¿Cómo respondes?

Santiago 1:19-27 Santiago 13 Julio 2025 Andrés Martínez
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Buenos días hermanos, bienvenidos a lo que está llegando a la iglesia bíblica de Avellaneda por ahora. Por ahora, damos gracias a Dios por su bendita gracia que nos permite, que nos ha permitido estar acá por este tiempo y que ahora nos está llevando a otros lugares para que su palabra sea proclamada también en esa zona y muchos corran al arrepentimiento, porque después de todo eso es nuestra tarea. Así que les voy a pedir por favor que con sus Biblias me acompañen, ahí seguramente ya lo tienen marcado al libro de Santiago, a la carta o epístola de Santiago, el capítulo 1. Vamos a estar meditando en esta porción desde el versículo 19 hasta el versículo 27.

Santiago, capítulo 1, versículo 19. Dice así la palabra del Señor, esto lo saben mis amados hermanos, pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira, pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, reciban ustedes con humildad la palabra implantada que es poderosa para salvar sus almas. Sean hacedores de la palabra y no solamente oídores que se engañen a sí mismos. Porque si alguien es oídor de la palabra y no hacedor, es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo, pues después de mirarse a sí mismo e irse, inmediatamente se olvida de qué clase de persona es.

Pero el que mira atentamente a la ley perfecta, la ley de la libertad y permanece en ella, no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo, sino un hacedor eficaz, este será bienaventurado en lo que hace. Si alguien se cree religioso, pero no reflena su lengua, sino que engaña a su propio corazón la religión de tales vana, la religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es esta, visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones y guardarse sin mancha del mundo. Esa es la palabra de nuestro Dios. Oremos. Padre, te doy tantas gracias, Señor, por el privilegio y la responsabilidad, Señor, que me has dado de poder predicar tu palabra, Señor.

Yo te pido, por favor, que tú uses tu palabra, Señor. No han venido a escucharme a mí, han venido a escuchar tu voz, han venido a escuchar lo que tú tienes que decirnos, Señor. Por eso te pido, por favor, que tú uses a este instrumento, Señor. Y que pasear de mí, tu palabra corra, Señor, tu palabra sea aplicada a los corazones, tu palabra nos exhorte, Señor, nos desafíe, nos anime. Señor, necesitamos que nos des el verdadero pan de vida. Necesitamos, Señor, que nos nutras verdaderamente y solo tú puedes hacerlo, Señor, porque solo tú tienes palabra de vida. Y porque te lo pedimos en el nombre de Jesús y para tu gloria.

Amén. Amén. Bien, alguna vez se han sentido abrumados de tanta información. Tanta información que reciben en el mundo. Vivimos en un tiempo que desborde información. Nos ahogamos en un diluvio de datos constantemente. Somos bombardeados de noticias, perspectivas, opiniones, hechos, información. O como lo dice quien fue un filósofo y profesor y teórico de la comunicación, Marshall, de apellido. Cito sus palabras. Uno de los efectos de vivir rodeados de información electrónica es que habitualmente vivimos en un estado de sobrecarga informativa. Siempre hay más de lo que podemos procesar. Al enfrentarnos, fin de la cita, al enfrentarnos cada día a este torrente incesante de notificaciones, de videos y de todas estas cosas, podemos caer en la trampa, hermanos, de creer que nuestra principal tarea es simplemente recopilar información, recuperar más y más información.

Y pensamos muchas veces que saber más es ser más. Voy a repetir eso. Saber más es ser más. Dependiendo de qué tanta información tú tengas, eso te constituye, ¿no? Eso sin duda ha modelado la forma en que nos acercamos al estudio de cualquier hecho o dato. Ustedes me dirán, aquí hay jóvenes, cuando se trata de estudiar para un examen, ¿para qué estudiamos? Nos quiero generalizar, pero para probar. Lo que importa es la información, después de todo. Bueno, este modo de pensar, sin darnos cuenta, también ha permeado en la forma en que nos acercamos incluso a la palabra de Dios. Podemos acercarnos a la vida, a la Biblia, como si fuera un libro de texto para un examen.

Donde lo importante es acumular datos, acumular información para aprobar, quizás, para quedar bien delante de los hermanos, que yo sé. Pero sin importar si realmente entendemos o no la palabra o si realmente nos transforma en el corazón. Lo que lleva a plantearnos una pregunta que es vital. Y es, ¿para qué me estoy acercando a la palabra de Dios? Y noten que dije, ¿para qué me estoy acercando a la palabra? Porque asumo que nos estamos acercando a la palabra de Dios. ¿Para qué me acerco a la palabra de Dios? Sería la pregunta. Probablemente no seamos tan honestos. Esa es la realidad de decir, bueno, solo para saber más.

Porque eso sin duda es estar en peligro de llenar nuestras mentes de conocimiento, pero dejar nuestro corazón vacío de obediencia, de ser transformados por la palabra, de ser animados. Y un corazón así, hermanos, en definitiva no puede reflejar a Cristo. Recordemos, como leíamos, o leía nuestro hermano al comienzo, a quien escribía Santiago. Él no escribía a un grupo de académicos en una universidad o un seminario. Él no hacía eso. Él escribía a creyentes dispersos que estaban enfrentando pruebas y dificultades reales. Ellos estaban en medio de su sufrimiento, lo hemos visto. Y si han leído la carta de Santiago pueden verlo.

La primera actuación es a que estén gozosos en medio de la prueba. Y estaban muchos permitiendo que su corazón se endureciera y que echara raíces de amargura desde el corazón. Es en ese contexto de prueba y depresión que Santiago les entrega una clave fundamental para la vida. Y es, no acumulen información. Santiago les dice, vivan bien. Vivan diferente. Y el punto de partida de esta vida diferente se encuentra en cómo respondemos a la voz de Dios. Por eso el mensaje de Dios para nosotros hoy, al igual que lo fue en aquel entonces, para los creyentes, es Yo quiero convencerles hoy, hermanos, de que nada es más determinante para nuestro crecimiento espiritual que la forma en que respondemos a la palabra de Dios en nuestro caminar en Cristo.

