Viviendo como iglesia con la actitud de Cristo

Filipenses 2:1-11 Cristo es Nuestra Vida 22 Marzo 2026 Enrique Oriolo
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Notas del sermón

Viviendo como iglesia con la actitud de Cristo

Texto bíblico: Filipenses 2:1–11

Bosquejo

I. La actitud que la iglesia debe tener (v. 1–4)
II. La actitud que la iglesia debe aprender de Cristo (v. 5–11)

Resumen del sermón

Ante la oposición y la adversidad, el corazón humano tiende al egoísmo y a la autopreservación. Pablo, retomando el llamado de vivir dignamente del evangelio (Fil. 1:27–30), lleva ese mandato al interior de la iglesia: la unidad no puede sostenerse si está gobernada por la vanagloria y el orgullo.

En los versículos 1–4, el apóstol apela a realidades que ya son ciertas en Cristo: estímulo, consuelo, comunión del Espíritu y afecto. Sobre esa base, llama a la iglesia a vivir en unidad práctica: un mismo sentir, un mismo amor y un mismo propósito. Esta unidad se expresa negativamente rechazando el egoísmo y la vanagloria, y positivamente abrazando la humildad.

La humildad implica considerar al otro como más importante, comenzando en el corazón. No se trata de descuidarse, sino de reordenar prioridades: dejar de vivir centrados en uno mismo para buscar activamente el bien del otro, especialmente en lo espiritual. Así, la unidad no es superficial, sino fruto de corazones transformados.

En los versículos 5–11, Pablo dirige la mirada a Cristo. No presenta solo un código moral, sino el fundamento mismo de la salvación. Cristo, siendo Dios, se despojó, se humilló y se hizo obediente hasta la muerte de cruz. Su camino fue de descenso voluntario: renunció a sus derechos, tomó forma de siervo y sufrió la muerte más humillante, cargando el pecado de su pueblo.

Pero ese no es el final: por su obediencia, Dios lo exaltó hasta lo sumo. La humillación de Cristo desemboca en su vindicación y en la gloria del Padre, ante quien toda rodilla se doblará.

La aplicación es clara: no podemos vencer el egoísmo por nosotros mismos. Pero en Cristo, y por la obra del Espíritu, sí podemos vivir en humildad y unidad. Contemplar su humillación transforma el corazón y nos capacita para servirnos mutuamente en amor.

Preguntas de reflexión

  1. ¿En qué áreas de tu vida se evidencia una tendencia al egoísmo o la vanagloria?
  2. ¿Cómo puedes considerar a otros como más importantes en tu contexto inmediato (hogar, iglesia)?
  3. ¿Qué intereses de otros puedes comenzar a buscar de manera intencional esta semana?
  4. ¿Cómo te motiva la humillación y exaltación de Cristo a vivir en humildad práctica?

Cita destacada

“Porque Cristo se humilló y fue exaltado, somos llamados a vivir en unidad humilde, sirviéndonos unos a otros con su misma actitud.”

Transcripción

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Vamos entonces a inclinar nuestros rostros y orar al Señor, pero orando con fe, no oramos antes de la predicación como un aspecto meramente litúrgico o religioso, sino que oramos porque creemos que aquel que está sentado en el trono nos oye, creemos que si nosotros pedimos su bendición, el Señor va a bendecir su palabra, no creemos que la efectividad del sermón depende de la capacidad oratoria del predicador, creemos que el Espíritu Santo es quien obra, como dice Primera de Tesalonicenses, la palabra en la cual obra en vosotros los que creéis. Así que vamos a orar al Señor. Padre bueno, queremos darte gracias por la oportunidad de venir a escuchar tu palabra en esta mañana, por la oportunidad de congregarnos, Señor, teniendo presente que hay hermanos nuestros alrededor del mundo que no tienen el privilegio de congregarse con la libertad que nosotros tenemos, queremos recordarlos en nuestra oración también y pedirte tu bendición para el momento de la predicación de tu palabra, para que ninguno de nosotros, incluido quien predica, Señor, seamos oidores olvidadizos, sino hacedores de tu verdad, Señor.

Ayúdanos a que podamos concentrarnos en escuchar de una manera atenta, de una manera personal, entendiendo que vos estás hablándome a mí, a cada uno de nosotros en particular, Señor, y que vos querés obrar en nuestros corazones. Pedimos el obrar de tu Espíritu en el nombre de Jesús. Amén. Todos nosotros tenemos una tendencia natural y es una tendencia que por ahí no nos agrada reconocer del todo, pero la realidad es que cada uno de los que estamos en este lugar tenemos la tendencia natural a pensar demasiado en nosotros mismos, en lo que nos importa a nosotros mismos, nuestro hogar, nuestra familia, nuestro trabajo, nuestra economía, nuestros estudios e incluso nuestro ministerio, nuestro servicio al Señor.

Nuestros pensamientos giran a lo largo de la semana solamente naturalmente giran alrededor de nosotros. Y aunque seamos cristianos y esa tendencia quizás con los años ha ido menguando, deberíamos reconocer que nos encontramos otra vez en en muchas oportunidades pensando más en nosotros mismos que en cualquier otro. Y eso se nota mucho en el uso de nuestro tiempo, en el uso de nuestro dinero, en el uso de nuestra energía. Si estamos usando esos recursos principalmente para nosotros, para nuestros intereses, lo que podemos ver allí son aspectos de egoísmo y de vanagloria. Y la pregunta es, entonces, ¿cómo podemos crecer en esto?

