Dios es el Juez justo que humilla a los orgullosos y exalta a los humildes

Salmo 75 Delante de Dios 10 Febrero 2026 Enrique Oriolo
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Notas del sermón

Dios es el Juez justo que humilla a los orgullosos y exalta a los humildes

Texto bíblico: Salmo 75

Bosquejo

I. El pueblo alaba al Dios cercano (v.1)
II. Dios fija soberanamente el tiempo del juicio (vv.2–3)
III. Dios confronta la soberbia y decide la exaltación (vv.4–7)
IV. El juicio de Dios es seguro y culmina en sentencia final (vv.8–10)

Resumen del sermón

El Salmo 75 afirma con claridad que Dios no es indiferente ante la historia humana. El salmo comienza con un pueblo que alaba y da gracias, no por lo que Dios hará, sino por quién es. El nombre del Señor está cercano, lo que expresa Su fidelidad, Su carácter y Su compromiso de pacto con Su pueblo. Antes de hablar de juicio, el salmo establece esta base: Dios es conocido y cercano, y por eso es digno de gratitud y adoración.

Luego Dios mismo toma la palabra y declara que Él es el Juez que fija el tiempo oportuno del juicio. Juzgar no es una reacción impulsiva, sino emitir un veredicto justo y definitivo. Nadie más ocupa ese lugar. El juicio vendrá en el tiempo soberano de Dios, no cuando los hombres lo exijan ni cuando las circunstancias lo parezcan reclamar. Esta certeza permite al creyente descansar, sabiendo que la justicia no está en manos humanas.

Mientras ese día llega, Dios afirma que sostiene la historia. Aunque la tierra y sus moradores tiemblen, Él sostiene las columnas del mundo. Nada escapa a Su control soberano. Los imperios pueden levantarse y caer, pero Dios sigue reinando, gobernando y conduciendo la historia hacia Su justo juicio.

El salmo confronta directamente la soberbia humana. Dios advierte a los orgullosos que no se jacten ni se autoexalten, porque la exaltación no viene de ningún punto humano, sino solo de Dios. Él es quien humilla y quien ensalza. Este principio atraviesa toda la Escritura y confronta la ilusión de que el reconocimiento, el poder o la validación pueden ser producidos por el hombre.

El salmo culmina con la imagen solemne de la copa del juicio en la mano del Señor. Los impíos beberán hasta el final la copa de Su ira. El juicio es seguro, completo e inevitable. Pero esta realidad nos conduce a Cristo, quien en la cruz bebió la copa que nosotros merecíamos. Por Él, el creyente puede confiar en el juicio de Dios sin temor, sabiendo que la ira ya fue satisfecha y que Dios exaltará finalmente a los justos en Cristo.

Preguntas de reflexión

  1. ¿Dónde buscas reconocimiento, validación o exaltación?
  2. ¿Cómo te ayuda saber que Dios fija soberanamente el tiempo del juicio?
  3. ¿De qué manera descansas en que Dios sostiene la historia aun cuando todo tiembla?
  4. ¿Cómo te consuela saber que Cristo bebió la copa del juicio por ti?

Cita destacada

“Dios es el Juez soberano: a uno humilla y a otro exalta.”

Transcripción

Leer la transcripción 27 minutos de lectura

Nauco Donosor fue el rey del imperio más grande del mundo antiguo de Babilonia. Un día nos cuentan las escrituras que desde la terraza de su palacio, él contempló todo lo que dominaba y dijo lo siguiente en Daniel capítulo 4, verso 30. No es esta la gran Babilonia que yo edifiqué como residencia real con la fuerza de mi poder y para gloria de mi majestad. Esa clase de soberbia que había en el corazón de Nauco Donosor no es nueva ni es excepcional. La escritura nos presenta una y otra vez en los hombres que se levantan con confianza en su propio poder como si no hubiera un Dios que juzgara. Tal vez no tengamos un imperio que contemplemos desde una terraza, pero todos enfrentamos la tentación de vivir como si Dios no fuera el juez.

El Salmo 75, nuestro texto de esta mañana, nos coloca frente a esa realidad y afirma a su pueblo que Dios no es indiferente. Él es el juez soberano que humilla al arrogante y exacta al humilde. Vamos a leer el Salmo 75. Salmo 75, para el director del coro, según tonada de No destruyas, Salmo de Asaf, cántico. Versículo 1 Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, pues cercano está tu nombre. Los hombres declaran tus maravillas. Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad. Tiemblan la tierra y todos sus moradores, pero yo sostengo sus columnas. Dije a los orgullosos no se jacten y a los impíos no alcen la frente.