No hay nada más determinante. Nuestra vida depende de dos acciones que son claves. Y Santiago las menciona. Y eso van a ser nuestros dos encabezados de este mensaje. La primera acción es recibir la palabra con la actitud correcta. Desde el versículo 19 hasta el 21. Y responder a la palabra con obediencia activa. Desde el versículo 22 al 27. Lo que plantea, entonces, hermanos, una pregunta inicial. U otra pregunta para introducirnos al primer encabezado. Y es, ¿qué actitud tenemos o qué actitud debemos tener para recibir la palabra de Dios? Si tenemos que tener una actitud correcta, ¿cuál debe ser esa actitud?

Bueno, Santiago no responde eso en el versículo 21. Y él dice, reciban ustedes con humildad, dice la versión Nueva Biblia de las Américas. Pero la versión Reina Valera es más precisa en la traducción y dice con mansedumbre. Reciban ustedes con mansedumbre la palabra implantada. Y eso nos va a ayudar a entender todo lo que Santiago quiere decir en toda esta porción. Porque la mansedumbre es la cualidad de ser apacible, calmado, suave, con un espíritu enseñable y con un corazón que está bajo control. Es decir, que ejerce dominio propio. Lo que resume, lo que nos quiere decir desde el versículo 19, que es donde comienza nuestra porción.

Y básicamente esa porción de ahí resume la mansedumbre en tres principales acciones. Santiago dice, pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar y tardo para la ira. Nuevamente la templanza de la que está hablando Santiago, que es mansedumbre, sinónimo, se resume en tres acciones. Ser pronto para oír la palabra, ser pronto, perdón, ser tardo para hablar y tardo para irarnos. Es decir, Santiago dice, para que podamos ver una imagen en la carrera, entre oír y hablar, tiene que ganar el oír. En la carrera entre oír y hablar, el primero que tiene que llegar, como quien corre en una carrera de velocidad, es el que oye.

Y por supuesto que está hablando de la palabra de Dios. Pero lo interesante de esto es que esta porción es muy memorable, ¿no? Sean tardos para oír, tardos para orar y tardos para airarse. Y es porque Santiago lo hace en forma de proverbio, porque él está estableciendo un principio en esto, ¿no? Él quiere que nosotros recordemos que eso no solamente se aplica al momento de ir a la palabra de Dios, sino que eso se aplica en nuestras propias vidas y en nuestras relaciones. Es decir, nuestro corazón debe estar dispuesto a prestar atención a lo que el Señor tiene que decir en su palabra, pero también tiene que estar dispuesto a oír siempre, porque esa es la actitud de un sabio.

Es decir, nuestro corazón delante de Dios tiene que decir, Señor, habla, porque tu siervo escucha como Samuel. Pero en nuestras relaciones, muchas veces, siempre va a ser mejor escuchar antes que hablar. Oír, dice Santiago con este proverbio, es la marca del sabio. El que oye es sabio. Por supuesto que esto hace eco de las palabras de Proverbios 1.5, que dice, el sabio oirá y crecerá en entendimiento. Entonces, él dice, sean tardos para hablar como una consecuencia de oír primero. Y nuevamente hace eco, pero de otro libro de la Biblia, que es Ecclesiastes, donde el predicador dice, guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios y acércate a escuchar.

Y un versículo más adelante dice, no te desprisen en hablar, ni se apresure tu corazón en proferir palabra delante de Dios. Eso está en el capítulo 5 de Ecclesiastes. Evidentemente, Santiago conoce la tendencia de nosotros de hablar primero, ¿no? De hablar demasiado y de escuchar poco. ¿O no les ha pasado? Pero la Biblia dice, esto es lo contrario a la sabiduría, hermano. Es necedad. Por supuesto que no está hablando de rebatir a los que contradicen la palabra de Dios. Él está hablando de un principio de sabiduría, de una actitud de mansedumbre y templanza. Nuevamente, hermanos, hablar rápido es necedad.

El necio habla demasiado sin meditar en lo que dice. Contrario al sabio, que siempre está dispuesto a escuchar antes de correr a expresar su propia opinión. El sabio dice, bueno, escuchemos qué tiene que decir el otro antes, qué tengo que decir yo. Un versículo más de Proverbio. En las muchas palabras, hermanos, la transgresión es inevitable, pero el que refrena sus labios es prudente. Alguien que piensa antes de hablar. El que guarda su boca, dice nuevamente Proverbio, preserva su vida. El que mucho abre sus labios, termina en ruina. Y un proverbio más. Ven a un hombre precipitado en sus palabras.

Bueno, más esperanza hay para el necio que para él. Qué fundamental es la facultad de callar para la mansedumbre. Porque se necesita dominio propio, que es una evidencia de la madurez espiritual. Y yo les prometo que vamos a entender por qué la mansedumbre es importante para acercarnos a la Palabra de Dios. Pedro le llama virtud a la mansedumbre o fruto del Espíritu, está en segunda de Pedro. De manera que el que refrena sus labios, dice también el Proverbio, es prudente. El que tiene la capacidad de callar es sabio. No necio. Notarán que en esta sección, Santiago está hablando y exhortando a ser sabios.

Ya exhortó a cómo responder en las pruebas en la sección anterior. Pero ahora él está exhortando a ser sabios. Y si notan lo que leyó nuestro hermano, él decía, si alguno está falto de sabiduría. Lo primero que tiene que hacer es ir a Dios, clamar por sabiduría, correr a la presencia de Dios y pedir que se nos dé sabiduría. Pero lo segundo que tiene que hacer inmediatamente después de pedir sabiduría, no es sencillamente levantarse, irse y pensar, la sabiduría me va a caer como un rayo. No. Santiago dice, bueno, ve a la Palabra de Dios para que recibas sabiduría. Porque el sabio no es el que sabe más, sino el que obedece más.