¿Cómo podemos vencer el egoísmo natural de nuestro corazón que tiende a pensar solo en mí mismo? Bueno, la respuesta no es moralismo, es decir, no lo hagas, ni es mero esfuerzo en la dirección contraria. Porque bien dicen las escrituras que pudiéramos dar todos nuestros bienes a los pobres y hacerlo sin amor, simplemente pensando egoístamente. Por lo tanto, necesitamos algo mucho más profundo que simplemente cambiar una actitud externa. Necesitamos una transformación que inicie más profundo, algo que tenga la capacidad de cambiar nuestro corazón hacia afuera. Algo muy cotidiano que pudiéramos pensar, si tu celular anda lento, ¿irías a cambiarle la funda?

Eso no cambiaría cómo funciona. Cambiaría cómo luce, pero no cómo funciona. Probablemente debas reparar el sistema operativo o cambiar algún componente interno, porque el cambio tiene que producirse dentro de nosotros, en lo profundo de nuestros corazones. Y de eso se trata nuestro pasaje. Abramos nuestras Biblias en Filipenses, capítulo 2. Y vamos a leer del versículo 1 al versículo 11 y ver dónde radica entonces el poder para un cambio verdadero. Filipenses, capítulo 2, versículo 1 al 11. Dice así la palabra del Señor. Ah. Acompáñenme mejor tres versículos antes, capítulo 1, verso 27, porque ahí arranca la idea de Pablo.

Solamente compórtense de una manera digna del Evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a verlos o que permanezca ausente, pueda oír que ustedes están firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del Evangelio. De ninguna manera estén atemorizados por sus adversarios, lo cual es señal de perdición para ellos, pero de salvación para ustedes y esto de Dios. Porque a ustedes se les ha concedido por amor de Cristo no solamente creer en Él, sino también sufrir, poner, teniendo el mismo conflicto que vivieron en mí y que ahora oyen que está en mí. Por tanto, si hay algún estímulo en Cristo, si hay algún consuelo de amor, si hay alguna comunión del Espíritu, si hay algún afecto y compasión, no hagan completo mi gozo, siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito.

No hagan nada por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de ustedes considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás. Haya pues en ustedes esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres y hallándose en forma de hombre, se humilló él mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz.

Versículo 9 Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria de Dios Padre. Este pasaje nos dice que porque Cristo se humilló y fue exaltado, nosotros debemos vivir en unidad, en humildad y con la misma actitud abnegada que tuvo él. Porque Cristo se humilló y fue exaltado, nosotros debemos vivir entre nosotros, en unidad, con humildad y con una actitud abnegada como la que tuvo Cristo.

Y vamos a ver nuestro texto en dos partes, en dos movimientos, en dos puntos. El primero, versículo 1 al 4, la actitud que la iglesia debe tener. Y versículo 5 al 11, la actitud que la iglesia debe aprender de Cristo. Tan solo esos dos puntos en nuestro pasaje. ¿Por qué leímos a partir del versículo 27 del capítulo 1? Porque si estuviste la semana pasada, nosotros entendemos que el capítulo 2, versículo 1, no introduce un tema nuevo. Siempre recordemos que los capítulos y los versículos no son inspirados. Nos ayudan a nosotros, pero a veces necesitamos entender cómo fluye el pensamiento del autor.

Y lo que Pablo está haciendo en el capítulo 2, versículo 1 al 11, es seguir profundizando lo que él arrancó anteriormente en el versículo 27 del capítulo 1. Pablo había mandado a la iglesia a vivir de una manera digna del Evangelio, como ciudadanos del reino de Dios. Y esa vida digna se expresa en una unidad firme, luchando juntos ante la oposición y con una disposición voluntaria a sufrir por Cristo. Y ahora en el capítulo 2, Pablo lleva ese mismo llamado, pero ya no pensando hacia afuera de la iglesia, sino pensando hacia adentro de la iglesia. Porque si por fuera de la iglesia hay adversarios y hay oposición, por dentro de la iglesia no quiere decir que estuviéramos seguros.

Ese fue uno de los grandes problemas de la vida monástica en la historia de la iglesia. Pensando que si tan solo un grupo de creyentes nos fuéramos al medio de la nada y viviéramos entre nosotros reflexionando en la palabra de Dios, estaríamos aislados del mal. Bueno, probablemente no leyeron Romanos capítulo 7, porque donde Pablo fuera, él encontraba que el mal moraba en él. Y esa es la realidad del pecado en todos nosotros. Por lo tanto, la iglesia no solamente tiene que estar en unidad para afrontar las adversidades que puede venir de fuera de la iglesia, sino que aún quizás con mayor ahínco debe procurar la unidad por los problemas que pudieran surgir dentro de la iglesia local.

Porque la unidad que necesitamos para defender el evangelio, para luchar por la fe del evangelio, no se puede sostener si dentro de la iglesia estamos gobernados por el egoísmo, por la vanagloria o por la autopreservación personal. Una iglesia puede enfrentar la presión de afuera si hay unidad, pero si por dentro está marcada por la rivalidad y el orgullo, va a terminar autodestruyéndose. Autodestruyéndose. Es interesante, en estos días nosotros miramos las noticias y un misil cae por acá y otro misil cae por allá y es terrible y lamentable la guerra. Pero también uno puede encontrar otro tipo de noticias donde los edificios caen por sí solos.