No levanten en alto su frente, no hablen con orgullo insolente. Porque ni del oriente ni del occidente ni del desierto viene el enaltecimiento, sino que Dios es el juez. A uno humilla y a otro ensalza, porque hay una copa en la mano del Señor. Y el vino se fermenta, lleno de mixtura, y de este él sirve. Ciertamente lo sorberán hasta el fondo y lo beberán todos los impíos de la tierra. Pero yo lo anunciaré para siempre, cantaré alabanzas al Dios de Jacob. Y versículo 10. Quebraré todo el poderío de los impíos, pero el poderío del justo será ensalzado. Esta es la palabra de nuestro Dios. Vamos a ver este texto en cinco encabezados.

El primero es el pueblo que alaba al Dios cercano. Así comienza nuestro Salmo, con una alabanza a Dios por su cercanía. La cercanía de su nombre. Y el salmista dice, por eso declaran los hombres tus maravillas. Cuando el Salmo o los Salmos hablan del nombre de Dios, tu nombre, se refiere a quién es Dios mismo, a su persona, a su carácter, a su fidelidad manifestada en sus obras. Es un lenguaje de pacto, el nombre de Dios, el que se dio a conocer a Moisés, aquel que actuó en favor de su pueblo y que ligó la reputación de su nombre con su pueblo mismo. Por eso la alabanza no se dirige primero a lo que Dios hará, sino a quién es Él.

Un pueblo que verdaderamente conoce el carácter de su Dios es un pueblo que puede agradecer. Porque sabe que Dios no es un Dios distante, sino cercano. Que Él ha obrado a su favor y ha cuidado de ellos como su especial tesoro. Te alabamos, oh Dios, porque eres un Dios cercano. Porque tu nombre está cercano a nosotros. Dios no es desconocido, no es distante, sino un Dios que ha dejado testimonio en las Escrituras, por su obrar de quien es Él. Por lo tanto, el salmista, antes de hablar de juicio, de exaltación o de humillación, el Salmo establece una base. El pueblo alaba porque conoce a su Dios y porque ese Dios es un Dios cercano.

Puede afirmar que Dios está cerca. Y el creyente puede alabar también a Dios hoy por quién es Él. Aunque no haya nada resuelto en su vida, aunque nada cambie en su vida, que ninguna circunstancia se mueva, puede alabar a Dios por quién es Él. Porque conoce a su Dios. Porque las Escrituras nos muestran que Dios se ha dado a conocer a su pueblo. El creyente puede afirmar hoy la fidelidad de Dios. Puede afirmar su cuidado obrando en su vida. Y seguirá obrando a su favor de aquellos a quienes le llaman su Dios y Él le llama mi pueblo. Por eso cantamos, por eso alabamos a Dios durante los cultos. Porque conocemos a nuestro Dios.

Porque sabemos que Él es un Dios cercano a nosotros. La gratitud, hermanos, es una de las fuentes de donde brota la alabanza del pueblo de Dios. Cantamos y alabamos por quién es Dios y por las maravillas que Él ha hecho a favor nuestro. ¿No ha hecho maravillas Dios por nosotros? La mayor de todas es esta. Somos su pueblo y Él es nuestro Dios. Un Dios cercano y por lo tanto digno de nuestra alabanza y gratitud. Por eso podemos unirnos al canto del salmista y el pueblo de Dios a lo largo de todos los tiempos, reconociendo la cercanía de nuestro Dios. Pero si bien el salmo inicia en alabanza, no se queda en alabanza.

Porque de pronto, lo que vemos en el salmo es, cambian quienes están hablando. Inicia el salmo, la alabanza del salmista. Inicia el salmista como un líder de alabanza diciendo, te damos gracias, oh Dios, tu pueblo. Pero en el versículo 2, Dios toma la palabra y declara algo decisivo. Él no solo está cercano, Él es el juez que fija el tiempo del juicio. Versículo 2, punto número 2. Dios fija soberanamente el tiempo del juicio. Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad. Eso no lo puede decir el salmista, no lo puede decir un hombre. Esa es la voz de Dios hablando a través del salmista como un profeta.

Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad. Dios está mostrando que Él es el juez soberano y justo. ¿Qué significa que Dios juzgue? Juzgar no es una opinión ni una reacción emocional. Es declarar lo que es conforme al derecho. Juzgar es pronunciar una decisión legal conforme a una ley. Dios emitirá un veredicto sobre las obras de todos los hombres. Evaluará sus vidas con autoridad. Determinará que es justo y que es injusto en todas sus obras, en todas sus palabras, en todos sus pensamientos, en todos sus deseos, en todas sus motivaciones. Dios las juzgará y finalmente dictará una sentencia.

Eso significa que Dios es el juez. ¿Y quién es el que juzga? Dios. No serán los hombres. No van a ser los hombres los que se van a juzgar a sí mismos ni a su compañero justificándose los unos a los otros sus pecados. No, a los hombres no les corresponde el juicio definitivo. Hay un solo juez y ese es Dios. Los hombres quieren vivir sin rendir cuentas. Pero Dios juzgará y eso es un hecho. Eso es un hecho. Por eso el creyente no necesita hacer justicia por mano propia. Puede descansar porque Dios juzga. Porque Dios juzgará a todos los hombres. ¿Y cómo juzga a Dios conforme a nuestro texto? Juzga con equidad.

Y eso significa con un trato justo. Sin corrupción. Sin favoritismos. Sin errores. Dios es un juez justo. Nadie, nadie será juzgado por algo que no hizo. Nadie podrá ser inculpado de algo que no hizo. Porque Dios es el juez. Pero de la misma manera, tampoco nadie dejará de ser juzgado por algo que hizo. Así como no será imputado algo que la persona no hizo, no será dejado de lado nada de lo que la persona hizo. Dios juzga con equidad. Tampoco nadie podrá sobornar a Dios. Nadie podrá encontrar la manera de torcer su sentencia. Nadie va a poder engañar al Todopoderoso y sabio Dios. Dios juzga con equidad.

¿Y cuándo será ese juicio? Si Dios juzga con equidad, ¿cuándo Dios juzgará? Y Dios lo dice en el texto. Cuando Él escoja el tiempo oportuno. Dios es soberano sobre el día en que su juicio será realizado. Nadie puede determinar el día en que Dios debe aplicar su juicio sobre alguna persona. Los hombres pueden exigir juicio. Ciertamente las víctimas pueden reclamar juicio. El momento histórico del mundo, de una sociedad, de una nación puede clamar y reclamar a Dios un juicio, pero sólo ocurrirá cuando Dios lo decida. Esa es una atribución soberana de Dios. Dios dice, yo escojo el tiempo oportuno.

La Escritura es clara. Hay un día establecido por Dios. Para ese juicio. Lo vemos a lo largo de todas las Escrituras. En aquel día, en aquel día, en aquel día. Pablo lo dice en Hechos 17, cuando Él está proclamando el Evangelio en Atenas. Pablo dice, Él ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia. Mil años después de que el Salmo fue escrito. El juicio vendrá en el tiempo de Dios. Y cuando llegue, será justo. ¿Y cuál es la certeza para el creyente? El pueblo de Dios puede confiar porque el juicio vendrá. Será en el tiempo de Dios. Será justo porque Dios es un Dios justo y santo.

Nuevamente, alabamos a Dios por su nombre. Él es justo y santo. Y eso se refleja en su juicio. Dios no solo decide cuándo juzgará, sino que también afirma que mientras ese día llegue, la historia completa no está fuera de control. No es que el mundo es como una casa donde el padre ha salido y los hijos hacen lo que quieran hasta que llegue el padre. No, no, no, no, no se equivoquen. Versículo 3, Dios sostiene el mundo mientras juzga. Tiemblan la tierra y todos sus moradores, pero yo sostengo sus columnas. La palabra tiemblan en nuestro texto se puede traducir también como derretirse, como tambalearse, como perder estabilidad.

El mundo entero puede tambalearse y perder estabilidad. Parecer que todo se derrite. A lo largo de la historia nosotros hemos visto imperios levantarse con fuerza y caer repentinamente. Hemos visto guerras, crisis, pandemias, colapsos que sacudieron las naciones. Y sin embargo, Dios sigue sosteniendo todo bajo su orden soberano. Ese es el punto del contraste. El salmista no está describiendo el caos, sino afirmando que aunque todo tiemble, Dios lo sostiene. El mundo no depende de quién gobierna las principales potencias militares o económicas, sino de Dios, que sostiene inconmovible las columnas del universo.