Así que hay que acercarnos a la Palabra de Dios. Y lo interesante de nuestra porción también es que comienza en el versículo 19 en la Biblia y dice, esto lo saben, hermanos. Esto lo saben. Es como si les dijera, hermanos, esto que estoy por hablar yo sé que lo saben. Pero como diría Pablo, a mí no me es molesto verdaderamente repetirle estas cosas. Quiero que tengan presente esto y es que necesitan callar. Necesitan, en resumen, ser mansos. Sean mansos para que reciban la Palabra de Dios y obtengan sabiduría. Pero él continúa diciendo, sean tardos para la ira. Y esto es aún más interesante porque el que es rápido en hablar, tiene algo en común con el que se ira rápidamente.

Y es que ninguno de los dos escucha el consejo. Ninguno. Por un lado, está el que no permite que el otro hable. No sé si les ha pasado una conversación, uno está hablando y de pronto la persona empieza a hablar, uno está hablando de manzanas y la persona empieza a hablar de asado. No, yo creo que eso es demasiado porque está relacionado con la comida. Empieza a hablar de autos. Entonces, ¿será que me escuchó? ¿Será? Bueno, mayormente es por eso, nuevamente, no quiero generalizar. Piensen en sus esposos, esposas. ¿Quién habla primero? ¿Quién es más rápido para escuchar? O en los hijos. Cuando le hablan al padre, piensen en los padres.

¿Escuchan a sus hijos? O a silencio. No entiendes. Eres niño. No lo sé. Pero por otro lado, está el que ni tan siquiera puede escuchar porque su enojo es tanto que la cólera lo ciega. Sencillamente, ya no hay espacio para escuchar. Y es aún peor porque éste da rienda suelta a su boca cual caballo se aproxima para la batalla y dice, bueno, no me importa lo que pase. ¿Han visto esa imagen del caballo? El Señor la usa en el libro de Job. Él va de frente. No teme a lo que está al frente. Él va. Y dice y habla. Y no importa cuáles sean los resultados. Bueno, a esto la Biblia los compara con necios.

Vamos nuevamente a nuestro libro de proverbios. El lento para la ira tiene gran prudencia, pero el que es irascible ensalza la necedad. Mejor es el lento para la ira que el poderoso y el que domina su espíritu que el que toma una ciudad. Proverbio 16.32 Aún el necio cuando calla es tenido por sabio, cuando cierra los labios por prudentes. Proverbio 17.28 Aún el necio cuando hace silencio se le es contado por sabio. Esto es tremendo. O sea, ni hablar cuando la ira nos conduce a la violencia. Que eso es aún peor. Y la Biblia es categórica en este asunto. Para el liderazgo, descalificante. Pero no es una vara distinta con la que se mide al creyente.

O sea, la violencia, la ira, la maledicencia es rotundamente pecado. La ira en sí misma no es pecado. Porque nosotros recordaremos el episodio de Nuestro Señor. Cuando la ira es justificada no es pecado. Pero lo que es pecado es cuando nosotros no podemos controlarnos. Por eso que se nos llama a que estemos airados. O que podemos airarnos pero que no pequemos. Ese sería básicamente el mandato. Pero nosotros tenemos que reconocer que cuando nosotros nos airamos, muchas veces nuestra ira no es del todo justificada. Y esa es la verdad. Nosotros nos airamos porque siempre tenemos expectativas irreales o nos hacemos expectativas irreales de las cosas.

En el trabajo, en nuestras relaciones. Esperamos demasiado. Y la realidad es que nadie nos ha prometido nada. Entonces ahí no hay justificación. No hay justificación para tu ira. Es sencillamente porque no satisfizo tu deseo. Recuerden a Santiago como le dice en el capítulo 4. ¿De dónde vienen los pleitos? ¿De dónde vienen los pleitos? ¿No vienen de sus deseos? ¿No vienen de sus deseos pecaminosos? ¿Desean que no tienen? ¿Por qué no piden? Bueno, esa es la ira que es justificada. Pero también debemos reconocer, hermanos, que la ira da rienda suelta a la lengua, como lo dice Santiago en el capítulo 3.

Por eso exhorta a que controlemos nuestra lengua. Él dice, hermanos, ¿quién es un hombre prudente? ¿Han visto un hombre prudente? No es aquel que controla su lengua. Porque la lengua es inflamada por el mismo infierno y está hablando de cuando se llega a esta escala. Cuando escala a tal punto de que da rienda suelta a la lengua. Pero el Señor nos dice algo diferente. Él dice, pero yo les digo que todo aquel que esté enojado con su hermano, esto es nuestro Señor Jesucristo, en Mateo capítulo 5. Será culpable ante la corte y cualquiera que diga insensato su hermano, será culpable ante la corte suprema.

Y cualquiera que diga idiota será merecedor del infierno de fuego. Y un comentarista dice, el hombre colérico escucha la voz del maligno y no la voz de Dios. Es de la cita. Y bueno, tenemos muchos ejemplos en la palabra de Dios de cómo la ira trae consecuencias que son terribles. Moisés no pudo heredar la tierra prometida. Caín mató a su hermano. Pero nuevamente el predicador en Ecclesiastes nos dice, no te apresures en tu espíritu a enojarte, porque el enojo se anida en el seno de los necios. De manera que tanto el que es rápido para hablar como el que lo es para irarse, hermanos, deja de oír consejo alguno.

Y tú me dirás, hermano, yo no lucho con eso. Qué ira, nada. Yo soy pronto y soy rápido para escuchar. No me pasa nada. Siempre me callo en las discusiones. Bueno, la ira no solamente se ve reflejada en un episodio de arrebato colérico. Esa es la realidad. Sino que también se ve reflejada internamente desde el corazón. Esa molestia desmedida que produce rencor y amargura, que de hecho es a esto a lo que se está refiriendo Santiago. Esa que se, en esta porción, esa que se va guardando a cuenta gotas, poco a poco, de a poco. Hasta que cae la última gota que derrama el vaso. Explota todo. Es como una olla de presión.

