Miren conmigo el versículo 26 de Génesis 1. Y dijo Dios, hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Capítulo 2, verso 7. Un poquito más adelante. Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y solpló en su nariz el aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente. Y fue el hombre un ser viviente. Hay algo particular en la creación del ser humano.
Hasta ahora, Dios dice y es hecho. Dios dice y es hecho. Pero con respecto al hombre, Dios dice, hagamos al hombre. Una conversación intertrinitaria, hagamos al hombre. Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra. En toda la narración de la creación no existe ningún paralelo con lo que Dios hace con respecto al ser humano. Dios forma él mismo del polvo de la tierra un hombre y le da el aliento de vida a ese hombre. Y a partir de ahí, ese hombre es un ser viviente. ¿Qué significa que el ser humano es portador de la imagen y semejanza de Dios? Bueno, esto es sumamente importante para nuestro tema con respecto al trabajo.
Porque ahora no estamos en una serie de génesis. Estamos viendo el origen del trabajo y cómo eso se relaciona con nosotros. ¿Qué significa entonces que el hombre es portador de la imagen y semejanza de Dios? Estrictamente hablando, significa que es como Dios y que representa a Dios en la creación. Es como Dios en el sentido que posee características propias de Dios que pueden ser llevadas por alguien temporal e ilimitado. Por supuesto el hombre no es omnisciente, omnipresente, omnipotente. Pero tiene características de Dios tales como amar, tal como ser creativo, inteligente, inventor, creador, consciente de su existencia, un ser relacional que tiene una voluntad propia, que es moralmente responsable, justo, etc.
Es como Dios, de una manera que uno pudiera seguir meditando. Pero con respecto a nuestra semejanza, R.C. Sproul menciona que en algunas culturas del antiguo Medio Oriente se consideraba al rey humano como la imagen de una deidad y por lo tanto regía en nombre de esa deidad. De esa manera Dios, al hacer al hombre a su imagen, le otorga un carácter representativo dentro de la creación. El hombre es el representante de Dios en la creación, en la tierra. Y esta idea se refuerza por los mandamientos que Dios le da al hombre, ejercer dominio o reinar, en otra traducción, y sojuzgar o gobernar la tierra, en otra traducción.
En el versículo 28 del primer capítulo dice, Dios los bendijo y les dijo, sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra, sométanla, ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra. Por lo tanto, Dios creó al hombre con características que Dios tiene y lo creó como su representante en la creación. Así como Dios gobierna sobre todo el universo y sobre el hombre, Él pone al ser humano para ser su representante en la creación y ejercer dominio y ejercer gobierno sobre ella. ¿Y por qué esto es importante? Bueno, el origen del trabajo, Dios como trabajador, el hombre como fruto del trabajo de Dios, pero el hombre también como trabajador.
Hermanos, no hemos llegado en ningún momento a Génesis 3. En ningún momento. Estamos hablando simplemente del origen. Génesis 2.15 dice, El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén. ¿Para qué? Para que lo cultivara y lo cuidara. La palabra cultivar ahí es trabajar. Dios puso al hombre en el huerto para que lo trabajara y lo cuidara. Para que lo cultivara y lo cuidara. Por lo tanto, el hombre una vez creado recibe de parte de su creador mandamientos que debe llevar a cabo. debe representar a Dios en la creación, gobernarla, someterla, trabajarla y cuidarla para la gloria de Dios.
Esa es la tarea que sería llevada a cabo por Adán, por Eva, pero también por toda su descendencia. Bajo el mandato de sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sometanla. El hombre tenía que ser como una especie de vicerregente de Dios. Un representante en gobernar, en trabajar, en someter y en cuidar la creación. Hermanos, ese es el comienzo mismo de la humanidad. Es el origen de la humanidad. Que encontramos que el trabajo es el medio que Dios diseñó por el cual el hombre podrá cumplir su mandamiento y alcanzar el propósito de su existencia. Dios creó al hombre y cuando creó al hombre le dio un trabajo.
Dios creó al hombre y lo puso a trabajar su creación. Como su representante, para su gloria. Acá no hay ninguna intervención aún del pecado y de la maldad. En un universo perfecto, bueno, en gran manera, vos y yo trabajamos para la gloria de Dios. Así que el hombre pudiera hacer como Dios, que cuando Dios vio sus obras, dijo que eran buenas en gran manera, el hombre también debía alcanzar esa misma gratificación en aquello para lo cual fue creado, trabajar para la gloria de Dios. Cuando el hombre como producto del trabajo de Dios, como representante de Dios en la tierra, trabajara de tal manera, de manera excelente, y ahora vamos a ver más, pero para la gloria de Dios estaría mostrando cuán maravilloso es el creador del universo.