¿Quién puede destronar a Dios de su soberano control? Eso explica por qué Dios puede juzgar en su tiempo. Porque la historia no se le escapa de las manos mientras tanto. Dios es el Señor de la historia. Las naciones se levantan unas contra otras. Y mientras tanto, Dios sigue sosteniendo el mundo. Y nada lo mueve. Nada ocurre al azar, hermanos. Nada en este mundo ocurre al azar. No importa en qué momento abraza el diario. Nada de lo que hay es al azar. Ni por los deseos ambiciosos de los poderosos. Hay un solo trono en el universo. Y Dios sigue sentado en él. El creyente puede confiar en Dios más allá que todo tiemble.

Porque él sostiene la historia. Porque él sostiene a su pueblo. Porque a su tiempo juzgará con justicia. Conforme a nuestro texto. Si Dios sostiene las columnas del mundo, entonces el creyente no necesita vivir ansioso por el mañana ni intentar controlar lo que solo Dios puede controlar. Cuando las noticias, las crisis, la inestabilidad suceden en el mundo, el creyente recuerda que nada ha sacado a Dios de su trono. Y entonces se encuentra confianza y descanso en Dios. Esa es la esperanza de nuestro texto. El mundo puede temblar, pero no se caerá porque Dios lo sostiene. Y ahora el Salmo dirige la mirada al corazón orgulloso del hombre.

Versículo 4 al 7. Dios confronta la soberbia y decide la exaltación. Versículo 4 al 7. Dije a los orgullosos, no se jacten. A los impíos, no alcen la frente. No levanten en alto su frente. No hablen con orgullo insolente. Porque ni del oriente, ni del occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento. Sino que Dios es el juez. A uno humilla y a otro ensalza. Dios sigue hablando. Y ahora lo hace directo a los orgullosos que se jactan y los impíos que se enorgullecen. La jactancia es una actitud interna de nuestro corazón. Es la exhibición orgullosa de uno mismo. Es alardear, atribuirse valor, poder o gloria a uno mismo.

Es el corazón que se mira a sí mismo y se complace en lo que cree haber logrado. La actitud de Nabucodonosor. Este es mi reino que yo he edificado con mi poder para mi gloria. Ese es el orgullo. Esa es la jactancia. Esa era la actitud de los fariseos. Religiosos que hacían sus obras para ser vistos y alabados por los hombres buscando la gloria humana y no la de Dios. Toda persona que vive para ser vista, reconocida o exaltada por otros revela un corazón jactancioso. Y esa jactancia inevitablemente lo llevará a menospreciar a otros. Porque para que uno se exalte, otros deben quedar abajo. Es esa en última instancia la lógica del orgullo en el corazón del hombre.

Entonces Dios usa una imagen visible que no es tan clara en nuestra traducción de la Nueva Biblia de las Américas. Porque cuando Dios dice No alcen su frente. No levanten en alto su frente. Lo que dice el texto original es No levanten el cuerno. No levanten su cuerno. En la imaginería bíblica De la cual los salmos beben para poder escribirlos en la poesía, en la imaginería El cuerno representa el poder, la fuerza, la superioridad. Es como viene, la idea viene del animal Imagínense un macho cabrío que al vencer a sus contrincantes levanta sus cuernos en señal de dominio, de poder, de supremacía.

Eso es levantar el cuerno, es auto exaltarse, es asumir una postura de superioridad. Por lo tanto cuando uno mira la literatura profética o apocalíptica y habla de cuernos, habla de esto, de la exaltación y el poder No puedo evitar mencionarlo, no lo puse en mis notas, lo borré Pero uno puede ver cuernos en todas las bestias Pero luego el libro de Apocalipsis muestra un cordero con siete cuernos El siete es el número pleno de la plenitud, de la perfección Ese cordero tiene todo el poder ¡Qué glorioso es nuestro Señor! ¡Qué glorioso es nuestro Señor! Cierro paréntesis, sigo Dios es entonces quien confronta esa ilusión La auto exaltación del hombre es ilusión, es un engaño A esto se le suma la expresión de la service erguida O el hablar con la cabeza levantada Es la idea de extender el cuello hacia adelante Como un orgullo público, como una actitud desafiante Como una soberbia expresada no solo en el corazón sino en la postura No solo en la manera de hablar a otros, de pararse ante otros ¿Quién no ha visto o quién no ha sido alguien que en una actitud de soberbia Alza su cuerpo alza su cuello adelante para imponerse hacia el otro?