No se escucha hasta que se escucha. Pero adentro va hirviendo todo. Bueno, así es el enojo que va, que es de adentro del corazón. El autor de Hebreos le llama raíces y amargura. Él dice, cuídense de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios y de que ninguna raíz de amargura brotando cause dificultades y por ella muchos sean contaminados. Hebreos 12. Por fuera callas, pero por dentro gritas. Esta es la idea nuevamente de Santiago en el versículo 20 cuando dice, la ira del hombre no produce la justicia de Dios. Recordemos que esta carta fue escrita a creyentes nuevamente en un contexto de prueba y por un lado estaban los que recibían ofensas y maltratos que estos querían que el Señor les pagara a sus opresores conforme a lo que le habían hecho.

Estos deseaban eso. Sí. Muchos no esperaban el tiempo de Dios. Muchos no esperaban que el Señor obrara, sino que iban y tomaban venganza por mano propia. Pero por otro lado, estaban aquellos que esperaban la bendición de Dios en forma de riquezas. Esto veían al otro lado de la vereda las bendiciones que Dios le había dado al otro y dentro de su corazón decían que injusto. Hermanos, la ira del hombre no hace que la justicia de Dios se vea movida. Ese deseo desde tu corazón cuando tú ves y dices, ¿por qué me está pasando esta dificultad a mí? Y se van a ir dando una raíz de amargura en tu corazón y dices, y el otro también, que injusto.

Se ha pasado por la mente, ¿qué injusto? Bueno, no voy a pensar eso, pero qué injusto. Una enfermedad, una situación financiera, ponle el nombre, pero de nuestro corazón queremos que Dios obre de alguna forma a favor nuestro, pero no nos importa el problema. Y eso se puede ver reflejado dentro del impío cuando la gracia común de Dios reposa sobre él, pero desde nuestros propios hermanos. Qué injusto. Yo sirvo más, Él no sirve tanto. Y tantas cosas que en el engaño de nuestro corazón nosotros podemos pensar y decimos a nuestro corazón nuevamente, qué injusto. Creerse merecedor del favor de Dios, hermanos, es eso.

Cuando uno dice, qué injusto, ¿por qué a mí? Porque yo lo merezco. Y eso es demasiado peligroso. Santiago responde a eso con cómo el Señor no se ve movido a exigir cosas de los demás, que es lo que es la traducción literal de eso. Tu ira, tu enojo, tu dolor, no hace que el Señor se vea y que mueva su brazo para extender su justicia. Porque no somos nosotros los que le decimos a Dios cómo Él tiene que hacer las cosas. O sea, no somos nosotros los que le decimos a Dios quien fue quien establezó el estándar de la ley. Mira, Señor, tienes que hacer esto. No le enseñamos nosotros a Dios a administrar su justicia.

Esa es la realidad. O sea, nosotros podemos pretender que sabemos hacer las cosas mejores, pero no. El Señor es quien establece el estándar y esa es su justicia para los hombres. Eso se desprende de su santidad. En donde Él va a dar el pago a cada quien que merece, pero lo va a hacer en su tiempo. Nosotros no tenemos ningún derecho de decirle a Dios, mira, haz las cosas así. Y eso lo vemos en el versículo 16. Porque todo esto, hermano, todo esto trae engaño a nuestros corazones. Recuerden el versículo 16. Oye la exhortación de Santiago en el versículo 16. Dice, no se engañen porque Dios no es así.

Él no obra mal. Él es bueno. Ven la relación. O sea, tanto el que es rápido para decirle a Dios y culpar a Dios por causa de tus tentaciones es igual que el que se engaña a sí mismo por causa de no ser manso. Los dos desconocen cómo obra Dios. Este dice, Dios, las tentaciones vienen por ti y culpa a Dios. Y este dice, Señor, tú tienes que orar así. Bueno, así es el engaño en nuestro corazón. Y todo este problema deriva de ignorar que la esencia de nuestra vida en Cristo depende de cómo recibimos y respondemos a su palabra. Por lo tanto, debemos mostrar mansedumbre, debemos ser humilde, ya que necesitamos conocer los designios y preceptos de Dios para conducirnos con sabiduría y eso requiere que vayamos a su palabra con corazones dispuestos.

Necesitamos dejar a su lado y ir a la palabra de Dios con un corazón dispuesto. Por eso tenemos que ser veloces, tenemos que ser rápidos para ir a la palabra de Dios, para recibir con humildad todo lo que Él tiene que decirnos. Porque en su palabra está el poder para transformar nuestras vidas, darnos sabiduría, darnos luz por medio de tu Espíritu Santo para conocer qué Él ha dicho de Él en su palabra y no errar, no engañarnos y conocer qué dice Dios de nosotros que tendemos al autoengaño. Pero primero debemos preparar el terreno de nuestro corazón, hermano. Miren el versículo 21, dice por lo cual desechando toda inmundicia y todo resto de malicia.

Y este por lo cual es una cláusula de consecuencia. Él viene hablando de todo lo que está diciendo antes. Él dice, es decir, si consideras estas palabras que se han expuesto antes y las pones por obra, eso ha de producir algo en tu vida. O sea, es algo que se desprende de una ordenanza. Porque quien obedece lo primero ha de tener un resultado evidente en su conducta. Pero eso comienza desde su corazón. Hay que preparar el terreno. El resultado es dejar a un lado, como dice Santiago, todo tipo de inmundicia. Que también es un mandamiento. Nuevamente, o sea, deja todo tipo de inmundicia. Pero es un mandamiento que se desprende de lo primero, de tener una disposición del corazón de poder hacerlo.

Ya que quien recibe la palabra y la obedece se aleja de sí todo lo que es moralmente sucio. A eso se refiere Santiago con inmundicia. Él está usando la palabra metafóricamente. Inmundicia. Moralmente sucio. Eso incluye la ira, por supuesto. Recuerdan Efesios 4.22 cuando Pablo dice que en cuanto a la anterior manera de vivir, ustedes se despojen del viejo hombre que se corrompe según los deseos engañosos. Bueno, es lo que Santiago está diciendo acá. Primero tienes que tener una actitud dispuesta y después te tienes que quitar la vestidura del viejo hombre y colocarte la vestidura del nuevo hombre.