¿Alguna vez vieron una de esas noticias? No es un misil que derriba el edificio, sino que de alguna manera en la construcción del edificio los fundamentos, los cimientos, las columnas no fueron bien establecidas y el peso del edificio lo único que hace es que autocolapse. Bueno, la iglesia puede ocurrirle lo mismo. Quizás nosotros como iglesia local no estamos experimentando adversidades de afuera, no nos están atacando la sociedad alrededor nuestro, pero no por eso estamos libres de colapsar si nosotros no estamos cuidando la unidad entre nosotros, si estamos permitiendo el egoísmo y la vanagloria en nuestros corazones.

Por lo tanto, debemos considerar seriamente nuestro texto. Primero, la actitud que la iglesia debe tener en el versículo 1 al 4. Pablo inicia con un por tanto, por tanto. Que eso es lo que apunta es una, lo siguiente es una consecuencia de lo anterior. Por eso iniciamos en el versículo 27. Por tanto, si hay cuatro cosas, estímulo en Cristo, consuelo de amor, comunión en el espíritu, afecto y compasión. Pablo está apuntando a cuatro realidades que ya son ciertas en la vida de los filipenses y de todo creyente. Estos condicionales que aparecen ahí son condicionales retóricos. En realidad son afirmaciones, son afirmaciones retóricas.

Porque todo lo que hay ahí sí existe en la vida de los filipenses. Imagínense que en la traducción, en vez de poner si hay algún estímulo en Cristo, sería ya que hay algún estímulo en Cristo. Entonces lo pueden leer de esa manera. Ya que hay un estímulo en Cristo, ya que hay un consuelo de amor, ya que hay comunión en el espíritu y ya que hay afecto y compasión. Ellos han recibido aliento y estímulo en Cristo para vivir dignamente. Nuevamente, venimos hilando un argumento para vivir como es digno de los ciudadanos del evangelio. Han recibido consuelo en el amor de Cristo por medio del evangelio.

Comparten una comunión del espíritu. En la semana pasada hablamos mucho de esa unidad. Una relación como iglesia que no está fabricada meramente por medios humanos. Sino que es una comunión espiritual producida por el Espíritu de Dios que los ha hecho uno en Cristo. La iglesia es un cuerpo espiritual. La iglesia es una unidad forjada por el evangelio. A nosotros no nos interesa, como iglesia, que este lugar se llene cien veces si no va a existir la unidad forjada por el evangelio. Eso es lo más importante, lo más importante de la iglesia en la obra de Dios en medio de la iglesia. Y por eso, dice Pablo, el cuarto punto de esa lista, hay afecto y compasión producto de esa unidad que debería ser una realidad práctica en ellos producto de que ya son de Cristo.

Es decir, tienen consuelo en el amor de Cristo, tienen aliento por medio de Cristo, tienen una comunión en el Espíritu. Por lo tanto, el afecto y la compasión tiene que ser el lenguaje en medio de ustedes y no lo es, por eso la exhortación. Pero el mandamiento es lo que sigue, hagan completo mi gozo. Ese es el imperativo, imperativo es un mandamiento. Ese es el mandamiento, el imperativo de esta sección, hagan completo mi gozo. Pablo ha estado interesado por el gozo de los filipenses. No es que Pablo está hablando de algo egoísta, sino que anteriormente en el versículo 25, si ustedes miran en su Biblia, Pablo dice, Y convencido de esto, sé que permaneceré y continuaré con todos ustedes, ¿para qué?

Dice el texto, para su progreso y gozo en la fe. Es decir, Pablo está interesado en el gozo de los filipenses. Y ese gozo proviene de qué? De que ellos sean edificados por medio del Evangelio, que sean edificados en Cristo. Y Pablo les dice, hagan completo mi gozo. Si él está diciendo que completen su gozo, es porque de alguna manera él ya tiene un gozo en ellos. El gozo que Pablo plantó en la iglesia, el gozo de que ellos han sido los únicos que han mantenido un vínculo de apoyar económicamente a Pablo en su ministerio, y lo siguen haciendo. Pero Pablo dice, no, no, pero completen mi gozo. Hagan que mi corazón se llene de gozo.

Es una petición pastoral. Está apelando a la obediencia de ellos por amor a Pablo también. Pablo les pide que produzcan gozo en él al vivir en completa unidad. Sé como un padre de familia quisiera que sus hijos no solamente sean obedientes a él, sino que vivan en unidad entre ellos. Pablo pastoralmente está diciendo, lo que ustedes están haciendo conmigo me produce gozo, pero completen mi gozo viviendo ustedes en unidad, filipenses. Ese es el punto de Pablo. ¿Cómo se vive esa unidad? Pablo lo explica entonces. ¿Cómo ellos pueden completar su gozo? Miren el texto. Hagan completo mi gozo. Y ahora vienen las maneras en cómo podemos hacer completo ese gozo, según Pablo.

Siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. Nuevamente cuatro aspectos. Un llamado, una vida de unidad, de humildad y de cuidado mutuo. Siendo del mismo sentir, conservando el mismo amor, unidos en espíritu, dedicados a un mismo propósito. ¿Pueden ver la unidad en cada uno de esos puntos? Para ser del mismo sentir, para conservar el mismo amor, para estar unidos en espíritu, para estar dedicados a un mismo propósito. Y todo eso habla de unidad. Tengan una misma alma. Sean del mismo sentir. ¿Qué es decir? Sientan lo mismo. Conserven el mismo amor, el amor del Evangelio.