Dios declara una verdad que destruye toda esa soberbia La exaltación, la verdadera exaltación no viene de ningún lugar humano Ningún humano puede fabricar la exaltación no viene del oriente, no viene del occidente, no viene del desierto No viene de las naciones alrededor del pueblo de Israel Viene de Dios Porque Dios es el juez Es Dios quien humilla y es Dios quien exalta Este hermanos no es un principio aislado Es un patrón que atraviesa toda la escritura Dios es quien humilla, Dios es quien exalta Leíamos hoy El canto de Ana Cuando Ana canta en primera de Samuel capítulo 2 Usa las mismas palabras Dice Ana era

una mujer que tenía una teología muy clara del carácter de Dios Pero también María cantó en Lucas capítulo 1 lo mismo proclamando Ha quitado a los poderosos de sus tronos y ha exaltado a los humildes Dios decidió exaltar a Moisés y humillar a Faraón Dios decidió exaltar a Daniel y humillar a Nabucodonosor Dios decidió exaltar a David y humillar a Saúl El mensaje es claro y confrontante Nadie se exalta a sí mismo en el mundo de Dios Nadie se exalta a sí mismo en el mundo que le pertenece a Dios ¿Dónde buscamos reconocimiento, afirmación, poder o validación como si dependiera de nosotros? Cuando somos nosotros los que estamos buscando hacernos un nombre, exaltarnos de alguna manera Cuando hacemos las cosas para que otros nos vean Cuando queremos que los demás nos reconozcan Cuando nos ofendemos y no somos valorados como pensamos que deberíamos serlo Cuando nos comparamos con otros para creernos superiores Todo eso es una ilusión Una ilusión de nuestro propio pecado Una ilusión de nuestro propio orgullo La exaltación no viene de los hombres Por lo tanto no debemos buscarla de los hombres No podemos producirla No podemos controlarla No podemos asegurarla La exaltación solo viene de Dios Jesús le dijo a sus discípulos Los gobernantes de este mundo Se

enseñorean Pero aquel de ustedes que quiera ser grande Sea el último de todos El servidor de todos Nunca quieras exaltarte a ti mismo Porque eso le pertenece a Dios Y cuando nosotros más y más nos empeñemos en autoexaltarnos Dios va a hacer que seamos humillados Por eso el creyente no necesita jactarse Ni competir por exaltarse Puede vivir en humildad, en descanso Sabiendo que Dios es el juez que humilla y exalta a su tiempo El creyente vive feliz en el anonimato Porque sabe que su nombre está escrito en los cielos Y no necesita que esté escrito en ningún otro lugar Los hombres buscan que sus nombres

estén escritos En estrellas En el paseo de la fama En los libros de historia Y al final todo eso va a ser consumido Pero los nombres que están escritos en los cielos Nunca se borrarán Toda autoridad Toda posición Toda exaltación Toda humillación Están en las manos de Dios Cuando Dios quiere humilla Cuando Dios quiere exalta Él es el juez Y por qué Dios advierte Las advertencias Las advertencias Nos buscan cuidar de algo Cuando vemos una advertencia Es porque Si nos descuidamos Puede venir algo peor Y por qué Dios advierte Porque Dios no está dando una amenaza vacía Sino que la copa Ya está en su

mano Versículo 8 al 10 El juicio de Dios es seguro Provoca adoración Y culmina en sentencia Versículo 8 al 10 Tenemos Al salmista Hablando Y Dios va a hablar En el versículo 10 Una vez más Dice Porque hay una copa En la mano del Señor Y el vino se fermenta Lleno de mixtura Y de este Él sirve Ciertamente Lo beberán Hasta el fondo Y lo beberán Todos los impíos De la tierra Y ahora Proclama el salmista ¿No? Pero yo anunciaré Para siempre Cantaré alabanzas Al Dios de Jacob Y luego Dios Termina diciendo Quebraré Todo el poderío De los impíos Pero el poderío Del justo Será ensalzado El salmo El salmo El salmo cierra Con una afirmación De juicio Una promesa De anunciar De alabar Y una sentencia Divina final La copa En la mano Del Señor Es la copa De la ira De Dios La copa Del juicio Que beberán Sus enemigos Y presten Presten mucha atención A esta imagen De la copa Hamilton Un comentarista Menciona Lo siguiente Él menciona Que en la escritura En las imágenes De la escritura El fruto De la vida