Pero Santiago es un más enfático acá al no decir solamente inmundicia sino que dice todo el resto de malicia. O sea, quiten inmundicia y todo el resto de malicia. Y para entender esta expresión de Santiago utilicemos por un momento nuestra imaginación. Y yo creo que piensen en un jardín abandonado con mucha maleza. Hay que limpiarlo el jardín. ¿Qué hacemos primero? Porque una solución puede ser una cortadora de pasto, ¿no? Pero cuando hay mucha maleza nosotros sabemos que hay que cortar de raíz, hay que mover la tierra y eso es hay que arar la tierra. Bueno, de una manera similar la orden acá es mucho más radical.

Es decir, nosotros tenemos que arar la tierra. Nosotros tenemos que preparar nuestros corazones. Eso es deshacernos de todo el resto de mal. Ya el Señor hizo una obra. Ya el corazón está dispuesto. O ya el corazón ha sido regenerado. Pero nosotros tenemos que prepararlo para recibir la palabra de Dios. Nosotros tenemos que tener ánimo dispuesto para poder recibir la palabra de Dios. No es una simple poda en nuestro corazón que tenemos que hacer. Es despojarnos continuamente del viejo hombre y renovarnos del nuevo hombre. ¿Qué es según Dios? Ese es el mandamiento que vemos acá. No se nos pide solamente aparentes cambios en nuestra vida. sino que nuevamente nos despojemos del viejo hombre y nos vistamos del nuevo hombre el cual es a semejanza de Dios porque a semejanza de Dios ha sido creado dice Efesios 4.22 y que por lo tanto Santiago es enfático no quede ningún resto de maldad.

Entonces versículo 21 para así recibir con humildad noten que es una acción continua yo me despojo del viejo hombre yo me limpio de toda inmundicia y todo resto de mal y así recibo con mansedumbre y definitivamente la palabra implantada en mi corazón lo que planteo una pregunta nuevamente pero cuando fue implantada la palabra en mi corazón cómo funciona esto el señor me salvó y ahora yo tengo que preparar el terreno bueno es tan sencillo como que la palabra de Dios fue implantada en la regeneración de nuestras almas si es que hemos sido salvados por Dios ahí fue implantada la palabra de Dios y después por

supuesto porque Santiago está utilizando este lenguaje que hace eco del sermón del monte después que la palabra de Dios ha sido sembrada la semilla quien lleva mucho fruto es quien acepta la palabra la recibe la palabra y esta es la idea aceptar estar dispuesto ese es el que lleva mucho fruto entonces en la regeneración es que nosotros recibimos la palabra implantada y eso está en el versículo 18 que es el versículo que está junto antes del pasaje de nosotros él dice en el ejercicio de su voluntad él nos hizo nacer ¿por qué? por la palabra de verdad es lo mismo que está diciendo acá esa es la palabra implantada él nos hizo nacer por la palabra de verdad ya la palabra está ahí ya la palabra fue sembrada pero ahora queda nuestro trabajo que es el proceso de santificación para que nosotros podamos aceptar la palabra de Dios noten que la palabra es poderosa según nuestro señor para salvar según santiago para salvar nuestras almas básicamente un mismo concepto concepto y en qué sentido es poderosa para salvar nuestras almas eso lo vemos en el versículo 21 la palabra implantada que tiene una característica esta es poderosa para salvar nuestras almas porque pensaremos bueno pero si ya la palabra está en nuestros corazones y esa

es la regeneración el señor me salvo a mí el señor ya me ha dado un nuevo nacimiento pero entonces ¿cómo es que es poderosa para salvar mi alma? bueno en el sentido de que la palabra de Dios tiene poder en sí misma para darnos vida y eso es la santificación al ser el soplo de Dios al ser la exhalación de Dios la palabra de Dios produce vida en nuestros corazones continuamente Jesús dice el espíritu es el que da vida la carne para nada aprovecha las palabras que yo les he hablado son espíritu y son vida y después Pablo todos conocemos este pasaje en segundo de Timoteo dice desde la niñez ha sabido las sagradas escrituras las cuales te pueden dar la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús toda escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar necesitamos ser enseñados para reprender para corregir para instruir injusticia a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y equipado para toda buena obra entonces en esta porción de lo que está diciendo Pablo aprendemos que la palabra comunica sabiduría nos libra del engaño da guía y crecimiento espiritual promueve la santidad prosigue su acción en la vida de santificación y produce las perfecciones que son testimonio fiel de la

salvación es decir las virtudes y el fruto en nuestros corazones ahora ahora la pregunta ya no es para qué la pregunta es cómo te estás acercando a la palabra de Dios como la palabra de Dios como el soplo de Dios que da vida y que tiene el poder de santificarte como Felipe le dijo al eunuco entiendes lo que lees o sea cuando tú vas a la palabra entiende que está leyendo la palabra de Dios porque la disposición de leer la Biblia va a venir en gran medida en cuánto nosotros entendemos que es la palabra de Dios y la aceptamos muchas veces nos preguntamos pero no tengo disposición para leer la palabra de Dios pero nos recordamos a nuestras almas que es la palabra de Dios que es lo que nosotros necesitamos quien entiende esto hermano tendrá un interés continuo por leerla nuevamente debemos entender que la esencia de nuestra vida en Cristo depende de cómo recibimos y respondemos a su palabra cómo respondes hermano entiendes lo que lees porque toda la palabra apunta a Cristo y nosotros necesitamos aprender de Cristo nosotros necesitamos el pan de vida nosotros necesitamos del pan de vida que si comemos no tendremos hambre el mismo lo dice tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí que yo soy