El trabajo mismo, hermanos, es un acto de adoración al Dios creador. No existe una separación en tu vida y en mi vida en un momento en que nosotros trabajamos y en un momento en que nosotros adoramos. Tal cosa no existe. Esa separación solo reflejaría un entendimiento defectuoso de la teología bíblica en cuanto al hombre y al trabajo. Existimos para adorar a Dios y el trabajo bien hecho es un medio para adorar a Dios. Tom Nelson, en su libro Trabajo y Redención, argumenta que debemos repensar el trabajo. Vos y yo debemos repensar el trabajo. Cito, cuando empecemos a abrazar la forma en que el trabajo debería ser, entonces empezaremos a ver lo que hacemos cada día como una parte integral de nuestra adoración a Dios.
Si logras entender que Dios te diseñó para que contribuyeras a su creación, tomarás en serio la forma y el lugar en que eres llamado a ser tu importante contribución al mundo. Fin de la cita. Podemos afirmar entonces bíblicamente que el hombre fue creado para trabajar y por medio de su trabajo habría resultados positivos. Por un lado, la creación sería bendecida. Tenía la creación un hombre cuyo trabajo era cultivarla, trabajarla, cuidarla. La creación entera iba a ser administrada por un hombre en una comunión plena y perfecta con su creador, un representante diligente, esforzado y bondadoso de Dios.
Y además, la creación misma no iba a ser hostil al trabajo del hombre, sino que se sometería dócilmente a su dominio. La creación bajo la autoridad del hombre, que está bajo la autoridad de Dios, es una creación bendecida, que es abundante, que es cultivada, que el hombre saca riqueza de esa creación para la gloria de Dios. Pero por otro lado, la humanidad también sería bendecida, ya que podría disfrutar de los frutos de la creación misma que le daría por cultivarla y a la vez disfrutar de glorificar a Dios con el trabajo de sus manos y poder sentir satisfacción plena de su existencia y de su propósito.
Y por último, Dios mismo recibiría gloria y satisfacción al ver sus propósitos en el hombre ser llevados a cabo a través de su representante en la tierra. ¿Ven, hermanos, cómo el trabajo es el medio maravilloso por el cual Dios lleva a cabo sus propósitos y por el cual el hombre puede llevar a cabo el sentido más remoto de su existencia? Trabajar la creación para la gloria de Dios en cualquier aspecto de la creación, en cualquier trabajo en el cual nosotros estemos. ¿Cómo debía trabajar el hombre? ¿Cómo debía trabajar Adán y Eva y sus hijos? En Génesis capítulo 1 y 2. Bueno, por un lado, el hombre debía prestar atención a cada detalle de su trabajo para que fuera hecho de una manera excelente.
Nuevamente, estamos replicando el trabajo de Dios como representantes de Dios. Segundo, el hombre debía esforzarse física e intelectualmente para hacer su trabajo de la mejor manera que pudiera ser hecho para imitar la perfección de la creación de Dios. Así como mencionamos anteriormente que Dios no dejó nada a medio hacer y no hizo nada que no fuera perfecto, el hombre debía imitar la misma calidad de trabajo para la gloria de Dios. Y por último, pero no es una lista exhaustiva, el hombre debía trabajar de tal manera que pudiera dar gloria a Dios con la obra de sus manos. Estas necesidades de trabajo del hombre aplican exactamente para vos y para mí hoy y aplican exactamente para cualquier persona, sea cristiana o no sea cristiana.
Si es un ser humano y existe, fue creado para trabajar la creación para la gloria de Dios. Un comentarista señala, cuando vemos el trabajo como un llamado, estamos diciendo que vivimos para trabajar, que nuestro trabajo define gran parte de lo que somos como personas. Más aún, el llamado le da un significado religioso al trabajo que posiblemente no adquiera de ninguna otra forma. Fin de la cita. El punto es que debemos empezar a renovar nuestro entendimiento con la verdad de Dios y ver nuestro trabajo como un llamado divino a glorificar a Dios y hacer bien a la creación misma, ya sea a nuestros prójimos o a la creación por completo.