De uno Es llamado Un fruto Las obras De los hombres La vida De los hombres Son vistas En la escritura Como el fruto Que ellos dan La idea Entonces Es Que El fruto De la vida De los impíos El fruto De la vida De los orgullosos Su pecado Su rebeldía Su autoexaltación Son como uvas Que Dios Las pisa En su lagar El lagar Es el lugar Donde se ponen Todas las uvas Y son pisadas Para extraer Su jugo Para fermentar Entonces El vino Para luego Beber La imagen Es Dios Tomando El fruto Pecaminoso De la vida De estos hombres Pisándolo Preparando Un vino Llenando La copa Y dándoselas A beber Esa es la imagen Esa es la imagen De la copa De la ira De Dios Un vino Que se beberán Ellos Y dice el texto Lo sorberán Hasta el fondo La versión La versión La versión original Del hebreo Es aún más fuerte Lo beberán Hasta sus heces Ese es el furor De la ira De Dios No escaparán Del juicio Por sus acciones Injustas Orgullosas Jactanciosas Autoexaltándose Beberán La copa De la ira Hasta el fondo Esa copa Es llenada Por el pecado De los impíos Ellos la beberán Es como Pablo diciendo Que cosecharán Lo que han sembrado Pero el texto Amplía

eso Diciendo Que es un vino Fermentado Es decir Rápido En su proceso Que tiene Mixtura La mixtura Es una mezcla De especies E ingredientes Que intensificaban El sabor Del vino El aroma Del vino El efecto Del vino Es decir Es un vino Fuerte Es un vino Puro Es un vino Embriagante Severo Esa es la imagen Que Dios Presenta Así como Dios sostiene Al mundo La copa De su juicio Está en su mano Dios Tiene el control Soberano Sobre el derramamiento De su ira Su copa Su copa Su copa Está llena Su copa Está preparada Es decir El juicio Es inevitable Ciertamente Lo sorberán Hasta el fondo Y lo beberán Todos los impíos De la tierra Es como Juan el Bautista Diciendo El hacha Está puesta A la raíz La copa Está en la mano De Dios Y Dios Asegura No quedará Una gota En la copa De la ira De Dios Que no beban Sus enemigos Dios mismo Se encargará De eso La escritura Vuelve Una y otra vez A esta imagen Isaías Le recuerda Al pueblo De Dios Que sufrió La destrucción Y el exilio Babilónico Por su pecado Diciendo En Isaías 51 Has bebido De la mano Del Señor La copa De su furor Has bebido El cáliz Del vértigo Hasta vaciarlo Judá

había Bueno En este caso Proféticamente Isaías Había anunciado Que Judá Iba a recibir El castigo Que luego Recibió Por Babilonia La destrucción De Jerusalén El exilio Babilónico Esa era La cosecha De lo que habían Sembrado Dios le ordena A Jeremías En un acto Profético Lo siguiente Jeremías 25 Toma de mi mano Esta copa Del vino Del furor Y haz que Beban de ella Todas las naciones A cuales yo te envío Ellas beberán Se tambalearán Enloquecerán A causa de la espada Que enviaré En medio de ellas Fin de la cita En Apocalipsis En el juicio final Aquel que es Condenado En el capítulo 14 Dice Se beberá Beberá Del vino Del furor De Dios Que está preparado Puro En la copa De su ira Será atormentado Con fuego Y azufre Delante de los santos ángeles Y en presencia Y en presencia Del cordero Apocalipsis 14 10 La copa Será bebida Ningún enemigo De Dios Se podrá Liberar De beberla Hasta el último Sorbo Y entonces En medio del anuncio Del juicio El salmista Retoma la palabra Para responder En alabanza No irrumpe El juicio Sino que reacciona Al juicio Proclamando Que va a anunciar Y cantar Del Dios De Jacob Menciona Nuevamente El nombre De Dios Del pacto Recuerda Al juez soberano Que también Es el

Dios Del pacto Que se ha Identificado Con su pueblo Si quieren Una imagen Similar En el Nuevo Testamento Es Pablo Pablo en Romanos 11 Proclamando Y rompiendo En doxología Después de hablar De la soberanía Y el juicio De Dios De la soberana Salvación Y el soberano Juicio de Dios Pablo estalla Oh profundidad De las riquezas De la sabiduría De Dios Lo mismo acá Cuando se habla De la copa Que está en la mano El salmista Pero yo Anunciaré Y cantaré Al Dios De Jacob Finalmente Dios Retoma La palabra Para cerrar El salmo Diciendo Textualmente En el hebreo Los cuernos De los impíos Serán quebrados Quebraré