que manso y que necesitamos hermano mansedumbre y soy humilde de corazón hallarán ahí descanso para sus almas y otra traducción dice déjense guiar por mí que necesitamos que necesitamos dejarnos guiar por el Señor al acercarnos a la palabra necesitamos mansedumbre para dejarnos guiar por la palabra necesitamos a nuestro Señor necesitamos de poner de poner nuestras formas de hacer las cosas e ir a la palabra de Dios y escuchar como el Señor nos dijo que nosotros hiciéramos las cosas te estás dejando guiar nuevamente porque esto nos va a llevar a nuestro segundo punto una vez que te dejaste guiar entonces tienes que responder a la palabra

de Dios con obediencia activa una vez que te dejaste guiar tienes que dejar o responder a la palabra de Dios con obediencia activa el versículo 22 dice sean hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañen a sí mismo no basta con solo saturarnos a nosotros de información no basta con ir para aprender más y más porque la fe descansa en la palabra cuando nosotros obedecemos la palabra y es cuando nos evidencian los frutos de nuestra vida mira como lo dice Tosser en un comentario dice ningún hombre es mejor porque sepa que en el principio Dios creó los cielos y la tierra el diablo lo sabe también Acab y Judas Iscariote ningún hombre es mejor por el hecho de saber que Dios amó de tal manera al mundo que dio a su amado hijo unigénito para morir por la redención de los hombres en el infierno hay millones que lo saben y él concluye la verdad teológica es inútil si no se le obedece y hoy en día vemos a muchos cabezas llenas de teología poca obediencia bestia hermanos y todos estamos faltos en eso mucha cabeza llena de teología y es porque y es porque nuevamente nos acercamos a la palabra de Dios como que si quisiéramos aprender más sencillamente yo necesito

saber este concepto yo necesito saber esto porque cuando me reúnen el grupo de discipulados yo tengo que decir algo que triste hermanos entiendes lo que lees es la palabra de Dios es la palabra de Dios te preparas cada domingo cada sábado antes del domingo para recibir la palabra de Dios te preparas como quien viene con corazón dispuesto a ver que el Señor tiene que decirle para después salir de aquí y obedecerlo respondan en sus corazones porque cuando Santiago dice no solamente sean oidores se está refiriendo a los oidores de un auditorio así como nosotros que nos reunimos acá en plural muchos se reúnen en un

auditorio para recibir un sermón por eso mi pregunta es te preparas para venir a recibir la palabra de Dios porque podemos ser como esos oidores que terminamos siendo y engañándonos a nosotros mismos en el texto en el texto la palabra autoengaño se traduce como contar mal y me pareció interesante mencionarlo porque para entender esta idea les voy a pedir que nuevamente utilicen su imaginación pero ahora imagínense un hombre trabajador que está en su trabajo en su oficina un viernes por la noche o un sábado su familia lo está esperando en casa pero él necesita porque necesita trabajar unas horas extras porque necesita dinero para alcanzar

unos objetivos bueno él está contando mal él cuenta mal porque él está contando sencillamente que necesita más dinero para poder sostener a su familia pero no está contando que está perdiendo tiempo con su familia no está contando que está perdiendo su descanso que está perdiendo tiempo con sus hijos pero él se enfoca solamente en esto bueno a esta palabra autoengaño es la que se refiere Santiago cuando dice aquí en el versículo 22 dice que se engañan a sí mismo esa palabra traduce autoengaño alguien que sencillamente no está viendo todo el panorama sencillamente está viendo lo que él cree que es así bueno a eso nos

compara Santiago si nosotros nos acercamos a la palabra de Dios solamente oírla pero por supuesto que la ilustración que va a usar Santiago es mucho mejor que la mía la ilustración que va a usar Santiago es inspirada por Dios por lo tanto es perfecta noten lo que él dice en el versículo 24 porque si alguien es oidor de la palabra y no hacedor es semejante un hombre que mira su rostro natural en un espejo pues después de mirarse a sí mismo e irse inmediatamente se olvida de qué clase de persona es y no pensemos que el espejo en el que está pensando Santiago es el espejo como el que nosotros tenemos hoy nosotros nos acercamos y eso se ve bastante bien no no Santiago está pensando en los espejos de la antigüedad que eran un metal bien pulido que tenía la capacidad de reflejar la imagen claro que sí de reflejar nuestros rostros pero había que acercarse detenidamente para poder ver el detalle si nosotros queríamos ver el detalle bueno por eso que él dice es similar al hombre que si acerca un espejo pero inmediatamente se va si él se va rápido no puede no tiene el tiempo para poder ver el detalle no no lo va a lograr ver el espejo tiene la

capacidad de mostrarle todos sus detalles pero tiene que detenerse ahí y esa es la idea la idea es que tenemos que permanecer en la palabra porque la palabra va a revelar nuestras imperfecciones pero hay que mirar detenidamente por eso hay una diferencia marcada es decir un contraste entre el que mira detenidamente y el que ve pero que se va rápidamente mira lo que dice el versículo 25 pero el que mira atentamente a la ley perfecta la ley de la libertad y permanece en ella no habiéndose vuelto un oidor olvidadizo sino un hacedor eficaz este será bienaventurado en lo que hace el llamado es a mirar

atentamente a mirar detenidamente que la palabra la ley perfecta y sin duda esto hace eco del salmo 19 cuando el salmista dice la ley del señor es perfecta que restaura el alma es la misma palabra de verdad es la ley perfecta no la ley dada a través de Moisés es decir no el sentido de la ley que fue dada a través de Moisés que revelaba la realidad del pecado no con solo la ley es una portada es una portada medio alguno para nosotros librarnos pero Cristo que vino para dar libertad a los cautivos esa es la verdadera ley de la libertad que está diciendo Santiago es el mensaje del evangelio que está contenido en la palabra es a lo que apuntaba la ley establecida en el principio en el Pentateuco y hacia la copuntada que se hace una realidad en Cristo la verdad del evangelio en la que recibimos libertad y conocerán la verdad y la verdad los hará libres Juan 8.32 y Pablo lo dice de esta forma porque la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte y nuevamente en Gálatas Pablo para libertad fue que Cristo nos hizo libre la ley dada por Moisés revela el pecado es la palabra