Entonces, ¿qué aplicaciones podemos sacar en esta primera parte de esta serie del trabajo? ¿Qué aplicaciones podemos sacar sobre el origen del trabajo, Dios como trabajador, el hombre como trabajo de Dios y como trabajador? Estas aplicaciones, hermanos, tienen que ser algo que entre y que renueve nuestro entendimiento. tenemos que sacar de nuestra mente con respecto al trabajo, con respecto a Dios, con respecto a nosotros, lo que no es verdad a la luz de la palabra de Dios y reemplazar eso por lo que sí es verdad a la luz de la palabra de Dios. Y el primero de estas aplicaciones, de estas verdades, es que el trabajo es algo bueno.
Trabajar es algo bueno. El trabajo es algo que el hombre fue creado para hacer. Entonces, la idea de Alberto de decir, me voy a jubilar porque yo no nací para trabajar, es una mentira. nacimos para trabajar para la gloria de Dios. En cualquier aspecto, nunca dejamos de hacer eso. Debemos repensar las categorías en nuestra vida de trabajo. Segundo, Dios es un trabajador que despliega su gloria al trabajar. Esa es la segunda verdad. Todo trabajo de Dios es perfecto. Todo lo que Dios hace, lo hace de una manera perfecta. Fuimos creados para trabajar y adorar a Dios, haciéndolo para su gloria. Al trabajar, vos y yo, en la creación, obedecemos nuestro llamado divino, nuestra vocación.
Por eso, en la reforma protestante se hablaba acerca de la vocación del cristiano. ¿Cuál es tu vocación? ¿Cuál es tu llamado de parte de Dios a contribuir a su creación? Seas un zapatero, un verdulero, un tornero, un cirujano, un ingeniero. ¿En qué lugar Dios te ha puesto para desplegar su gloria trabajando en su creación? Cuando trabajamos con excelencia en nuestro trabajo reflejamos el carácter de Dios. Cuando realizamos nuestro trabajo eficazmente traemos gloria a Dios. Al trabajar, vos y yo, nos convertimos en la extensión de Dios en el mundo, sirviendo y bendiciendo a la creación y a nuestros prójimos trabajando trabajando para el bien común.
No hay trabajo en la creación, no hay trabajo debajo del cielo, tan pequeño e insignificante que no se puede hacer para la gloria de Dios. Eso tiene que cambiar nuestra manera de ver el trabajo. No hay nada que nosotros hagamos que ocupemos nuestra mente y nuestro tiempo que sea tan insignificante que no pueda ser hecho para la gloria de Dios. No hay ser humano que no pueda trabajar para la gloria de Dios en lo que hace siempre que ese trabajo no vaya en contra del carácter de Dios. No estamos hablando de cultivar y vender droga, por supuesto. Pero cualquier trabajo loable, bien hecho, da gloria a Dios.
No importa lo que sea, haces vasos de cerámica, haces los mejores vasos que existan y refleja el carácter de aquel que te creó. Y esto me parece muy importante. No hay ningún tipo de trabajo, hermanos, que sea más apto que otro para glorificar a Dios. No hay ningún tipo de trabajo que sea más espiritual que otro para glorificar a Dios. No es que hay un trabajo espiritual y otro no espiritual. El pastor que predica el que limpia un baño, el que recoge la basura, el que construye un barco, el albanil, el cirujano, el que cocina en un hospital, todo debe y puede hacerse para la gloria de Dios de la misma manera.
El trabajo del pastor no glorifica más a Dios que el trabajo de la ama de casa. el trabajo que uno invierte y lo hace para la gloria de Dios es aquel trabajo que finalmente glorifica a Dios. Porque uno puede ser un falso maestro y ese trabajo no glorifica a Dios en lo absoluto. eso debe renovar nuestro entendimiento, hermanos. Cuando Raquel piensa en cuanto a su fin de semana simplemente como ese respiro en medio del caos del trabajo, Raquel puede renovar su entendimiento y entender que ella trabaja para la gloria de Dios. Cuando esta ama de casa que está cuidando a sus niños está agotada y dice esto no tiene sentido absoluto, me la paso el día limpiando, cambiando pañales, limpiando, cambiando pañales, no puede ser, ojalá pudiera como otros trabajar para la gloria de Dios.
No, no, no, hermana. Cuando vos cambias un pañal por amor a tu hijo, cuando vos limpias un desorden en tu hogar, cuando vos haces cualquiera de esas cosas, estás trabajando para la gloria de Dios. Cuando lo haces con el corazón correcto, con la motivación correcta y bien hecho, tu trabajo es tan espiritual y tan glorificante como el misionero que está entregando su vida en la India. Porque todos nosotros fuimos creados y todos nosotros tenemos la capacidad de glorificar a Dios. No importa el trabajo que tengamos, no importa las tareas que tengamos y no importa cómo nosotros veamos ese trabajo.