Quebraré Todo el poderío De los impíos Textualmente Quebraré El cuerno De los impíos De todo aquel Que se levanta De todo aquel Que alza su cuerno Al final Dios agarrará Y quebrará Todos los cuernos Y los cuernos Del justo Serán levantados Que maravilla Aunque Los impíos Temporalmente Tengan poder En este mundo Que a veces Hace parecer Que el mundo Se derrite Sus cuernos Serán quebrados Por Dios Nadie Podrá Levantarse Ante su juicio El salmo 74 El salmo anterior Azaf Pregunta ¿Hasta cuándo Señor? ¿Hasta cuándo? Y en el salmo 75 Dios responde No será para siempre Que los impíos Se levantarán La copa Está en mi mano Yo juzgaré El salmo termina Con una promesa De juicio Futuro De parte De Dios Para todos Los impíos La copa Será bebida Hasta el fondo La pregunta Inevitable Es Para cada uno De nosotros ¿Qué haremos Con la copa Que nos corresponde Por nuestro pecado?

Porque ciertamente Esa copa Existe Quien quiera que seas ¿Qué harás Con la copa Que te corresponde Por tu pecado? Jóvenes A ustedes también ¿Qué harán Con la copa Que les corresponde Por sus pecados? Adultos Ancianos Ancianos ¿Qué harán Con la copa Que les corresponde Por sus pecados? Todos hemos pecado Todos hemos Llenado Esa copa Por nuestra Por nuestra Propia Maldad No podemos Eludirla No podemos Escondernos De la ira De Dios ¿Cómo Entonces Podemos Ser liberados? Nosotros no podemos Hacer nada Nosotros No podemos Eludir El juicio De Dios No te vayas De ahí Vos no podés Hacer nada Para eludir El juicio De Dios Tus buenas Obras No te pueden Hacer Eludir El juicio De Dios Que vengas A la iglesia No te puede Hacer Eludir El juicio De Dios Que hagas Oraciones No te puede Hacer Eludir El juicio De Dios Beberás La copa Hasta el fondo Recibirás El justo Castigo Por tus pecados Sentí La presión De eso Nosotros No podemos Hacer nada Pero Dios Si puede Pero Dios Si puede La noche En que fue Entregado Estando Jesús En el Getsemaní De

rodillas Angustiado Hasta la muerte Nos dice Mateo Que Jesús Estaba postrado Sobre su rostro En la tierra Orando Padre mío Si es posible Si es posible Que pase De mí Esta copa Pero no sea Como yo quiero Sino como tú Quieres Y luego dice Mateo Que Por una segunda Oportunidad Se apartó De nuevo Y oró Por segunda vez Padre mío Padre mío Si esta copa No puede pasar Sin que yo la beba Hágase tu voluntad Y luego Añade Mateo Que una tercera vez Apartándose De sus discípulos Se fue Y oró Y dijo Las mismas Palabras Y luego Cuando vinieron A capturarlo Y Pedro Saca la espada Y hiere al siervo Del sumo sacerdote Jesús le dice Mete la espada En la vaina Pedro La copa Que el padre Me ha dado ¿Acaso No he de beberla?

Y la pregunta Que vos y yo Nos tendríamos que hacer En este preciso Momento Es la siguiente Jesús ¿De qué Copa Hablas Si nunca Pecaste? ¿De qué Copa Hablaba Jesús Si el jamás Pecó? ¿Qué copa El padre Le había preparado Si el Fue el hijo Obediente Y perfecto Todos los días De su vida? ¿Por qué Jesús oró Tres veces Pidiéndole al padre Si podía pasar Esa copa De ¿Qué copa? ¿Qué copa? Si no has pecado La escritura Nos responde Esa pregunta Con absoluta Claridad Jesús Jesús iba a la cruz Jesús iba a la cruz Sabiendo lo que allí Le esperaba Allí El justo Será entregado Por los injustos En esa cruz El castigo Por nuestra paz Cayó sobre él El Señor El Señor El Señor El Señor hizo que cayera Sobre él La iniquidad De todos nosotros Al que no conoció He hizo pecado Por nosotros Lo hizo pecado Y él mismo Llevó nuestros pecados En su cuerpo Sobre la cruz Jesús fue a la cruz A beber la copa De la ira de Dios Que nosotros merecemos A experimentar