de Dios es el estándar moral Jesucristo vino a libertarnos de lo que nos impedía seguir esa ley hermanos en la palabra está contenido nuevamente el mensaje del evangelio la buena noticia de libertad que Dios proclama aquel que está esclavizado y que Cristo vino a dar libertad a los cautivos es decir aquel que el rey recibe yo ahora sí puede obrar bien porque fue libre antes estaba muerto pero ahora tiene vida pero nuevamente esto si has creído en él solo si has creído en él pero tenemos que permanecer el verdadero creyente permanece en la palabra de Dios solo el que permanece en ella la asume como

norma de vida no como el que la olvida olvida y vive como quiere solo el que permanece en ella con la ayuda del Espíritu Santo puede obedecerla porque la escritura controla la forma de vida de los que permanecen en ellas Dios obra en su vida a través de su palabra eso lo vemos en Efesios 2.13 dice pero ahora Cristo Jesús en Cristo Jesús ustedes que en otro tiempo estaban lejos han sido acercados eso lo hace por medio de su palabra y después como resultado constantemente quiere agradar al Señor este creyente que fue acercado eso lo vemos en Efesios 5.10 dice examinen que es lo que le agrada al Señor y después finalmente hermanos a este creyente le duele pecar Efesios 4.30 y no entristezcan al Espíritu Santo de Dios dice Pablo por el cual fueron sellados para el día de la redención estos creyentes son los que experimentan la verdad y que experimentan la verdadera bienaventuranza este es el hacedor eficaz que dice Santiago en el versículo 25 él dice este será bienaventurado en lo que hace ya Santiago lo ha dicho muchas veces al mejor estilo del semón del monte ¿quién es bienaventurado? bueno el que guarda la ley del Señor pero el que la obedece puede venir pruebas pero persiste porque sabe que

recibirá la corona de vida versículo 12 del libro de Santiago ese es el resultado de vivir en la palabra vivir conforme a Cristo un creyente que es conocido no solamente por su palabra hermanos sino también por sus hechos porque la obediencia a la palabra es la marca visible de una vida en Cristo pero ¿cómo se ve esta obediencia en la práctica? ¿cómo se ve? bueno Santiago nos da dos ejemplos concretos que establecen la distinción entre lo aparente y lo verdadero versículo 26 si alguien se cree religioso pero no refrena su lengua sino que engaña su propio corazón la religión del tal es vana la religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es esta visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones y guardarse sin mancha del mundo se nos presentan entonces dos tipos de personas por un lado es tal que se cree religioso ya sea por lo que hace por lo que dice creer el activista nosotros recordaremos a los fariseos

que se cree religioso él cree que por lo que hace por el tiempo que dedica a las cosas que aparentemente son piadosas eso es su verdadera religión pero Santiago dice eso es vano no tiene peso son estos que se preocupan por distintos asuntos externos ellos en definitiva dan apariencia de piedad de su conducta Santiago les está hablando a creyentes dentro de los creyentes ellos están muy cerca de los creyentes pero son personas que sus obras son vanas son los que se glorían en la apariencia pero no en el corazón pero estos tienen una marca y no es la marca del sabio la marca de esto es que no tienen autocontrol no no dominan su lengua dice Santiago no le ponen freno estos son los murmuradores que siempre buscan desprestigiar al hermano ya sea con un chisme crítica ellos son afines con alguien pero no con Jesucristo sino con el acusador de los creyentes chismes críticas murmuraciones no hermano que eso no sea así entre nosotros que eso esté lejos de nosotros nosotros tenemos nosotros estamos llamados a apagar la crítica el chisme y la murmuración en el primer momento en que eso se florece porque las prácticas religiosas de los que van detrás de estas cosas no tienen sentido esas son opacadas por sus rencillas

siempre con una mala intención siempre esto cuentan mal hermanos porque basan su crecimiento en lo que hacen y no en su relación con Cristo que es el único que puede producir que cada día seamos más y más con Él el que sólo habla pero no vive lo que dice se engaña puede decir que tiene fe puede decirlo pero a la luz de sus obras es cuestionable Santiago sigue diciendo la religión pura y sin mancha delante de nuestro Dios y Padre es esta visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones y guardarse sin mancha del mundo versículo 27 y noten que Santiago utiliza el mismo recurso que ya hizo al decir toda inmundicia y todo resto de mal para enfatizar ahora Él dice estos tienen una religión que es pura y sin mancha estos se han despojado de la malicia y del resto del mal y ahora tienen una religión que es pura y sin mancha están utilizando el resultado de su religión para preocuparse por el desamparado y esto es una verdad preciosa si te limpias o mejor por la negación si no te limpias el resultado es discusiones necedad egoísmo y eso es más la marca de nuestra vieja naturaleza que de la nueva pero si te limpias dice Santiago el

resultado es amor a tus hermanos en esto conocerán todos que son mis discípulos dice el Señor si se tienen amor los unos a los otros Juan 13.35 porque nuevamente hermanos la obediencia es la marca visible de una vida en Cristo mira como lo dice el apóstol en primera de Juan yo he hallado yo he llegado a conocer el que dice perdón yo he llegado a conocer y no guarda sus mandamientos es un mentiroso y la verdad no está en él pero el que guarda su palabra en él verdaderamente se ha perfeccionado el amor de Dios en esto sabemos que estamos en él y nuevamente en primera de Juan y este es su mandamiento que creamos en el nombre de su hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros como él nos ha amado porque la verdadera religión se manifiesta amando nos unos a los otros visitando dice Santiago porque esto probablemente no es visto por los hombres esa es la realidad pero el Señor lo ve y el Señor es quien pesa los corazones de los creyentes que van y visitan el que dice que permanece en Dios debe andar como el anduvo el que dice que permanece en Cristo debe andar como el anduvo deben dejarse guiar dice el Señor como fruto de