Estén unidos en la práctica como lo están en el espíritu. Dedíquense a una misma cosa. Eso es lo más importante de la iglesia local. Estar unidos en la misión de Dios. Estar unidos en la edificación del cuerpo. Estar unidos en la proclamación del Evangelio de los no creyentes. Una iglesia donde un cuarto de la iglesia está dedicado apuntando al norte, el otro cuarto al sur, el otro cuarto al este, el otro cuarto al oeste. Es una iglesia dividida. Pero cuando hay un mismo sentir, un mismo propósito, estamos todos luchando unánimes por la fe del Evangelio. Todos trabajando juntos para edificar el cuerpo de Cristo.

Eso es lo que Pablo quiere. Pero luego lo explica de manera negativa. O sea, habla de manera positiva qué deben hacer, lo que acabamos de leer, pero también cómo no deben hacerlo. Como no deben vivir entre ellos. Y cuál es el problema que Pablo enfrenta al explicar todo esto. Lo que hablábamos al principio. La tendencia del corazón humano al egoísmo, a la vanagloria y a la búsqueda del propio interés. Y hermanos, vale la aclaración que Pablo no está hablando, no está describiendo al mundo. No está describiendo a las huestes de las huestes de las tinieblas. Está describiendo lo que pasa dentro de una iglesia local que él mismo fundó.

Y eso es un aliento para nosotros. Si dentro de una iglesia local que el mismo apóstol Pablo fundó y que gozaba con la visita de personas como Timoteo, como Epafrodito, como otros grandes de la fe, tenían problemas de egoísmo, vanagloria, ¿puede ocurrir en nosotros también? No tenemos otra constitución en nuestro corazón que la misma que ellos tenían. Estamos hechos del mismo barro. Por lo tanto, Pablo está apuntando a ese pecado que hay en el corazón que se revela en una falla de comprender y aplicar el Evangelio a la vida de la iglesia. Cuando nosotros sucumbimos en el egoísmo, en la vanagloria y en la búsqueda de nuestro propio interés, es básicamente porque nuevamente olvidamos el Evangelio.

Constantemente. Esta semana pensaba, ¿cuántas veces tenemos que recordar y recordar y recordar el Evangelio? Y la realidad es que responde a que lo olvidamos y lo olvidamos y lo olvidamos. Porque tenemos esa inclinación natural a la amnesia. La adversidad y la oposición que los filipenses estaban experimentando no habían creado el problema del egoísmo en medio de ellos. Lo habían expuesto, habían permitido que salga a la luz. Porque cuando nosotros estamos presionados por una u otra cosa, sale a la luz lo que hay en nuestros corazones, las grietas de nuestro corazón y el famoso sálvese quien pueda del que hablábamos la semana pasada.

La autopreservación, la competencia, el orgullo, la falta de amor sacrificial. Por eso el verdadero peligro, hermano, no es lo que viene de afuera, sino cómo responde la iglesia por dentro cuando atraviesa conflictos, sufrimientos o tensiones. Lo más importante no es las circunstancias difíciles, sino cómo responde nuestro corazón a esas circunstancias. Si lo hace a través de los lentes del Evangelio o simplemente lo hace en nuestro estado natural y por defecto del pecado. Por lo tanto, fíjense que lo que apunta Pablo no es simplemente a que se lleven mejor. No es simplemente pragmático. No es como los padres que tienen muchos hijos y tratan de que sus hijos simplemente sobrevivan y no se maten entre ellos.

No porque los hermanos pelean entre sí. Y a veces los padres simplemente, bueno, vos te vas allá, vos te vas allá y vos te quedás ahí. No se miren y no se hablen, por favor. Pero eso no soluciona el problema. El problema del corazón, del egoísmo, de la vanagloria. Por eso no tiene mucho sentido que Pablo simplemente les mande a dejen de discutir, dejen de pelear. Tiene que darles algo que pueda producir un cambio en su corazón. Que puedan abandonar voluntariamente desde el corazón la actitud egoísta y caminar en humildad conforme al Evangelio. Lo primero que Pablo dice entonces, no hagan nada por egoísmo ni por vanagloria.

El egoísmo es estar centrado en uno mismo, en mis propios intereses, en mis propios deseos, en mis propias necesidades. Es la triada pecaminosa del yo, yo y yo. Y lamentablemente todos tenemos que admitir que hay un gran porcentaje de egoísmo en nuestra vida. Yo mismo mirando este texto, miro mi propia vida y digo, cuánto egoísmo hay. Mis preocupaciones son por mí, por mis cosas, por mis intereses. Eso es la inclinación natural de nuestro corazón, pensar solo en nosotros mismos. Y la vanagloria es buscar la gloria que es vana, es decir, una gloria vacía que no existe, que es humo nada más. Es la gloria de este mundo.

Es decir, buscar la gloria en las cosas terrenales que no son eternas como la posesión, como la reputación, como... ¿Por qué aplaude este mundo a la gente? Bueno, tenés un excelente trabajo, hiciste una gran carrera, tenés tu propia casa, tu propio auto. Oh, tenés esto, tenés lo otro. Bueno, no vivimos para ese aplauso. Por eso Pablo menciona la palabra vanagloria y Juan lo menciona en su carta, la vanagloria de la vida. ¿Por qué? Porque estamos expuestos a esa vanagloria. ¿Quién no quiere que alguien le aplauda por algo que ha hecho? Que llegue a su trabajo y muestre las llaves de un auto nuevo y todo...