En él mismo El furor Y el justo Juicio de Dios Por tu pecado Por mi pecado Que muchas veces Tomamos Con indiferencia Y con liviandad Pero Dios no Por eso Pablo afirma Que Jesús nos libra De la ira venidera Y que habiendo sido Justificados Por su sangre Seremos salvos De la ira de Dios Por medio de él Como Jesús Nos libra De la ira venidera Cristo bebe la copa Por nosotros Y no una copa No tu copa No mi copa La copa De todo El pueblo de Dios Una multitud Una multitud De miles De millones De pecadores Que habían ofendido A un Dios santo Todas esas copas Juntas Cristo La bebió Por amor Para reconciliarnos Con Dios Ciertamente La sorberán Hasta el fondo Dice el Salmo 75 Y así fue hecho Por Jesús En la cruz De tal manera Que luego De haber recibido Y antes De entregar Su espíritu Jesús Exclamó Consumado Es La copa Había sido Sorbida Hasta la última gota Por tu pecado Por mi pecado Y ahí donde El Salmo Nos deja Con una copa Inevitable El Evangelio Nos muestra A Cristo Que la bebió Por nosotros Esa es Hermanos Y amigos La esperanza Del Evangelio Que Jesús Bebió la copa Para que nosotros No tengamos Que beber La copa De

la ira De Dios Podemos Confiar Y esperar El juicio De Dios Porque no tenemos Que enfrentarlo Nosotros mismos Porque ya no hay Nada En contra Nuestro Porque ya no hay Condenación Para aquel Que está en Cristo Jesús Pero si no has Confiado Aún en Cristo Si estás En esta mañana Acá Sin importar La edad Que tengas Si aún No has Confiado En Cristo Para que Él beba La copa De la ira De Dios Por vos Si aún No has Confiado Entonces Esa copa Está aún Delante De ti Y cada día Con tus pecados Los pienses Pequeños Los pienses Grandes Se sigue Llenando La copa De la ira De Dios Por lo tanto No esperes Más No esperes Más Para venir A Jesús En arrepentimiento Y fe No digas Lo haré Después No digas Aún soy Joven Porque la hierba La vida La vida La vida Del hombre Es como La hierba Del campo Que por la mañana Reverdece Y por la noche Se seca No dejes Para mañana Lo que Desesperadamente Necesitas hoy Que es el perdón De tus pecados Y la reconciliación Con Dios Por medio De la obra De Cristo No lo dejes Para después Hermanos El Salmo 75 Nos recuerda Que Dios Es el juez Soberano Que Él Humilla Al orgulloso Que

exalta Al justo Y tiene la copa Del juicio En su mano Esa copa Fue bebida Por nosotros Por Cristo Para que todo aquel Que confía en Él No tenga que beber Esa copa Jamás Vamos a inclinar Nuestros rostros Y orar A Dios Y si nos Identificamos Con aquellos Que han sido Salvados De la ira De Dios Por la obra De Cristo Entonces Alabemos Y demos gracias Como el pueblo Del Salmo Te damos gracias Oh Dios También Reconozcamos El precio Que costó Nuestra salvación Que Jesús Tuvo que beber La ira de Dios Por nosotros La que nosotros Merecíamos La copa Que nosotros Llenamos Por nuestros pecados Pasados Presentes Y futuros Y futuros Y que eso Nos vuelva A recordar Que Dios Es santo Santo Santo Y que debe ser Santa Toda nuestra Manera de vivir Pero quizás En esta mañana Estás acá Sin Cristo Y te diste cuenta Que la copa De tus pecados Se sigue llenando Yo te ruego En el nombre de Dios A que te arrepientas A que puedas Ir a Cristo En arrepentimiento Y fe Y pedirle Señor Yo no quiero Beber la copa De la ira De Dios Que me pertenece Por mis pecados Perdóname Ocupa tú Mi lugar Sálvame Sálvame Jesús Señor Venimos Delante de ti Y reconocemos Que estamos

Delante de tu presencia De la presencia Del mismo Dios Que habla en este salmo Del mismo Dios Que asegura Que la copa Está en su mano Y el mismo Dios Que por amor A nosotros Se la dio A beber A su propio hijo Señor Trae convicción En los corazones Trae salvación Trae santificación Ayúdanos a ver Que la vida cristiana No es un juego Sino que tuvo Un alto precio En la cruz Queremos darte Gracias Señor En el nombre De Jesús Amén Y amén

Transcripción automática: puede contener errores.

Parte de la serie Delante de Dios Serie Delante de Dios 8 sermones
El predicador
Enrique Oriolo
Enrique Oriolo Pastor

Enrique Oriolo es misionero de SERVE (Denton Bible Church) y pastor fundador de la Iglesia Bíblica de la Gracia. Dedicado al entrenamiento de líderes y plantadores, su pasión es la capacitación teológica para el establecimiento de iglesias bíblicas. Está casado con Tamara y son padres de Luz, Paz, Sarah y Sophie.

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