esa comunión se preocupa por lo que su padre se preocupa ustedes notaron que dice delante de nuestro Dios y que es padre porque padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios desde su santa morada pero que implica visitar implica el acompañamiento continuo a los que están padeciendo sufrimiento porque en esto tienen en común las viudas los huérfanos y los extranjeros y es que la aflicción le llegó en un momento súbito el niño no quiere quedarse huérfano el esposo no quiere quedarse viudo el extranjero no quiere salir de su ciudad la aflicción le llegó de repente bueno esos son los que están pasando

o el grado sumo de sufrimiento de este lado del sol nosotros estamos llamados a pasar con ellos los problemas hasta que los problemas pasen eso es visitar la idea es quedarse ahí hermano hasta que yo hasta que perdón la persona pase el problema porque yo estoy atento a eso estamos llamados hermanos a armarnos los unos a los otros porque el señor protege a los extranjeros dice el salmo 146 sostiene al huérfano y a la viuda él no ha dejado de preocuparse por el necesitado pero como lo hace y esto es lo más precioso como Dios cuida a su pueblo utilizando a su propio pueblo pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano en necesidad y cierra su corazón contra él como puede morar el amor de Dios en él que se espera de nosotros hermanos que nosotros nos preocupemos los unos por los otros es decir el llamado es a velar los unos por los otros en medio de nuestras aflicciones porque quien es el primer visitador quien nos visitó primero no fue el señor el señor vino y nos visitó a nosotros cuando nosotros estábamos en el peor estado que podíamos estar muertos y él habitó entre nosotros y vimos su gloria dice Juan nosotros estamos llamados a seguir

las pisadas de él nosotros estamos llamados a mostrar el amor con hechos así se demuestra la verdadera piedad porque el hacedor eficaz no es rápido para decir que ama sino que es pronto a obedecer porque no ama de palabra dice Juan y de lengua sino de hecho y en verdad que el señor nos ayude hermanos que el señor nos ayude finalmente la verdadera religión es guardarse a sí mismo continuamente ir en pos de la santidad no amar el mundo no amen al mundo dice nuevamente Juan ni las cosas de este mundo si alguien ama el mundo el amor del padre no es tener no pensemos solamente en nosotros nuevamente no pensemos de donde viene la rencilla no pensemos solamente en el deseo de nuestro corazón pensemos en seguir las pisadas de Cristo y si tú y si tú eres como yo que al leer esta palabra te viste confrontado y al escucharla estás confrontado y te has sentido en falta delante de Dios recordemos recordemos recordemos también la palabra de Juan estas cosas se las he escrito para que no pequen pero si pecan abogado nosotros tenemos para con el Padre a Jesucristo el justo al que nos visitó a nosotros primero es decir nosotros no somos lo que éramos si estamos en Cristo pero

tampoco somos lo que seremos porque segunda de Pedro dice pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia hermanos ahora si podemos obrar bien y el Señor espera que nosotros obedezcamos su palabra y el mismo nos capacita para obedecer su palabra y el mismo nos ha dado los recursos que necesitamos siendo el Espíritu Santo el primer recurso que nosotros tenemos hermano ahora vayamos y preocupémonos por el necesitado nosotros hasta acá hemos visto que la palabra de Dios no es para ser tratada como una

información más en un mundo saturado de información no es un libro para ser meramente estudiado sino una palabra viva que debe ser obedecida hermanos es la palabra de Dios es el soplo de Dios hemos visto que todo comienza con un corazón manso y humilde dispuesto a ser arado limpiado de toda malicia para aceptar la semilla de verdad que ya fue implantada en la regeneración un corazón que es rápido para escuchar un corazón que es lento para hablar y lento para la ira y hemos visto que una recepción humilde mansa de la palabra va a terminar floreciendo en una obediencia activa de nuestros corazones la verdadera

fe hermanos la religión pura se demuestra amándonos unos a otros esa es la verdad y guardando nuestros corazones del mundo no seamos solo oidores no salgamos de este lugar con nuestras mentes y nuestras notas llenas pero nuestros corazones sin sin nada sin disposición a obedecer mira tu propia vida esta semana y pregúntate cómo responderás de hecho ese es el nombre de este mensaje cómo respondes cómo responderás será rápido para escuchar serás rápido para ir a sus palabras frenarás tu lengua en una conversación difícil buscarás una oportunidad para mostrar el amor de Cristo a alguien que sufre a un hermano que esté pasando necesidad será solicito

a preguntar si un hermano está pasando necesidad como alguien dijo que nuestra respuesta no sea el silencio del olvido sino el eco de la obediencia porque la obediencia a la palabra de Dios es hermano y siempre será la marca visible de una vida que verdaderamente está en Cristo que así sea en cada uno de nosotros hermanos que el Señor nos ayude para decir con el salmista cuánto amo tu palabra esto da el día ella mi meditación oremos Señor Señor vimos a ti Padre queremos arrepentirnos Señor de el desdén con el que nosotros nos hemos acercado a tu palabra hemos ido más rápido Señor a ir detrás de otras cosas que ir a tu palabra nosotros nosotros hemos ido pronto Señor muchas veces para ir a otras cosas y te pedimos perdón por eso Señor Señor en tu palabra está contenida todo lo que necesitamos para nuestra vida y no queremos ser indiferentes a eso Señor por eso te suplico Señor que nos des el hacer tu voluntad Señor que nos des el obedecer tu palabra danos Señor lo que nos pides y pídenos lo que quieras Señor porque queremos obedecerte Señor queremos a meditar en tu palabra queremos conocerte Señor queremos conocer lo que dice de tu palabra y queremos conocer lo que tú tienes

que decir de nosotros Señor para atentamente nosotros ver eso y que nuestra vida pueda ser despojada del viejo hombre Señor y ser renovada del nuevo hombre que según Dios ayúdanos Señor porque te lo pedimos en el nombre de Jesús y para tu gloria Señor Amén Amén

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Parte de la serie Santiago Serie Santiago 5 sermones
El predicador

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