O llegue a la casa y muestre las llaves de su casa y digo... Etcétera. Y gané este premio y esta reputación y tengo tanto y esto y lo otro. Y... El mundo pasa y sus deseos. Por eso la palabra es clara, es decir, esa gloria es vacía, no existe, es humo, es pura espuma. ¿Escucharon alguna vez esa frase? No, es pura espuma. No hay sustancia. Pablo dice, no tiene sentido vivir para eso y vivir para esa gloria finalmente es egoísmo porque está centrado en el mismo. Si no, Pablo dice, con humildad, si no que con actitud humilde. La humildad es la virtud contraria al egoísmo y la vanagloria porque no busca engrandecerse sino servir a otros.

La humildad no busca engrandecerse, busca ser lo más pequeño. Tiene un concepto correcto de sí mismo delante de Dios y delante de los hombres. No se cree más que otros ni mejor que otros porque entiende quién es delante de Dios. está dispuesto a ser olvidada, a pasar inadvertida. Por eso la humildad conlleva un interés genuino en el otro y no en uno mismo. Es el olvido de sí mismo en pos del servicio al prójimo. Esa es la humildad. No quiere decir que la humildad es hablar pestes de mí mismo, ¿no? Eso es una falsa humildad. Decir, no, yo soy el peor. No, yo no sirvo para nada. No, no, eso no es humildad.

Eso es una falsa humildad. El punto es verdaderamente como decía Keller que la humildad no es pensar menos de mí mismo sino pensar menos en mí mismo. Jesús era el hombre que era Dios más grande de todos y sin embargo él no andaba alardeando de eso. Él se podía sentar en el pozo de una ciudad samaritana sicara al mediodía y pedirle a una mujer extranjera ¿me das algo de beber? Por favor. Con humildad considerando al otro como más importante. Esta es la manera en que la actitud humilde se manifiesta. Considera al otro como más importante y esto es sumamente interesante porque fíjense que dice arranca primero diciendo que es una consideración interna y eso es fabuloso porque ninguno de nosotros tiene escapatoria.

Cuando la palabra de Dios se dirige a nuestros corazones no podemos escapar porque acá no dice que con una actitud humilde te postres en tus rodillas ante el otro. Eso es fácil o no todo lo pudiéramos hacer. Ponemos un cartelito en la entrada como los que Marta hizo la otra vez un circulito postres en sus rodillas se postra listo soy humilde gloria a Dios no, no, no apunta al corazón al centro de mando de nuestra vida es en nuestro corazón en nuestro ser interior donde se toman las decisiones donde se inician las acciones donde valoramos las cosas donde estimamos donde priorizamos algo por encima de lo demás.

Recordemos el famoso ejemplo de Eva que vio al fruto y lo codició en su corazón y vio que era bueno que era deseoso había una consideración interna primeramente y esto es mucho más difícil intentá por vos mismo y por tu propio esfuerzo que tu corazón considere a los otros como más importantes que a vos mismo. Yo no dudaría ni cinco minutos creo porque es nuestra inclinación natural pensar solo en nosotros pensamos que el universo gira alrededor nuestro y no gira alrededor nuestro pensamos que la película se trata de nosotros y que somos el actor principal y no lo es eso es porque necesitamos una cosmovisión bíblica donde todo donde todo fue creado por medio de él y para él y ese él no somos nosotros y es en nuestro corazón donde debe ocurrir el primer cambio dejar de considerarme a mí mismo como lo más importante hacete esa pregunta me considero a mí mismo como lo más importante y no contestes con tu

reservorio fariseo que dice no por supuesto que no me considero a mí mismo Dios y mi prójimo es lo primero en mi corazón no pensá en cómo vivís tu semana y cómo vivís tu semana te va a dar la respuesta a esa pregunta y si somos honestos ya todos estamos menos diez y es ahí incluso donde tiene que ser entonces el cambio dejar de considerar mi bienestar como lo más importante dejar de considerar mi comodidad como lo más importante mi salud mi sostén etcétera etcétera etcétera mi y pasar a considerar como más importante a los demás su bienestar su comodidad su salud su sostén etcétera etcétera etcétera es darle a mi hermano un valor mayor que a mí mismo y si te pasa lo que a mí me pasa con estas cosas ya mi corazón se está retorciendo porque no quiere porque es contracultural y contra intuitivo y contra naturaleza porque lo mismo que pasó en el jardín del Edén pasa en nuestros corazones hoy donde queremos hacer nuestra propia voluntad es pensar en mi hermano más que en mí mismo comenzando en nuestro hogar esposos esposas es pensar más en el bienestar de tu cónyuge que en el que en el tuyo propio que difícil es pensar más en el bienestar de tus hijos