Dios lo ve como un trabajo que produce bien a su creación, que produce bien al mundo, a las personas que Él creó y que tienen la capacidad de mostrar cuán maravilloso es Él. Y vos podés mostrar cuán maravilloso es Dios con el trabajo que tenés. Y en última instancia, no trabajamos para nadie más que para Dios. No trabajamos para nadie más que para uno. te lo vuelvo a repetir, no trabajás para nadie más que para Dios mismo. Porque Él te creó y te puso en el mundo para trabajar para su gloria. Los jefes que tengamos son temporales, son circunstanciales, trabajamos para Dios, trabajamos para Aquel que nos trajo a la existencia y la manera en que nosotros llevamos a cabo nuestro trabajo refleja la manera en que respondemos al llamado original de Dios para la humanidad, para trabajar para su gloria. porque cuando estás trabajando lo estás haciendo delante de Dios, en la presencia de Dios.
Dios siempre está presente con vos en cada momento, en cada lugar, de tal manera que Él puede examinar aunque tu jefe nunca te valore y nunca le importe nada de lo que vos haces. Dios, cuando estás trabajando, puede ver la motivación, la calidad, el esfuerzo, la excelencia que pones en las obras de tus manos y cuando trabajamos bien nos alineamos con el propósito de Dios al crearnos y traemos gloria a su nombre y bendecimos la creación. ¡Qué contracultural que es esto! Pero no hay nada más importante que vos y yo debamos afirmar y creer que la verdad es Dios. la iglesia de Cristo debe ser conocida por sus buenas obras.
No porque queremos salvarnos de la ira de Dios, sino porque fuimos salvados de la ira de Dios y ahora podemos ir al mundo a hacer sal y luz y mostrar cuán glorioso nuestro Dios y cuán digno de adoración y obediencia que no importa qué trabajo tengamos y no importa qué jefe tengamos y no importa cuánto tedioso pensemos que es nuestro trabajo, cuando lo hacemos respondiendo al llamado de Dios, glorificamos a Dios con nuestras vidas. ¿Cómo cambiará tu lunes a la luz de estas verdades que hemos aprendido? ¿Cómo debe cambiar la manera en que trabajas? ¿Cómo debe cambiar la manera en que ves tu trabajo? lo ves como un llamado de Dios para tu vida.
Ves cómo podés glorificar, honrar y mostrar cuán maravilloso es Dios al hacer tu trabajo con excelencia, así como Dios creó todas las cosas con excelencia. Momento. Vos y yo sabemos que el trabajo no es fácil, vos y yo sabemos que el pecado ha distorsionado mucho las cosas, vos sabemos que la creación no es la misma que antes de Génesis 3, eso es una gran realidad. Hay una maldición sobre el pecado, hay una maldición sobre el pecado y el pecado ha transformado nuestro corazón y nuestro entorno. Por eso lo vemos la próxima semana con la ayuda del Señor. Pensemos ahora cuando vamos a acercarnos en oración para terminar.
Señor, renueva mi entendimiento. Señor, renueva la manera en que yo veo mi trabajo. Renueva la manera en que yo veo mi esfuerzo porque si nos esforzamos simplemente para cumplir no estamos reflejando el carácter de Dios. Que el Señor nos renueve el entendimiento con su palabra que podamos comprender estas verdades. Señor Dios, creador de todas las cosas. Señor Dios, trabajador cuyas obras de sus manos son perfectas. Tú has creado toda la existencia, todo el universo de una manera perfecta y excelente que solamente refleja lo ilimitado de tu sabiduría y lo ilimitado de tu poder. Señor, que en esta mañana a la luz de tu palabra, Señor, por favor renueva la manera en que nosotros vemos el trabajo. renueva la manera en que nosotros pensamos en cuanto a nuestras motivaciones de trabajo, en cuanto a nuestra manera de trabajo, en la calidad del trabajo.
Señor, que podamos bendecir al mundo a través de buenas obras que vienen de conocerte y entenderte y de saber que nos has creado para glorificarte como tus representantes en la creación hechos a tu imagen y a tu semejanza como vos sos y representándote a vos en este universo. Señor, yo te ruego por mi vida y por mis hermanos que podamos crecer y renovar nuestro entendimiento y sacar todas las mentiras que están en nuestra mente, que vienen de la cultura, que vienen de la tradición, que son diabólicas, Señor, y que podamos renovar nuestra mente con la verdad de Dios que es la única realidad por la cual todo el universo se dirige.
Te lo pedimos para tu gloria en el nombre de Jesús. Amén y Amén.
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Trabajo y Evangelio
Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.