que en vos mismo y luego en el de tus hermanos dejándote a vos al último lugar eso es muy difícil eso es muy difícil porque cuando somos muchos en casa y hay un solo baño todos patean la puerta para entrar ¿verdad? eso no quiere decir que nos vamos a entregar al descuido porque eso iría en contra de lo que Dios espera en cuanto al cuidado de nosotros mismos y de nuestras familias pero sí significa que debe haber una consideración como más importante que yo mismo por mi hermano y eso inevitablemente va a llevarme a lo que sigue en el texto con actitud humilde cada uno considera al otro como más importante que a sí mismo ¿de qué manera? bueno no buscando cada uno sus propios intereses sino más bien los intereses de los demás entonces fíjense arranca con una consideración interna en el corazón y termina con una búsqueda y esa búsqueda es si yo considero al otro más importante voy a buscar satisfacer el interés del otro satisfacer el bienestar del otro no buscando cada uno sus propios intereses así se ve en la práctica lo que inicia en el corazón empiezo a buscar los intereses de los demás antes que los míos pienso en los demás y en cómo ayudarlos en sus necesidades

antes que pensar en mí mismo todo el tiempo uno de los pecados más horribles que hay en mi corazón es el del egoísmo y recuerdo el momento en que Dios me dio más luz sobre eso años atrás y lo egoísta que era con mi esposa con mi familia solo pensando en mí en mí y todavía está ese gigante constantemente queriendo aparecer qué difícil es enfocarnos en otros antes en que uno mismo hablamos de de intereses en general pero contexto de la carta principalmente los espirituales cómo puedo ayudar a mi hermano a seguir a Jesús cómo puedo buscar que otros se disipulen cómo puedo disipular a otros cómo puedo ayudar a mis hermanos a arrepentirse de su pecado cómo puedo ayudar a mis hermanos a que crezcan cómo puedo servir mejor a mis hermanos dejando de lado mis propios intereses siendo abnegado negándome a mí mismo para servir a otros si alguno quiere venir en pos de mí que tome su cruz es decir su disposición a morir se niegue a sí mismo y me siga ya podríamos terminar ahí pero no termina ahí porque lo mejor está por venir todavía versículo 5 al 11 la actitud que la iglesia debe aprender de Cristo versículo 5 haya pues en ustedes y cuando dice ustedes pensá en

vos en tu nombre poné tu nombre ahí haya pues en Gustavo haya pues en Enrique haya pues en poné tu nombre esta actitud que hubo también en Cristo Jesús momento está diciendo que esta actitud de humildad de considerar al otro como más importante de buscar el interés del otro ya estuvo esa actitud en el corazón de Cristo hayan ustedes esta actitud que también hubo en Cristo Jesús el apóstol el apóstol no se conforma con dar un mandato moral sino que nos dirige a mirar a Cristo para que la humildad que él pide en el versículo 1 al 4 no sea entendido como simplemente una ética religiosa y moralista sino como una vida moldeada por el Señor mismo Pablo no está simplemente mostrando un ejemplo a imitar está llevando a los filipenses nos está llevando a nosotros a considerar el corazón mismo de nuestra salvación Cristo caminó por esa senda para alcanzar el bienestar eterno de los filipenses y el nuestro Cristo nos da el ejemplo máximo Cristo hizo eso exactamente por vos y por mí Cristo no se consideró a sí mismo como más importante que vos consideró tu interés por encima del suyo esa es la actitud que tuvo Cristo el evangelio hermanos no es sólo la motivación para vivir la vida cristiana es

el sol del cual recibimos calor y luz para vivirla es la fuente es el oxígeno es la energía para vivir la vida cristiana el evangelio es lo que el sol es para las plantas y produzcan fotosíntesis cuando nosotros estamos expuestos al evangelio respiramos oxígeno puro para vivir Cristo mostró la actitud que Pablo ahora llama a los filipenses a imitar y ellos han sido beneficiarios directos de esa actitud Cristo los consideró más importantes al venir al mundo a salvarlos y Pablo nos lleva a contemplar el descenso voluntario de Cristo en tres movimientos el primero el cual aunque existía en forma de Dios no consideró el ser

igual a Dios como algo que aferrarse sino que se despojó a sí mismo el despojo Cristo se despojó a sí mismo y la idea es como quien se desnuda de una ropa se despojó del ejercicio visible de su gloria que tenía con el Dios trino con el Padre y con el Hijo para descender en una forma humana velando su majestad sin dejar de ser Dios sin dejar de ser glorioso pero si lo podemos decir de una manera que lo entendamos se quitó sus vestidos de majestad y se vistió de una humanidad limitada ocultando temporalmente su gloria Juan dice en capítulo 1 versículo 14 y vimos su gloria con gloria como el unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad cuando Juan vio la gloria de Cristo en el monte de la transfiguración pero los fariseos no vieron su gloria como la vio Juan Pedro y Jacobo verdaderamente él era el hijo de Dios pero no todos veían esa gloria Isaías 53 dice no habrá nada en él para que le deseemos naturalmente no era como Saúl que el texto dice que de los hombros para arriba no había nadie más hermoso que Saúl en Israel y sin embargo en el Getsemaní Judas tiene que darle un beso a Jesús para que los soldados no

se equivoquen de a quien tenían que llevar verdaderamente su gloria estaba velada los ancianos arrojan sus coronas delante del trono los seres vivientes adoran los serafines cantan y sin embargo cuando él caminó nadie lo distinguía pudiera salir algo bueno de Nazaret ese es Jesús aunque tengo que mencionar algo porque me maravilla cuando en el Getsemaní preguntan acerca de Jesús él dice yo soy y el texto dice que todos cayeron para atrás me encanta lo que dice Sugel Michelende eso Sugel dice que ese es el único momento en que el cordero ruge como un león si vieron la crónica de Narnia es como Aslan dejándose llevar

eso es lo mismo que Jesús hizo porque él le dijo a Pilato si yo le pidiera a mi padre él enviaría legiones de ángeles aunque uno solo bastaba porque si ustedes han leído el antiguo testamento un solo ángel mataba naciones enteras entonces Jesús le dejó claro momento Pilato si vos me podés tener acá preso es porque se te ha dado autoridad porque mi reino no es de este mundo si mi reino fuera de este mundo sería otra la conversación pero simplemente para que veamos que él se despojó para descender lo segundo se humilló dice el texto se despojó a sí mismo tomando forma de siervo haciendo semejante a los hombres y hallándose en forma de hombre se humilló el mismo haciéndose obedientes a la muerte y muerte de cruz la humillación de Cristo no es solamente que él asume una naturaleza humana en su encarnación sino que asume la actitud de un siervo la palabra griega para esa es la palabra que mencionamos cuando empezamos la carta si dan vuelta la hoja Pablo y Timoteo siervos de Cristo dulos esclavos de Cristo servidores por obligación de Cristo un esclavo el esclavo no decide ahora cuando Pablo describe la humillación de Cristo él dice que tomando forma de dulos de siervo de esclavo como alguien que

vive para servir a otro acaso no eso es un esclavo quien se sienta a la mesa primero a comer el amo o el que sirve no el que sirve sirve y una vez que todos fueron satisfechos luego come pero a diferencia de un esclavo a quien no le quedaba otra opción porque estaba obligado a servir a su amo Cristo se humilla haciéndose voluntariamente esclavo siendo el soberano del universo él desciende y se humilla volviéndose un siervo obediente por amor lo hace voluntariamente Jesús lo dijo con radical claridad a sus discípulos en marco 10 45 el hijo del hombre no vino para ser servido sino para qué para servir ahora esa imagen pudiera ser chocante para el judío de a pie porque el judío decía bueno el hijo del hombre aquel que aparece en el libro de Daniel el cual el anciano de días el altísimo le da toda gloria todo poder todo dominio para que reine por siempre y Jesús dice bueno ese no vino para ser servido sino para servir esa es la humillación de Jesús la el el descender voluntario de Jesús renunciando al derecho de ser servido se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz la obediencia y todos estos sabemos es más difícil cuando conlleva un sacrificio y un

sufrimiento personal todos obedecemos en cosas que nos es convenientes para nosotros pero es más difícil cuando la obediencia conlleva un sacrificio Jesús se hizo un siervo obediente y no lo hizo porque fuera fácil o conveniente para él porque su camino de obediencia al padre lo llevó hasta lo último hasta la muerte pero no sólo la muerte sino que Pablo es enfático en decir la muerte de cruz la muerte de cruz era y probablemente sigue siendo la muerte más humillante vergonzosa y dolorosa que existe el condenado era golpeado luego desnudado luego clavado un madero luego colgado públicamente bajo el sol abrazador sin agua ni alimento destinado

a morir lentamente por asfixia porque el crucificado debía ser un esfuerzo físico enorme para poder incorporarse y tomar algo de oxígeno y cuando los romanos estaban apurados como podemos ver en los evangelios le rompían las piernas para que esa muerte por asfixia llegara mucho más rápido a qué hora termina tu turno tal hora rompamosle las piernas para el soldado romano era un trabajo Jesús eligió voluntariamente sufrir esa muerte en obediencia y por amor su obediencia lo llevó a un valle de sombra de muerte solo experimentando el abandono temporal del Padre mientras cargaba con tu pecado y con mi pecado con los que cometimos esta mañana

con los que vamos a seguir cometiendo en este día y por el resto de nuestros días porque Jesús murió allí colgado en el madero bajo la maldición de nuestra rebelión de tu rebelión de mi rebelión como el sustituto que experimentó la ira de Dios que nosotros merecíamos por eso el profeta Isaías 700 años antes de Cristo anticipó diciendo el castigo el castigo de nuestra paz fue sobre él y por su llaga fuimos nosotros curados curados de qué de nuestro pecado de lo que nos aparta de Dios y una vez que ese castigo de la ira de Dios cayó por completo sobre su ser expiró y entregó su espíritu habiendo dicho consumado es y por medio de su muerte en la cruz fuimos salvados hasta dónde debo tener una actitud humilde con mi hermano hasta el momento que él me contesta mal hasta qué punto debo servir a mi hermano ¿está bien con diez minutos? bueno no te voy a dar una respuesta te voy a mostrar algo mira la cruz ahí está tu respuesta todos deberíamos estar diciendo en nuestro corazón y gritando no puedo porque es la realidad por lo cual dice Dios en su palabra lo exaltó a lo sumo dice el texto por lo cual es decir por causa de su humillación

obediente hasta la muerte de cruz Dios Padre lo exaltó hasta lo más alto dándole el nombre que es sobre todo nombre por medio de la exaltación Dios declaró públicamente lo que Cristo siempre fue como dice Romanos 1 4 declarado hijo de Dios con poder por medio de la resurrección Jesús no se convirtió en el hijo de Dios en ese momento sino que fue vindicado y proclamado como lo que siempre había sido Jesús sin pecado había muerto como un sacrificio expiatorio por su pueblo y ese sacrificio fue aceptado por el Padre por lo cual lo resucitó entre los muertos y Cristo ascendió a la gloria que tenía con el Padre desde la eternidad y dice la palabra que toda rodilla se doblará ante Jesús y toda lengua confesará que Él es el Señor esa es la vindicación del Padre su hijo cumplió su voluntad en obediente humillación y todo eso redunda finalmente para la gloria de Dios Jesús conoce la cima y Jesús conoce lo más bajo y por qué Él bajó porque si Él no bajaba ninguno de nosotros pudiera subir Efesios dice que nosotros los que estamos en Cristo estamos sentados en lugares celestiales juntamente con Él es decir jamás pudiera haber ocurrido eso si Él voluntariamente no decidía despojarse humillarse y morir en

la cruz entonces ¿cómo podemos vivir una vida de unidad humilde y abnegada? bueno la realidad es que no podemos esa es la realidad y el punto a lo largo de todo este sermón es que vos mires tu corazón y digas es imposible no puedo no puedo yo quiero ser el primero yo quiero ser lo más importante no podemos evitar aunque seamos cristianos todavía en nuestro corazón está esa inclinación como Pablo decía con la mente afirmo que la ley de Dios es buena pero luego encuentro una ley en mis miembros que es la ley del pecado porque con mi mente quiero obedecer a Dios pero con mi cuerpo obedezco al pecado no podemos evitar la inclinación de nuestro corazón al egoísmo y la vanagloria por eso necesitamos recordar el evangelio y cuál es la buena noticia del evangelio es precisamente que porque nosotros no podemos Cristo vino y se humilló porque no había otra manera de ser salvados el hijo de Dios tenía que morir en nuestro lugar y es hoy por medio de la salvación que Cristo compró y por la obra del Espíritu en nuestros corazones que entonces nosotros habiendo nacido de nuevo estando en Cristo con el Espíritu Santo en nuestros corazones transformándonos por medio de su palabra que podemos vencer el pecado

del egoísmo y la vanagloria y podemos humillarnos para servirnos mutuamente para la gloria de Dios es una obra del Espíritu de Dios en nuestros corazones no que seamos suficientes en nosotros mismos para vivir así sino que debemos depender completamente del obrar de Dios en nosotros cada día recordarnos el Evangelio cada día el Evangelio la humillación el despojo la muerte de la cruz eso es lo que necesitamos para vencer el egoísmo y la vanagloria para vivir en unidad para vivir en humildad porque si el Hijo del Hombre se humilló así ¿quién soy yo? para no vivir de esa manera y por medio de ese obrar hoy

mismo podemos tomar pasos concretos para poner por obra la palabra siguiendo el mismo camino de Cristo humillándonos sirviéndonos los unos a los otros procurando vivir en unidad como un pueblo redimido por un mismo sacrificio mirando mirando alrededor nuestro para ver cómo podemos servirnos los unos a los otros de maneras prácticas concretas no simplemente con el deseo de no sabes que me siento tan humilde porque a partir de la predicación del pastor la semana pasada he tenido un deseo de servir increíble ¿y a quién serviste? a nadie pero he tenido un deseo increíble bueno hermanos debemos ser hacedores de la palabra que el deseo si el

Señor obra en nuestro corazón a partir del sermón que el deseo no se quede en un deseo sino en una obra para la gloria de Dios hay hermanos a quienes puedas servir de maneras prácticas hay actitudes en tu corazón de las cuales debas arrepentirte a la luz de la actitud que hubo en Cristo que puedes cambiar hoy en tu corazón con el favor de Dios para vivir de manera humilde y abnegada pero también quizás hay alguien en esta mañana que todavía no conoce a Cristo y si sos honesto con vos mismo sabés que en tu corazón hay egoísmo y vanagloria y eso se ve en una vida vivida a espaldas de Dios pero si escuchando este mensaje entonces has escuchado que Jesús vino a salvar a pecadores Jesús murió en la cruz para salvar pecadores no vino para buscar a los que creen que están bien no vino para buscar a los que están sanos y son justos sino llamar a pecadores al arrepentimiento por eso hoy podés venir a Jesús en arrepentimiento y fe pedirle que te salve que cambie tu corazón y que te dé una eternidad a su lado hermanos quiera el Señor que por medio de contemplar la humillación de Cristo nuestros corazones sean profundamente cautivados por su amor y podamos

vivir en unidad humilde y abnegada para la gloria de Dios los unos con los otros vamos a orar Señor queremos darte gracias por tu palabra darte gracias por tu hijo amado que descendió del trono a la cruz Señor que maravilloso tu evangelio las buenas noticias de que Cristo vino a salvarnos porque nosotros no podíamos hacerlo vino a salvarnos de la ira de Dios pero también vino a salvarnos del poder del pecado que hoy en este mismo día todavía tiene en nuestro corazón ese poder del pecado que nos lleva a vivir egoístamente buscando solo nuestros propios intereses pero tu palabra dice que debemos hacer morir por

el Espíritu las sobras de la carne y por lo tanto que tu evangelio y que el resplandor de Cristo transforme nuestros corazones Señor de tal manera que haya una consideración en lo más profundo de nosotros en considerar al otro más importante que a nosotros mismos porque esa es la actitud que hubo en Cristo Jesús te lo pedimos en el nombre de Cristo amén y amén

Transcripción automática: puede contener errores.

Parte de la serie Cristo es Nuestra Vida Serie Cristo es Nuestra Vida 14 sermones
El predicador
Enrique Oriolo
Enrique Oriolo Pastor

Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.

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